May 12, 2022
De parte de El Topo
160 puntos de vista

Es bien sabido que las mejores partes de la Historia son las de resistencias, son las que el Poder no quiere que sean contadas. La que viene en estas l铆neas es una historia de una comunidad vecina y que, aun as铆, posiblemente no record茅is, porque aquella adolescente democracia la quiso silenciar.

La ESPA脩A DEL 92

Cuando se habla del a帽o 1992, se recuerda a Cobi y a Curro. Se ha quedado esa idea de la Espa帽a de la prosperidad, del progreso y de una UE que nos mejorar铆a. Ten铆amos que adaptarnos a las nuevas reglas del juego, con una introducci贸n al respeto al medioambiente que pasaba por sanciones astron贸micas a las empresas. El problema es que estas siempre acaban repercutiendo en la clase obrera. Se le llam贸 芦reconversi贸n industrial禄 con tres posibles opciones: modernizaci贸n de instalaciones, privatizaci贸n o cierre. Signific贸 que el sector industrial pasara de ser, en 1970, del 25,3% de la poblaci贸n activa, a d铆a de hoy, un 12,5%. M谩s que una reconversi贸n, era un desmantelamiento. Poblaciones enteras depend铆an de 茅l y ped铆an intervenciones pol铆ticas para que se solucionara la situaci贸n. Lxs trabajadorxs se preguntaban que si iban a tener que cumplir los requisitos europeos por qu茅 no ten铆an los mismos derechos laborales que Francia o Alemania.

Cartagena era una ciudad de mar sin paseo mar铆timo porque la industria lo tapaba al vecindario. Esta zona siempre fue muy peleona: el paso de An铆bal que sale desde Cartagena a conquistar Roma, su cant贸n en la I Rep煤blica, la primera ciudad europea donde la mujer vot贸 o por su sublevaci贸n el 4 de marzo de 1939, convirti茅ndose en el 煤ltimo basti贸n de resistencia ante el fascismo. 驴Qui茅n iba a ser si no quien tirara un c贸ctel molotov a un edificio que, no solo no estaba cumpliendo su papel de gobernar para el pueblo, sino que, adem谩s, le pon铆a el pie en el cuello?

GASOLINA POR TODOS LADOS

A finales de 1991 empezaron las movilizaciones. Estaba la Sociedad Minera Metal煤rgica Pe帽arroya (1881), que se hab铆a vendido a una multinacional franco-alemana, con el resultado de un despido total de la plantilla. Por otro lado, las productoras de fertilizantes Fesa, Enfersa y Asur, vendidas por el Ministerio de Industria al grupo Ercros/Kio, que suprimi贸 varios centros de trabajo. Por 煤ltimo, estaba la Empresa Nacional Baz谩n (1947), con factor铆as en Ferrol, San Fernando y Cartagena, desmantelando esta 煤ltima, lo que daba como resultado un ERE que se llevaba por delante a mil de las dos mil seiscientas personas trabajadoras. En Ferrol no pod铆an cerrar la industria, hubiera supuesto enfadar a Fraga, y en C谩diz estaba como diputada Carmen Romero, la esposa del presidente del Gobierno. En Cartagena, y en la regi贸n, hab铆a un gobierno del PSOE, pero ni el alcalde Jos茅 Antonio Alonso, ni el presidente Carlos Collado Mena, cuyos nombres nadie recuerda, evitaron el cierre.

La ciudad se moviliz贸 con todas las familias que iban a quedarse con el hambre pa ma帽ana que prometen los sueldos de la industria. De enero a junio de 1992 hubo, aproximadamente, ciento ochenta y seis manifestaciones y entre ciento diecisiete y ciento ventisiete movilizaciones en ciento ochenta d铆as. Quemar el edificio de la Asamblea Regional es algo potente, pero no fue lo 煤nico que hicieron. Durante todos esos d铆as tambi茅n le prendieron fuego a Renfe, dejando a la ciudad tres d铆as sin trenes. Hicieron huelga de hambre, pararon las f谩bricas varios d铆as seguidos, le tiraron la puerta abajo, LITERALMENTE, al alcalde para poder reunirse con 茅l e, incluso, llegaron a manifestarse durante una hora en el recinto del Arsenal Militar.

Aparte de que el alcalde no quer铆a reunirse con lxs trabajadorxs, el gobierno regional acataba 贸rdenes, defend铆a las medidas sin dar soluciones e ignoraba al pueblo hasta tal punto que, al no contestarles las peticiones, mandaron una con acuse de recibo que rehusaron coger.

EL D脥A D

El 3 de febrero de 1992, tras varios d铆as de protestas, la ciudad entera movilizada, los gobiernos mirando para otro lado, llamadas a lxs trabajadorxs con amenazas de muerte, viviendo la violencia en todas sus formas posibles, algo ten铆a que estallar del todo. Fueron quinientxs trabajadorxs a esperar a que el presidente regional compareciera sobre la situaci贸n. Acabaron siendo dos mil personas. Concepci贸n S谩enz, delegada del Gobierno, despleg贸 a la polic铆a y le dio manga ancha a la represi贸n. Se dice que fue un sindicalista que, de manera pac铆fica, dio un paso hacia un polic铆a, con la respuesta de un pu帽etazo en nombre de la democracia. Empezaron doce horas de pelotas de goma por toda la ciudad, indiscriminadamente, a cualquier viandante, incluido un militar con uniforme. La polic铆a, siguiendo a lxs protestantes, se meti贸 en el hospital, en las facultades y hasta en el instituto de la avenida, donde golpe贸 tambi茅n al director del mismo. El incidente acab贸 con cincuenta personas heridas, entre polic铆as, viandantes, manifestantes, un diputado y un periodista. Se quemaron seis coches de polic铆a, uno del ej茅rcito, dos coches de particulares y varios contenedores de basura. Con ellos, adem谩s de con sem谩foros y se帽ales de tr谩fico; se hicieron barricadas y se sembr贸 el suelo de tornillos, piedras y objetos met谩licos que se lanzaban a la polic铆a en respuesta a los botes de humo y las pelotas que lanzaban. Veinte mujeres de los trabajadores irrumpieron a la fuerza en el despacho del alcalde y se ensa帽aron con el mobiliario. Pero barricadas ha habido muchas en la historia, ha habido contenedores y coches quemados; lo destacable de esta historia para los medios, el icono, fue que tiraron c贸cteles molotov que echaron a arder la asamblea regional. Como ya habr茅is visto, lo de menos era que ardiera ese edificio, que hab铆a dado la espalda a su ciudadan铆a, la que le hab铆a votado, la que hac铆a que estuviera all铆, la Asamblea ya estaba quemada antes de que el c贸ctel molotov entrase por esa ventana.

LA RESACA

Las portadas de los peri贸dicos dejaron de ser la Expo 92 y las olimpiadas. Hablaban en la televisi贸n que hab铆an sido unos 芦incontrolados禄. Se unieron cuatro portavoces municipales pidiendo a la delegada del Gobierno la retirada de la polic铆a para intentar encontrar paz en la ciudad.

Hizo falta el edificio de la Asamblea ardiendo para que Felipe Gonz谩lez mirara a esa esquina sureste. Diecisiete d铆as despu茅s, apareci贸 un pedido de seis barcos por parte del Gobierno. Ya daba igual, ya estaba todo quemado y, tanto la regi贸n como la ciudad, que hab铆a sido hist贸ricamente socialista y de izquierdas, permanece con gobiernos de derecha durante a帽os. Y, lo peor de todo, es la desmemoria, la que este art铆culo, humildemente, pretende romper y recordaros que podemos quemar todo aquello que no nos sea soberano.




Fuente: Eltopo.org