March 3, 2021
De parte de CNT Vitoria-Gasteiz
50 puntos de vista


La situaci贸n. Franco estaba en un hospital, lo tubos le sal铆an y entraban por todos los orificios naturales y artificiales que ten铆a su ya escuchimizado cuerpo y la preocupaci贸n en unos y la expectaci贸n en otros ocupaba la cabeza de todos.

Los convenios colectivos de no pocas empresas finalizaban con ese a帽o 1975. Pero no importaba. Para eso estaban los enlaces y jurados, los delegados y comit茅s que dir铆amos hoy. S贸lo ten铆an que reunirse y vual谩, convenio pactado. Era la ventaja de tener un sindicato vertical, un sindicato para todos (juntos podemos), para el patr贸n y para el obrero, para la se帽ora y el caballero, representaci贸n igualitaria en un mismo organismo y en un mismo edificio.

S铆, el vertical y su capacidad integradora se hab铆a demostrado una vez m谩s en las 煤ltimas elecciones sindicales: la participaci贸n hab铆a sido alta (70%). Tampoco exist铆a tradici贸n luchadora, la mayor parte de los trabajadores proven铆an del campo, emigrantes de toda Espa帽a que hac铆a relativamente poco que estaban aqu铆. Y adem谩s el desconocimiento de las herramientas obreras, de la asamblea o de la huelga era casi absoluto.

As铆 que la l贸gica, y hasta la raz贸n, dec铆an que no hab铆a motivo de preocupaci贸n. Era cuesti贸n de juntarse un d铆a, (o dos para que nadie pensara mal) y firmar los papeles.

Todo era paz y armon铆a, todo parec铆a funcionar normalmente. 驴Todo?

No era oro todo lo que reluc铆a. Los cargos sindicales estaban desprestigiados por su constante aceptaci贸n de lo que dec铆a (m谩s bien ordenaba), el patr贸n. No parec铆a, pero los trabajadores estaban hasta los mism铆simos de toda esa gente.

Empiezan las asambleas. Trabajadores de diferentes f谩bricas se reunieron al margen de las marionetas. Empezaron a hacer asambleas y llamamientos a participar en ellas. Al comienzo no hubo mayores problemas porque el sistema pens贸 que no iban a ninguna parte, incluso algunos enlaces y jurados participaban en esas reuniones y pod铆an celebrarse dentro de la f谩brica.

Se coge fuerza. La asamblea empieza a crecer, a tener importancia para los trabajadores, que eligen en ellas a sus representantes al margen de la 鈥渞epresentaci贸n legal鈥. La participaci贸n es cada vez m谩s numerosa. Los trabajadores notan en las asambleas que son protagonistas de la situaci贸n. Son ellos los que acuerdan qu茅 hay que hacer en cada momento. Nadie decide por ellos.

Este tipo de organizaci贸n sigui贸 avanzando y adem谩s de las asambleas de f谩brica se hac铆an asambleas de representantes de las diferentes f谩bricas que estaban en lucha, y asambleas generales.

Se elaboraron tablas reivindicativas comunes:
鈥 Subidas salariales lineales porque se entend铆a que los incrementos porcentuales aumentan las diferencias entre los salarios m谩s altos y los m谩s bajos.
鈥 Jornadas de 40 o 42 horas semanales, con media hora de bocadillo para los que hicieran turnos de 8 horas seguidas.
鈥 Jubilaci贸n a los 60 a帽os con renovaci贸n de salarios.
鈥 100% en caso de enfermedad o accidente desde el primer d铆a.
鈥 Y reconocimiento de los representantes salidos de las asambleas.

La lucha se endurece. Como la patronal se cierra y no acepta ni las reivindicaciones ni a los representantes obreros, se toma la decisi贸n de hacer huelgas.

A medida que la lucha fue tomando cuerpo se fue convirtiendo en m谩s dura porque el sistema (la patronal, las instituciones, la polic铆a) se lanz贸 a anular y a liquidar ese movimiento asambleario: hay despidos, aparecen panfletos desprestigiando a trabajadores con nombre y apellidos, hay detenciones, los grises en cuanto ven un grupito se lanzan y al grito de disu茅lvanse te ponen a palos como a una merina, etc.

Las consecuencias de esa reacci贸n tambi茅n se notan en el lado obrero. A las reivindicaciones iniciales se suman otras: derecho de huelga y asamblea, no se acepta negociar nada mientras haya un solo despedido, detenido o represaliado, no se reconoce absolutamente ninguna legalidad sindical.

Y a las intervenciones cada vez m谩s asiduas de la polic铆a se responde con la aparici贸n de piquetes obreros que ponen en evidencia a los que van a trabajar. Tambi茅n se habla con esas personas para hacerles comprender la necesidad de que se unan al movimiento huelgu铆stico.

Los obreros en huelga llevan el conflicto a todo el pueblo y aumentan sus estructuras organizativas: se convocan varias huelgas generales de un d铆a y se crea una caja de resistencia.

Huelgas. La primera, el 16 de febrero que tuvo un buen seguimiento y que se sald贸 con la liberaci贸n de algunos trabajadores detenidos d铆as antes. La segunda, el 23 de febrero, hizo hincapi茅 en los despedidos. Tuvo menos 茅xito que la primera. Al d铆a siguiente buen n煤mero de trabajadores consider贸 que volver al trabajo no era una mala opci贸n para arreglar el conflicto, puesto que muchas reivindicaciones se hab铆an conseguido y en ese momento no hab铆a nadie entre rejas.

De todas formas se convoc贸 una tercera el 3 de marzo, centrada totalmente en la liquidaci贸n del sindicalismo oficial vertical, con el reconocimiento de los representantes salidos de las asambleas y en los despedidos.

3 de marzo. La huelga se not贸 desde primera hora de la ma帽ana. En pocos sitios se trabaj贸 ese d铆a. En la asamblea general convocada en una iglesia del barrio obrero de Zaramaga (San Francisco de As铆s), a la 5 de la tarde entraron alrededor de 4000 trabajadores, los que cab铆an, y en los inmediaciones unos cuantos miles m谩s.

La polic铆a rode贸 primero la zona, despu茅s lanz贸 gases dentro de la iglesia, y cuando la gente sal铆a en desbandada es un hecho que carg贸 brutalmente, incluso a tiros, contra los trabajadores.

Al final: cinco trabajadores asesinados y un centenar de heridos de bala.

A partir de ah铆 es cierto que se entr贸 a trabajar y que se detuvo a los trabajadores m谩s conocidos pero tambi茅n es cierto que el sindicato oficial (la Organizaci贸n Sindical Espa帽ola, que se llamaba) desapareci贸, que los empresarios aceptaron gran parte de las reivindicaciones y que de los detenidos, los dos que estuvieron m谩s en la c谩rcel fue hasta agosto de ese a帽o, o sea menos de 6 meses.

Se entr贸 a trabajar, s铆, pero alguien dijo que ni vencidos ni convencidos, no hab铆a m谩s fuerzas.

Hasta aqu铆 los hechos. Y a partir de aqu铆 la historia. Historia versionada por quienes la cuentan, por el momento en el que se cuenta, por los que pagan para que se cuente鈥

45 a帽os han pasado ya. El estado utiliz贸 como siempre su monopolio de la violencia para machacar a los trabajadores y los responsables de los asesinatos no han sido ni molestados por 鈥渓a justicia鈥.

El 3 de marzo permanece en la memoria del movimiento obrero como ejemplo de organizaci贸n y de lucha pero tambi茅n como demostraci贸n de la impunidad con que act煤an los que mandan y sus servidores.

En la CNT recordamos ese d铆a como un d铆a de lucha y no olvidamos ni olvidaremos a los trabajadores vilmente asesinados, ni a sus asesinos.

隆隆 Memoria, dignidad y lucha !!




Fuente: Vitoria.cnt.es