May 2, 2021
De parte de Acracia
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Ayer, en un momento tonto, me dio por hacer algo que afortunadamente apenas frecuento, que es echar un vistazo a lo que echan por las ondas televisivas. El caso es que hay un canal indescriptible denominado ElToro.TV, que creo que son los mismos de la Intereconom铆a de antes, y aparece un rostro de cierta familiaridad, que no era el otro que el del inefable Vidal-Quadras. Ex-pepero y fundador de Vox, lo cual creo que lo dice todo. El fulano no paraba de soltar inquina hacia la izquierda parlamentaria, especialmente hacia el PSOE, por eso del rollo hist贸rico, y lleg贸 a afirmar, creo que pretendiendo hacer un paralelismo con la actualidad, que en el 36 hubo un pucherazo y por eso gan贸 las elecciones el Frente Popular. Lo m谩s gracioso del asunto es que este tipo, que pasaba hace unos a帽os por ser una derecha civilizada, aseguraba ante la mirada de aprobaci贸n del peligroso tarugo Ortega-Smith, que 芦esta gente es capaz de cualquier cosa hoy, como ya hicieron en el pasado禄. Lo dice la misma persona que ya ha justificado en el pasado el golpe criminal de Franco, y sus secuaces, por considerar que la izquierda estaba radicalizada y la propiedad privada de los privilegiados corr铆a serio peligro.

Nada nuevo para el mundo conservador-reaccionario, en este peculiar pa铆s, que se quiera cuestionar la limpieza de aquellas elecciones del 36, cuando la cruel dictadura franquista fue de lo primero que sostuvo para tratar de justificar su genocida alzamiento. Incluso, muchos anarquistas acudieron a las urnas en aquel momento ante la promesa de la izquierda de liberar a numerosos presos; no, no va a ser el caso ante las inminentes elecciones en mayo de 2021. La cuesti贸n es que Vidal-Quadras, en una mezcla de patetismo e iniquidad, tratando de dar una base s贸lida a sus aseveraciones, mencion贸 que ya se hab铆a demostrado en cierto libro, llamado, claro, 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular. Por supuesto, el t铆tulo ya lo dice todo y la maquinaria medi谩tica m谩s reaccionaria se apresur贸 a publicar titulares congratul谩ndose de que, al fin, se hubiera demostrado lo que justifica al general铆simo Franco y dem谩s caterva de homicidas. Por supuesto, la inmensa mayor铆a de historiadores se mostr贸 contraria a la tesis del libro oscilando entre la descalificaci贸n por manique铆smo y una mayor profundidad en la cr铆tica para tratar de desmontarlo. Hubo, claro, alguna paup茅rrima excepci贸n como la del norteamericano Stanley Payne, cuyos obras anta帽o parec铆an tener cierto valor, pero que de un tiempo a esta parte parece haberse pasado al lado oscuro e incluso se le puede ver en saraos con la derecha espa帽ola m谩s reaccionaria.

La realidad es que hay infinidad de libros sobre historiograf铆a, sosteniendo tesis antit茅ticas, lo cual resulta no pocas veces sorprendente, aunque creo que lo de este inenarrable pa铆s ya resulta patol贸gico. Seg煤n nuestras simpat铆as, podemos valorar unas u otras obras sin perder la perspectiva m铆nimamente objetiva, y es posible que haya ciertas tendencias, oficiales y academicistas, que puedan ser ser muy criticables. De eso, los 谩cratas sabemos mucho y, afortunadamente, y por supuesto con mayor o menor fortuna, hay y siempre ha habido militantes e historiadores que se han esforzado en recuperar la historia del anarquismo, la de los perdedores entre los perdedores. Por otro lado, si necesitamos seguir manteniendo una ficci贸n hist贸rica, hay que demonizar de forma pueril y esquem谩tica a la Segunda Rep煤blica y el Frente Popular, algo pertinaz en la diestra hispana. Eso es algo ajeno a la visi贸n libertaria, que pasaba por insistir empecinadamente en una cuesti贸n social que nunca tuvo soluci贸n, por lo que tuvo que mostrarse forzadamente cr铆tica con un periodo hist贸rico, esperanzador ante el atraso intolerable del pa铆s, pero decepcionante en muchos aspectos. Lo que est谩 claro es que una cosa es mostrarse cr铆tico con la historia, tratar incluso de ahondar en desconocidos recovecos que se han ignorado u ocultado, y otra muy diferente aceptar unos lugares comunes, que tampoco son nada nuevo entre la carcunda, ficci贸n construida para legitimar la dictadura franquista y sus consecuencias. Como, y no creo caer en el manique铆smo con ello, el p煤blico conservador-reaccionario en este pa铆s es bastante acr铆tico, la cosa les suele funcionar a d铆a de hoy tratando de aferrarse pat茅ticamente al poder. Esa es, de forma obvia para el que tenga m铆nimamente oxigenado el cerebro, la estrategia.

Juan C谩spar




Fuente: Acracia.org