February 22, 2021
De parte de El Topo
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Se cumpli贸 el vig茅simo aniversario de la lucha en defensa de la Casa Grande, como se la conoce entre el vecindario. Se trata de un ejemplo de larga resistencia ciudadana a la especulaci贸n y en defensa de la memoria popular que hoy sigue reclamando la rehabilitaci贸n del inmueble, y que ha generado gran cantidad de iniciativas sociales. Aqu铆 nuestro homenaje.

芦隆Quieren convertir la Casa del Pumarejo en un hotel y est谩n presionando a las vecinas para echarlas!禄. Ese rumor fue el detonante para que la lucha social por esta emblem谩tica casa se iniciara all谩 por el 2000, as铆 que esta ha cumplido ya veinte primaveras. En estos a帽os, dicha lucha vecinal ha perseverado y adem谩s se ha enriquecido; primero a trav茅s de la Plataforma por la Casa del Pumarejo y, despu茅s, con la Asociaci贸n Casa del Pumarejo (ACP). Esta 煤ltima aglutina hoy la defensa de la Casa y a los colectivos que acoge a trav茅s del Centro Vecinal Pumarejo Felisa Garc铆a. Un espacio que ha desarrollado un gran corpus de actividades contestatarias, reivindicativas, feministas, ecologistas, culturales, de apoyo mutuo, de crecimiento personal, de formaci贸n social, etc., y tambi茅n festivas y disfrutonas. La historia reciente de este barrio, y tambi茅n de la Sevilla enredante, no puede entenderse sin su Casa Grande.

Un poco de historia

La Casa del Pumarejo se sit煤a en la plaza a la que da nombre, en la zona noreste del casco antiguo de Sevilla. Se construy贸 en el 煤ltimo tercio del siglo XVIII para ser residencia se帽orial, ejemplo de casa palacio sevillana, si bien ha alojado muy diversos usos a lo largo de su historia. Mandada levantar por el hidalgo Pedro de Pumarejo, al poco la familia la vende al municipio. Empezando el siglo XIX pasa a albergar un hospicio y escuela de Ni帽os Toribios, obra ben茅fica particular. Durante la guerra de la Independencia, el palacio fue ocupado por las tropas francesas y convertido en c谩rcel de mujeres, quedando despu茅s abandonado por a帽os, hasta que en 1861 una entidad privada solicita licencia para convertirlo en biblioteca popular y escuela de adultos; la primera de Sevilla. A partir de 1883 el inmueble comienza a funcionar como casa de partido o vecindad, es decir, como edificio de vivienda colectiva, combinando el uso residencial con el escolar en algunas dependencias.

La Casa pas贸 de mano en mano mientras fue acrecentando su funci贸n residencial, lleg谩ndose al hacinamiento de las familias humildes que la habitaban. Este hecho, y circunstancias como la amplitud de los espacios comunes, contribuy贸 a afianzar este modo de convivencia vecinal, donde las celebraciones colectivas vinculadas a dichos espacios juegan un importante papel. A su vez, las dependencias de la planta baja acogieron talleres, comercios, bodegas, etc., que ligaron fuertemente la Casa al barrio, convirti茅ndola en centro de sociabilidad y servicios para su entorno. Desde los setenta, el edificio inicia una progresiva degradaci贸n por la dejaci贸n de los propietarios que se acelera en los a帽os noventa debido al desuso y cierre de dependencias. Las viviendas, habitadas por personas mayores en su mayor铆a, se redujeron a la mitad.

La historia de la lucha social que hoy mantiene viva la Casa se inicia en la primavera del a帽o 2000, al rumorearse que una cadena hotelera hab铆a comprado el 50% del edificio para crear un 芦hotel con encanto禄. Al poco se confirma, cuando la empresa empieza a tocar a las familias con vistas al vaciado del inmueble, pero estas apuestan con tenacidad por permanecer en sus viviendas. Ante tal amenaza, un pu帽ado de vecinxs cre贸 la Plataforma por la Casa del Pumarejo, que se impulsa con fuerza tras haberse sufrido ya el desalojo de mucha gente en el barrio por el proceso especulativo desatado al calor del plan europeo Urban (de los barrios Alameda-San Luis-San Juli谩n), lo que llamamos gentrificaci贸n. A esta batalla contribuyeron la experiencia, los contactos y el trabajo en red que el vecindario m谩s inquieto, con sus diversos colectivos, hab铆a ido acumulando en los 煤ltimos a帽os de luchas por diversas problem谩ticas del barrio (aparcamiento en la Alameda, desalojos, etc.).

La Casa se pone en jarras

La diversidad y complementariedad de los perfiles agrupados en la plataforma gener贸 una mezcla rica y productiva de saberes y pr谩cticas. El debate sobre estrategias e iniciativas en defensa de la Casa apunt贸 la conveniencia de se declarara bien de inter茅s cultural (BIC). En este caso, la protecci贸n patrimonial se us贸 como herramienta contra el expolio de uno de los 煤ltimos ejemplos de palacio devenido casa de partido que quedaban en Sevilla. Ese mismo septiembre se present贸 ante la Consejer铆a de Cultura una argumentada solicitud. Por otro lado, tambi茅n se escribi贸 a varios departamentos municipales competentes para adoptar medidas de diverso tipo y alcance en pro del edificio y su gente.

La plataforma sab铆a que su labor no pod铆a limitarse a registrar instancias. As铆 que a estas se suman acciones de protesta, visibilizaci贸n, difusi贸n y concienciaci贸n, como manifestaciones, encuentros, pasquines, jornadas de puertas abiertas, visitas guiadas, recogidas de firmas, fiestas, art铆culos en prensa, etc. Tambi茅n se realizaron incursiones-acciones en territorio gubernativo: encierro y picnic en la sede central de la Consejer铆a de Cultura; un rey mago llev贸 carb贸n al delegado de Urbanismo; o se acarrearon hasta Plaza Nueva cubos con agua de las innumerables goteras de la Casa. A las pr谩cticas vecinales habituales se a帽adieron las surgidas desde planteamientos provocadores, creativos y de divertimento, todo con una consigna simple y reiterada: permanencia del vecindario y los usos sociales, y rehabilitaci贸n integral de la Casa.

Finalmente, el edificio se catalog贸 como BIC con categor铆a de Monumento. En la Orden se recogen los valores materiales e inmateriales del bien y se proh铆ben expl铆citamente las actividades que frenen la normal continuidad de los usos tradicionales y las que monopolicen el uso del edificio. Por tanto, la Casa ya no podr谩 ser ni hotel ni sede institucional, puesto que los usos residenciales artesanales, comerciales, asociativos y creativos est谩n protegidos y vinculados a las distintas zonas del inmueble.

En 2006, al aprobarse el nuevo Plan General de Ordenaci贸n Urban铆stica (PGOU) de Sevilla, se consigue tambi茅n que la calificaci贸n del inmueble pase a ser de equipamiento p煤blico; y que se establezca que su titularidad, adem谩s, debe de ser p煤blica. Por ello, de inmediato se empieza a presionar al Ayuntamiento para que inicie el proceso para hacerse con la propiedad, lo que se alcanza en 2009.

La Casa se revitaliza: el Centro Vecinal Pumarejo

Volvamos atr谩s a una iniciativa que ha sido clave en toda esta historia. En mayo de 2004 comienza un proyecto que trasformar谩 la Casa, sus significados y su alcance: tras nueve meses de trabajos de adecuaci贸n y debates organizativos, abre al p煤blico el Centro Vecinal Pumarejo. Se ocup贸 un local ocioso situado en la esquina suroeste del edificio con la idea de revitalizar la vida asociativa y cultural que la Casa hab铆a tenido.

Ese local pronto se qued贸 peque帽o, as铆 que en 2006 se puso en uso otro, con acceso desde el patio: el bajo n.潞 5. En 2009 sucede una nueva ampliaci贸n con el acondicionamiento de otra sala: el espacio Rosa Moreno Peral (en homenaje a esta anciana vecina de la Casa, luchadora por el derecho a la vivienda hasta su muerte), en la que se instala una biblioteca popular, la Bibliopuma. La 煤ltima fue recientemente, en 2019: se reabre el bajo n.潞 4. Todas estas dependencias hab铆an estado cerradas, abandonadas y desaprovechadas durante muchos a帽os. Entretanto, en 2011, se negocia y obtiene del Ayuntamiento la cesi贸n a la ACP, por 15 a帽os, del uso de las dependencias que esta ya ocupaba en aquel momento y conforman el centro vecinal, m谩s una vivienda.

En sus 16 a帽os de funcionamiento, el centro vecinal se ha ido llenando de vida por colectivos de variado corte y por personas a t铆tulo individual, que tanto de manera estable como puntual han dado con sus actividades contenido social, pol铆tico y cultural a la Casa, al barrio y a la ciudad. Por citar algunos, de los m谩s de 75 que se han sumado en este tiempo: Oficina de Derechos Sociales de Sevilla, Mercadillo Cultural Pumarejo, Liga de Inquilinos, Asociaci贸n Vecinal La Revuelta, Coro Dominguero, La Calle Es de Todos, Arquitectura y Compromiso Social, Plataforma de Afectados por la Hipoteca, comedor social de Mujeres Supervivientes de Violencias de G茅nero, Plataforma SalvaTus脕rbolesSevilla, Moneda Social Puma, Merca Puma, Ecologistas en Acci贸n鈥 as铆 como talleres de costura, de idiomas, de yoga, de espa帽ol para migrantes, de cocina, de filosof铆a, de teatro o de fotograf铆a.

La Casa se gestiona por medio de una asamblea mensual, donde se citan los colectivos integrados en el centro vecinal y cualquier persona interesada. Desde esta se crean comisiones de trabajo para desarrollar tareas espec铆ficas y cotidianas. Los acuerdos se procuran adoptar desde el di谩logo y por consenso, lo que no significa que no existan conflictos, los cuales se intentan resolver de manera creativa e inclusiva; as铆 como relaciones de poder que tienen que ver con el g茅nero, la trayectoria militante, las capacidades o la formaci贸n.

A todo lo anterior se suma el mantenimiento y reconversi贸n de fiestas tradicionales propias de las casas de vecindad. As铆, la Cruz de Mayo se recupera con nuevos significados con los que gran parte del colectivo se identifica: la cruz se construye con vigas procedentes de un derribo o con una pala clavada en un mont铆culo de arena. Lo mismo ocurre con la Zambomba navide帽a, en la que, alrededor de una gran hoguera situada en el patio principal, se festeja en com煤n con todo tipo de coplillas y bailes.

Toda esa rica actividad a lo largo de tanto tiempo le han dado a la Casa un valor como referente social tambi茅n fuera de Sevilla, construyendo relaciones con otras iniciativas y colectividades como el espacio Can Batll贸 de Barcelona, La Casa Invisible malague帽a o el Centre International de Culture Populaire (CICP) de Par铆s. Tambi茅n ha sido objeto frecuente de estudio acad茅mico y educativo. Su legitimidad se ha visto fortalecida, as铆 mismo, a trav茅s de contactos e iniciativas conjuntas con instituciones como el Instituto Andaluz de Patrimonio Hist贸rico, el Consejo Superior de Investigaciones Cient铆ficas (CSIC) o las dos Universidades sevillanas, con las que tiene un convenio de colaboraci贸n para estudiantes en pr谩cticas.

Patrimonio, rehabilitaci贸n, autogesti贸n: 驴conflicto?

En todos estos a帽os, mucho ha bregado la ACP con el Ayuntamiento buscando la rehabilitaci贸n integral de la Casa, tambi茅n para que mientras tanto vaya realizando las debidas labores mantenimiento. En 2013, con el 60% del inmueble reci茅n clausurado 芦por seguridad禄 y la comunicaci贸n con el consistorio rota, la asociaci贸n decide acometer por sus medios el arreglo del patio principal, cuyo mal estado imped铆a un uso seguro. Para ello, inicia una campa帽a de microfinanciaci贸n bajo el t铆tulo Lo hacemos nosotras, y se consiguen los fondos suficientes. Las obras acaban con una gran fiesta y rueda de prensa en la que se muestra que la colectividad aglutinada en la Casa se responsabiliza de tareas de conservaci贸n que corresponden legalmente al Ayuntamiento.

En octubre de 2015, el nuevo alcalde de Sevilla, el Sr. Espadas, se re煤ne con la ACP para tratar sobre la tan reclamada rehabilitaci贸n del inmueble. Su compromiso es que antes de que termine el mandato, en mayo de 2019, la ejecuci贸n de la obra estuviera al menos adjudicada. No fue as铆, y cinco a帽os despu茅s a煤n seguimos sin tener ni siquiera aprobado el proyecto. Seg煤n nos dicen, su redacci贸n estar铆a ya pr谩cticamente terminada (隆por fin!), as铆 que la licitaci贸n, adjudicaci贸n e inicio de la obra, podr铆an tener lugar durante este 2021. Lo veremos.

M谩s all谩 de lo proyectual y constructivo, y dada la complejidad y delicados valores sociales y patrimoniales que atesora la Casa, la ACP ha defendido en varias ocasiones ante el Ayuntamiento la conveniencia de redactar un Plan Director que defina su (auto)gesti贸n futura, el destino de las viviendas previstas, las prevenciones sociales durante las obras鈥 y ello desde una profunda participaci贸n vecinal. Tras asumir la propuesta en su d铆a, Urbanismo se ha desvinculado de su elaboraci贸n. Ante ello, la ACP opt贸 por acometerla de manera aut贸noma, realiz谩ndose un buen trabajo con un esfuerzo importante en asegurar la participaci贸n. Se trata de un proceso que requiere de unos medios y disponibilidades que desde la ciudadan铆a son dif铆ciles de garantizar en plazo razonable.

Esta nueva fase de contacto con la administraci贸n tampoco ha estado exenta de altibajos, disensos y tensiones, tambi茅n en el seno de la asamblea, debido a diferentes posturas, expectativas y temores ante el proceso de negociaci贸n. Se ha lamentado, entre otras cosas, que las din谩micas autoorganizativas se subordinen a un proceso de participaci贸n instrumentalizado, acaparado en sus contenidos por los aspectos meramente t茅cnicos, hurt谩ndose el espacio para el debate fundamental de la gesti贸n futura de la casa y en sus tiempos por la rigidez de los procesos reglados de las instituciones.

En estos tiempos inciertos, solo podemos afirmar que lo iremos viendo. Estamos seguras de que la Casa del Pumarejo volver谩 a dar lo mejor de s铆, con sus herramientas y capacidades, como en todos estos 20 a帽os de aprendizaje colectivo.

No quer铆amos cerrar este texto sin acordarnos de los compa帽eros de esta lucha que ya no est谩n entre nosotrxs: Eladio Parodi, Ventura Galera y Lolo Pedrinazzi.

Por

David G贸mez y Mar铆a Barrero

Vecinxs y activistas




Fuente: Eltopo.org