January 30, 2021
De parte de El Libertario
293 puntos de vista


Revista A Ideia
 
1. En la literatura cr铆tica y no oficial, el tema de las comunidades habitacionales ha aparecido con frecuencia, especialmente en Alemania, pero tambi茅n en otros pa铆ses de Europa y Am茅rica. La fascinaci贸n por la vivienda y la vida comunitaria, por una vida cotidiana verdaderamente enriquecedora y en ruptura con la familia tradicional, ha llevado a muchos j贸venes a interesarse por el tema. Tambi茅n ha llamado la atenci贸n de algunos menos j贸venes, tras una experiencia fallida de convivencia en pareja, con o sin hijos.

Sin embargo, las comunidades habitacionales no son del todo nuevas, aunque s贸lo recientemente han ido acompa帽adas de una reflexi贸n cr铆tica y la b煤squeda de un nuevo “estilo de vida”. Incluso en Portugal, es posible detectar la antigua existencia de viviendas comunitarias, a veces llamadas “hogares” Y est谩 el conocido ejemplo de las “rep煤blicas” de los estudiantes de Coimbra, similar a otras formas de vivienda en las ciudades universitarias europeas del siglo XIX.

Por tanto, la comunidad de vivienda no es precisamente una innovaci贸n. Pero hoy es con m谩s 茅nfasis la b煤squeda pr谩ctica de un nuevo estilo de vida, m谩s libre de tab煤es y sujeciones, m谩s fraterno y comunitario, capaz de ofrecer experiencias enriquecedoras en los m谩s diversos niveles: moral, intelectual, afectivo, sexual, creativo.

2. En relaci贸n a la comunidad integral (de vida y trabajo) estas comunidades se caracterizan fundamentalmente por no abarcar el 谩mbito de la producci贸n econ贸mica, trabajando cada uno de sus miembros (o la mayor铆a de ellos) en el exterior, en actividades econ贸micas remuneradas. Es decir, la comunidad de vida urbana es, ante todo, una comunidad de vivienda, no una comunidad de trabajo.

En los tiempos actuales, cuando la dificultad para obtener alojamiento en las ciudades es notoria y, a menudo, dram谩tica, la comunidad de vivienda tambi茅n puede proporcionar un medio pragm谩tico para resolver este problema. Por lo general, es m谩s barato alquilar un apartamento grande y diez personas viv铆endo all铆, por ejemplo, que alquilar cuatro o cinco apartamentos peque帽os de dos o tres personas cada uno.

Aspectos formales

3. Vivir en comunidad es algo que, hoy y en esta sociedad, est谩 “mal visto”. La ignorancia, los tab煤es y los prejuicios tender谩n a marginar cualquier experiencia de este tipo. Por tanto, el grupo de miembros de la comunidad que est茅n dispuestos a vivir en un espacio com煤n debe prestar un m铆nimo de atenci贸n a los aspectos formales, legales y externos. Sin embargo, nunca se deben revertir situaciones, hasta el punto de que estos aspectos prevalezcan sobre los reales, es decir, los de la vida interna y la din谩mica del grupo.

4. Sup贸ngase que el grupo de postulantes que vive en la comunidad encuentra un alojamiento adecuado: una casa o un apartamento en un edificio residencial. Las dos formas m谩s habituales de garantizar el uso de esa vivienda son la compra y el alquiler, siendo esta 煤ltima la menos complicada. Tambi茅n pueden otras formas, por ejemplo bajo determinadas condiciones: salir cuando se derribe la edificaci贸n, pago simb贸lico de renta, prestaci贸n de determinados servicios, etc. Pero, por lo general, lo que pasa es que el grupo siempre tendr谩 que asegurar dos cosas:
– una persona legalmente responsable,
– y la satisfacci贸n de un cargo financiero mensual.

Ahora bien, con respecto al primer requisito, se pueden encontrar varias soluciones para responder a las normas legales, sin que estas soluciones tengan que determinar a priori el funcionamiento real de la comunidad, porque eso s铆 que ser铆a malo para ella. Una soluci贸n es que una de las personas del grupo asuma el estatus legal de inquilino (o comprador de vivienda a cr茅dito). En este caso, se debe tener cuidado de informar al propietario de la verdadera naturaleza de los habitantes y defenderlos con los instrumentos legales adecuados (por ejemplo, como subarrendatarios o hu茅spedes, etc.).

Otra soluci贸n ser谩 que los miembros de la comunidad formen una asociaci贸n legal, que contratar谩, a nombre colectivo, el arrendamiento o compra de la casa. Por sus principios ideol贸gicos, dir铆amos que la forma cooperativa ser铆a la que, idealmente, deber铆a servir mejor a un proyecto como este. Sin embargo, la pr谩ctica de la jungla jur铆dica portuguesa muestra que suele ser m谩s f谩cil constituir una asociaci贸n ordinaria sin 谩nimo de lucro (seg煤n el Decreto-ley 594/74 de 7 de noviembre y el C贸digo Civil), que entrar en el sistema de cooperaci贸n (regido por el C贸digo Cooperativo), salvo quiz谩s en el caso de compra de la casa o iniciativas mayores (vivienda cooperativa), que ya no pueden tener el car谩cter comunitario y de peque帽o grupo que estamos tratando aqu铆.

5. En cuanto al cargo econ贸mico mensual, a la legalidad solo importa que el dinero aparezca al final de cada mes. Generalmente es conveniente tener, en cualquier caso, una cuenta bancaria colectiva. Pero la forma en que se genera este dinero y su control ya est谩 dentro del 谩mbito de la organizaci贸n informal, es decir, humana, del grupo comunitario.

6. Casi independientemente de la forma jur铆dica que se adopte, es fundamental tener en cuenta cuatro principios, de los que muchas veces depende el cumplimiento del 茅xito de la iniciativa:
a) el encuentro de todos los miembros es el lugar de reflexi贸n y la principal 谩mbito sobre la vida de la comunidad. Esto es com煤n a todas las asociaciones (la Asamblea General), pero en este caso hay ciertas peculiaridades: por el reducido n煤mero de miembros, puede funcionar con frecuencia y sin mayores tr谩mites; pero es una asamblea general imperfecta, siempre y cuando, por ejemplo, haya ni帽os en la comunidad.
b) el n煤mero de personas en la comunidad tiene un l铆mite, que no se puede explicar, pero que necesariamente se reduce. Desde cierta dimensi贸n, ya no ser铆a un “grupo peque帽o”, sino una “organizaci贸n”, con problemas espec铆ficos y diferentes. La misma preocupaci贸n debe existir respecto a la movilidad de las personas: sin un m铆nimo de permanencia y estabilidad no habr谩 integraci贸n y conocimiento mutuo.
c) Es necesario que la casa ofrezca la posibilidad de individualizar a cada persona: habitaci贸n propia, para dormir, trabajar, descansar. Solo entonces los espacios comunes tendr谩n sentido y representar谩n una opci贸n para estar con otros.
d) siempre existir谩n cargos y responsabilidades individuales que deber谩n ser asumidas por personas, si es posible de forma rotatoria, pero sin excesiva rigidez.

7. En cuanto a la colectivizaci贸n de la vida del grupo, se suele esperar que haya una sala com煤n (comidas, lectura, socializaci贸n, debates, juegos, m煤sica, etc.), as铆 como espacios de cocina y lavadero. Una biblioteca, una discoteca, juegos, etc., se configuran frecuentemente para uso colectivo. Tambi茅n es com煤n la colectivizaci贸n del trabajo de cocina, lavado de ropa, limpieza de la casa, compra de mercanc铆as, etc., mediante una escala rotacional entre personas. Todav铆a es com煤n que la custodia de los ni帽os y la realizaci贸n de actividades espec铆ficas para ellos, sea asumida por algunas personas de la comunidad, ya no de forma rotativa, sino de manera fija (y remunerada por la comunidad), seg煤n sus habilidades y deseos. Cuando esto existe, es fundamental que la casa tenga una habitaci贸n exclusiva para ni帽os.

8. El funcionamiento financiero de la comunidad sigue siendo muy importante. El grupo debe discutir entre ellos y hacer posible un esquema consensual que responda a las posibilidades de cada uno, y las necesidades individuales y colectivas. Por lo general, la “caja” comunitaria se alimentar谩 con la parte de los ingresos del trabajo externo de los miembros que se decida en conjunto, con el pleno consentimiento de cada uno. Sin embargo, se debe buscar el equilibrio para evitar grandes diferencias en estas contribuciones. Y es fundamental que cada individuo tenga suficientes recursos para utilizarlos como mejor le parezca.

La “caja” servir谩, por supuesto, para cubrir los gastos colectivos, incluido el alquiler, los gastos de consumo com煤n, la retribuci贸n de los gastos fijos (guarder铆a), etc., etc. Y una parte de las actividades de mantenimiento (limpieza, gastos rotativos, etc. ) se distribuir谩n de forma aproximadamente equitativa entre todos, sin recurrir al equivalente en moneda.

9. En todo este funcionamiento es decisivo el esp铆ritu con el que las personas se enfrentan a la comunidad. Un esp铆ritu estrictamente utilitario es insuficiente para generar satisfacci贸n individual y buenas relaciones entre todos. Adem谩s de las necesidades (de vivienda), es necesario aspirar a una mejor calidad de vida, estar dispuesto a compartir algo de tu personalidad y la de los dem谩s, con miras al enriquecimiento mutuo.

Un ejemplo (imaginado, pero no improbable)

10. Grupo comunitario de 15 personas: 11 adultos y 4 ni帽os; una pareja con 2 hijos, 2 parejas con un ni帽o, 1 pareja sin hijos, 3 solteros (2 mujeres y 1 hombre); edades de adultos entre 18 y 43 a帽os, ni帽os entre 3 y 9 a帽os. M谩s de la mitad del grupo hab铆an sido amigos durante varios a帽os.

La casa: una villa en Sabugo (Sintra) con 10 habitaciones (7 habitaciones, 1 sala com煤n, 1 sala de ni帽os, 1 sala de juegos para ni帽os), cocina, ba帽os, jard铆n. Ingresos del hogar: 35 contos / mes.

Ingresos: hay 7 adultos que trabajan con sueldos entre 15 y 30 contos, 2 estudiantes y 2 personas que no trabajan en el exterior. El ingreso de la comunidad es de alrededor de 150 contos al mes, por lo que el ingreso de la casa toma alrededor de 1/4, yendo casi todo para los gastos comunes de comida, etc. Cada miembro de la comunidad que trabaja afuera entrega aproximadamente la mitad de su salario al “monte”. El transporte (hay 3 coches, 1 moto y varias bicicletas personales; y hay un tren a Lisboa y un automotor a Sintra y Lisboa) son para todos. El n煤mero de ni帽os no alcanza para instalar guarder铆a, pero las dos personas que no trabajan son pagadas por la comunidad por el cuidado de los ni帽os, acompa帽arlos a la escuela, etc.

Los cargos y decisiones: al menos una vez a la semana se realiza una reuni贸n con todos los adultos, para discutir los problemas del grupo, realizar programas y actividades de animaci贸n, intercambiar informaci贸n, asignar cargos, tomar decisiones, etc. Hay un equipo de 2 personas encargado de la gesti贸n financiera (pago de alquiler, dep贸sito bancario, etc.); a pesar del deseo inicial de una rotaci贸n m谩s r谩pida, solo anualmente ha habido cambios en las personas en estos cargos. Por otro lado, las tareas del hogar, ya sean aburridas o placenteras, pueden ser muy rotativas, en algunos casos semanales (compras, cocinar, limpieza), en otros casos mensuales (entretenimiento, visitas externas, jardiner铆a y tratamiento del jard铆n).

Organizaci贸n y legalidad: existe un m铆nimo de reglas escritas, y todas las decisiones m谩s importantes se toman por consenso, es decir, profundizando los temas hasta llegar a un acuerdo, sin ganadores ni perdedores. Sin embargo, esta b煤squeda de consenso no implica ninguna idea de la existencia de un derecho de veto, que es la contraparte de la regla de la unanimidad. El contrato de arrendamiento se hizo a nombre individual de uno de los miembros de la comunidad, pero el propietario conoce la situaci贸n. Las relaciones con los vecinos son buenas y todos los comuneros se integran al club recreativo y deportivo de la localidad, algunos de ellos incluso animan actividades en el club.

Proyectos: el grupo considera muy positiva su experiencia, pero solo si alguien se fuera admitir铆a nuevos miembros. Sin embargo, tiene previsto ponerse en contacto con otras comunidades similares para la realizaci贸n de una reuni贸n general de comunidades (que tal vez podr铆a realizarse todos los a帽os), con miras al intercambio de experiencias e informaci贸n directa.

[Texto extra铆do del folleto en portugu茅s Comunidades e Cooperativaas, publicado como suplemente de la revista A Ideaia # 31-32, Lisboa, septiembre 2019. El folleto original completo es accesible en https://aideiablog.files.wordpress.com/2017/09/ideia_supl_30_31.pdf. Traducido por la Redacci贸n de El Libertario.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com