July 14, 2021
De parte de ANRed
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Siempre es difícil reconstruir procesos de los cuales formamos parte en conjunto con muchas otras. Aquí presentamos el esbozo que podemos hacer de lo que implicó poner en funcionamiento el Protocolo de prevención y actuación ante situaciones de violencia de género y el Área de Género del club Olimpo, en Bahía Blanca. Por Área de Género del Club Olimpo


En diciembre de 2019, la AFA invitó a dirigentas de Olimpo a la presentación de su Departamento de Equidad y Género. No es una novedad que en los últimos años los casos de violencia de género por parte de jugadores a sus parejas se han visibilizado. Esto vino de la mano del fortalecimiento del movimiento feminista, cuyas activistas dijeron “presente” para ocupar espacios y demandarle cada vez más a igualdad a todas las instituciones. Siguiendo la experiencia de otros clubes y con el apoyo de las integrantes de la asociación civil MACFUT (Mujeres Asociadas a Clubes de Fútbol Argentino), a mediados del 2020 empezó el proceso de elaboración del Protocolo en Olimpo, el primer club de la región sudoeste del país en contar con una medida de este tipo.

En abril del 2021, y después de un largo camino, se creó el Área de Género con el aporte de organizaciones locales con larga trayectoria en el tema como la Red Local de Violencia de Género, NIDO y Creer Sí. Ese mismo mes, el Protocolo fue terminado y aprobado por la comisión directiva. Simultáneamente, Olimpo se dedicó a buscar profesionales formadas en la materia que pudieran ser parte de este nuevo espacio en conjunto con tres integrantes de la comisión directiva.

Desde luego, las resistencias a existieron y existen. Es imposible que los Protocolos como este no generen incomodidad: siempre que aparece la perspectiva de género, la estantería de las instituciones se mueve y, junto con ella, las de quienes las habitan. Hemos intentado dejar en claro, y aquí lo hacemos una vez más, que el objetivo de esta nueva normativa es adecuar el marco del club a los tratados de derechos humanos y leyes existentes a nivel nacional, provincial y local, y que el objetivo no es molestar sino generar espacios de diálogo que nos permitan visibilizar y actuar sobre distintas situaciones de violencia y discriminación, para poder tener un club que nos contenga a todos. Esto sólo puede ser posible mediante el impulso de capacitaciones en violencia y ESI, el desarrollo de intervenciones pertinentes y situadas, la escucha y el asesoramiento para quienes se sientan violentadas, y el fortalecimiento de la participación de los socios y deportistas del ámbito femenino y de la diversidad sexual

Sabemos que esto es únicamente el principio de un recorrido que el club en general y el Área de Género en particular estamos dispuestas a transitar. Sabemos, también, que no va a ser fácil y que es posible encontrar más resistencia, e incluso cuestionamientos de quienes consideramos compañeros. Sabemos que algunas decisiones que tomemos eventualmente pueden resultar demasiado a algunos y muy poco a otros. En esa tensión nos movemos, avanzamos y tratamos de crear un club social y deportivo que sea una caja de resonancia de las demandas que las nuevas generaciones le hacen, que pueda ser habitado por todas, y que funcione como un ejemplo para todos los demás que quieren emprender este camino. Allá vamos.





Fuente: Anred.org