October 16, 2021
De parte de El Topo
308 puntos de vista


En el Distrito Este se viene siguiendo un modelo urbano lucrativo: construir vivienda de forma desproporcionada, sin las dotaciones suficientes en servicios p煤blicos y de movilidad, y con carencias para la calidad de vida. Ahora el espacio que ocupaba La Algodonera ofrece una oportunidad, pero el ayuntamiento, desoyendo al vecindario, saca del caj贸n un proyecto para construir viviendas.

En 1962 se construyen, dise帽adas por el arquitecto Aurelio G贸mez Mill谩n, las instalaciones de lo que fue la Cooperativa Agr铆cola Algodonera Nuestra Se帽ora de Los Reyes de Sevilla, siendo la factor铆a de algod贸n m谩s grande de Europa. Presenta un importante valor arquitect贸nico e hist贸rico, por ser vestigio de la industria sevillana y ser determinante para la posterior construcci贸n de lo que es el Distrito Este. Gran parte de los trabajadores que alberga esta f谩brica ser谩n los residentes del barrio que en 1972 comienza a construirse. En 1984, arruinada la Sociedad Cooperativa, salen a subasta los terrenos e instalaciones de La Algodonera y se fracciona la propiedad, desarroll谩ndose distintas iniciativas constructivas, como la urbanizaci贸n Los Olivares con 370 viviendas y las naves de las calles Manises y Alberique, que fracasaron econ贸micamente. En 2005, la promotora Solurban Inversiones, constituida por el Grupo Inmobiliario Solurban en un 60% y El Monte en un 40%, adquiri贸 los 116 500 m虏 que a煤n quedaban de la antigua algodonera para la construcci贸n y promoci贸n de viviendas y otros usos sociales y comerciales. El Monte sali贸 del grupo inversor en noviembre de 2008, justo un mes antes de un gran pelotazo urban铆stico en los terrenos de la antigua Hytasa. Pese a esto, la crisis econ贸mica y una fallida promoci贸n urban铆stica en Almensilla acarrearon importantes problemas de liquidez a la empresa Solurban, que entreg贸 como daci贸n en pago a Cajasol (antiguo El Monte) y a Caixa Galicia, los 116 500 m虏 de la antigua f谩brica, con lo que cancelaba la deuda que ascend铆a a 64 millones de euros. De estas entidades bancarias, la propiedad de estos espacios pas贸 a la Sareb, una sociedad an贸nima de gesti贸n de los activos transferidos por las entidades bancarias rescatadas por el Gobierno de Espa帽a en 2012, estando participada en un 55% por capital privado y en un 45% por capital p煤blico a trav茅s del frob.

Con esta trayectoria de inversiones, deudas y promociones urban铆sticas, el futuro que desde el Ayuntamiento y la S areb se le proyecta a La Algodonera no trae ninguna novedad: construcci贸n de vivienda, adornada con espacios verdes, una residencia y un hotel. Se aprob贸 en 2008, poco despu茅s de haber explotado aquella burbuja inmobiliaria de la que, parece, nuestras autoridades locales no se acuerdan. De la antigua f谩brica, tan solo un peque帽o trozo que corresponde a la entrada principal se conservar铆a como muestra representativa del valor art铆stico e hist贸rico del lugar. Dicho valor se extiende, aparte de la entrada, a otras partes de la obra arquitect贸nica que quedar谩n destruidas para la creaci贸n del espacio nuevo; no obstante, la funcionalidad de este espacio, as铆 dise帽ada desde arriba, se aleja de la oferta tur铆stica concentrada en el centro. No existe historia ni valor simb贸lico en la periferia, al margen de lo anecd贸tico. Ni el Gobierno municipal ni la Consejer铆a de Cultura de la Junta de Andaluc铆a han respondido a las peticiones de declaraci贸n como Bien de Inter茅s Cultural que se han hecho.

Como nuestras autoridades no quieren dejar de justificarse en la responsabilidad que se les presupone, dicen que el proyecto es bueno, porque trae vivienda para gente que la necesita.

Son 451 las viviendas protegidas que acoger铆a el espacio, las cuales vienen a suplir unas carencias en materia de vivienda en nuestra ciudad. Ahora bien, estas no tienen por qu茅 ir junto a otras 468 unidades de vivienda libre, que no est谩n orientadas hacia las necesidades de la ciudadan铆a precisamente. Nuestro distrito ha sido escenario de un crecimiento extraordinario en las 煤ltimas d茅cadas, es uno de los mayores focos de atracci贸n de poblaci贸n para vivir. Entre ella, generaciones que vivieron en otros barrios, m谩s c茅ntricos, ya revalorizados.

Es decir, la demanda de vivienda que llega al distrito es la de poblaci贸n desplazada, y ello genera desequilibrios y deficiencias en estas zonas. Esto es un problema, porque en lugar de invertir dinero e ingenio en, precisamente, transportes, bienes y servicios, nuestra administraci贸n (autoridades responsables) canaliza las inversiones en: vivienda. Es un proyecto cortoplacista que a largo plazo tendr谩 perjuicios sociales y medioambientales. A esa merma en la calidad de vida hay que a帽adir el aumento de emisiones que implica esa saturaci贸n de residentes y del tr谩fico.

El proyecto que ha presentado el Ayuntamiento es un intento del llamado banco malo de hacer negocio, pero no olvidemos que un 45 % de la antigua f谩brica es propiedad p煤blica. Es decir, son recursos de todos y todas las sevillanas que no se est谩n usando de cara a sus intereses, sino en vistas a la acumulaci贸n de capital que, en este contexto y de manera similar al de los primeros a帽os del presente siglo, est谩 sostenida, en nuestra ciudad, en el turismo y la construcci贸n. Presenciamos c贸mo la pol铆tica en materia de urbanismo en esta ciudad est谩 enteramente orientada hacia la acumulaci贸n de capital, hacia los intereses de quienes forman parte de esa gobernanza restringida y selectiva, adem谩s de la administraci贸n p煤blica y determinados actores econ贸micos. Las alegaciones y solicitudes que hemos hecho han sido sistem谩ticamente ignoradas o rechazadas con argumentos que se desvanecen, como las mentiras que se dicen para salir del paso. El modelo de urbanismo en funci贸n del que se perfila la ciudad que tenemos es inseparable del modelo administrativo local en funci贸n del cual se toman las decisiones. Adem谩s de los perjuicios que implica sobre la calidad de vida, esta intervenci贸n sobre este espacio del barrio es s铆ntoma del d茅ficit democr谩tico que padece nuestra ciudad.               

Unidos por la desafecci贸n hacia esta forma de actuar que llevamos padeciendo durante a帽os en nuestros barrios, un grupo de vecinas y vecinos de distintas edades y trayectorias empezamos a imaginar el espacio de La Algodonera: desarrollo de ciclos formativos para j贸venes en situaci贸n de exclusi贸n, convenios de investigaci贸n con universidades, energ铆as renovables, colaboraci贸n con artistas y j贸venes emprendedores, espacios para la creaci贸n art铆stica y, en definitiva, para la germinaci贸n de las ganas y los saberes de la gente del barrio, mucha de ella joven, con cualificaci贸n o sin ella, que encuentra pocas o ninguna alternativa l煤dica y profesional que no sea lo de siempre: la hosteler铆a y la construcci贸n; el bar y el parque. Nos juntamos con la ilusi贸n de revitalizar el barrio, sin la pretensi贸n de hacer proyectos fara贸nicos, sino, simplemente, hacer algo distinto a lo actual, que no es poco.

Por

Cooperativa La Algodonera




Fuente: Eltopo.org