December 5, 2021
De parte de ANRed
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En primera persona, el periodista y Lucas Guti茅rrez, reivindica el valor del activismo en los avances con respecto al virus. La esperanza de una nueva ley. Por Agencia Presentes


Uno de los primeros mantras que aprend铆 en 2009 cuando comenc茅 con mi activismo VIH fue: 鈥淣ecesitamos llegar vivos a la cura鈥. Lo le铆 en una pancarta cuando en 2016 los faltantes de medicaci贸n eran graves.

La frase se levantaba en brazos al cielo de otre activista que rezaba a ning煤n dios ni Estado. La pedagog铆a de los carteles en las marchas entra por la retina y se graba en la piel. Las frases que vemos y escuchamos juegan un rol muy importante en nuestra salud. Con el tiempo aprend铆 a parar de pecho los 鈥渧os que sos enfermo鈥, bajarla y gambetearla por toda la cancha hasta meter un gol al grito de: 鈥淵o no estoy enfermo. Yo soy una persona viviendo con VIH. Enfermo est谩 el sistema que nos odia鈥. Mis defensas a veces se cansan de luchar contra un virus, no las forcemos a combatir tambi茅n tanto prejuicio y estigma.

Mientras en Argentina el proyecto para una nueva ley de VIH finalmente parece avanzar, en M茅xico se lucha para derogar leyes que criminalizan a las personas positivas y estos sin lugar a duda son logros a celebrar. Todos estos avances son posibles gracias a los activismos que constantemente alzan la voz, tejen estrategias y acercan informaci贸n, visibilizan urgencia.

Pero tambi茅n recordemos que nuestros activismos nacen en respuesta a los ataques, cr铆menes, invisibilizaciones y derechos negados. Y que en el camino a la aprobaci贸n de leyes y derechos obtenidos son muchas, muchos y muches les activistas y amigues que han perdido la vida. En cada marcha hay un espacio vac铆o, est谩n presentes las ausencias. Faltan en la mesa de casa, en el escritorio del trabajo, en el abrazo cotidiano.

Que esta memoria nunca nos falte al momento de reclamar y gritar por todes.

Doble pandemia

Las personas positivas vivimos en pandemia hace 40 a帽os. En 1981 surgi贸 la primera alerta sobre casos de una rara enfermedad, se la conoci贸 como el 鈥渃谩ncer de los gays鈥. Si mor铆amos los no heterosexuales, importaba nada. Si en ese momento el mundo hubiese respondido con toda su fuerza quiz谩s el virus se hubiese podido controlar, se hubiesen evitado tant铆simas muertes y se hubiese comenzado mucho antes un camino a la mejor calidad de vida.

Cuatro d茅cadas despu茅s una nueva pandemia arrasa. Y es muy evidente c贸mo una reacci贸n r谩pida y global marca la diferencia. No es que hayamos aprendido algo, reaccionamos al miedo. Ni con este terror la solidaridad termina de afianzarse. Las vacunas se siguen mezquinando, la gente prefiere una pandemia antes que una respuesta global.

El VIH durante el aislamiento preventivo evidenci贸 a煤n m谩s la vulnerabilidad de las personas positivas. Con la doble pandemia debimos ingeni谩rnosla para armar las redes que nos ayuden a llegar a los hospitales para retirar la medicaci贸n, no pudimos realizarnos estudios y controles por mucho tiempo. Hoy en esta 鈥渃asi鈥 post pandemia seguimos sin poder acceder a los servicios de salud. Tuvimos que aprender nuevamente que nuestro derecho a la confidencialidad no pod铆a ser violentado, y mucho menos en los vacunatorios de covid-19.

A fines del a帽o pasado desde la Organizaci贸n Panamericana de la Salud (OPS) informaban que los casos de VIH en Am茅rica Latina entre 2010 y 2019 hab铆an aumentado un 21%. Y esas cifras no contemplan los a帽os de Covid. Y m谩s all谩 de las cifras y porcentajes me pregunto por los diagn贸sticos obligados a vivir en un cl贸set. 驴Qu茅 pasa con esas personas positivas que deben llevar en silencio su vida porque la sociedad se planta como amenaza ante ellas? Mi infancia de barrio de a帽os 80 a veces se empata con el a帽o 2021 cuando escucho que 鈥渟e muri贸 de un c谩ncer raro鈥 o 鈥渂ueno viste como era鈥. El tiempo y el estigma se muerden la cola en un bucle infinito que d铆a a d铆a ayudamos a terminar cuando militamos con amor e informaci贸n.

El camino a la cura

Cada cierto tiempo un nuevo hallazgo promete acercarnos m谩s a la cura del VIH. El paciente de alg煤n lugar con su trasplante, la medicaci贸n nueva en formato m谩s sencillo, un estudio tal que ata cabos, etc.

Hace poco supimos que en Argentina est谩 la 鈥減aciente Esperanza鈥, una de las dos 煤nicas personas conocidas en el mundo que pudieron combatir al virus sin necesidad de medicaci贸n. Y vive en la ciudad de Esperanza, Santa Fe. Pero esto no pasa por fe ni esperar a la providencia, esto sucede cuando hay investigaci贸n y un sistema de salud presente. El camino a la cura se hace con presupuesto, profesionales y Estados que acompa帽en. Y cada d铆a que se va sin alcanzar esa cura es otro obituario. Pero como las met谩foras no existen, ac谩 seguimos construyendo estrategias, redes, abrazos, y claro, esperanza.

No tengo duda que la respuesta va a llegar. Pero ser谩 el resultado del trabajo colectivo. Y el mientras tanto no puede ser excusa para no atender la calidad de vida de las personas que vivimos con el virus. Porque los ojos que se pulverizan mirando fijo a ese horizonte que es la cura, no podemos negar lo que pasa con las vidas positivas hoy. Si no tenemos trabajo, si no podemos tomar la medicaci贸n, si no tenemos acceso al mejor esquema para la salud, si no podemos vivir una vida sexoafectiva y social en libertad, si se nos sigue criminalizando, si no tenemos todo esto, la cura vendr谩 a ser una flor m谩s sobre nuestras tumbas.

Nuestra militancia consiste en llegar con vida y de la mejor manera al d铆a que el virus ya no exista.





Fuente: Anred.org