February 25, 2022
De parte de Nodo50
301 puntos de vista

Putin le dio a Washington exactamente lo que quer铆a | Resumen.cl

Putin es el responsable 煤ltimo de cualquier horror que desate. Pero guarden algo de indignaci贸n para los gobiernos y funcionarios occidentales que decidieron hacer inevitable la guerra al negarse a transigir, sacrificando un pa铆s que consideran poco m谩s que una pieza de ajedrez.

Por Branko Marcetic*

Esta semana se ha producido la escalada m谩s dram谩tica de la crisis que se cuece a fuego lento en Ucrania hace tiempo: el presidente ruso Vladimir Putin ha reconocido formalmente la independencia de las regiones escindidas del este del pa铆s, Donetsk y Luhansk, y ha enviado tropas rusas a la zona, supuestamente para mantener la paz.

Lo primero que hay que decir sobre esto es que es imprudente e ilegal. En virtud de los acuerdos de Minsk, que tanto Rusia como Occidente han impulsado durante a帽os como soluci贸n a la miniguerra civil que ha asolado el este de Ucrania durante los 煤ltimos ocho a帽os, estas regiones deb铆an ganar autonom铆a sin dejar de formar parte de Ucrania. La medida de Putin rompe de hecho ese pacto.

En segundo lugar, de acuerdo con el derecho internacional, existen procesos para llevar a cabo misiones de mantenimiento de la paz; el env铆o unilateral de tropas a un pa铆s vecino con el que se est谩 peleando no lo es. Por ello, el representante de Kenia en la ONU, que se hab铆a abstenido en la votaci贸n para debatir las acciones de Rusia a principios de este mes, dijo anteayer que la medida 芦viola la integridad territorial de Ucrania禄, compar谩ndola con la forma en que las fronteras de los pa铆ses africanos hab铆an sido trazadas y redibujadas por imperios moribundos. El 芦orden internacional basado en normas禄 puede tener sus problemas y ser invocado de forma selectiva, pero en su esencia es un principio fundamentalmente bueno: que el fuerte no puede hacer simplemente lo que quiera con el d茅bil.

Te puede interesar| 驴Qu茅 son los territorios de Donetsk y Lugansk reconocidos como rep煤blicas independientes por Rusia?

Y Putin ha dado bastantes se帽ales de que est谩 dispuesto a intensificar su intervenci贸n. Enviar 芦fuerzas de paz禄 es una cosa. Hacerlo despu茅s de reconocer la independencia de regiones controladas por separatistas que respalda –algo que Putin hab铆a rechazado la semana pasada– y despu茅s de un discurso en el que efectivamente sugiere que el pa铆s en el que se encuentran es en verdad su territorio, es una se帽al de ambiciones menos que benignas.

Reconocer todo esto, sin embargo, no deja a Occidente libre de culpa en lo que est谩 sucediendo ahora. O como dijo recientemente el polit贸logo Stephen Walt: 芦uno puede creer que las acciones actuales de Rusia son totalmente ileg铆timas y tambi茅n creer que un conjunto diferente de pol铆ticas estadounidenses durante las 煤ltimas d茅cadas las habr铆a hecho menos probables禄.

O un conjunto diferente de pol铆ticas estadounidenses en los 煤ltimos meses. El ej茅rcito de expertos belicistas que ha estado prediciendo –salivando, tal vez sea m谩s exacto– una invasi贸n rusa ya ha aprovechado este 煤ltimo movimiento como reivindicaci贸n de sus argumentos habituales: Putin es Hitler, busca revivir la gloria de la Uni贸n Sovi茅tica, no se puede razonar con 茅l, y solo una demostraci贸n de fuerza (no m谩s 芦apaciguamiento禄 o negociaciones que 芦premien禄 su comportamiento) puede hacer que se detenga. Este es, por cierto, el enfoque que Washington y sus aliados, principalmente el Reino Unido, han adoptado para llegar a este punto.

A lo largo de esta crisis, la posici贸n occidental ha sido la de adoptar una l铆nea caricaturescamente dura contra la negociaci贸n. En diciembre, Putin present贸 su oferta inicial, de m谩xima, en la que ped铆a sobre todo un compromiso legal por escrito de que los pa铆ses vecinos, Ucrania y Georgia, no entrar铆an en la OTAN, y que Washington volviera a entrar en el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF), del que Trump se hab铆a retirado imprudentemente, as铆 como una serie de exigencias menos realistas sobre las actividades de la OTAN en las antiguas rep煤blicas sovi茅ticas.

Pero lo que realmente buscaba Putin era el primer punto de la lista. Los l铆mites a la deriva de la OTAN hacia el este, despu茅s de todo, hab铆an sido durante mucho tiempo un punto doloroso no solo para 茅l, sino incluso para las 茅lites rusas proccidentales durante a帽os, algo que varios funcionarios y pensadores estadounidenses hab铆an reconocido abiertamente como comprensible.

As铆 que, sabiendo que Mosc煤 amenazaba ahora con una acci贸n militar contra Ucrania si se segu铆an ignorando sus objeciones a la ampliaci贸n de la OTAN, 驴qu茅 hicieron los funcionarios occidentales? Se negaron a ceder en el asunto una y otra vez a medida que pasaban los meses, incluso cuando absurdamente reconocieron que Ucrania no se iba a unir a la alianza en breve, y dejaron claro que no luchar铆an para defenderla.

El equivalente geopol铆tico de un pistolero que agita una pistola ante tu amigo exigi茅ndote que descartes cualquier plan futuro para escalar el Monte Everest, solo para que te cruces de brazos y te niegues.

La necesidad de Occidente de mostrarse duro e intransigente a toda costa alcanz贸 cotas especialmente tontas a principios de este mes, cuando la ministra de Asuntos Exteriores brit谩nica, Liz Truss –que hab铆a celebrado previamente una elegante cena con la esposa de un designado por Putin que hab铆a pagado una peque帽a fortuna a su partido– se sent贸 a conversar con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Lavrov. Cuando Lavrov, en respuesta a las exigencias de Truss de que Rusia retirara las tropas de su territorio fronterizo con Ucrania, le pregunt贸 si reconoc铆a la soberan铆a de Rusia sobre las regiones de Rostov y Voronezh, Truss respondi贸 que el Reino Unido 芦nunca reconocer铆a la soberan铆a rusa sobre esas regiones禄, lo que provoc贸 que un diplom谩tico m谩s informado interviniera para explicarle que esas eran regiones rusas.

Fue un episodio embarazoso, pero revel贸 muchas cosas sobre la posici贸n negociadora de Estados Unidos y el Reino Unido: estaban comprometidos a adoptar una irreflexiva l铆nea dura en las negociaciones, incluso cuando aquello no ten铆a ning煤n sentido.

Mientras tanto, al negarse efectivamente a negociar, Estados Unidos y el Reino Unido recurrieron a una 芦campa帽a de comunicaci贸n estrat茅gica禄 en la que, a lo largo de semanas y meses, hicieron innumerables predicciones sobre una 芦inminente禄 invasi贸n rusa que repetidamente no se produjo, y alimentaron a los periodistas con oscuras profec铆as de falsas banderas e incluso de un golpe de Estado. Las pruebas de estas predicciones no estaban claras porque los funcionarios se negaron a publicarlas, pero el p谩nico que provocaron condujo a la retirada de los observadores del alto el fuego del este de Ucrania, lo que a su vez hizo que se dispararan las violaciones del alto el fuego en la regi贸n, creando el mismo pretexto que Rusia ha utilizado ahora para enviar tropas, que los funcionarios occidentales han se帽alado naturalmente para afirmar que ten铆an raz贸n todo el tiempo.

Tal vez el Kremlin realmente estaba haciendo exactamente lo que los funcionarios occidentales afirmaban. Pero como las pruebas siguen ocult谩ndose, en este momento es igual de probable que esos funcionarios hayan contribuido a desencadenar lo mismo que trataban de evitar, ya que la retirada de los observadores condujo a un aumento de los combates que Putin aprovech贸.

Todo ello nos ha llevado hasta aqu铆. No est谩 claro lo que Putin est谩 planeando ahora. 驴Simplemente est谩 subiendo la apuesta para arrancar concesiones a Occidente? 驴Est谩 planeando crear una zona de amortiguaci贸n independiente y prorrusa en Ucrania, o incluso anexionar esta parte del pa铆s? 驴O est谩 planeando la m谩s exagerada de las predicciones occidentales, la de marchar a Kiev y derrocar al gobierno ucraniano, cargando con un dolor de cabeza que podr铆a convertirse f谩cilmente en su propio Afganist谩n? A estas alturas, no podemos decirlo.

Lo que s铆 podemos decir es que las acciones de Putin no han llegado hasta el punto de una invasi贸n a gran escala, como reconocen incluso los funcionarios estadounidenses, lo que significa que todav铆a es posible una soluci贸n diplom谩tica. Y las 茅lites occidentales har铆an bien en buscarla antes de que Putin pase el punto de no retorno, porque la alternativa no ser谩 buena para nadie.

Consideremos las posibles ramificaciones solo para Biden. Si los combates en Ucrania da帽an las infraestructuras energ茅ticas, o si los gobiernos occidentales acaban sancionando los combustibles f贸siles rusos, esto podr铆a hacer que la inflaci贸n se disparara a煤n m谩s en Estados Unidos, especialmente teniendo en cuenta que Rusia es ahora el segundo mayor proveedor de petr贸leo extranjero de Estados Unidos.

La situaci贸n podr铆a empeorar a煤n m谩s si, ya sea por las sanciones o por las represalias rusas, se agotan las exportaciones de trigo y productos b谩sicos rusos, lo que afectar铆a a los precios de los alimentos, as铆 como a la industria de los semiconductores (cuyas dificultades han provocado un aumento de los precios y los robos de autom贸viles en Estados Unidos) junto con una serie de otras industrias que dependen de las materias primas y los consumidores rusos. Lo mismo ocurre con Ucrania, que tambi茅n es un importante exportador mundial de grano y materias primas utilizadas para fabricar chips semiconductores y otros productos.

Incluso si Estados Unidos encuentra una forma de escapar a estos impactos, otros pa铆ses no lo har谩n, alimentando potencialmente la desestabilizaci贸n en todo el mundo y creando una serie de incendios que Washington tendr谩 que apagar. Europa, uno de los principales compradores de petr贸leo y gas ruso, se ver谩 especialmente afectada, las remesas a los pa铆ses euroasi谩ticos se agotar谩n y el precio de los alimentos para pa铆ses como Egipto, muy dependientes de Ucrania y Rusia, se disparar谩, aumentando el riesgo de agitaci贸n pol铆tica. Cuando la gente tiene hambre, tiende a rebelarse.

Adem谩s, existe la posibilidad de que la guerra se intensifique. Los combates entre Ucrania y Rusia podr铆an extenderse f谩cilmente m谩s all谩 de las fronteras de la primera, atrapando a otros pa铆ses, incluso a los aliados de la OTAN, preparando el terreno para una escalada nuclear catastr贸fica. Incluso el escenario 芦menos malo禄 y m谩s probable de que Rusia luche indefinidamente contra una insurgencia entrenada por Estados Unidos en Ucrania no es bueno, con militantes de extrema derecha haci茅ndose de armas y experiencia de lucha en un lugar que, como Siria, ya tiene los ingredientes de un enclave global para los extremistas violentos (en Ucrania, de la variedad de la supremac铆a blanca). El hecho de que en este caso todo esto est茅 ocurriendo a las puertas de Europa deber铆a ser a煤n m谩s alarmante para los occidentales.

Desgraciadamente, parece que la Casa Blanca ha decidido ahora que la incursi贸n de Putin, tanto si acaba siendo 芦limitada禄 como si es algo a煤n m谩s peligroso, significa que la diplomacia est谩 ahora fuera de la mesa. Cualquiera que sea la explicaci贸n de la obstinaci贸n occidental, son los ucranianos de a pie los que van a sufrir, junto con todos los que sienten los efectos de la onda expansiva del conflicto, entre ellos la presi贸n del Congreso para inundar Ucrania de armas donde inevitablemente llegar谩n a manos de los neonazis y otros extremistas.

Putin es el responsable 煤ltimo de cualquier horror que desate. Pero guarden algo de indignaci贸n para los gobiernos y funcionarios occidentales que decidieron hacer inevitable la guerra al negarse a transigir, sacrificando un pa铆s que consideran poco m谩s que una pieza de ajedrez.

*Art铆culo originalmente publicado en JacobinLat. Para leer el escrito en su sitio de origen, haz clic ac谩.

Fotograf铆a principal: Brendan Smialowski / AFP

Estas leyendo




Fuente: Resumen.cl