November 9, 2021
De parte de Lobo Suelto
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La imaginaci贸n popular que abri贸 la revuelta chilena (2019) activ贸 una escisi贸n (芦grieta禄) entre el dispositivo institucional de la modernizaci贸n -pr谩cticas, discursos- y la imaginaci贸n plebeya (1990-2019) que puso en entredicho el orden visual, la hegemon铆a cultural y las categor铆as molares (politolog铆a, sociologicismo) del 芦mainstream禄, sus empleados cognitivos, mediante la insurrecci贸n imaginal. Los nuevos espacios fronterizos de sentido obligan a revisitar la re-escenificaci贸n de la categor铆a 芦pueblo禄 que fue radicalmente censurada por el discurso transicional-hacendal a favor de una masa anodina de subjetividades d贸ciles de la gobernabilidad (1990-2010). Sin perjuicio de lo 煤ltimo, ello no hace admisible el uso absolutista-monumentalizador que hizo derivar esta categor铆a en un registro dogm谩tico, l铆rico y excluyente, ilustrado en la Lista del Pueblo, donde ha migrado una apropiaci贸n justiciera-autoritaria del populus en la actual Convenci贸n chilena. La reivindicaci贸n de lo 芦plural discordante禄 (Richard, 2021) implica una hermen茅utica de la mundanidad y comprende una cr铆tica a la patriarcalizaci贸n que niega las 芦fisuras de sentido禄 de lo popular, los conflictos de frontera entre el adentro y el afuera que nos hablan de identidades en intersecci贸n y no pre-configuradas aprior铆sticamente*. 

Y as铆, mientras el modelo chileno ha sido reducido a velocidad de acumulaci贸n, fetichizaci贸n de consumos y servicios, la 芦revuelta n贸made禄 (octubre de 2019), despleg贸 la 芦potencia igualitaria禄 en eriazos simb贸licos, movimientos corporales, y 茅xodos territoriales. Los embates provienen de una oligarqu铆a rentista y partidos sin fuerza hegem贸nica (芦La Concertaci贸n y la derecha en un pacto juristocr谩tico de tres decenios) y sus 芦empleados cognitivos禄 que tras la 芦revuelta social禄 imputan toda disidencia ciudadana-territorial en nombre del 芦demonio populista鈥. Los elencos del realismo con sus est茅ticas reaccionarias han invocado la ausencia de ret贸ricas normativas -fronteras totalizantes- y la restituci贸n de los grupos medios como el pueblo extraviado de las oligarqu铆as rentistas. Tras ello se devel贸 una pasi贸n de orden olig谩rquico que exalta los mitos del realismo portaliano, la restituci贸n de una ciudadan铆a  pedag贸gico-destinal, y una 茅pica de los consensos frente a una dislocaci贸n del tiempo representacional (homog茅neo) de la gobernanza. Dada la intensificaci贸n neoliberal de la cibern茅tica (nuestro Daisen en el mundo) los lenguajes pol铆ticos han sido traducidos a la metaf铆sica del capital -la violencia f谩ctica de la acumulaci贸n- y el signo remite circunvalarmente a otro signo, a modo de equivalente general de mercanc铆as y modernizaciones capturadas en una 芦met谩fora de la circulaci贸n禄 -y no as铆, de la interrupci贸n-transformaci贸n de la experiencia plebeya (Ranci猫re, 1996) que se abri贸 en el caso chileno. 

Ello ha tenido ecos en expresiones estigmatizantes donde nuestro mainstream  ha intentando normar la demanda popular y perpetuar una misma 芦comunidad de habla禄 sin desmasificar las diferencias. En nuestro valle, Emilio Durkheim ha sido confinado al mero 鈥渃ontrol social鈥 por la v铆a de la 鈥渁nomia鈥 que implican las modernizaciones aceleradas como f谩brica de cuerpos excluidos. A ello se suma una obsesiva b煤squeda de orientaciones normativas que buscan restituir la 芦pax social禄 contra una multitud de pueblos, territorios, insurgencias, y minor铆as ind贸ciles activadas por el 芦golpe popular禄 (Octubre, 2019) que vino a desbaratar las 芦cogniciones del orden禄. La alteraci贸n del tiempo hist贸rico-representacional sugiere una relaci贸n compleja con la actualidad, donde el presente re煤ne a una multiplicidad de temporalidades -experiencia plebeya de la deslocalizaci贸n en Ranci茅re- que desordenan toda narrativa modernizante destinada a codificar dicha multiplicidad en el arte del 鈥榖uen gobierno鈥 o el 鈥榩ueblo destinal鈥 de la modernizaci贸n (Didi-Huberman 2014; Deleuze 1985; Foucault; 1992). Ello implica una distinci贸n entre el imaginario como aquel mecanismo identitarista o normativo y lo imaginal-pol铆tico que se des-inscribe o libera una 鈥榩otencia鈥 a modo de una irrupci贸n -sin equivalencias- contra el imaginario y su representaci贸n institucionalista (anest茅sica).

En el caso chileno la pr谩ctica imaginal de la 芦revuelta禄 excedi贸 las categor铆as identitaristas de la representaci贸n centradas en las fronteras cognitivas del orden  y sus formatos institucionales, por cuanto los pueblos sin revoluci贸n francesa, americana o sovi茅tica (naci贸n, opinantes, emotivos) responden a procesos de auto-designaci贸n que se desprenden de los dispositivos normativos. Lejos de una pretendida existencia identitaria, 芦lo imaginal禄 ilustrar铆a una potencia popular de afectos, mundanidades y cuerpos expuestos -贸rganos que hacen posible el 芦habla  pol铆tico禄 seg煤n Butler (2014)- que operan por mixturas o multiplicidad de flujos desterritorializados y l铆neas de fuga (Deleuze & Guattari, 1981). Una revuelta es la suspensi贸n del tiempo del progreso y sus mitificaciones, a saber, como en La noche de los proletarios (Ranci茅re 1974 y 2010), donde los actores no interpretan tareas aprior铆sticamente asignadas, y no encarnan el guion de una historia sacrificial, teleol贸gica e identitariamente organizada. La irrupci贸n plebeya es la des-identificacion re-subjetivamente de 鈥榩ueblo expuestos vs pueblos figurantes鈥. Esa sedimentaci贸n no identitarista, es donde tambi茅n se ubica la potencia feminista, como parte de aquello que el 鈥榩oder institucional鈥 -pastores en el lenguaje de Foucault- no han podido capturar o localizar dentro de la revuelta chilena a modo de una semantizaci贸n re-legitimadora. Hay 鈥榩ueblo porque falta dec铆a Deleuze鈥. Tal como lo indica Giorgio Agamben, cualquier definici贸n del significado pol铆tico del t茅rmino pueblo est谩 siempre al borde de una definici贸n ambigua. Esto porque 鈥Un mismo t茅rmino designa, pues, tanto al sujeto pol铆tico constitutivo como a la clase que, de hecho sino de derecho, est谩 excluida de la pol铆tica鈥 (2001, 31). Entonces, la ambig眉edad sem谩ntica revela su condici贸n anfibol贸gica, es decir, su erroneidad inherente respecto al buen sentido o el sentido com煤n, el t茅rmino guarda para s铆 una potencia del error en su nombre tantas veces pronunciado, como si la tradici贸n pol铆tica quisiera suturar constantemente, de una vez y para siempre, su doble sentido o su mal sentido (Ram铆rez, 6). Aqu铆 conviene citar el caso de George Didi-Hubermanen en torno a lo que excede un juego de suma cero entre las posturas 鈥榟egemonistas鈥 o 鈥榩opulistas鈥 que apuestan al car谩cter irreductible de la representaci贸n, y las diversas formas de 鈥榓utonomismos鈥 que repudian la representaci贸n como captura de la potencia plebeya, en una postura postnacional y antiestatal. Ello apunta a una 芦dial茅ctica禄 de la representaci贸n irreductible a la mera captura de lo m煤ltiple por lo uno (Didi- Huberman, 2014). 

Sin embargo, las revolturas de identidades que se esconden tras la 鈥渃apucha鈥 de la Primera L铆nea tambi茅n deber铆an llevar a la izquierda a desconfiar -o interrogar- que las multitudes de la revuelta  puedan unificarse f谩cilmente bajo la categor铆a homog茅nea del Pueblo como protagonista de la historia. Y antesala del 芦fascismo capilar禄 que por estos d铆as asedia al mundo popular bajo la arremetida del catolicismo nacionalista tras un imaginario punitivo que ha instalado un deseo de 芦orden policial禄 mediante el candidato de la derecha integrista. Recordemos las palabras de Paolo  Virno, cuando advierte que 鈥渓a multitud est谩 caracterizada por una fundamental oscilaci贸n entre la innovaci贸n y la negatividad鈥: 鈥淎 veces agresiva, a veces solidaria, inclinada a la cooperaci贸n inteligente pero tambi茅n a la guerra entre bandos, a la vez veneno y ant铆doto;  as铆 es la multitud. Ella encarna adecuadamente las tres palabras clave con que se ha intentado aclarar cu谩l podr铆a ser un entendimiento no dial茅ctico de lo negativo: ambivalencia, oscilaci贸n, siniestro禄(Ambivalencia de la multitud,  147)

Dicho eso toda multitud est谩 sujeta a disgregaci贸n, corrupci贸n, violencia intestina. Tal advertencia deber铆a servirles a quienes mitifican el valor heroico-rom谩ntico de un Pueblo destinal al que se le asigna la bondad originaria de defender  una posici贸n de verdad absoluta en su  rebeld铆a contra el sistema  (el sistema neoliberal, la pol铆tica institucional, los partidos pol铆ticos, etc.). Hace falta  que  鈥渓a multitud鈥 y el 鈥減ueblo鈥 de la revuelta no compliciten en una suma de identidades homog茅neas alineadas tras alg煤n significado 煤ltimo que gu铆a la lucha hist贸rica y social de las poblaciones oprimidas en una 煤nica direcci贸n -garantizada- de restituci贸n de derechos a trav茅s de la justicia, sino en un conjunto de fracciones a veces disconexas llenas de  las  ambig眉edades y contradicciones  que mantienen en su interior la   negatividad de lo impuro como  tensi贸n irresuelta que hace oscilar cualquier esquema maniqueo  entre el bien y el mal.  

 

Desde ya, ser谩 siempre necesario asumir que 鈥渆l Pueblo鈥 no es un sustrato ontol贸gico, no es una identidad-esencia depositaria de una verdad absoluta de la liberaci贸n-emancipaci贸n. Es el constructo inestable de una determinada representaci贸n de lo popular que est谩 siempre en litigio de mediaci贸n e interpretaci贸n. Y es que la categor铆a pueblo debe estar situada en los espacios fronterizos, los procesos semi贸ticos se encuentran intensificados porque all铆 tienen lugar constantes invasiones del exterior. La frontera, como ya lo hemos se帽alado, es ambivalente, y uno de sus lados mira siempre al exterior.

Dice  Butler: 鈥淓s siempre dif铆cil decir si una sublevaci贸n representa todo el pueblo, la esencia del pueblo o una pura reivindicaci贸n democr谩tica鈥 Por mucho que las sublevaciones pretendan representar la voluntad del pueblo, se encuentra  en general  otro grupo de gente que rechaza verse representada por la sublevaci贸n. Reclamarse de la voluntad popular es un combate permanente, una lucha por la hegemon铆a. Aunque una sublevaci贸n puede parecer expresar la voluntad popular,  debemos siempre preguntarnos de cu谩l versi贸n de la voluntad popular estamos hablando, a qui茅nes no incluye y porqu茅禄 (Virno, 341) 

En el caso Chileno, los Centros de Estudiosm partisanos, intelectuales de Estado o cortesanos de turno, se han enfrentado a un agotamiento interpretativo y epist茅mico (1990-2010) para descifrar y normar la escisi贸n del 芦presente neoliberal禄 en Chile. Y as铆, los rectorados semi贸ticos, las oligarqu铆as acad茅micas, escoltas politol贸gicos, grupos de intereses y los Think Thank del oficialismo cultural 鈥Chile 21, Libertad y Desarrollo, y el Centro de Estudios P煤blicos (CEP)- y toda la 芦mayordom铆a transicional禄 (partidos de la transici贸n), obviando cualquier 芦radicalidad 茅tica禄, a煤n se mantienen aferrados al tiempo de una 芦gobernabilidad normalizadora禄 (1990-2010), so pena que han abrazado con fervor el hito de Mayo (2021) para una nueva Carta Constitucional, superando el trazado jur铆dico legado por la Dictadura de Pinochet y su catolicismo integrista (2/3), agregando una cadena de actores independientes. Todo ello sin alterar el mapa del poder y acumulaci贸n de capital que instal贸 la modernizaci贸n post-estatal (1976- 1981). Esto en virtud de administrar una dial茅ctica entre un pueblo tele贸gico-destinal y un constitucionalismo que busca establecer, con distintos 茅nfasis, la 芦captura representacional禄 de los pueblos polis茅micos (18/0) (multitudes sin partido, liderazgos, vanguardias, en ausencia de toda filosof铆a de la historia) y un campo heterog茅neo de reivindicaciones -茅xodo- que se resta a la representaci贸n de sus demandas -al menos en una clave hegem贸nica-. Seg煤n bhabha, 芦El pueblo ya no est谩 contenido en ese discurso nacional de la teleolog铆a del progreso: la anonimia de los individuos; la horizontalidad espacial de la comunidad; el tiempo homog茅neo de las narrativas sociales; la visibilidad historicista de la modernidad, donde el presente de cada nivel (de lo social) coincide con el presente de todos los otros, de modo que el presente es una secci贸n esencial que hace a la esencia visible禄 (Bhabha, 187). Frente al interregno que se avecina, la fantas铆a de nuestras elites, pese a estar reducidas a la 芦factualidad禄 de la            acumulaci贸n de capital, vaciamiento de legitimidad y retratos proyectuales, no han cesado en su af谩n normativo por soslayar los 芦gritos de la plebe禄 y aplacar el   excedente de significaci贸n y sentido que comprende un 芦constitucionalismo de   enmiendas禄 (芦singularidades de vida禄) que trascienda los dispositivos de 芦control securitario禄 expresado en una nueva Constituci贸n pol铆tica del Estado. Y es que el Partido neoliberal (rentista y abstracto-financiero, sea conservador e incluso en su variante 芦progresista禄), hizo estallar la vida cotidiana luego de tres decenios de contratos modernizantes (servicios, disciplina laboral, vigilancia medi谩tica, realismo pol铆tico). Y as铆, a煤n no se ha dimensionado todo el alcance del 芦golpe plebeyo禄 (18/0), pues ahora en una nueva 芦pol铆tica del poder禄 nuestras elites y sus 芦burocracias cognitivas禄 se esmeran por suturar, l茅ase institucionalizar, las relaciones entre democracia y mercado (riesgo de neoliberalismo constituyente en clava ciudadana) aplacando la fuerza transformadora del imaginaci贸n popular iniciado en octubre (2019). Tal empe帽o busca climatizar un fervor ret贸rico para 芦gestionar禄 -domesticar- la 芦subjetividad derogante禄 del movimiento de calle en un 芦pacto juristocr谩tico禄 donde el pueblo polis茅mico -que persisti贸 en el desplazamiento urbano, ocultado por la industria medi谩tica, se tornar铆a administrable al pueblo constitucional. Si bien, un nuevo texto Constitucional implementado desde la Convenci贸n Constitucional, y su correlaci贸n de fuerzas, es un indiscutible avance c铆vico, inclusivo, ciudadano y pol铆tico para la destituci贸n de la 芦letra pinochetista禄, y refrenda la potencia simb贸lica y ritualista (legitimidad) de la 芦revuelta derogante禄 (2019), la actual recomposici贸n institucional abre variados escenarios que han instaurado un 芦lugar vac铆o禄 que no reconoce 芦tecnolog铆as de gobernabilidad禄, activando peligrosamente el identitarismo del 芦neoliberalismo cultural禄. El nuevo ciclo que se inaugur贸 en Mayo de 2021 -con el in茅dito 茅xito de la 芦Lista del pueblo芦- m谩s all谩 de institucionalizar la protesta social con el significante de los 芦m铆nimos禄, podr铆a representar el inicio de campos de batallas y auspiciosas 芦luchas democr谩ticas禄 que desplazan las distribuciones de sentido instaladas por la raz贸n partidaria. 

Aqu铆 芦asediar禄 significa politizar la temporalidad activada por la 芦revuelta n贸made禄 y, quiz谩, una forma de gestionar la angustia existencial de los grupos medios pauperizados que renegociaron fronteras de sentidos bajo la met谩fora 芦hasta que la dignidad se haga posible禄. Con todo ulteriormente ello -dado el v茅rtigo de lo pol铆tico- tambi茅n podr铆an derivar escenarios llenos de incertidumbre y un 鈥渞evival de realismo鈥 marcado por un retorno de orden policial (alza de la derecha integrista), narrativas de la mesura y procesos modernizantes (Joignant, 2021: Pe帽a, 2021), propios de del revival de realismo que abre espacio a la agenda securitaria de la derecha pinochetista. Y es que ello presupone un 鈥減ueblo productivo禄 y gerenciable en una 芦segunda transici贸n禄 ocultando la polisemia de la movilizaci贸n popular donde pueblos, cuerpos deseantes o dist贸picos, territorios, im谩genes y subjetividades pol铆ticas, cultivaron fisonom铆as irreductibles -pluralismo hermen茅utico- a la arquitectura constitucional. En nombre del 芦lugar vac铆o禄 (efectos de la revuelta) no podemos descartar la llegada de expertos en gobernanza, heraldos del management y jurisconsultos liberales (o no) y, porque no, tentaciones centristas vinculadas a un eventual 鈥渃onsenso de las mercanc铆as鈥 que ampliando cuotas de gastos fiscal (focalizaci贸n ampliada en los lenguajes del bacheletismo禄) vendr铆an a configurar un 芦neoliberalismo corregido禄. Es verdad, luego del esp铆ritu regulacionista de la nueva Constituci贸n, el Pinochetismo quedar谩 reducido a expresiones perif茅ricas, y ello podr铆a tener un expectante horizonte re-legitimador en el campo de las instituciones democr谩ticas y una restituci贸n de la legitimidad ciudadana. Con todo qu茅 hay del nuevo pacto juristocr谩tico en Chile. Y qu茅 podemos decir de la insalvable debacle reputacional del sistema de partidos, en ausencia de una agenda de derechos sociales (heterogeneidad radical de pueblos inmigrantes, derechos de la mujer, lo regional y los pueblos ind铆genas).

En Mayo de 2021, durante el plebiscito de entrada para una nueva constituci贸n, se modificaron exitosamente los pactos ciudadanos y populares abriendo un eventual imaginario de transformaciones que estar谩 tutelado por las mixturas de la Convenci贸n Constitucional -como derogaci贸n de la letra Pinocgetista-. Los m铆nimos program谩ticos del progresismo neoliberal que comprende el campo de la ex Concertaci贸n (el universo de sus barones y un mapa que a煤n permanece inalterable) ha perdido demograf铆a pol铆tica, pero no necesariamente la dimensi贸n factual del poder, que sin duda har谩 sentir su capacidad autoregenerativa. Y es, precisamente, este juego de equilibrios (pos)transicional el pivote de un 鈥渆litismo plebiscitario禄 que a煤n, a pesar del desgaste inminente, se esmera por recrear pr谩cticas modernizantes que no asimilan, si quiera etnogr谩ficamente la crisis de hegemon铆a del moribundo 芦milagro chileno禄 (1981). La 芦l铆nea divisoria禄 del nuevo pacto olig谩rquico viene a establecer las condiciones de continuidad y fractura con la 芦revuelta popular禄, evidenciando una insalvable grieta entre vida cotidiana, revuelta n贸made (insubordinaci贸n de s铆mbolos) y pacto olig谩rquico. La redacci贸n de una nueva Constituci贸n en su posible contribuci贸n a un 芦neoliberalismo corregido禄 no vendr铆a a ensanchar -necesariamente- la distribuci贸n social del poder pol铆tico (y sus dispositivos de capitalizaci贸n). Bajo esta hip贸tesis el movimiento popular podr铆a agudizar posiciones antag贸nicas ante el nuevo 芦neoliberalismo corregido禄, y una amplia 芦capa media popular禄, reducida demogr谩ficamente, que perdi贸 la capacidad de acceso crediticio (acceso a servicios), no ceder谩 a una re-afiliaci贸n de la desgastada pol铆tica institucional y sus promesas gestionales. Todo ello una vez derogada la constituci贸n de Jaime Guzm谩n.

De este modo el poder elitario en su af谩n de domesticar la movilizaci贸n en un campo judicativo -un pueblo domesticable, tendencialmente homog茅neo- podr铆a enfrentar el hast铆o de los movimientos ciudadanos que a煤n no elaboran un vocabulario pol铆tico que pueda articular a los pueblos, cuerpos y subjetividades del 18/0 (2019), menos en una dimensi贸n politol贸gica o normativa. Aludimos a ese momento tan ansiado por cientistas pol铆ticos y soci贸logos de la oligarqu铆a chilena librados a la profesionalizaci贸n de los objetos del orden. De un lado, tenemos el d茅ficit pol铆tico de un 芦viciado parlamento禄 (隆la grieta a la luz de las encuestas隆) y, de otro, la ceguera gubernamental para entender los nuevos modos de subjetividad que se desplegaron en la 芦revuelta禄 (2019) respecto a las relaciones entre el poder, vida cotidiana y pol铆tica institucional. Y para muestra un bot贸n: una multitud devocional se apropi贸 de 鈥渟aberes vagabundos鈥 lacerados por la violencia de la acumulaci贸n neoliberal y nuestras oligarqu铆as acad茅micas se quedaron 芦sin posibilidades hermen茅uticas禄 para descifrar el llamado 芦estallido social禄 (2019). La 芦potencia imaginal禄-aquello que comprende una disyunci贸n entre imaginaci贸n e instituciones- no responde a la pregunta del 芦orden deseado禄 formulada por los pastores letrados de la modernizaci贸n (Foucault, 1989) y su majadero eslogan con sus v铆tores sobre el milagro chileno:鈥溌ntre 1990 y 2010 bajamos la pobreza estructural del 45% al 10%!鈥. En Chile la 芦desigualdad cognitiva禄 administra el relato entre los responsables normativos adversus los an贸micos violentistas amagando la marcha del 25 de octubre (2019) donde la ciudadan铆a se expres贸 masivamente en contra de la racionalidad abusiva de las instituciones. A ello se suman los usos y abusos de la anomia.

Con todo hoy no existe gram谩tica com煤n que pueda cautelar genuinamente la excepcionalidad de la purga, la rabia erotizada y su densidad 茅tica por nuevas 芦formas de vida禄. Dicho sea de paso, la 芦revuelta de octubre禄 (2019) en Santiago obr贸 como partera de singularidades de vida (鈥減ueblos鈥) y sublevaci贸n plebeya, lejos de los juegos de poder del movimiento universitario (2011) y sus eslabones elitarios con la propia estructura pol铆tica. 

El car谩cter destituyente/constituyente del 2019, que incluy贸 una extensa capa media popular- tampoco est谩 en continuidad con la maquinaria de pactos que secuencialmente se ha ido gestando en los 煤ltimos meses desde el universo (post) concertacionista. El hito fundamental fue el movimiento congresal del 15 de noviembre (2019) donde mediante un parlamentarismo de facto (芦Golpe Congresal禄 seg煤n Karmy-Bolton, 2020) sali贸 a inmunizar el juego de intereses elitarios que se reproduce en distintos ciclos olig谩rquicos.

Si bien la 芦revuelta de la existencia禄 (2019) tuvo el fulgor de lo inasible y el riesgo del desborde, qu茅 cabe responder frente a la melancol铆a soberana de nuestros 芦pastores letrados禄 que en los 煤ltimos meses con desesperaci贸n reclaman una nuevo ciclo de consensos, mesuras y realismos (met谩fora del pueblo pedag贸gico-gerencial). Quiz谩 hay que iniciar la pregunta por un nuevo 芦republicanismo salvaje禄 -cuesti贸n que comprender谩 una pol铆tica del poder- pero tal imaginario instituyente se debe desprender radicalmente de las l贸gicas de abuso modernizador que el campo institucional ha codificado durante por m谩s de tres decenios de 芦mayordom铆a transicional禄. Son necesidades y deseos populares que comprenden un largo proceso de desactivaci贸n de la maquinaria neoliberal y los esl贸ganes del progreso. De otro modo, la interrogante por el 芦horizonte post- neoliberal禄 ser谩 siempre una 芦grieta禄 que no se puede restringir a la administraci贸n jur铆dica de la diversidad, ni a la f铆sica de las pasiones, ni menos a la exclusi贸n de la demanda popular, a saber, un riesgo inminente de la nueva Constituci贸n.




Fuente: Lobosuelto.com