December 4, 2020
De parte de La Haine
1,582 puntos de vista

鈥淓l fascismo no es un partido pol铆tico, sino una determinada concepci贸n de vida y una actitud respecto del hombre, del amor y del trabajo鈥 (Wilhelm Reich)

Causa estupor y desconcierto que un estado colonialista de ideolog铆a racista como el israel铆 haya conseguido imponer su relato de v铆ctima del terrorismo en amplias masas de la poblaci贸n a nivel mundial, especialmente en Europa.

Causa m谩s zozobra a煤n observar c贸mo las clases medias, bienpensantes humanistas de todos los colores y sabores, socialdem贸cratas y progresistas, acad茅micos y periodistas, dicen solidarizarse con la causa palestina pero al mismo tiempo rechazan el boicot al Estado sionista israel铆; se cuidan mucho de no ser acusados de antisemitas y, en no pocas ocasiones, asumen que 鈥渁lgunos鈥 palestinos son violentos y que deber铆an reconocer como leg铆timo al Estado ocupante.

Estas paradojas, sin embargo, son s贸lo aparentes si analizamos los factores socio-ps铆quicos que, a lo largo de la historia, han hecho que ideolog铆as racistas y supremacistas hayan ido de la mano compartiendo objetivos e intereses; y adem谩s hayan conseguido el apoyo de amplias bases sociales, en un primer momento entre las clases medias y posteriormente entre las clases populares.

La sinton铆a entre el fascismo y el sionismo proviene de que comparten tanto el ser ideolog铆as afines en relaci贸n con el racismo como de su visi贸n pragm谩tica e instrumental por encima de cualquier valor o principio 茅tico. Tambi茅n es importante considerar c贸mo ambas se han servido de pr谩cticas como la propaganda sistem谩tica y continuada, o la manipulaci贸n emocional, o las alianzas econ贸micas y de poder para ocultar sus objetivos e intereses.

Tampoco podemos dejar de lado la historia que las ha colocado en situaci贸n de entenderse y apoyarse persiguiendo ambas objetivos aparentemente distintos. As铆, una investigaci贸n hist贸rico-emp铆rica muy bien documentada como la que realiz贸 Lenni Brenner  en 1983, demostr贸 que en el periodo entreguerras en Europa el sionismo era un movimiento pol铆tico muy marginal entre los jud铆os, que en general se encontraban integrados en sus respectivos pa铆ses y no se planteaban emigrar a ning煤n lugar, a pesar del antisemitismo creciente. De hecho, estos jud铆os que no eran sionistas fueron los que sufrieron mayoritariamente la soluci贸n final de los nazis. Y fue la minor铆a sionista la que guiada por su ideolog铆a racista y por su objetivo de crear el reino del 鈥渟uperhombre鈥 hebreo en Palestina quien, no s贸lo no se enfrent贸 ni a los nazis alemanes ni a los fascistas italianos, sino que pact贸 con ellos para vaciar Europa de jud铆os.

Pero parece que el pasado, pasado est谩, y los planes sionistas han vuelto a confluir, tanto con el proyecto imperialista estadounidense como con las pol铆ticas racistas y clasistas europeas. Unas pol铆ticas diferentes en las formas pero similares en los contenidos y en la l贸gica que les impulsa. As铆, Obama m谩s discreto y Trump m谩s directo, las administraciones estadounidenses siempre han garantizado con armas y recursos la supervivencia de su enclave sionista en Oriente Pr贸ximo; pero los aliados europeos han sido quienes han creado las condiciones ideol贸gicas para normalizar la ocupaci贸n y el apartheid al que somete el Ente sionista a los palestinos.

La triada imperialismo-fascismo-sionismo ha creado redes de poder que se han desplegado a lo largo y ancho del planeta. De la mano del imperialismo, tanto el fascismo como el sionismo israel铆 se han convertido en fen贸menos globales vinculados tanto a la guerra como al terrorismo. De ah铆 que no haya sido casual que aparecieran banderas israel铆s entre la oposici贸n golpista venezolana en el 2016 [2], o entre la ultraderecha golpista boliviana en el 2020 [3], tampoco las muy estrechas relaciones entre Netanyahu y Bolsonaro [4], o la cooperaci贸n, asesor铆a y apoyo militar de Israel a Colombia, etc. Pero tampoco es casualidad que la ultraderecha fascista europea al tiempo que ataca a los jud铆os sea una firme aliada del Estado sionista israel铆. Como se帽ala Alys Samson Estap茅, Europa nunca ha sido el continente abierto y progresista que nos quieren hacer creer; ning煤n pa铆s europeo ha hecho frente a sus cr铆menes coloniales con reparaciones, y su complicidad con el apartheid israel铆 contra el pueblo palestino es m谩s que evidente al declarar al Estado sionista socio preferente. Tambi茅n el historiador Ilan Papp茅 afirma que el sionismo siempre tuvo el apoyo de la extrema derecha antisemita ya que comparten el mismo objetivo: 鈥渘inguno de los dos quiere que haya jud铆os en Europa鈥 [5]

De este modo, despu茅s de la II Guerra mundial el sionismo se convirti贸 en la pieza clave de la expansi贸n y dominio imperialista; y constituye una de las m谩scaras tras la que se oculta el fascismo.

Fascismo y sionismo han aumentando su influencia mutua durante a帽os, sin embargo, mientras que el fascismo (travestido de partido de ultraderecha) sigue causando alg煤n recelo entre sectores de clase media, el sionismo, cuya expresi贸n inequ铆voca es el Estado israel铆, apenas encuentra oposici贸n. El sionismo se camufla f谩cilmente en los m煤ltiples instrumentos organizativos y jur铆dicos, lobbies, 茅lites econ贸micas y cient铆ficas que operan en Occidente entre los sectores progresistas. La proliferaci贸n de pel铆culas estadounidenses sobre el holocausto y con protagonistas jud铆os, que inundan las pantallas de todo el mundo, sirve para ocultar la barbarie sionista contra los palestinos.

Al igual que ocurri贸 en el periodo entre guerras en Europa, las bases sociales que apoyan a los partidos fascistas va en aumento y lo mismo ocurre con el sionismo; que es capaz de ocultar su ideolog铆a fascista y supremacista bajo el ropaje progresista que le facilitan acad茅micos, intelectuales y pol铆ticos que callan sobre el apartheid israel铆, sobre los prisioneros palestinos, sobre las torturas y asesinatos, y sobre la violaci贸n de derechos que sufre cotidianamente el pueblo palestino.

Ciertamente, hay importantes sectores de las poblaciones occidentales que no se dejan enga帽ar por la maquinaria de propaganda sionista y que apoyan la causa palestina. Desde 1977, el 29 de noviembre de cada a帽o, Naciones Unidas conmemora el D铆a Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, y este a帽o, a pesar de la pandemia del COVID-19 se realizaron innumerables actos de solidaridad con Palestina en todo el mundo.

Sin embargo, la pregunta que deber铆amos hacernos no es por qu茅 hay personas que apoyan la causa palestina, eso es lo m谩s l贸gico y razonable. Los seres humanos tendemos a empatizar con las v铆ctimas, y en el caso que nos ocupa, no cabe duda de que la evidencia hist贸rica, num茅rica, y jur铆dica est谩 del lado de los palestinos. Es dif铆cil tapar el sol con un dedo aunque el dedo sionista sea muy grande. La pregunta que hemos de hacernos es por qu茅 hay tanta gente que todav铆a no defiende la causa palestina, por qu茅 todav铆a hay personas sensibles que no hacen nada por acabar con la ocupaci贸n sionista.

Se tratar铆a pues de entender por qu茅, a pesar de que a帽o tras a帽o la causa palestina despierta m谩s y m谩s solidaridad, esa solidaridad no se traduce en acciones contundentes y eficaces que hagan retroceder los avances del sionismo.

Es probable que la clave est茅 en que, los mismos factores hist贸ricos, culturales, sociol贸gicos y econ贸micos que han posibilitado el ascenso de los partidos fascistas, est茅n detr谩s de la expansi贸n sionista tanto en sectores populares como de izquierdas. La fabricaci贸n de individuos sumisos y obedientes es un factor que explica que las masas, sometidas a distintas formas de explotaci贸n act煤en en contra de sus intereses o simplemente no act煤en.

El capitalismo no s贸lo produce mercanc铆as, produce individuos. Durante los 煤ltimos a帽os, m谩s a煤n tras la crisis financiera del 2008, las poblaciones europeas se han ido haciendo cada vez m谩s y m谩s conservadoras. En tiempos de bonanza las clases medias proyectan su mirada hacia arriba pero en tiempos de crisis tratan desesperadamente de conservar su nivel de vida a cualquier precio, y las clases trabajadoras aceptan su empobrecimiento como un acontecimiento desgraciado inevitable.

El car谩cter conservador y sumiso se ha generalizado cimentando la base de los fascismos. Tal y como describ铆a W. Reich en 1933 鈥渇ueron precisamente las masas pauperizadas las que ayudaron a que el fascismo, la reacci贸n pol铆tica m谩s extrema, tomara el poder鈥. [6] El pensar y el actuar de las masas es tan contradictorio como la sociedad de la que surgen. Las condiciones psicol贸gicas en las que se encontraban las poblaciones europeas en el periodo de entreguerras 鈥 nos dice Reich- 鈥渓as lleva a absorber la ideolog铆a imperialista y traducir en hechos las consignas imperialistas, en flagrante contradicci贸n con la mentalidad pac铆fica y apol铆tica de la poblaci贸n alemana鈥 [7].

Algunos partidos y activistas de izquierda creen que la conciencia de las masas se adquiere a base de discursos, de lemas o consignas, explicando a las masas los horrores que les esperan si triunfan los partidos de extrema derecha. Sin embargo, ni la conciencia de clase ni la solidaridad se crean con discursos. Si el fascismo est谩 de nuevo eclosionando en Europa es porque se han creado las condiciones culturales, ideol贸gicas y psicol贸gicas para que prolifere: individualismo, consumismo, sumisi贸n, racismo, chovinismo, etc., valores propios de las clases dominantes que tienen que generalizarse para mantener la reproducci贸n del sistema capitalista. Es ah铆 donde podemos ver c贸mo el sionismo, primo hermano del fascismo, avanza tambi茅n en todos los sectores sociales. En las clases medias temerosas de enfadar a las 茅lites y perder sus privilegios relativos, en las clases populares predispuestas a aceptar los discursos y actuaciones racistas del sionismo porque ya han asumido hace tiempo el discurso racista contra la emigraci贸n, chivo expiatorio y causa de todos sus males.

Si en el periodo de entre guerras la socialdemocracia tuvo una responsabilidad enorme en el ascenso del fascismo y del sionismo, de la misma forma hoy, all铆 donde gobierna, no hace m谩s que reproducir el conservadurismo de sus bases que luchan por mantener su nivel de vida contra las masas nacionales depauperadas, y contra los emigrantes que huyen de la miseria que riega por doquier el imperialismo.

Cuando los gobiernos democr谩ticos tienden a convertirse en estados de excepci贸n el papel de los fascismos es contener la protesta social, actuar como amenaza que enarbolan las socialdemocracias para justificar sus pol铆ticas 鈥渞espetuosas con el Capital鈥, el libre mercado y la formalidad 鈥渄emocr谩tica鈥. Dec铆a W. Reich que 鈥淐uando no hay organizaciones revolucionarias, decepcionado por la socialdemocracia y sometido a la contradicci贸n entre la depauperaci贸n y el pensamiento conservador, el trabajador termina por adscribirse al fascismo鈥. [8]

La forma de vida conservadora y reaccionaria que nos distancia del sufrimiento de los otros ha penetrado en nuestra vida cotidiana mientras que los panfletos y los discursos solidarios apenas duran unas horas. Es aqu铆 donde hay que incidir para revertir el proceso de deshumanizaci贸n en el que medra el fascismo.

A medida que el fascismo asciende, se crean las condiciones para que fructifique el sionismo (la ideolog铆a fascista coincidente) porque la ra铆z del sionismo es la misma: el racismo.

El sionismo encuentra en el fascismo todos los nutrientes necesarios para avanzar. El fascismo encuentra en el sionismo una imagen menos marcada hist贸ricamente, le es m谩s f谩cil ocultarse dado que el sionismo como ideolog铆a es menos reconocible entre las grandes masas de las poblaciones occidentales.

Por ello, enfrentar al fascismo implica desenmascarar todas sus expresiones, una de ellas, el sionismo. Implica reconocer que la causa palestina es la clave de b贸veda, el parteaguas que delimita el campo en el que se juega, no el futuro de un pueblo, sino de la humanidad.

—-

NOTAS:

Lenni Brenner, Sionismo y fascismo. El sionismo en la 茅poca de los dictadores. 2010. B贸sforo Libros, Madrid 

La tercera informaci贸n, Venezuela: 驴Qu茅 hac铆an banderas israel铆es en la marcha Toma de Caracas? 6/09/2016 

Maciek Wisniewski, Israel y los golpistas bolivianos, Desdeabajo.info, 10/01/2020 

Naiara Galarraga, Qu茅 hay del idilio diplom谩tico de Bolsonaro con Israel y Netanyahu, El Pa铆s, 31/03/2019 

Alys Samson Estap茅, Israel y la extrema derecha como aliados naturales, en El salto, https://www.elsaltodiario.com/palestina-resiste/israel-y-la-extrema-derecha 

W. Reich, Psicolog铆a de masas del fascismo, Ed. Enclave, 2020, p谩g. 80 Op. Cit. P谩g. 93 W. Reich, op. Cit. P谩g. 146 




Fuente: Lahaine.org