January 27, 2021
De parte de Lobo Suelto
130 puntos de vista


El confinamiento como medida preventiva para combatir el Covid-19 torn贸 imprescindible nuestro desenvolvimiento tecnol贸gico. Ya sea a trav茅s de las plataformas virtuales 鈥攅n el caso de las instituciones educativas鈥 o de las sesiones de terapia online 鈥攅n el universo psi鈥, la cuarentena nos encuentra inmersos en el c贸digo binario y hay quienes sostienen que esta nueva normalidad, que permite adaptar el afuera a la comodidad del hogar, lleg贸 para quedarse. Sin duda hay proyectos que hace tiempo se desarrollan en esta direcci贸n pero ante la coyuntura notamos una profusi贸n de pantallas que nos acompa帽an desde el comienzo hasta el final del d铆a 驴y de los d铆as?

En 2017 trascendieron en los medios los autodenominados  cyborg, conocidos tambi茅n como humanos del futuro. Uno de ellos afirm贸 que no pod铆a ver a color, que lo hac铆a en escala de grises y que gracias a un dispositivo que portaba como antena en su cabeza pod铆a percibir colores a trav茅s de ondas de sonido. Al ubicar la simbiosis entre las personas y las m谩quinas como algo natural, destac贸 lo inexorable del 鈥渁vance鈥 y del 鈥渄esarrollo鈥 propio de la 茅poca a la cual estar铆amos destinados. Seg煤n esta curiosa cosmovisi贸n, la indiferenciaci贸n entre sujeto-m谩quina se evidencia en frases que repetimos y/o escuchamos cotidianamente al hablar el lenguaje de las tecnolog铆as, como son 鈥淢e estoy quedando sin bater铆a鈥, 鈥樷楴ecesito recargar pilas鈥欌, o 鈥樷楨stoy en modo avi贸n鈥欌 donde el l铆mite entre los dispositivos y el propio cuerpo se vuelve difuso. Y no podemos fingir estar totalmente sorprendidos cuando nos enteramos de estos 鈥渁vances鈥 por m谩s extravagantes que se nos presenten: el cine nos lleva la delantera al imaginar una y otra vez futuros posibles, prepar谩ndonos para la aparici贸n de cyborgs, hombres del futuro, robots o transhumanos desde 1927, con filmes cl谩sicos como Metr贸polis, o con producciones contempor谩neas como Her o Years and years. Pero 驴es todo lo mismo? 驴Es lo mismo utilizar un dispositivo que permita ver a color que aceptar como natural la transformaci贸n hacia la persona-m谩quina? 驴Con qu茅 lente vamos a observar las mutaciones del cuerpo humano a partir de los usos y efectos de las tecnolog铆as?

Nos interesa detenernos en una de las exc茅ntricas propuestas de Elon Musk: el neuralink. En una entrevista que le realiz贸 Joe Rogan, 茅ste le pide que detalle su nuevo invento que ya est谩 generando y que promete concluir para 2025, Musk dice:

驴Qu茅 pasa cuando ten茅s una idea compleja en tu cabeza y quer茅s transmitirla a otra persona? 驴C贸mo hac茅s eso? Tu cerebro hace mucho esfuerzo, gasta mucha energ铆a comprimiendo un concepto complejo en palabras.

Su iniciativa se basa en no perder informaci贸n ni energ铆a a trav茅s de la comunicaci贸n tal como la conocemos ya que, para 茅l, requiere una enorme p茅rdida de tiempo y 鈥en el mejor de los casos se logra un entendimiento incompleto鈥. Dig谩moslo de una vez: con su propuesta, Musk intenta, entre otras cosas, remediar, suprimir la falla en la comunicaci贸n, en el entendimiento. 驴Y c贸mo pretende lograrlo? A trav茅s del implante de un dispositivo en el cerebro que comprima por nosotros la informaci贸n que recibimos, sin capacidad de reflexi贸n alguna. As铆 es como la promesa de expansi贸n de los sentidos nos conducir铆a ahora hacia el silencio y la comprensi贸n absoluta.

El psicoan谩lisis nos ense帽a que nuestra demanda se articula en t茅rminos significantes y el efecto de ese pasaje es la p茅rdida de la singularidad de la necesidad, la mortificaci贸n del sujeto por el significante, su sujeci贸n al lenguaje. Sin embargo, esta operaci贸n siempre deja un resto, el deseo. Como podemos experimentar cuando decidimos hablar o escribir sobre el amor, la muerte, la sexualidad, sabemos que hay cosas que no pueden ser nombradas y llamamos deseo justamente a eso que escapa a la cadena significante, a lo que no puede ser del todo dicho. Teniendo en cuenta esto, lo que hoy tenemos para responderle a Musk es que justamente en el esfuerzo por transmitir 鈥樷榚sa peque帽a cosita trastornada鈥欌 鈥攄ir铆a Freddie Mercury鈥 restituida como vestigio del amor primitivo,  en esa tensi贸n misma ya encontramos una v铆a regia para echar a rodar lo m谩s 铆ntimo y singular de cada quien. Esta afirmaci贸n es entonces un pronunciamiento contra el intento tecnocr谩tico de intentar reducir la lengua al c贸digo binario de computaci贸n.

Si bien en las 煤ltimas d茅cadas nos hemos mimetizado 鈥攜 alienado鈥 a un gran continente de dispositivos tecnol贸gicos que forman parte de nuestra cotidianeidad, apostamos al resto que insiste y sella la complejidad de la psique, irreductible a cualquier intento de enajenaci贸n extrema a la digitalidad contempor谩nea. Y esto por una sencilla raz贸n: no somos m谩quinas, sino una sede de deseo 鈥攎谩s o menos encendido, m谩s o menos machucado鈥, y este es el principal punto que nos aleja de cualquier cyborg o robot. A diferencia de ellos, lo que nos hace mover las piernas, lo que opera como lanzallamas鈥 es el deseo auspiciado por la falta, y no una bater铆a recargable.

Por otro lado, aceptamos la precariedad inherente del lenguaje, cuya (im)propiedad testimonian los sujetos cada vez. Entre lo 鈥樷榠mpropio鈥欌 podemos mencionar el malentendido en su aspecto amplio, es decir, nunca se puede transmitir exactamente lo que querr铆a decirse. Lacan, en este sentido, adelant贸 ya el siglo pasado que uno sabe lo que dice 鈥攁 veces, cuando no se comete un lapsus鈥 pero nunca lo que el otro escuch贸. Esta transmisi贸n resulta un fundamento para intentar acercarnos a la dimensi贸n m谩s preciosa y compleja de la lengua en tanto agujero negro que traga sentidos e imposibilita la comunicaci贸n exhaustiva. En el mejor de los casos, el malentendido entre los seres hablantes tendr谩 resonancias, har谩 piruetas y saltar谩 sobre el charquito del lenguaje, pero jam谩s ser谩 una forma acabada de transmitir informaci贸n.

Siguiendo lo anterior, y sabiendo que el tiempo es un curioso elemento que inevitablemente 鈥樷榮e pierde鈥欌, o mejor a煤n, simplemente transcurre, nos detenemos a reflexionar que si hay algo en lo que vale la pena perder el tiempo, es en el blabl谩, que tanto j煤bilo nos da. Queda claro en estos d铆as, cuando las restricciones propias de la pandemia nos roban la posibilidad del charloteo despreocupado que aporta un plus, un modo de hacer circular la libido all铆 donde hay un cuerpo que escucha y absorbe los matices de ese bullicio que porta la voz. De este modo, se re-afirma el deseo como deseo del Otro, siendo la falta un ingrediente que opera como causa y moviliza, vinculando a los seres parlantes al convocarlos como tales:  como  parletres atravesados por el lenguaje. Ante ello, sin embargo, se presenta el recurso de las pantallas como paliativo, podr铆amos decir. Pues bien: 驴hay pantalla o m谩quina que reemplace el j煤bilo de la charla de caf茅 en vivo y en directo?




Fuente: Lobosuelto.com