November 18, 2021
De parte de Briega
260 puntos de vista


Con motivo de la reciente noticia difundida por La Federaci贸n DEAN (Defensa Animal de Cantabria) y Proyecto Gran Simio, que se pronunciaron el pasado Mi茅rcoles 17 de Noviembre desde Torrelavega en contra del traslado del gorila c谩ntabro 鈥楴鈥楪uvu鈥 desde Cab谩rceno a Rusia, aprovechamos para recordar 驴Qu茅 son realmente los zoos? de la web “Porelfindeloszoosyacuarios”

 

QU脡 SON REALMENTE LOS ZOOS

Los zoos son negocios en los que se encierra a otros animales para 鈥渆xponerlos鈥 y criarlos con fines supuestamente de entretenimiento, did谩cticos y de conservaci贸n.

Moctezuma fue, seg煤n los historiadores, el primero en tener la brillante idea de coleccionar animales (humanos incluidos). A partir de ah铆, la mayor铆a de los zoos comenzaron como colecciones de reyes y arist贸cratas europeos, que normalmente recib铆an animales ex贸ticos procedentes de los pa铆ses colonizados. En Madrid, Carlos III tuvo el antojo de construir el primer parque de animales en la Cuesta de Moyano. Adem谩s de deleitarse con su encierro, los monarcas celebraban entonces luchas entre tigres, leones, elefantes y toros. A lo largo del Siglo XIX, comenzaron a popularizarse las exposiciones de animales para el entretenimiento del p煤blico, en lo que sol铆a llamarse 芦jardines de aclimataci贸n禄, 芦casas de fieras禄, etc.

A finales del S. XIX, Karl Hagenbeck, el m谩s importante cazador y comerciante de animales, comenz贸 a secuestrar tambi茅n familias humanas laponas, samoanas, nubias, etc., para exhibirlas recreando vagamente sus aldeas, trajes y costumbres. Fue un 茅xito entre el p煤blico, se organizaron giras, y otros zoos europeos siguieron el ejemplo, incluidos los de Barcelona y Madrid. Al igual que sucede ahora con los animales no humanos, muchas de las personas exhibidas en aquellas exposiciones murieron durante los viajes, por falta de cuidados o por la imposibilidad de adaptarse al clima y la situaci贸n.

En la Casa de Fieras de Madrid, los visitantes pod铆an ver esquimales pagando una peseta. Y el estanque frente al Palacio de Cristal se cre贸 en 1887 para exponer en canoas a 45 personas de origen filipino.

A lo largo de todo este proceso, los zoos siempre han tenido detractores que han puesto sobre la mesa la injusticia que suponen, por lo que estas instituciones han tenido que cambiar su concepto y su morfolog铆a para poder perpetuarse. Actualmente ocultan su af谩n de negocio tras un supuesto inter茅s cient铆fico, y el prop贸sito del entretenimiento se disfraza de educaci贸n y divulgaci贸n. La zootecnia se encarga de adaptar la apariencia de estos lugares a ese nuevo concepto. El Zoo de Madrid, por ejemplo, sigue el modelo ideado por el propio Karl Hagenbeck, con fosos abiertos en vez de jaulas, para ofrecer al p煤blico la ilusi贸n de que los animales est谩n 芦m谩s libres禄.

Sin embargo, la esencia sigue siendo la misma: unos individuos se entretienen y ganan dinero a costa del encierro y sufrimiento de otros.

CAPTURA, TRANSPORTE Y CAUTIVIDAD

No todos los animales que viven en el zoo han nacido all铆; muchos de ellos han sido capturados de su h谩bitat natural. 脡stos padecen un gran sufrimiento al ser atrapados, separados de sus familias, tener que abandonar su entorno, tener que soportar el traslado y hasta el zoo. Pero la captura no s贸lo afecta a los animales apresados, sino que tambi茅n a sus familias. Una gran parte de los animales mam铆feros tienen v铆nculos sociales y familiares complejos, y notan la ausencia de uno de los miembros de su grupo llegando a veces a causar depresi贸n, estr茅s o desorientaci贸n en ellos.

Las t茅cnicas de captura var铆an en funci贸n de la especie a la que se quiere atrapar. Para los animales mam铆feros terrestres se utiliza, por ejemplo, la sedaci贸n a trav茅s del disparo de un tranquilizante o las trampas, lazos y jaulas con cebo (en muchos pa铆ses esto ya est谩 prohibido). Evidentemente estos m茅todos acarrean graves consecuencias. En el primer caso, junto al estr茅s, ocasiona deshidrataci贸n, nauseas, v贸mitos, cefaleas, reacciones al茅rgicas e incluso la muerte si el sedante no es administrado en la dosis adecuada. En el segundo, heridas y fracturas en todos los animales que caen en ella (no siempre son los que el zoo quiere).

Tras la captura, llega el angustioso traslado al zoo, en el que el porcentaje de muertes es superior al de la captura. Los animales tienen que permanecer en peque帽os espacios en los que apenas se pueden mover, sufrir los cambios repentinos de temperatura, hambre, sed, bruscos movimientos y golpes.

Quienes nacieron en cautiverio no corren mejor suerte, pues vivir谩n toda una vida de encierro sin poder vivir seg煤n sus intereses ni necesidades. Cabe destacar que la reproducci贸n dentro de los zoos no es algo frecuente, pues los animales est谩n alejados de su h谩bitat natural y por tanto como se mencion贸 anteriormente, no se comportan como lo har铆an en la naturaleza. Es por ello que es habitual que el zoo opte por t茅cnicas de fertilidad y concepci贸n artificial, siendo a煤n as铆 muy dif铆cil la reproducci贸n. Esta es una de las causas por las que los zoos anuncian tanto el nacimiento de un nuevo animal, porque es algo inusual.

Hay animales que se reproducen con m谩s frecuencia que otros (venados, tigres, leones,鈥), cuando 茅stos crecen y dejan de ser novedad y atractivos para el p煤blico, y por tanto dejan de ser rentables, los zoos los venden a ranchos de caza por ejemplo o a otros zoos m谩s peque帽os o de mala calidad, o los matan.

El zoo suele presumir de que los animales viven m谩s a帽os en el zoo que en libertad, ya que est谩n bien alimentados y cuentan con cuidados veterinarios. Sin embargo esto no siempre es as铆. Un estudio publicado por la revista Science en el que se estudiaron m谩s de 4500 elefantas que viven en libertad en el Parque Nacional Amboseli de Kenia, otras que trabajan en la industria maderera de Birmania y ejemplares de zool贸gicos en Europa, ha concluido en que en los zoos la esperanza de vida de los elefantes en mucho menor que en libertad: una media de 17 a帽os en cautiverio frente a los 56 a帽os en libertad. Esto es consecuencia de la obesidad y del estr茅s (sobre todo en las elefantas m谩s j贸venes al ser trasladadas de un zoo a otro).

LA VIDA EN EL ZOO

Los zoos son un negocio as铆 que, como cualquier otro, est谩n dise帽ados para obtener beneficios. Si es necesario se sacrificar谩 el bienestar de los animales para obtener mayores ganancias.

En el zoo los animales deben adaptarse a un espacio artificial. En el caso de los capturados, pasan de un espacio vital antes casi ilimitado a uno de unos metros vallados. Los felinos, por ejemplo, en libertad marcan su espacio vital y no permiten que 茅ste sea invadido por  otros. Sin embargo, cuando est谩n encerrados esta caracter铆stica deja de existir, ya que se ven obligados a convivir con otros animales de su especie que no son de su familia en peque帽os espacios. A mucho animales que en naturaleza vivir铆an en manadas, muchas veces se les deja solos o con una pareja que no es elegida por el mismo individuo.

As铆, pierden sus instintos m谩s b谩sicos, como el de conseguir alimento. En el caso de los carn铆voros pierden el de caza, puesto que se les alimenta con carne muerta, y en el de los animales herb铆voros en lugar de recorrer cientos de kil贸metros para conseguir alimentos pasan a recorrer unos pocos metros y comer el compuesto alimenticio que se les da.

Adem谩s, muchos de los animales deben adaptarse a unas condiciones clim谩ticas completamente diferentes a las de su h谩bitat, como es el caso de los osos polares o ping眉inos en zonas como Madrid. A pesar de crearles espacios artificiales imitando a los naturales, se alejan mucho de la realidad. Los animales tienen que adaptarse entonces a temperaturas mucho m谩s fr铆as o calurosas a las que sus cuerpos no est谩n acostumbrados ni evolucionados. Esto provoca que, en muchos casos, estos cambios anulen sistemas fisiol贸gicos de los animales, lo que tiene graves consecuencia para ellos en cuanto a su bienestar.

Otro de los instintos que pierden es el de reproducci贸n, pues el apareamiento de los animales en cautividad es muy diferente al que se dar铆a en la naturaleza; 茅ste es estacional en la mayor铆a de los animales salvajes, mientras que en los zoos el celo deja de estar marcado por las estaciones, de tal manera que la reproducci贸n se podr铆a llevar a cabo en cualquier momento del a帽o. Aunque en la pr谩ctica esto no sucede debido al estr茅s y a la dif铆cil elecci贸n de pareja, ya que en cautiverio no pueden elegir a su pareja y en muchas ocasiones s贸lo se pueden reproducir entre familia, lo que genera en muchos casos malformaciones en los fetos, abortos y deficiencias en los animales que nacen. Adem谩s, la fertilidad disminuye y los celos son pocos notorios.

Sus vidas tambi茅n se ven afectadas por la presencia de las personas humanas. La mayor parte de los animales capturados, en libertad viv铆an ajenos a las humanas, pero tras su captura pasan a depender totalmente de ellas. Adem谩s, tienen que acostumbrarse a las numerosas visitas diarias que reciben, de las que no pueden ocultarse para que se les pueda ver bien, perdiendo toda su intimidad. Hay centros en los que adem谩s se ofrece, sobre todo a los ni帽os, la posibilidad de tocar a algunos de los animales, lo que genera un grave riesgo de transmisi贸n de enfermedades de las visitantes a los animales, les genera estr茅s y a veces les causa da帽o.

 

ZOOCOSIS Y ENFERMEDADES

El confinamiento extremo lleva a los animales a padecer zoocosis. En 1992, Travers cre贸 ese t茅rmino para referirse al comportamiento anormal de los animales de los zoos, apuntando que podr铆a ser la prueba de que el cautiverio conduce a la neurosis.

Seg煤n Travers, un animal zooc贸tico es aquel que ha sufrido da帽os mentales debido a la cautividad. Si un animal (incluidos los animales humanos) no tiene control sobre su entorno y no puede ejercitar su cuerpo ni estimular su mente, empieza a desarrollar una serie de comportamientos repetitivos o 鈥渆stereotipados鈥. La zoocosis puede presentar los siguientes s铆ntomas:

鈥 Deambular constantemente: caminar de arriba a abajo, siguiendo el mismo recorrido sin cesar. Pueden presentar este comportamiento felinos y c谩nidos.

鈥 Dar vueltas en c铆rculos.

鈥 Lamer repetitivamente las paredes, barrotes o las puertas de la jaula. Las jirafas suelen presentar este comportamiento.

鈥 Morder repetitivamente.

鈥 Girar el cuello de forma antinatural: suele ser caracter铆stico de primates en cautividad.

鈥 Balancearse: balanceo constante de lado a lado mientras permanecen de pie. Se puede observar en elefantes.

鈥 Mecerse: balancearse hacia delante y  hacia atr谩s de forma obsesiva, a veces en postura sentada y abrazando a alguna cosa. Suelen presentar este comportamiento los simios y las simias.

鈥 Apat铆a: pasividad y falta de reacci贸n a los est铆mulos. Esto suele ser causa de la marginaci贸n y la separaci贸n forzosa de sus grupos sociales.

鈥 Agresividad: hacia objetos y animales, humanos o no.

鈥 Automutilaci贸n: los animales que sufren zoocosis pueden auto-infligirse da帽os como morderse la cola, las extremidades, o golpearse la cabeza contra la pared.

鈥 Coprof铆lia: modo antinatural de comer y jugar con los excrementos.

Al igual que en otros centros de explotaci贸n, como las granjas o los circos, la vida de cautiverio en el zoo conlleva inherentemente el confinamiento, la falta de est铆mulos y la p茅rdida de control sobre el entorno. El hecho de que distintas especies de animales se vean obligadas a vivir unas junto a otras, hace que ciertos individuos muestren comportamientos de huida, incremento en las pulsaciones del coraz贸n y otros signos de estr茅s que hacen que siempre est茅n en alerta. En muchas ocasiones se ven  privados del cobijo contra el sol, la lluvia, el fr铆o o el calor. Todo esto lleva asociado el desarrollo de algunas enfermedades:

鈥 Miopat铆a de captura: se puede manifestar de diversas maneras como ataxias, par谩lisis, fallos card铆acos, etc.

鈥 Trastornos hormonales.

鈥 Enfermedades de la piel.




Fuente: Briega.org