November 1, 2021
De parte de Nodo50
1,119 puntos de vista

Con perspicacia 鈥搎uiz谩 con un dejo de talante
paranoico鈥 alguien dijo al inicio de la pandemia de Covid-19 en los primeros
meses del 2020, cuando comenzaban los confinamientos y toques de queda, y en
muchos casos con ej茅rcitos custodiando las calles, que la maniobra en juego era
fabulosa, pues 鈥
sin disparar un solo tiro
lograron desactivar todas las manifestaciones del 2019
鈥.

 

Sin dudas, todo lo acontecido con la crisis sanitaria permite
interminables an谩lisis. Por supuesto, ya se han hecho, y seguramente se
seguir谩n haciendo, pues habr谩 elementos que dan para continuar investigando con
profundidad, dado que algunos de ellos no dejan de ser sugestivos. La
militarizaci贸n que se vio en un inicio de la pandemia obliga a preguntar si eso
era necesario. Quiz谩 se infundi贸 un miedo excesivo, con soldados patrullando
(驴y los leones que solt贸 Putin en las calles de Rusia?). Tal vez no hab铆a otro
modo de mantener a las poblaciones en sus casas. Pero no deja de ser sugestivo
todo el revuelo; de ah铆 que la presunci贸n indicada arriba tiene sentido. Por lo
pronto: las movilizaciones del a帽o anterior, al inicio de la crisis del
coronavirus se esfumaron como por arte de magia.

 

Lo cierto es que, por un momento, la efervescencia que
se hab铆a dado en el transcurso del 2019 baj贸 repentinamente. Diversos pa铆ses en
todos los continentes se hab铆an movilizado en ese a帽o, con masivas
concentraciones populares, logrando distintos objetivos: se derrocaron
presidentes, se derogaron leyes, se abrieron asambleas constituyentes, se insufl贸
esperanzas en las luchas populares. En Am茅rica Latina explotaron Chile,
Colombia, Ecuador, Hait铆, Honduras. En el continente asi谩tico se registraron
masivas movilizaciones en Irak, El L铆bano, India, Indonesia. Otro tanto se dio
en 脕frica con Egipto, Argelia, Sud谩n en masivas protestas populares. Europa se
vio movilizada igualmente en Francia con los chalecos amarillos, en Catalunya
(Espa帽a), Alemania, Italia, en Rep煤blica Checa.

 

Evidentemente todo ese descontento generalizado de las
poblaciones del mundo tiene causas bien evidentes, concretas e identificables: el
sistema capitalista es el origen de las penurias hist贸ricas en que viven las
grandes mayor铆as populares, potenciadas en forma monumental por los planes
neoliberales (capitalismo salvaje sin anestesia) que se vienen aplicando desde
hace cinco d茅cadas en todo el mundo.

 

Todas
esas explosiones de profundo malestar que se vieron en el 2019 son un
indicativo de que el capitalismo no ofrece salidas, y que las pol铆ticas
fondomonetaristas son un c谩ncer maligno para las poblaciones. Decir que el
neoliberalismo fracas贸 es incorrecto pues, como correctamente expresa el
economista argentino Julio Gambina: 鈥Nunca
ha sido la 鈥減rogresividad鈥 el objetivo de la pol铆tica econ贸mica en el orden
capitalista. El objetivo hist贸rico apunta a la producci贸n de valor y plusvalor,
de ganancia y acumulaci贸n, de valorizaci贸n del capital invertido para una
acumulaci贸n ampliada que asegure la dominaci贸n del capital sobre la sociedad en
su conjunto
鈥. A los capitales, sin duda, les va muy bien. En ese sentido,
el neoliberalismo no ha fracasado.

 

Pero
s铆 dej贸 postrada a cada vez m谩s gente, conden谩ndola a salarios crecientemente
m谩s bajos renunciando a hist贸ricas conquistas del siglo XX, sin servicios
p煤blicos 鈥損orque todo se privatiz贸鈥 y en el medio de una marea de libre mercado
que solo beneficia a grupos min煤sculos, que exhiben sus riquezas de modo ostentoso,
rayano en lo imp煤dico. Es por ello, ante el triunfo apabullante de esas
pol铆ticas para millonarios y de represi贸n de los bolsillos 鈥搇a de los cuerpos
ya se hab铆a hecho antes鈥 que en el 2019 se desat贸 esa fiebre mundial de
protestas.

 

No
hay dudas que, a veces, se crean climas colectivos: en la d茅cada de los 60-70
del pasado siglo exist铆a un auge antisist茅mico, contestatario, incluso
revolucionario. Ah铆 estaban las guerrillas en pie de guerra, movilizaciones por
doquier y sindicatos que a煤n combat铆an contra las patronales. El neoliberalismo
鈥搈ontado sobre sangrientas dictaduras en el caso de Latinoam茅rica鈥 vino a
neutralizar ese clima, a silenciarlo a punta de torturas y masacres,
desaparici贸n forzada de personas y pedagog铆a del terror. Siguieron as铆 a帽os de
silencio en las protestas, de miedo, de despolitizaci贸n. El malestar social y
su consiguiente movilizaci贸n popular fue controlado con mucho f煤tbol por
televisi贸n, iglesias neopentecostales en la regi贸n latinoamericana y
fundamentalismo isl谩mico en Medio Oriente y buena parte del 脕frica. Pero
despu茅s de d茅cadas de quietud, las contradicciones vuelven a surgir (驴alguna
vez hab铆an terminado?). En el 2019, ese clima colectivo de malestar dio lugar a
estas movilizaciones. Las distintas poblaciones r谩pidamente replicaron lo que
ve铆an en sus vecinos, y as铆 el planeta parec铆a incendiarse.

 

Con
mayor o menor cobertura medi谩tica, criminalizando siempre la protesta, o
reprimi茅ndola sangrientamente en muchos casos (鈥隆disparen a los ojos!鈥 era la consigna de los carabineros chilenos),
el a帽o anterior al inicio de la pandemia mostr贸 la situaci贸n real del mundo, de
un extremo a otro del planeta: las grandes masas populares no aguantaban m谩s la
frustraci贸n, la pobreza, el lujo rimbombante de unos pocos millonarios
ensoberbecidos. Por eso salieron a la calle.

 

Luego de ese incendio del 2019 llegaron los
confinamientos. Pero incluso durante la misma pandemia, en el 2020, las
protestas continuaron. En Colombia siguieron los enfrentamientos, en Guatemala
la poblaci贸n volvi贸 a salir a la calle, en Estados Unidos se dieron expresiones
de furia popular con enormes movilizaciones. En esta circunstancia lo que
encendi贸 la ira fue el hist贸rico antirracismo de esa sociedad, luego de la
muerte ic贸nica de George Floyd (Black
Lives Matter
). Ello se anuda, igualmente, en el empobrecimiento creciente
de inmensos sectores, entre los cuales la poblaci贸n negra es el m谩s golpeado.

 

El 2021 no ha mostrado ese clima de protesta, lo cual
no significa que todo est茅 tranquilo. La pandemia dej贸 m谩s miseria y
postraci贸n, por lo que sigue habiendo causas que justifican las movilizaciones
(nos referimos a movilizaciones espont谩neas, reales, no como las manipulaciones
de Bolivia anti Evo, las de Hong Kong para provocar a Pek铆n, las de Cuba y
Venezuela para intentar hacer caer a la revoluci贸n, procesos donde hay mano de
la CIA comprometida). El mundo no ha cambiado luego de estos estallidos
populares genuinos. Haber logrado una asamblea constituyente en Chile es un
paso; important铆simo sin dudas, pero ah铆 no terminan los cambios. 驴
Podr谩
cambiar
el capitalismo en su conjunto por
medio de estas movilizaciones callejeras?

 

Sin un proyecto pol铆tico, es probable que no se altere
la estructura de base. Las explosiones espont谩neas, por s铆 solas, no son la
revoluci贸n (para ello se necesita proyecto pol铆tico claro y conducci贸n. Hoy las
izquierdas a煤n siguen buscando su camino). Pero esas movilizaciones, si algo
tienen de importante, es que marcan el camino, dan fuerza, ense帽an que solo la
gente en la calle 鈥搚 mostrando los dientes鈥 puede lograr cambios. Por tanto:
隆que la calle no calle!





Fuente: Mcolussi.blogspot.com