June 25, 2021
De parte de ANRed
2,867 puntos de vista

┬┐Alguna vez sintieron que internet era el lugar adecuado para contar sus penurias? ┬┐Terminaron una jornada laboral compartiendo memes de colapso? ┬┐Ventilaron sus inseguridades a desconocides de la web? ┬┐Subieron historias para descargar su enojo cuando no pod├şan m├ís del estr├ęs? ┬┐Qu├ę pasa con nuestras emociones negativas en internet? Por Dalia Cybel (El Grito del Sur).


S├ş, aunque parezca contradictorio con la idea del exitismo de las redes, para muches la web es un espacio donde liberar ese costado triste, frustrado y un poco pat├ętico que todes tenemos. An├ęcdotas de citas desastrosas, amistades perdidas y hasta crisis emocionales se viralizan r├ípidamente en las redes donde, entre la tristeza y el morbo, todo se hace meme. Pero ┬┐puede transformarse esto en un fen├│meno contraproducente? 

De eso habl├│ la revista Vice en su art├şculo ┬źLikes y l├ígrimas: qu├ę ocurre cuando estar mal se convierte en tu identidad en redes sociales┬ź, donde advierte que, si bien colectivizar nuestros estados de ├ínimo negativos genera alivio, conseguir reconocimiento a partir de ellos -y la enfermiza dopamina del algoritmo- puede entramparnos en un loop donde terminamos perpetuando nuestro sufrimiento para ser validades. Ojo, no es que esto no suceda fuera de las redes, o antes de ellas, pero la repercusi├│n que tenemos en Instagram o Twitter suele ser mucho mayor a la que nuestras interacciones cara a cara. Adem├ís, al no haber un ├║nico destinatario el mensaje se despersonaliza y puede ser le├şdo y contestado de cualquier manera, incluso algunas muy crueles. ┬źLas redes sociales nos ofrecen audiencias tan grandes que en ocasiones es imposible saber a qui├ęn le estamos contando nuestros problemas. Lanzamos mensajes ├şntimos al aire esperando una respuesta que nos calme, igual que cuando llor├íbamos de beb├ęs┬╗, explica otra nota del mismo medio.

Existen miles de cuentas de ┬źinfluencers sad┬╗ con les cuales nos identificamos y nos hacen sentir mejor cuando creemos que todo el pasto del vecine est├í m├ís verde. Sin embargo, me cuestiono d├│nde est├í el fino l├şmite entre re├şrnos de lo que nos pasa y banalizar patolog├şas mentales o ridiculizar situaciones dolorosas. ┬┐Se me ocurre que podr├şamos hacer una encuesta de Instagram, no? Spoiler alert: no tengo respuesta, yo tambi├ęn vivo entre la risa y el llanto.

Adem├ís de un aumento de la ansiedad, el vuelco digital que supuso la cuarentena alter├│ la manera en la que nos posicionamos en las redes, tanto ante les otres como ante nosotres mismes, lo que nos obliga a estar super atentes a c├│mo gestionamos la informaci├│n para no quedar demasiado expuestes y ahorrarnos m├ís angustia. Entre el FOMO y el multitasking, ┬┐c├│mo hacemos para lidiar con la necesidad de socializar, la obligaci├│n de trabajar en casa, las medidas de cuidado y la ansiedad de estar ┬źperdiendo nuestra juventud┬╗ por no estar en un bar un viernes a las dos de la ma├▒ana (aunque sea con dos grados bajo cero y afrontando el viento porte├▒o)?





Fuente: Anred.org