July 13, 2021
De parte de Trochando Sin Fronteras
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Trochando Sin Fronteras 鈥 julio 13 de 2021

Cada d铆a se hacen m谩s evidentes las tensiones al interior de aquellas fuerzas que inicialmente acudieron a sumarse para contener la m谩s reciente avanzada legislativa del r茅gimen contra los trabajadores. Era de esperarse que las dificultades que no se zanjaron en el 2019 en el marco del paro, revivieran en el actual contexto. 驴Pero, a que se debe estas tensiones y dificultades?

Luego de fuertes jornadas de movilizaci贸n que se extendieron a lo largo del pa铆s, el Comit茅 Nacional de Paro (CNP) realiz贸 un di谩logo para concretar un acuerdo de garant铆as, luego de nueve d铆as, el 24 de mayo se finiquita el preacuerdo. Este preacuerdo resulta engavetado por el Gobierno Nacional, y por el contrario expide el decreto 575 al cumplir el primer mes de paro.

Ante este hecho, el CNP responde pidiendo instalar la mesa de negociaci贸n tras llamar a desescalar los bloqueos, perspectiva que resultaba ins贸lita. Ins贸lito puesto que en las asambleas populares que se realizaban se ubicaban rutas distintas que se evidencian a煤n en las calles. Podemos asegurar que la diferencia no es meramente t谩ctica, en el fondo hay fuertes diferencias pol铆ticas. Entre ellas, la forma de entender la actual crisis y su posible salida, lo cual ha llevado a una creciente brecha entre las dirigencias de las centrales obreras y el resto del movimiento social y popular.

Las explicaciones m谩s habituales pasan por endilgarle el problema a la oscura influencia de la socialdemocracia y a la burocratizaci贸n sindical. Sin embargo, en medio de la presente coyuntura es necesario realizar una lectura profunda. Revisar los motivos hist贸ricos, estructurales, pol铆ticos e ideol贸gicos que hoy abren fisuras en el campo popular, particularmente con los sindicatos. Sin decir con esto, que no existan tensiones con m谩s sectores.

Una mirada al movimiento obrero

El movimiento obrero aparece como resultado de la germinaci贸n y consolidaci贸n de las relaciones de explotaci贸n capitalistas del pa铆s a inicios del siglo XX. En un periodo donde a煤n predominaba la explotaci贸n minera y la producci贸n agropecuaria bajo la hacienda.

La atrasada y rural estructura productiva se acompasaba de un r茅gimen pol铆tico conservador abiertamente enfrentado con la apuesta modernizadora de los liberales. Quienes para poder abrirse paso como proyecto pol铆tico debieron reconocer socialmente a la clase obrera. Por ello, el fin de la hegemon铆a conservadora y parte importante del sostenimiento del r茅gimen liberal significaba la alianza tutelada de los liberales hacia los obreros.

As铆, para 1936 aparece la Central de Trabajadores de Colombia (CTC), donde conviven comunistas y liberales, esperando ganarle terreno al conservadurismo. Alianza similar a la que algunos proponen hoy con los progresistas para frenar el 鈥渇ascismo鈥 de Centro Democr谩tico y el Partido Conservador. La influencia del Partido Liberal en la CTC se mantiene hasta nuestros d铆as y le permite presionar a sus opositores en el marco del hist贸rico conflicto Interolig谩rquico, la CTC es una de las centrales que se vincula al Comit茅 Nacional de Paro[1].

Hacia los a帽os sesenta brotan nuevas expresiones pol铆ticas. La influencia de la revoluci贸n cubana y expresiones como el Frente Unido resuenan en el sindicalismo y minan paulatinamente los mecanismos clientelares de los partidos tradicionales hacia la CTC y la UTC. Estas acci贸n dan origen hacia 1971 a la Confederaci贸n General del Trabajo (CGT) de corte socialcristiano, confederaci贸n que tambi茅n hace parte del CNP. Para la 茅poca los sectores de izquierda se mueven en el sindicalismo independiente y en la Confederaci贸n Sindical de Trabajadores de Colombia (CSTC), base para la posterior creaci贸n de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) en 1986 con perspectiva clasista, democr谩tica y progresista, que en la actualidad tambi茅n integra el CNP.

El sindicalismo se abr铆a paso con fuerza hacia respuestas contundentes ante la crisis de acumulaci贸n que ya por los setenta motivaba paros y huelgas. La unidad clasista tuvo una corta primavera y muy pronto debi贸 enfrentar la arremetida del bloque social dominante, hacia 1980 el 16% de los trabajadores se encontraban sindicalizados con una significativa incidencia de la izquierda, aunque sumida en pugnas ideol贸gicas internas.

En este marco, Turbay marc贸 el inicio de una fuerte represi贸n, cooptando las centrales oficialistas (agrupadas en el Frente Democr谩tico Sindical) al lado del capital y estableciendo el estatuto de seguridad con el que se legalizar铆a el atropello a los sectores radicales. La estrategia de aniquilaci贸n iniciaba en medio de la concertaci贸n entre obreros y capitalistas. La arremetida combinada de paramilitarismo, y judicializaci贸n mengu贸 el movimiento, al punto de que m谩s del 90% de los dirigentes sindicales asesinados ten铆an militancia de izquierda, solo en 1989 se presentaron cerca de 90 masacres dirigidas a destruir el movimiento popular, que ya para 1990 recib铆a un saldo cercano a cien asesinatos de l铆deres por a帽o.

Como resultado la dirigencia oficialista asume la direcci贸n de la CUT, que, pese a la profunda crisis de legitimidad del Estado y sus diferencias internas, se suma al reimpulso del Estado a trav茅s de la constituyente. Esto representaba para las elites la oportunidad de un pacto social enmarcado en el naciente Estado Social de Derecho, que reconoc铆a de forma 鈥garantista鈥 algunos derechos, aunque delegando su cumplimiento al mercado. La constituci贸n y sus posteriores leyes abrieron paso a una arremetida contra el proletariado, que empieza a perder el poco terreno que hab铆a conquistado en materia de garant铆as laborales y derechos sociales.

La salida pol铆tica ubicada por el depurado sindicalismo fue la v铆a institucional. A trav茅s de ella proyect贸 su participaci贸n pol铆tica 鈥 electoral a trav茅s del Frente Social y Pol铆tico que posteriormente dar铆a lugar al Polo Democr谩tico. Esta hibridaci贸n del movimiento sindical con la socialdemocracia terminar铆a de cristalizarse, de all铆 proviene su ret贸rica electoral reencauchada para el 2022.

A la par, tambi茅n se posicionaban nuevos discursos sobre el mundo del trabajo y la pr谩ctica sindical, la hegemon铆a estadounidense posicionaba su discurso neoconservador que parec铆a solo enfrentado por la ret贸rica del posmodernismo y el posindustrialismo, as铆 las tesis del momento propugnaban por una cultura de colaboraci贸n y pacto.

Al otrora sindicalismo de corte proletario, tan necesario por nuestros d铆as, se abri贸 paso, a punta de sangre y fuego, el sindicalismo de car谩cter reformista, institucionalizado. Alejado de la realidad de las mayor铆as trabajadoras y cerrado a la construcci贸n desde las bases populares, observa por encima del hombro con desgano a las asambleas populares que no desea escuchar y pretende frenar.  Pero no fue solo la violencia y la avanzada ideol贸gica dominante la que aisl贸 al sindicalismo, tambi茅n fue producto de su incapacidad por gestionar formas organizativas y pol铆ticas acordes a los cambios que se gestaban en la relaci贸n capital trabajo.

La descomposici贸n del aparato productivo desde los setenta ya hab铆a iniciado profundos cambios en las relaciones laborales, no obstante, su profundizaci贸n se har铆a sentir con m谩s rigor desde los noventa. La expansi贸n del desempleo y la informalidad modificaban la forma en la que se configuraba el sindicalismo, puesto que el contrato laboral paulatinamente empez贸 a ser un privilegio mayoritariamente limitado a los empleados estatales, m谩s acomodados que sus pares proletarios de la empresa privada.

Esta configuraci贸n lleva a  que el porcentaje de trabajadores sindicalizados cayera a un lamentable 3,4% en 2009. Situaci贸n que el sindicalismo no ha sabido sortear hasta el momento, pues las mayor铆as trabajadoras, a mayo del presente a帽o, son desocupadas en un 15,6%, e informales en un 49% seg煤n el DANE. Aunque, si se tiene en cuenta que solo el 38,9% de los trabajadores ocupados son cotizantes a seguridad social, se puede inferir que los trabajadores temporales comprenden m谩s del 60% de los ocupados del pa铆s.

Hoy el CNP es el reflejo vivo de una historia de derrotas en la lucha de clases. En su interior nuevamente se mueven las mismas tensiones pol铆ticas que en anta帽o decantaron tantas veces al movimiento popular. Configur谩ndose por un lado el Comando Unitario de Nacional (CUT, CTC, FECODE, CGT y organizaciones de pensionados) y por el otro la multilateral (agrupaci贸n de organizaciones sociales y populares) que con menor capacidad de definici贸n se suman en el CNP ampliado.

Hoy, la principal tarea es consustanciarnos con nuestro principal aliado, que hoy est谩 en las calles y no en los viejos aparatos. Debemos apostar por una salida a la crisis que este a la altura de la grandeza de nuestro decidido pueblo y para ello las asambleas son un gran escenario. Revivir el movimiento obrero pasa, necesariamente, por constituir apuestas organizativas para los trabajadores temporales, a la vez que recobramos el sentido de clase en las luchas sindicales.

Fuentes:
Principales indicadores del mercado laboral. Mayo 2021. DANE.  鈥 Informe nacional de competitividad 2020 鈥 2021. Consejo privado de competitividad.
[1] El Partido Conservador reproduce la din谩mica de los liberales, con el sindicalismo cat贸lico y la Federaci贸n Agraria Nacional funda en 1946 la Uni贸n de Trabajadores de Colombia (UTC) fortalecida por la persecuci贸n hacia la CTC desde el gobierno de Mariano Ospina P茅rez. La UTC no est谩 en el CNP.



Fuente: Trochandosinfronteras.info