July 5, 2022
De parte de Materiales
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Al hilo del tiempo

AYER

Amadeo Bordiga abord贸 el tema del fascismo en numerosos art铆culos, entre 1921 y 1926. El fascismo era el problema n煤mero uno que el Partido Comunista de Italia (PCd麓I ) deb铆a afrontar en su acci贸n durante estos a帽os.

Ante todo, para comprender las tesis de Bordiga sobre el fascismo, es preciso diferenciar su pensamiento de la ideolog铆a antifascista.

Para el antifascismo, el fascismo se caracteriza esencialmente por la supresi贸n violenta de la legalidad y las libertades pol铆ticas democr谩ticas. Para Bordiga, dentro de la m谩s pura ortodoxia marxista, el uso abierto de la violencia no caracteriza nada. La violencia en s铆 carece de significaci贸n precisa. Lo importante es analizar y concretar qu茅 clase utiliza la violencia contra qu茅 otra clase. Para Bordiga, el ABC m谩s elemental del marxismo ense帽a que, en toda sociedad dividida en clases, la clase dominante ejerce la violencia para someter a la clase dominada.

Bordiga consideraba que la ideolog铆a que caracteriza el fascismo como una regresi贸n a formas precapitalistas es ajena a la teor铆a marxista.

Las formas pol铆ticas no var铆an con la moda, sino que vienen determinadas por el conjunto de relaciones sociales imperantes, y su evoluci贸n depende no del azar, el capricho o la voluntad, sino del desarrollo econ贸mico y social de esa sociedad, esto es, de los cambios que se operan en esa estructura de relaciones sociales en su contacto con los acontecimientos hist贸ricos.

En el pensamiento de Bordiga, la aceptaci贸n por el proletariado de la ideolog铆a antifascista supon铆a defender la democracia, renunciando a sus intereses de clase, o lo que es lo mismo, renunciando a afirmarse como clase revolucionaria.

As铆 pues, la ant铆tesis democracia/fascismo, para Bordiga era falsa. Democracia y fascismo no se oponen, sino que se complementan: esta ser铆a una tesis fundamental y distintiva, no s贸lo para Bordiga, sino para la Fracci贸n de Izquierda comunista italiana en los a帽os treinta.

Tanto fascismo como democracia son, en los art铆culos de Bordiga, m茅todos de dominaci贸n de la gran burgues铆a, orientados al mantenimiento de las relaciones sociales de producci贸n capitalistas.

Bordiga, abandonando las definiciones e ideas fetichistas del capital, esto es, el capital como cosa, ya sea dinero, f谩bricas, etc., retomaba la definici贸n marxista del capital, definido como una relaci贸n social de producci贸n, y precisamente aquella que se establece entre una clase social, caracterizada por su libertad (libertad para vender su fuerza de trabajo), y aquella otra clase social caracterizada por ser compradora de fuerza de trabajo asalariada.

Partiendo de la definici贸n marxista del capital, Bordiga afirm贸 que la clase dominante, es decir, la caracterizada por comprar fuerza de trabajo, se serv铆a alternativamente (o al un铆sono) del m茅todo democr谩tico y/o del m茅todo fascista de dominaci贸n, para mantener vigentes las relaciones sociales de producci贸n capitalistas, es decir, la compra-venta de fuerza de trabajo en un mercado regido por la ley de la oferta y la demanda.

Que la clase capitalista dominante recurrirse al m茅todo democr谩tico o al m茅todo fascista no depend铆a de una opci贸n ideol贸gica; no era un acto voluntario, sino que depend铆a del grado de maduraci贸n de los conflictos sociales.

El m茅todo m谩s h谩bil, el que dio mejores resultados en la Italia de 1920-1925, fue el empleo conjunto de la violencia fascista, alentada y apoyada desde las instituciones democr谩ticas, junto al arma sutil y paralizante del reformismo social y la defensa de las libertades democr谩ticas y la legalidad burguesa, como objetivo propuesto al movimiento obrero.

El fascismo no era para Bordiga una regresi贸n hacia formas pol铆ticas precapitalistas, ni tampoco una forma pol铆tica incompatible con los postulados democr谩ticos, sino una contrarrevoluci贸n preventiva para conjurar la amenaza revolucionaria del proletariado.

Bordiga y sus partidarios en la direcci贸n del PCd麓I extrajeron sus tesis de la experiencia hist贸rica vivida d铆a a d铆a por el proletariado en Italia.

Obra de la democracia parlamentaria fue la represi贸n durante el bienio rojo de los movimientos populares surgidos a causa de la crisis econ贸mica de postguerra: inflaci贸n, reconversi贸n industrial y paro, que golpearon duramente las condiciones de vida de la clase obrera.

Las milicias fascistas no intervinieron decisivamente sino con posterioridad a la liquidaci贸n del movimiento de ocupaci贸n de f谩bricas de septiembre de 1920, al final del bienio rojo.

El arma m谩s eficaz, utilizada por Giolitti en la desmovilizaci贸n del movimiento revolucionario, fue la CGL y el PSI, es decir, el reformismo sindicalista y socialista.

El Estado democr谩tico, en colaboraci贸n con la socialdemocracia, hab铆a creado las condiciones para la aparici贸n de un tercer factor contrarrevolucionario: las escuadras fascistas.

Su misi贸n no fue la de aplastar un movimiento revolucionario, ya vencido por la represi贸n del Estado democr谩tico y el colaboracionismo del socialismo reformista, sino impedir su rebrote.

Un rasgo esencial del fascismo, para Bordiga, era su ra铆z industrial, y por tanto negaba el car谩cter de reacci贸n feudal del movimiento fascista.

Bordiga afirmaba que el fascismo hab铆a nacido en las grandes ciudades industriales del norte de Italia, como Mil谩n, donde Mussolini fund贸 los fascios en 1919. De ah铆 la temprana financiaci贸n del fascismo por parte de los grandes industriales, as铆 como la aparici贸n del Fascio como un gran movimiento unitario de la clase dominante. Su implantaci贸n en las grandes y ricas regiones rurales de Emilia-Roma帽a, anterior incluso al dominio de las grandes ciudades industriales, se produjo precisamente en las zonas rurales caracterizadas por una agricultura avanzada, plenamente capitalista, como la imperante en el Valle del Po. La gran burgues铆a terrateniente de Emilia-Roma帽a dio su total apoyo al fascismo, que apenas si tuvo eco en el atrasado sur de Italia.

Todav铆a fueron precisos dos a帽os de aut茅ntica guerra civil (1921 y 1922), la preciosa colaboraci贸n del socialismo reformista y la traici贸n del sindicalismo de la CGL, para que el fascismo pudiera dominar los grandes centros industriales del norte de Italia. Pero una vez conseguido esto, tras el fracaso de la huelga general de agosto de 1922, la Marcha sobre Roma se convirti贸 en puro tr谩mite.

Tr谩mite en el que Bordiga no dej贸 de subrayar la toma democr谩tica del poder por los fascistas, con el voto favorable de todas las formaciones pol铆ticas liberales y democr谩ticas existentes entonces en el Parlamento.

HOY

Pasados cien a帽os de la publicaci贸n de los art铆culos de Bordiga sobre el origen y auge del fascismo en Italia, podemos afirmar, sin duda alguna, que el antifascismo ha sido la peor consecuencia hist贸rica e ideol贸gica del fascismo y es. hoy, el 煤ltimo baluarte te贸rico del capital.

La esencia del antifascismo radica en promover la lucha contra el fascismo, fortaleciendo la democracia. Esto es, no apoya la lucha contra el capitalismo, sino s贸lo contra su forma fascista. No lucha por destruir el capitalismo, no lucha por la revoluci贸n proletaria, su objetivo es la ca铆da del fascismo para restablecer la democracia burguesa.

El antifascismo conduce a la lucha por una opci贸n burguesa, excluyendo toda alternativa revolucionaria y anticapitalista. Y esa exclusi贸n es precisamente la funci贸n contrarrevolucionaria del antifascismo.

No existe un antifascismo revolucionario, m谩s all谩 de la vacua ret贸rica de un confuso ox铆moron. El antifascismo siempre es democr谩tico e integrador, nunca es antisistema, y siempre es objetivamente contrarrevolucionario.

Otra cosa es la imagen deforme y falsa que los militantes antifascistas creen y difunden de s铆 mismos como gallos peleones con un terrible espol贸n, cuando solo son desplumadas aves de corral, listas para ser degolladas y arrojadas al caldero.

Agust铆n Guillam贸n
Barcelona, julio de 2022




Fuente: Materialesxlaemancipacion.espivblogs.net