May 18, 2021
De parte de Lobo Suelto
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Traducci贸n de Fernanda D铆az

 

1- La primera pregunta, sobre Marx y Foucault, es metodol贸gica, y consiste en saber c贸mo proceder, a partir del par determinaci贸n/subjetivaci贸n, a una caracterizaci贸n del momento, asumiendo, si fuera posible, las transformaciones ocurridas en tiempos de pandemia.

B谩sicamente, todo mi recorrido filos贸fico consisti贸 en el intento de analizar y dinamizar la dupla determinaci贸n-subjetivaci贸n. Como marxista, trato de reconectar y subjetivar la determinaci贸n de la lucha de clases en la tendencia del desarrollo capitalista. Aqu铆 la transici贸n de la composici贸n t茅cnica a la composici贸n pol铆tica de la clase es central y se vuelve cada vez m谩s importante a medida que se realiza la subsunci贸n y se extiende el antagonismo (como doble[1]) del desarrollo.

Lo que trato de aclarar es este pasaje, seg煤n mi lectura, en el sentido de estos pensadores franceses de la d茅cada de 1960 en adelante. El tema, planteado por Althusser, es 鈥渃贸mo poner en movimiento una formaci贸n social determinada鈥. En Foucault se retoma el problema y, en un principio, la formaci贸n social determinada se define en t茅rminos superestructurales como episteme: tal como funcionaba en Althusser, se presenta como un bloque estructural poderoso, pero a煤n no subjetivamente activo. Es evidente que este cierre estructural era insostenible. Lo advierte Derrida cuando critica a Foucault precisamente en este punto (ver la controversia sobre Descartes, presentada por Foucault en Historia de la locura[2]). Foucault reconoce este punto de crisis: debe abrir la episteme a la subjetivaci贸n鈥 y es all铆 donde interviene Deleuze, ya no en t茅rminos cr铆ticos, sino m谩s bien mostrando (como hab铆a hecho Derrida) que la estructura (episteme) asfixia, pero indicando el posible avance en la subjetivaci贸n, un avance ontol贸gico de la episteme al dispositivo. Este paso, de la consistencia hist贸rica de la estructura al 鈥渃uidado de s铆鈥, se convierte en Foucault en la clave para transformar esta tendencia en una proyecci贸n constitutiva de lo real. Si Derrida despierta cr铆ticamente a Foucault, Deleuze le indica la salida ontol贸gica en el dispositivo y Foucault historiciza esta subjetividad constituyente.

驴Qu茅 decir sobre la pandemia? Esta pandemia intensifica y ampl铆a las dimensiones estructurales del dispositivo 鈥損ara bien o para mal, en la generaci贸n y/o corrupci贸n del ser (ontol贸gico)鈥. Sus consecuencias a煤n son inciertas, pero es probable que esto (las pol铆ticas que se han desarrollado en ella) puedan conducirnos a una alteraci贸n, transformaci贸n o modificaci贸n de la 茅poca misma (de la episteme), al menos en el terreno de las formas de trabajar (y/o de producir). Aunque, aqu铆, no es posible hacer profec铆as ni jugar a la loter铆a.

2. La segunda pregunta es muy pr谩ctica, y concierne a la que llam谩s la huelga general abstracta, vinculada a las posibilidades de reapropiaci贸n de lo que llam谩s el sujeto maqu铆nico, y tambi茅n a la capacidad de tomar los algoritmos como un momento de la inteligencia colectiva. 驴Qu茅 antecedentes, ejemplos o indicaciones podr铆as aportar para comprender mejor esta noci贸n de una huelga abstracta?

Solo podemos hablar de 鈥渉uelga general abstracta鈥 cuando, al pensar en la subsunci贸n real, alcanzamos a ver el pleno desarrollo del individuo social y el conflicto antag贸nico con el capital por la apropiaci贸n del intelecto general. En suma, la huelga del individuo social detiene la explotaci贸n y acumulaci贸n del capital, sustrayendo cuotas de intelecto general, por ejemplo, obstruyendo su capacidad de construir y apropiarse de los algoritmos (producidos en el proceso de trabajo social-colectivo[3]). Desarroll茅 esta hip贸tesis presentando en Berl铆n la traducci贸n de mi Marx m谩s all谩 de Marx en Dietz Verlag. Pero ya en otras ocasiones, pensando en torno al concepto forma productiva / forma de explotaci贸n del trabajo cognitivo, aparece esta hip贸tesis[4]. En todo caso, se trata de comprender c贸mo el trabajador cognitivo, en su relaci贸n con el capital, concede valor solo cuando ha sido compuesto (o recompuesto) en la red cada vez m谩s abstracta de la cooperaci贸n productiva. El valor del trabajo productivo es aqu铆 arrebatado (explotado, extra铆do) por el capital en forma de trabajo cooperativo, es decir que el valor se extrae de lo colectivo (y/o social) en lugar de derivarse de la explotaci贸n individual, de grupo o de masa (gen茅rica, no cooperativa).

Con esto quiero decir que en el nivel de abstracci贸n de la subsunci贸n realizada (la 鈥渟ubsunci贸n total鈥 de 脡tienne Balibar) el desarrollo capitalista se expone a la lucha de clases de una manera extremadamente aguda, donde cada momento y cada plan de desarrollo resulta en un choque que afecta directamente la medida de valorizaci贸n, es decir, la capacidad capitalista de poner el entero modo de producci贸n a su disposici贸n y, a la inversa, la resistencia de las luchas proletarias en un esfuerzo por bloquear (en parte y/o totalmente) esa codicia capitalista. Es en este movimiento donde se configura lo com煤n, como acumulaci贸n de bienes y formas del 鈥渂uen vivir鈥 para el individuo social (es decir, para la subjetivaci贸n de la clase proletaria), sobre el nuevo tejido productivo del intelecto general.

Mi propuesta es analizar el conflicto por la propiedad de las patentes de las grandes farmac茅uticas en esta situaci贸n de pandemia aguda como caracter铆stico de un proceso de desvalorizaci贸n del capital producto de una huelga general abstracta (y, al mismo tiempo, como un dispositivo para la autovalorizaci贸n del trabajo vivo global).

3. La tercera, apunta directamente a la pol铆tica, y tiene que ver con tu lectura de Spinoza entonces y ahora. Dado que a partir del 68 nace una filosof铆a de las singularidades y la autoafirmaci贸n de la potencia, capaz de superar las nociones propiamente burguesas de la pol铆tica (individuo/mercanc铆a/soberan铆a), y tomando en cuenta que esa superaci贸n se da tambi茅n en la pol铆tica post-opera铆sta, 驴podr铆as se帽alar c贸mo esa superaci贸n act煤a en el discurso de los contrapoderes del presente?

Para responder a esta pregunta, ante todo es necesario aclarar la diferencia entre la definici贸n leninista de doble poder[5] y la definici贸n opera铆sta de contrapoder. El discurso leninista identifica el dualismo del poder de la clase trabajadora contra el Estado (del capital) en un proceso insurreccional, dado que 鈥渋nsurreccional鈥 nos habla de un proceso que tiene lugar a corto plazo. Es un discurso de doctrina del Estado. La definici贸n opera铆sta del contrapoder es, en cambio, la asunci贸n de una tendencia hist贸rica de luchas que atacan, se abren espacio y/o en todo caso condicionan el poder del Estado capitalista (y cualquier otro r茅gimen pol铆tico) a largo plazo. El contrapoder es, por lo tanto, en primera instancia, un dispositivo social del poder de la clase proletaria (antagonista). Solo en una segunda instancia el dispositivo puede volverse pol铆tico y causar efectos en la dualidad de poder.

Est谩 claro que para aquellos interesados en encontrar en Spinoza una sugerencia para la pol铆tica actual, es sobre todo la definici贸n opera铆sta del contrapoder lo que puede ser de inter茅s.

Dicho esto, profundicemos en la situaci贸n actual. No ser谩 dif铆cil entonces para nosotros reconocer que, dentro de una turbulenta transici贸n de 茅poca, un nuevo modo de producci贸n que puede ser calificado como 鈥渄el intelecto general鈥 est谩 luchando insistentemente por afirmarse del lado capitalista (ver el volumen reciente de Brett Nielson y Sandro Mezzadra, 鈥淟as operaciones del capital鈥[6]). Del lado proletario, tambi茅n se est谩 desarrollando un dispositivo de lucha y contrapoder, cuya huella en cuanto al contenido es la construcci贸n y apropiaci贸n de lo com煤n. En cuanto a su forma, el contrapoder es subjetivaci贸n, producci贸n de acci贸n subjetiva, donde por sujeto entendemos multiplicidad colectiva de singularidades actuantes (sobre estos temas, Michael Hardt y yo hemos trabajado extensamente y durante mucho tiempo, hasta Asamblea[7], nuestro 煤ltimo esfuerzo por avanzar en este terreno).

Sin embargo, ser铆a incorrecto no mencionar que nuestro esfuerzo es insuficiente, en gran medida insuficiente. Siguiendo el esbozo de las luchas de este comienzo de siglo, pudimos aproximar el ensamblaje (el encadenamiento, el agenciamiento), la intersecci贸n (la articulaci贸n) y la forma de expresi贸n de la potencia que nutre la nueva subjetivaci贸n. Pero a煤n estamos lejos de poder vivir el acontecimiento que debe producirse: el de un contrapoder que no solo pretende ser un antagonista sino tambi茅n un protagonista. En Spinoza, en las p谩ginas del Tratado teol贸gico pol铆tico en las que descubre a Cristo como el 煤ltimo de los profetas, hay un deseo de lo que deber铆amos llamar un 鈥淟enin ideal鈥, que combina el poder del amor con la evidencia ontol贸gica de una cooperaci贸n productiva siempre m谩s cercana a toda la humanidad, el impetuoso acontecimiento de su manifestaci贸n y la alegr铆a actual del vivir en com煤n.

4. Y la cuarta y 煤ltima pregunta, dirigida a los conceptos: 驴c贸mo evoluciona tu lectura de Deleuze? Es una pregunta que apunta a un aspecto puntual. En el c茅lebre di谩logo que tuvieron en 鈥淐ontrol y devenir鈥[8], 茅l te habla del silencio contra la comunicaci贸n, y de considerar la m谩quina social como un determinante de las m谩quinas t茅cnicas, mientras que vos le propon茅s pensar una relaci贸n de expresi贸n, y una pol铆tica de reapropiaci贸n. 驴Habla Deleuze con el activismo pol铆tico de este tiempo?

Me han contado que un gran amigo de Gilles dijo: 鈥淧or la noche, cuando me ducho, siempre pienso en algunos de sus textos y por eso me acuesto so帽ando. Por la ma帽ana, cuando me despierto y me pongo a trabajar, intento poner en la historia a ese Deleuze so帽ado鈥. Este amigo era Foucault. Cierto o falso, probablemente inventado, creo que hay que aceptar el consejo foucaultiano; en cualquier caso, con toda humildad, lo recojo, aceptando leer, por la ma帽ana y por la tarde, esa entrevista de hace treinta a帽os.

Y lo hago as铆 porque de este modo podr茅 evitar que la conclusi贸n de mi respuesta a la pregunta 3) se pueda malinterpretar. Lo que quiero decir es que cuando hablo de acontecimiento y de la necesidad del mismo, no hablo de 茅l para esperarlo sino para provocarlo. No hay nada milagroso en el acontecimiento, y nada m铆stico en su posibilidad; es m谩s bien ese trabajo continuo de contrapoder mencionado anteriormente lo que demuestra que es necesario. Una obra destinada a socavar y, posiblemente, a destruir el equilibrio de los factores que componen la potestas[9]. Dig谩moslo en t茅rminos blasfemos para todos sus seguidores: debemos liberar el katechon[10] del contenido de dominio, que solo de una manera mistificada es dispositivo de prudencia y supervivencia (para evitar la cat谩strofe final), mientras que siempre se trata de la figura de la potestas; es necesario, por lo tanto, desmitificar el katechon y destruirlo.

Ahora bien, el mismo prop贸sito estaba en la base del discurso deleuziano la noche que lo discutimos en la entrevista, y cualquier referencia a la 鈥渕谩quina abstracta鈥 en la enunciaci贸n del deseo es m谩s una invitaci贸n a la fuga, a la deserci贸n, y mucho menos al silencio: la afirmaci贸n de que incluso el silencio puede vencer a la comunicaci贸n dominante va en este sentido. Por la ma帽ana, en la historia, el an谩lisis cr铆tico deleuziano se revela as铆 como un dispositivo de activismo pol铆tico.

Ciertamente, hoy la referencia a la m谩quina abstracta deleuziana y, antes, spinoziana, es recuperada, sobre todo entre los ecologistas, por el prop贸sito de una redefinici贸n de la consistencia ontol贸gica de la relaci贸n entre el hombre y la naturaleza. Pero, al ser presa de esta operaci贸n, olvidan el pliegue antag贸nista en la 鈥渕谩quina abstracta鈥, tan evidente en los libros sobre Capitalismo y esquizofrenia. Para m铆 hay algo dif铆cil de admitir en esos libros, porque est谩n demasiado dispuestos a un final insurreccional 鈥揳s铆 lo sintieron F茅lix y Gilles en ese momento鈥. El doble poder se representaba en ese marco como plataforma efectiva e inmediata de la lucha revolucionaria. Por eso me resulta dif铆cil recombinar la 鈥渕谩quina abstracta鈥 tanto con una concepci贸n insurreccionalista como con una cauta figura 鈥渆tol贸gica鈥. Quiz谩s, esto solo sea disruptivo si la m谩quina abstracta es introducida subrepticiamente en el b煤nker del enemigo en el largo per铆odo de la lucha de clases.

[1] Cf. Diego Sztulwark, 鈥La inmanencia productiva y el juego de los dobles en Toni Negri鈥, pr贸logo a Spinoza ayer y hoy, Editorial Cactus, Buenos Aires, 2021. 

[2] Cf. Jacques Derrida: 鈥淐贸gito e historia de la locura鈥, en La escritura y la diferencia, Anthropos, Barcelona, 1989 y Michel Foucault, 鈥淢i cuerpo, ese papel, ese fuego鈥, en Historia de la locura en la 茅poca c谩sica, Fondo de Cultura Econ贸mica, Buenos Aires, 1992.

[3] Ver mi art铆culo 鈥淎notaciones sobre la huelga abstracta鈥, Euronomade, 22 de mayo de 2015 [en Antonio Negri, De la f谩brica a la metr贸polis, Cactus, Buenos Aires, 2020, p. 229].

[4] Ver por ejemplo mi art铆culo 鈥淎propiaci贸n de capital fijo: 驴una met谩fora?鈥, Euronomade, 3 de marzo de 2017 [en Neo-opera铆smo (Mauro Reis comp.), Caja Negra, Buenos Aires, 2020].

[5] Para un repaso y un desarrollo en clave opera铆sta del doble poder en Lenin, cf. Antonio Negri, La f谩brica de la estrategia. 33 lecciones sobre Lenin, Akal, Madrid, 2004.

[6] Mezzadra, Sandro and Neilson, Brett, The Politics of Operations: Excavating Contemporary Capitalism, Duke University Press, Durham NC, 2019.

[7] Cf. Michael Hardt y Antonio Negri, Asamblea, Akal, Madrid, 2019, 煤ltimo volumen de una serie que se inicia con Imperio (2000), sigue por Multitud (2004) y Commonwealth (2009).

[8] Entrevista realizada por Toni Negri a Gilles Deleuze y publicada en Futur ant茅rieurn潞1, primavera de 1990, formar谩 parte de la selecci贸n de textos de Deleuze, Conversaciones, Pre-textos, Valencia, 1996.

[9] En el Derecho romano, Potestas es el derecho jur铆dico del poder a ejercer la soberan铆a.

[10] En el lenguaje de la teolog铆a pol铆tica de origen paulista se emplea Katechon como un dispositivo de contenci贸n del mal (que busca posponer la destrucci贸n). Luego esta noci贸n es retomada en filosof铆a pol铆tica por autores tan diferentes como Carl Schmitt, Walter Benjamin, Giorgio Agamben y Paolo Virno.

En EDITORIAL CACTUS




Fuente: Lobosuelto.com