July 6, 2022
De parte de A Las Barricadas
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La econom铆a global se asoma al escenario de una profunda crisis provocada por el desarrollo de la guerra en Ucrania. La inflaci贸n se ha disparado en todo el mundo, y los bancos centrales anuncian subidas de los tipos de inter茅s para tratar de atajarla. Los 鈥渉alcones鈥 de la austeridad y el neoliberalismo vuelven a hacerse fuertes en los think tanks de las finanzas internacionales. El breve interregno de hegemon铆a keynesiana vivido durante la pandemia ha llegado a su fin.

Los tipos de inter茅s van a subir y, como ha avisado recientemente Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, la puesta en marcha de un mecanismo para evitar una nueva crisis de las primas de riesgo de las econom铆as de la periferia europea vendr谩, esta vez, acompa帽ada de 鈥渃ondicionalidades鈥, es decir, de reformas neoliberales impuestas por Bruselas. Y nada asegura que este nuevo mecanismo logre contener, de hecho, las ofensivas de los capitales especulativos internacionales contra el euro, en un invierno que se anuncia como el del posible colapso de la Uni贸n Europea.

Porque el oto帽o se prev茅 sumamente complicado para la econom铆a de la Eurozona. El alza continuada del precio del gas impide asegurar que las reservas van a ser suficientes para evitar una situaci贸n casi ca贸tica, si la Federaci贸n Rusa decide cortar el suministro durante el verano. Un accidente en una planta en Freemont (Texas) ha reducido los env铆os de gas licuado (GNL) estadounidense a m铆nimos de los 煤ltimos meses. La convocatoria de varias jornadas de huelgas en Noruega, el m谩s cercano suministrador alternativo a Rusia, significa una amenaza a帽adida para las reservas europeas, que hoy alcanzan un 60 % de la capacidad, lejos del 80 % que la Comisi贸n se ha fijado como objetivo para noviembre. La posibilidad del racionamiento en los meses m谩s crudos del invierno parece cada vez m谩s cercana en pa铆ses extremadamente dependientes del suministro energ茅tico ruso, como Alemania.

Europa ha empezado el a帽o con un crecimiento del 0,3 %, seg煤n Eurostat. Espa帽a, que a finales del 2021 crec铆a al 2 %, est谩 incluso una d茅cima por debajo de ese 0,3. La inflaci贸n est谩 desbocada, superando el 10 % en Espa帽a, mientras el Banco Central Europeo prev茅 que alcance m谩s del 8 % en el conjunto de la Eurozona este a帽o. La posibilidad de que, a partir de octubre, y en un escenario de corte del suministro energ茅tico ruso, Europa entre una situaci贸n de estanflaci贸n (es decir, alta inflaci贸n y ca铆da en el crecimiento econ贸mico) es cada vez m谩s plausible.

Pese a que al auge del turismo veraniego y los efectos de la reciente reforma laboral en la transformaci贸n de contratos temporales en indefinidos precarios mantienen el espejismo de una salida virtuosa de la crisis provocada por la pandemia, lo cierto es que la econom铆a espa帽ola dif铆cilmente podr谩 abstraerse del caos general provocado por un invierno europeo sin gas. Las t铆midas medidas tomadas por el gobierno para limitar el impacto de la guerra en Ucrania entre las capas populares no podr谩n sostener al pa铆s. La Comisi贸n ha acordado recientemente que todos los estados miembros de la Uni贸n deber谩n ser solidarios con sus reservas energ茅ticas en caso de un shock de suministro. Ser谩, tambi茅n, dif铆cil justificar los esfuerzos que esa solidaridad implica para las clases populares si, al tiempo, se hacen publicas las fuertes 鈥渃ondicionalidades鈥 (en la forma de reformas de pensiones y degradaci贸n de los servicios p煤blicos) que se esperan acompa帽en al mecanismo de salvaguarda monetaria del euro, de que hablamos anteriormente. Adem谩s. A deriva militarista de los presupuestos p煤blicos, erosionar谩 a煤n m谩s el gasto social.

La clase trabajadora sufre los golpes de la inflaci贸n desbocada, aunque a煤n siga atada psicol贸gicamente a la posibilidad de un brillante verano de desconexi贸n de la pandemia. Christine Lagarde reconoce que los salarios reales llevan ya m谩s de dos trimestres de descenso en Europa. El poder adquisitivo que la inflaci贸n arrebata a los trabajadores no se ve compensado por la correspondiente alza de salarios. La 鈥渞esponsabilidad鈥 del sindicalismo oficialista es monol铆tica y suicida. Negociar congelaciones salariales y alzas de retribuciones que a duras penas superan el 2 % cuando la inflaci贸n se instala cerca del 10 % es subrayar, de nuevo, la ya tradicional visi贸n, generalizada entre los trabajadores, de los sindicatos mayoritarios como anexos r煤sticos de los Departamentos de Recursos Humanos de las empresas.

En este escenario el sindicalismo combativo y los movimientos sociales se ven forzados a determinar su estrategia futura en un contexto muy problem谩tico. Sostener al gobierno progresista y mostrar tibieza ante sus aventuras b茅licas y sus medidas limitadas lleva a la izquierda social al descr茅dito entre los trabajadores y aumenta la confusi贸n y la irracionalidad que, poco a poco, va instal谩ndose en la conciencia de las clases populares. Intentar encabezar el descontento creciente y organizar la resistencia puede llevar a la elecci贸n de un gobierno de derechas y genera conflictos y tensiones cada vez m谩s candentes con la izquierda institucional, que amenaza con vetar y maginar todo disenso con la estrategia parlamentaria de la 鈥淣ueva Pol铆tica鈥.

Sin embargo, m谩s all谩 de la confusi贸n que ha instalado el reflujo del proceso de lucha del 15-M en la izquierda social, lo cierto es que el descontento de las clases populares es real. Se expresa, de momento, en abstenci贸n, comportamientos desviados y generalizaci贸n de una cultura protofascista, tremendamente irracional y conservadora, que se presenta como 鈥渞ompedora鈥 y 鈥渁ntisistema鈥. Este descontento puede multiplicarse en un invierno de crisis y estanflaci贸n, como el fuego en una pradera seca.

No existe el vac铆o en pol铆tica. Si el sindicalismo combativo y los movimientos sociales no expresan y dirigen el descontento, en toda su radicalidad, otros los har谩n. La extrema derecha est谩 esperando su momento. Mejor digamos: la extrema derecha est谩 aprovechando su momento y alimentando los caudales de la ira popular con irracionalismo, tradicionalismo y racismo.

El 鈥渕omento hamletiano鈥 de los movimientos sociales y el sindicalismo consecuente debe terminar. No hay que transmitir m谩s confusi贸n y dudas a la clase trabajadora. Debemos ser la expresi贸n del descontento y organizar a los que sufren la crisis contra quienes la han creado. Y el gobierno ha contribuido a crearla con su megaloman铆a b茅lica y su progresismo de plastilina. Los compa帽eros y compa帽eras que est谩n en la izquierda institucional deben elegir de qu茅 lado combaten, y dejar de transmitir confusi贸n y promover la inconsecuencia y la pusilanimidad entre los militantes sociales. Si el gobierno va a caer, mejor que lo haga acompa帽ado de un proceso de autoorganizaci贸n y movilizaci贸n popular, que en una debacle de triste impotencia y luchas cainitas por las migajas institucionales que deja en su crisis la socialdemocracia.

En medio del caos que se avecina, transmitir claridad y elegir el bando de los de abajo sin vacilaciones es el medio m谩s cabal para reconstruir una izquierda revolucionaria digna de ese nombre.

Jos茅 Luis Carretero Miramar para Kaosenlared




Fuente: Alasbarricadas.org