November 1, 2021
De parte de La Haine
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En Am茅rica Latina explotaron Chile, Colombia, Ecuador, Hait铆, Honduras. En el 2019 se desat贸 esa fiebre mundial de protestas que, a pesar de la pandemia, no para

Con perspicacia 鈥搎uiz谩 con un dejo de talante paranoico鈥 alguien dijo al inicio de la pandemia de Covid-19 en los primeros meses del 2020, cuando comenzaban los confinamientos y toques de queda, y en muchos casos con ej茅rcitos custodiando las calles, que la maniobra en juego era fabulosa, pues 鈥渟in disparar un solo tiro lograron desactivar todas las manifestaciones del 2019鈥.

Sin dudas, todo lo acontecido con la crisis sanitaria permite interminables an谩lisis. Por supuesto, ya se han hecho, y seguramente se seguir谩n haciendo, pues habr谩 elementos que dan para continuar investigando con profundidad, dado que algunos de ellos no dejan de ser sugestivos.

La militarizaci贸n que se vio en un inicio de la pandemia obliga a preguntar si eso era necesario. Quiz谩 se infundi贸 un miedo excesivo, con soldados patrullando. Tal vez no hab铆a otro modo de mantener a las poblaciones en sus casas. Pero no deja de ser sugestivo todo el revuelo; de ah铆 que la presunci贸n indicada arriba tiene sentido. Por lo pronto: las movilizaciones del a帽o anterior, al inicio de la crisis del coronavirus se esfumaron como por arte de magia.

Lo cierto es que, por un momento, la efervescencia que se hab铆a dado en el transcurso del 2019 baj贸 repentinamente. Diversos pa铆ses en todos los continentes se hab铆an movilizado en ese a帽o, con masivas concentraciones populares, logrando distintos objetivos: se derrocaron presidentes, se derogaron leyes, se abrieron asambleas constituyentes, se insufl贸 esperanzas en las luchas populares.

En Am茅rica Latina explotaron Chile, Colombia, Ecuador, Hait铆, Honduras. En el continente asi谩tico se registraron masivas movilizaciones en Irak, L铆bano, India, Indonesia. Otro tanto se dio en 脕frica con Egipto, Argelia, Sud谩n en masivas protestas populares. Europa se vio movilizada igualmente en Francia con los chalecos amarillos, en Catalu帽a, Alemania, Italia, en Rep煤blica Checa.

Evidentemente todo ese descontento generalizado de las poblaciones del mundo tiene causas bien evidentes, concretas e identificables: el sistema capitalista es el origen de las penurias hist贸ricas en que viven las grandes mayor铆as populares, potenciadas en forma monumental por los planes neoliberales (capitalismo salvaje sin anestesia) que se vienen aplicando desde hace cinco d茅cadas en todo el mundo.

Todas esas explosiones de profundo malestar que se vieron en el 2019 son un indicativo de que el capitalismo no ofrece salidas, y que las pol铆ticas fondomonetaristas son un c谩ncer maligno para las poblaciones.

Decir que el neoliberalismo fracas贸 es incorrecto pues, como correctamente expresa el economista argentino Julio Gambina: 鈥淣unca ha sido la 鈥減rogresividad鈥 el objetivo de la pol铆tica econ贸mica en el orden capitalista. El objetivo hist贸rico apunta a la producci贸n de valor y plusvalor, de ganancia y acumulaci贸n, de valorizaci贸n del capital invertido para una acumulaci贸n ampliada que asegure la dominaci贸n del capital sobre la sociedad en su conjunto鈥. A los capitales, sin duda, les va muy bien. En ese sentido, el neoliberalismo no ha fracasado.

Pero s铆 dej贸 postrada a cada vez m谩s gente, conden谩ndola a salarios crecientemente m谩s bajos renunciando a hist贸ricas conquistas del siglo XX, sin servicios p煤blicos 鈥損orque todo se privatiz贸鈥 y en el medio de una marea de libre mercado que solo beneficia a grupos min煤sculos, que exhiben sus riquezas de modo ostentoso, rayano en lo imp煤dico.

Es por ello, ante el triunfo apabullante de esas pol铆ticas para millonarios y de represi贸n de los bolsillos 鈥搇a de los cuerpos ya se hab铆a hecho antes鈥 que en el 2019 se desat贸 esa fiebre mundial de protestas.

No hay dudas que, a veces, se crean climas colectivos: en la d茅cada de los 60-70 del pasado siglo exist铆a un auge antisist茅mico, contestatario, incluso revolucionario. Ah铆 estaban las guerrillas en pie de guerra, movilizaciones por doquier y sindicatos que a煤n combat铆an contra las patronales.

El neoliberalismo 鈥搈ontado sobre sangrientas dictaduras en el caso de Latinoam茅rica鈥 vino a neutralizar ese clima, a silenciarlo a punta de torturas y masacres, desaparici贸n forzada de personas y pedagog铆a del terror. Siguieron as铆 a帽os de silencio en las protestas, de miedo, de despolitizaci贸n.

El malestar social y su consiguiente movilizaci贸n popular fue controlado con mucho f煤tbol por televisi贸n, iglesias neopentecostales en la regi贸n latinoamericana y fundamentalismo isl谩mico en Medio Oriente y buena parte del 脕frica. Pero despu茅s de d茅cadas de quietud, las contradicciones vuelven a subir a la superficie (驴alguna vez hab铆an terminado?).

En el 2019, ese clima colectivo de malestar dio lugar a estas movilizaciones. Las distintas poblaciones r谩pidamente replicaron lo que ve铆an en sus vecinos, y as铆 el planeta parec铆a incendiarse.

Con mayor o menor cobertura medi谩tica, criminalizando siempre la protesta, o reprimi茅ndola sangrientamente en muchos casos (鈥溌isparen a los ojos!鈥 era la consigna de los carabineros chilenos), el a帽o anterior al inicio de la pandemia mostr贸 la situaci贸n real del mundo, de un extremo a otro del planeta: las grandes masas populares no aguantaban m谩s la frustraci贸n, la pobreza, el lujo rimbombante de unos pocos millonarios ensoberbecidos. Por eso salieron a la calle.

Luego de ese incendio del 2019 llegaron los confinamientos. Pero incluso durante la misma pandemia, en el 2020, las protestas continuaron. En Colombia siguieron los enfrentamientos, en Guatemala la poblaci贸n volvi贸 a salir a la calle, en EEUU se dieron expresiones de furia popular con enormes movilizaciones.

En esta circunstancia lo que encendi贸 la ira fue el hist贸rico antirracismo de esa sociedad, luego de la muerte ic贸nica de George Floyd (‘Black Lives Matter’). Ello se anuda, igualmente, en el empobrecimiento creciente de inmensos sectores, entre los cuales la poblaci贸n negra es el m谩s golpeado.

Parec铆a que el 2021 no hab铆a mostrado ese clima de protesta, lo cual no significa que todo est茅 tranquilo (y si no veamos lo que pas贸 esta semana en Ecuador). La pandemia dej贸 m谩s miseria y postraci贸n, por lo que sigue habiendo causas que justifican las movilizaciones (nos referimos a movilizaciones populares, reales, no como las manipulaciones de Bolivia anti Evo, las de Hong Kong para provocar a Beijing, las de Cuba y Venezuela para intentar hacer caer a la revoluci贸n, procesos donde hay mano de la CIA comprometida).

El mundo no ha cambiado luego de estos estallidos populares genuinos. Haber logrado una Asamblea Constituyente en Chile es un paso; important铆simo sin dudas, pero ah铆 no terminan los cambios. 驴Podr谩 cambiar el capitalismo en su conjunto por medio de estas movilizaciones callejeras?

Sin un proyecto pol铆tico, es probable que no se altere la estructura de base. Las explosiones espont谩neas, por s铆 solas, no son la revoluci贸n (para ello se necesita proyecto pol铆tico claro y conducci贸n).

Pero esas movilizaciones, si algo tienen de importante, es que marcan el camino, dan fuerza, ense帽an que solo la gente en la calle 鈥搚 mostrando los dientes鈥 puede lograr cambios. Por tanto: 隆que la calle no calle!

mcolussi.blogspot.com




Fuente: Lahaine.org