April 5, 2021
De parte de La Haine
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A la memoria de Ursulo Galv谩n, Gonzalo Aguirre Beltr谩n y Luciano Galicia

M茅xico: palacios ancestrales emergiendo de la selva. Miles de a帽os de historia debajo de cada piedra. El grito Tierra y Libertad que estall贸 como un trueno en la revoluci贸n de 1910. A ese M茅xico ind贸mito, en v铆as de industrializaci贸n y con el rezago cr贸nico en el campo, pocos a帽os antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, lleg贸 Le贸n Trotski para su 煤ltimo exilio.

Vivi贸 sus d铆as mexicanos combatiendo las difamaciones y los ataques del estalinismo, al tiempo que analizaba la compleja situaci贸n internacional que se encaminaba hacia la guerra, segu铆a de cerca la Revoluci贸n Espa帽ola y desplegaba la lucha por la construcci贸n Cuarta Internacional, un partido mundial que luchara por el fin de toda explotaci贸n y toda opresi贸n. En ese contexto, dedic贸 tambi茅n su energ铆a a estudiar la situaci贸n latinoamericana y la de M茅xico en particular. Uno de los temas sobre los que centr贸 su atenci贸n fue la cuesti贸n agraria. A partir de esto, explic贸 la aplicaci贸n de la teor铆a de la revoluci贸n permanente en Am茅rica Latina.

Partiendo del desarrollo desigual y combinado que caracteriza a los pa铆ses latinoamericanos, con un proceso de industrializaci贸n en curso para la d茅cada de 1930, con lo m谩s moderno de la t茅cnica para la 茅poca, junto con el atraso end茅mico en el campo, donde lo que primaba era la gran propiedad, como veremos m谩s adelante, Trotsky rebati贸 los argumentos del estalinismo que apelaba al atraso del pa铆s para justificar la subordinaci贸n a la burgues铆a nativa, con el fin de abonar al desarrollo capitalista, como expresi贸n de su concepci贸n etapista de la revoluci贸n.

鈥淒urante el curso de la lucha por las tareas democr谩ticas, oponemos el proletariado a la burgues铆a. La independencia del proletariado, incluso al comienzo de este movimiento, es absolutamente necesaria, y oponemos particularmente el proletariado a la burgues铆a en la cuesti贸n agraria, porque la clase que gobernar谩, en M茅xico, como en todos los dem谩s pa铆ses latinoamericanos, ser谩 la que atraiga hacia ellos a los campesinos鈥. [1]

A fines de la d茅cada de 1930, 297 grandes propietarios latifundistas pose铆an haciendas que englobaban alrededor de 70 millones sobre un total de 131 millones de hect谩reas censadas, mientras 244,108 campesinos pobres pose铆an predios menores de una hect谩rea y 2,780,260 jornaleros formaban el germen del proletariado rural que la revoluci贸n proletaria tendr谩 que despertar y poner en acci贸n como la brigada de choque en la lucha de clases en el campo, a quienes se sumaban los ejidatarios y peque帽os propietarios que combinaban el cultivo de sus parcelas con el trabajo asalariado, a decir de Octavio Fern谩ndez, uno de los colaboradores mexicanos m谩s cercanos a Trotsky. [2] En el campo viv铆an y laboraban la mayor铆a de los pobladores ind铆genas, en condiciones paup茅rrimas.

La revoluci贸n mexicana, que tuvo unos de sus cap铆tulos m谩s avanzados en la Comuna de Morelos, [3] al desarrollarse en un momento hist贸rico de transici贸n, marcado por el agotamiento del ciclo de las revoluciones burguesas y por el inicio de la 茅poca de las revoluciones proletarias, vio desplegarse a las fracciones m谩s radicales del campesinado y su tendencia crecientemente anticapitalista. Para conquistar la tierra y la libertad, 鈥渘ecesitaba de una alianza obrera y campesina, capaz de postular un proyecto nacional alternativo al constitucionalismo burgu茅s鈥. [4] Esto no pudo darse debido a que la clase trabajadora estaba en proceso de formaci贸n, y ven铆a de duras derrotas, como el caso de la huelga de Cananea de 1906, sumado a su inmadurez pol铆tica que le imposibilit贸 romper con las concepciones anarcosindicalistas y con la subordinaci贸n al constitucionalismo, todo esto en el contexto del momento de transici贸n que mencionamos arriba.

A帽os m谩s tarde, desde 1934, L谩zaro C谩rdenas, desde el inicio de su gobierno, reparti贸 alrededor de 18 millones de hect谩reas a un mill贸n de familias, de las cuales menos de 7 millones de hect谩reas eran laborables, y a su vez, la mitad no se cultivaban por falta de ayuda econ贸mica y recursos tecnol贸gicos. Para 1938 el 81% de la poblaci贸n rural censada no pose铆a tierras. Del reparto agrario, parte importante de esos terrenos se constituy贸 en ejidos [5] colectivos, muchos de los cuales desaparecieron luego de 1940. [6] Ese fue el magro fruto de la revoluci贸n mexicana.

La experiencia del EZLN

El 1潞 de enero de 1994, el levantamiento zapatista en Chiapas puso en el centro a los campesinos ind铆genas y dio paso a m煤ltiples discusiones en torno al sujeto revolucionario y la v铆a para la lucha anticapitalista. El neozapatismo de fin del siglo XX hizo su irrupci贸n en la historia. En la Declaraci贸n de la Selva Lacandona explicitaron sus reivindicaciones: trabajo, tierra, techo, alimentaci贸n, salud, educaci贸n, independencia, libertad, democracia, justicia y paz. Enfrent贸 la represi贸n, y recibieron el apoyo y la solidaridad de distintas organizaciones pol铆ticas y sociales. El autonomismo y su consigna de 鈥渃ambiar el mundo sin tomar el poder鈥, de John Holloway, y el 鈥渃omunismo aqu铆 y ahora鈥 de Toni Negri se extendieron.

La experiencia de la autonom铆a sigui贸 su curso y en 2003, el EZLN dio a conocer que romp铆an relaciones con el gobierno y los partidos pol铆ticos. Se afincaron en una resistencia contra el Estado burgu茅s en los m谩rgenes del capitalismo. 驴Pero eso era posible? Las familias que eran y son parte de las comunidades zapatistas nunca pudieron zafar de la econom铆a capitalista, porque su resistencia no puso en cuesti贸n las relaciones de producci贸n que enfrentan a los propietarios de los medios de producci贸n con la clase trabajadora que con su actividad mantiene en marcha el mundo, como se evidenci贸 durante la pandemia de COVID-19 con la par谩lisis de gran parte de las actividades productivas. El zapatismo tampoco enfrent贸 a las burocracias que sostienen este status quo que sume en la miseria a sectores cada vez m谩s amplios de la poblaci贸n: la burocracia sindical, las ONGs, las Iglesias de distintas religiones.

La puesta en marcha del TLCAN en 1994 鈥攜 ahora de su versi贸n modernizada, el T-MEC鈥 implic贸 una cat谩strofe para el agro mexicano, ya que los gobiernos desde entonces retiraron los pocos apoyos que daban y dejaron a los peque帽os productores completamente en desventaja ante la protecci贸n que ejerci贸 y ejerce el imperialismo estadounidense de sus farmers. Casi sin acceso a maquinaria y t茅cnicas que hagan m谩s productiva la tierra, hasta las parcelas para autoconsumo corrieron riesgos. Muchos habitantes de las zonas zapatistas se vieron obligados a emplearse en ranchos y ciudades, para colaborar con la manutenci贸n de la familia. Quienes lograron mantener peque帽as propiedades est谩n sometidos a los caprichos del mercado. Producen lo que requieren las agroindustrias trasnacionales, como Nestl茅 o Driscoll鈥檚, con los insumos que 茅stas exigen 鈥攆ertilizantes, agroqu铆micos, semillas transg茅nicas.

Aunque no pretendemos desarrollar un balance de la experiencia del EZLN, parte de sus l铆mites se explica con la disociaci贸n entre la justa reivindicaci贸n de autonom铆a por un lado y del otro, la necesidad del acceso a la tierra y los recursos naturales, las demandas siempre postergadas del conjunto de los pueblos ind铆genas que habitan en M茅xico.

Tampoco buscaron activamente la unidad con los sectores de la clase trabajadora que salieron a luchar a lo largo de los a帽os enfrentando incluso a sus propias burocracias sindicales, porque lo que est谩 ausente de su perspectiva estrat茅gica es la lucha por liberar al conjunto de la humanidad de las cadenas de la esclavitud asalariada.

Explotaci贸n y opresi贸n de los pueblos originarios en la actualidad

Un mosaico de colores, de idiosincrasias, de cosmogon铆as. Lenguas, tradiciones y costumbres que subsisten a pesar a los m谩s de 500 a帽os de opresi贸n, en el contexto de una pobreza creciente. Eso son los pueblos ind铆genas en M茅xico en el siglo XXI. Resisten la ofensiva contra los megaproyectos y enfrentan el saqueo de recursos naturales como el agua o territorios para ellos sagrados.

Para 2020 seg煤n el Instituto Nacional de Estad铆stica y Geograf铆a (Inegi) hay 25.7 millones de ind铆genas sobre un total de 127 millones de habitantes. Hay 68 pueblos ind铆genas, cada uno hablante de una lengua originaria propia.

Una parte de ellos labora en el sector agr铆cola, que ocupa a unos 5.5 millones de personas mayores de 15 a帽os, hasta 2015. 56 % son agricultores (la mayor铆a peque帽os propietarios), 44 % trabajadores agr铆colas de apoyo (jornaleros o peones). [7] Son parte de la mano de obra migrante, interna y externa hacia EEUU. Un 85 % labora en el sector informal, sea comercio, alimentos preparados, puestos de mercados, fabricaci贸n de artesan铆as o son asalariados, un 27.9 %, contratados v铆a outsourcing, en empresas de limpieza, constructoras, automotrices y en transporte. [8]

Parte importante de la poblaci贸n ind铆gena, aun enfrentando mil y una formas de discriminaci贸n, integran las robustecidas filas de la clase trabajadora, que para abril de 2020 contaba con 55.6 millones de asalariados.

Desde la 茅poca del exilio de Trotsky a hoy, la estructura econ贸mico-social del campo se ha transformado. De las 196 millones de hect谩reas que hay en M茅xico, el 41 % est谩 en manos privadas. Son 1.9 millones de predios rurales, con una extensi贸n media de 40.2 hect谩reas. Entre estos podemos mencionar como ejemplo el rancho del ex presidente Vicente Fox.

Otro 43.4 % del territorio est谩 bajo el r茅gimen de propiedad ejidal, y est谩 repartida entre 3.8 millones de ejidatarios y 697 mil posesionarios, con una extensi贸n promedio de 18.2 hect谩reas por persona.

Las comunidades agrarias poseen 9.1 % de los terrenos que se reparten entre 993 mil comuneros [9] con propiedades de 17.2 hect谩reas en promedio. Por ejemplo, Driscoll鈥檚, la productora de berries estadounidense, extendi贸 sus tent谩culos y se asocia, bajo sus condiciones, en Baja California, Michoac谩n, Puebla y Jalisco con medianos y peque帽os productores.

La mitad de los ejidatarios, 62 % de los propietarios privados, 78.4 % de los comuneros y 90 % de los posesionarios tienen hasta 5 hect谩reas o menos. [10] El desgaste de los suelos, por el uso de qu铆micos y la erosi贸n, junto con la predominancia de la peque帽a y mediana propiedad son algunos de los problemas del sector agropecuario, que explica en gran parte la pobreza en la que vive la mayor铆a de la poblaci贸n rural.

El campo mexicano sufri贸 el embate de las corporaciones agroindustriales de EEUU, como mencionamos arriba, y de mineras trasnacionales de distintas banderas, y desde 2006, bajo el gobierno de Felipe Calder贸n, se despleg贸 la guerra contra el narcotr谩fico y la consecuente militarizaci贸n de M茅xico, financiada por el imperialismo estadounidense. La miseria y la violencia llevaron a parte de la poblaci贸n rural 鈥攃on un importante porcentaje de ind铆genas鈥 a migrar o a desplazarse forzosamente de sus lugares de origen.

Una parte se instal贸 en distintas ciudades, otros se trasladaron hacia los ranchos y las empresas agroindustriales del norte de M茅xico donde se emplean como jornaleros. Otros migraron hacia EEUU [11], donde se dio un proceso de 鈥渋ndigenizaci贸n de la mano de obra agr铆cola en EEUU鈥 al decir de Jorge Durand, [12] especialista en migraci贸n. Ante los cambios que se dieron en la explotaci贸n agropecuaria estadounidense, aunque hubo un proceso de mecanizaci贸n, 茅ste tiene un l铆mite. Hay frutas y hortalizas que no pueden ser cosechados por m谩quinas sin afectar las plantas.

Por eso para operar, la agroindustria requiere la mano de obra poco calificada de la fuerza de trabajo de los migrantes ind铆genas, sometidos a los vaivenes de la pol铆tica migratoria del imperialismo estadounidense, que desde los gobiernos del dem贸crata Barack Obama se viene endureciendo, y continu贸 con el republicano Donald Trump. Sin embargo, es necesario recordar que el agro se revel贸 como una actividad esencial en tiempos de pandemia, y que existe una tradici贸n de lucha de los trabajadores del sector agr铆cola en EEUU, as铆 como una costumbre de agrupamiento de los migrantes ind铆genas, a veces por pueblos, a veces unidos, aunque provengan de distintas etnias.

La estrategia socialista ante los pueblos ind铆genas

Contra toda divisi贸n artificial entre los intereses de la clase trabajadora y de los pueblos ind铆genas, en los p谩rrafos anteriores buscamos demostrar los vasos comunicantes que se extienden entre ambos.

La necesidad de la alianza entre el proletariado y el campesinado pobre, que Lenin y Trotsky juzgaban como una piedra angular para derrotar el capitalismo y comenzar el camino para forjar una sociedad de productores libres asociados, el comunismo, en especial en los pa铆ses atrasados donde se combina cierto grado de desarrollo industrial con tareas nacionales irresueltas como la ruptura con el imperialismo y el reparto agrario est谩 m谩s vigente que nunca.

Parte importante del campesinado ind铆gena devino en trabajador rural asalariado, oprimido por la pobreza y la falta de acceso a derechos elementales como salud y educaci贸n. Oprimido por el color de la piel y por no tener al espa帽ol como primera lengua, una forma que tiene la clase dominante de reafirmar su dominaci贸n. Oprimido por el despojo ancestral de sus tierras y por un proceso de aculturaci贸n que instaur贸 desde hace d茅cadas el Estado.

Como sosten铆a Trotsky, la resoluci贸n de las tareas democr谩ticas que la burgues铆a nativa no llev贸 a cabo en Latinoam茅rica s贸lo pueden ser resueltas por la clase trabajadora, emancipada de los bur贸cratas vendidos a las trasnacionales y los partidos patronales, acaudillando a las masas oprimidas sobre las que pesan siglos de agravios. Y necesitar谩 buscar la ayuda de sus hermanos de clase en el coraz贸n del imperialismo: la clase obrera multi茅tnica estadounidense, que cuenta entre sus filas a las y los trabajadores migrantes. As铆 se podr谩 imponer la ruptura con el imperialismo, la expropiaci贸n de los sectores estrat茅gicos que est谩n en manos de trasnacionales, como sucede en parte del sector energ茅tico, y un nuevo reparto agrario que empiece por expropiar sin pago a las empresas agroindustriales para ponerlas a producir de acuerdo con las necesidades sociales y buscando las t茅cnicas que minimicen el impacto ambiental.

Trotsky se帽ala en su teor铆a de la revoluci贸n permanente, que la construcci贸n del socialismo est谩 vinculada a la extensi贸n internacional de la revoluci贸n, y que no se dar谩 de un d铆a para el otro. La revoluci贸n en las costumbres, en la cultura 鈥攅ntendida esta como la forma en que el ser humano adapta la naturaleza para satisfacer sus necesidades鈥 ser谩 un proceso de lucha pol铆tica e ideol贸gica muy intenso.

As铆 es que consideraba que la cuesti贸n nacional, dentro de la cual se incluye la opresi贸n de siglos que viven los pueblos ind铆genas, no se agotar铆a una vez que la clase trabajadora tomara el poder. La memoria del saqueo y la discriminaci贸n no se borrar谩n de un d铆a para el otro. La clase obrera en el poder deber谩 ganar su confianza m谩s all谩 del momento de la revoluci贸n, con medidas que atiendan sus necesidades.

鈥淟a abolici贸n de la gran propiedad terrateniente es un acto que es llevado adelante de un solo golpe, de una vez para siempre, mientras que lo que nosotros llamamos la cuesti贸n nacional es un proceso muy largo.

Despu茅s que la revoluci贸n agraria haya sido completada, la cuesti贸n nacional no desaparecer谩. Por el contrario, s贸lo entonces pasar谩 a estar al frente. Y la responsabilidad por toda la escasez y todos los defectos, todas las injusticias y los casos de falta de atenci贸n o rudeza en relaci贸n con las masas nativas, ser谩n atribuidas en sus mentes, y no sin raz贸n, a Mosc煤鈥. [13]

Ep铆logo

Hoy la pandemia que recorre el mundo demostr贸 el car谩cter reaccionario del capitalismo, dispuesto a sacrificar a la clase trabajadora y los sectores populares en todos los pa铆ses para beneficiar al lucro del gran capital. Terminar con este sistema es una necesidad que se agudiza. La alternativa es la sucesi贸n de distop铆as que pueblan las pesadillas de la humanidad.

Prepararnos para eso es la apasionante tarea de las y los revolucionarios del siglo XXI. Nuestro desaf铆o es demostrar que el capitalismo es irreformable y que no hay v铆a pac铆fica al socialismo ante cada crisis capitalista, ante cada atropello.

Lo hacemos contra la acci贸n de la burocracia sindical que busca mantener adormecida a la clase trabajadora, cercenando sus ambiciones de una vida mejor y manteni茅ndola dividida de sus hermanos de clase. Lo hacemos contra las direcciones de los movimientos sociales que los mantienen separados de la clase trabajadora. Lo hacemos contra la acci贸n de los ide贸logos del capital 鈥攍os medios masivos, las Iglesias, las instituciones educativas, los intelectuales al servicio del poder鈥 y contra los partidos patronales. Lo hacemos para que los trabajadores, las mujeres y los j贸venes cuenten con una perspectiva superadora de la sucia prisi贸n que es el mundo capitalista, como dec铆a Trotsky. Con ese esp铆ritu somos parte activa de los distintos procesos de la lucha de clases que se dan, en M茅xico y el mundo. Pero la lucha sin un norte estrat茅gico que se plantee arrebatarle el poder a los capitalistas es un callej贸n sin salida.

As铆 nos preparamos para hacer que la ira arda, y que conjugue la fuerza de los despose铆dos de la ciudad y del campo. Que obreras y obreros de los sectores estrat茅gicos marchen codo a codo con jornaleras y jornaleros. Y que, a su paso, tomen en sus manos las demandas de tierra, trabajo, educaci贸n, vivienda de los pueblos ind铆genas y los sumar谩n a su lucha por terminar con toda forma de explotaci贸n y opresi贸n. A 80 a帽os del asesinato de Trotsky, ese es nuestro mejor homenaje.

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Fuentes consultadas

C谩rdenas S谩nchez, Enrique. El largo curso de la econom铆a mexicana / De 1780 a nuestros d铆as, Fondo de Cultura Econ贸mica-El Colegio de M茅xico, Ciudad de M茅xico, 2015.

Ferreira, Javo. Comunidad, indigenismo y marxismo / Un debate sobre la cuesti贸n agraria y nacional-ind铆gena en los Andes, Ediciones Palabra Obrera, Ciudad de El Alto, 2010.

Ju谩rez, Mart铆n. 鈥淐r铆tica a John Holloway. Poder y revoluci贸n鈥, 2004.

Langer Oprinari, Pablo (comp.). M茅xico en llamas (1910-1917) / Interpretaciones marxistas de la revoluci贸n, Ediciones Armas de la Cr铆tica, Ciudad de M茅xico, 2010.

Levine Elaine (ed.). La migraci贸n y los latinos en EEUU / Visiones y conexiones, Universidad Aut贸noma de M茅xico-Centro de Investigaciones sobre Am茅rica del Norte, Ciudad de M茅xico, 2008.

Mari谩tegui, Jos茅 Carlos. 7 Ensayos de Interpretaci贸n de la Realidad Peruana. Biblioteca Amauta, 1928, Lima. Digitalizado por Marxist Internet Archive. Pe帽a L贸pez, Ana Alicia. Migraci贸n internacional y superexplotaci贸n del trabajo, Editorial Itaca, Ciudad de M茅xico, 2012.

Trotsky, Le贸n. Escritos Latinoamericanos, Centro de Estudios, Investigaciones y publicaciones Le贸n Trotsky, Ciudad de M茅xico-Buenos Aires, 2010.

Trotsky, Le贸n. Literatura y revoluci贸n, edici贸n digitalizada por Izquierda Revolucionaria. Womack, John. Rebeli贸n en Chiapas Una antolog铆a hist贸rica, Random House Mondadori, Ciudad de M茅xico, 2009.

Referencias:

[1] Le贸n Trotsky, 鈥淒iscusi贸n sobre Am茅rica Latina鈥, 4 de noviembre de 1938, en Escritos Latinoamericanos.

[2] Octavio Fern谩ndez. 鈥淧roblemas nacionales鈥, en Trotsky, Le贸n, Escritos Latinoamericanos.

[3] Jimena Vergara Ortega. 鈥淟a Comuna de Morelos鈥, en Langer Oprinari (comp.) M茅xico en llamas (1910-1917) Interpretaciones marxistas de la revoluci贸n.

[4] Pablo Langer Oprinari. 鈥淟os senderos de la revoluci贸n鈥, en Langer Oprinari (comp.), op. cit.

[5] El ejido es un territorio colectivo que no se pod铆a dividir, vender ni heredar. Sin embargo, la entrada en vigencia de la Ley Agraria de 1992, del gobierno de Salinas de Gortari, con la promesa de la 鈥渟eguridad jur铆dica鈥, transform贸 a los ejidos de propiedad social en propiedad privada con los certificados de derechos parcelares que otorga el Registro de Actos Jur铆dicos Agrarios (RAJA). As铆 es que ahora la parcela ejidal puede arrendarse y venderse si el ejido accede al dominio pleno.

[6] Enrique C谩rdenas S谩nchez. 鈥淓l cardenismo y los inicios del Estado desarrollista 1934-1940鈥, en El largo curso de la econom铆a mexicana.

[7] INEGI, 鈥淓stad铆sticas a prop贸sito del D铆a del Trabajador Ind铆gena鈥, 11 de mayo de 2016, consultado en l铆nea el 19 de agosto de 2020.

[8] Datos de la Organizaci贸n Internacional del Trabajo en su estudio 鈥淎plicaci贸n del convenio sobre pueblos ind铆genas y tribales鈥, febrero de 2020.

[9] Los comuneros son personas f铆sicas titulares de derechos agrarios quienes los posee en com煤n con otros individuos o propietarios.

[10] Datos de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas para la Alimentaci贸n y la Agricultura (FAO), en 鈥淓l M茅xico rural del siglo XXI鈥.

[11] Este proceso de indigenizaci贸n de la mano de obra se dio combinado con el surgimiento de peque帽os empresarios, como el caso de nahuas en el rubro de jardiner铆a y en la construcci贸n, como se帽ala Martha Garc铆a Ortega, 鈥淣ahuas en EEUU鈥, en Elaine Levine (ed.), La migraci贸n y los latinos en EEUU.

[12] Dur谩n, Jorge, 2009, Massey, Douglas, Karen Prem, 鈥淣uevos escenarios de la migraci贸n M茅xico-EEUU, las consecuencias de la guerra antimigrante鈥, en Papeles de Poblaci贸n, vol. 15, No 61, M茅xico, julio-septiembre, citado en Ana Alicia Pe帽a L贸pez Migraci贸n internacional y superexplotaci贸n del trabajo.

[13] Le贸n Trotsky. 鈥淪obre la cuesti贸n nacional鈥, en Comunismo e indigenismo.

CALPU




Fuente: Lahaine.org