June 22, 2022
De parte de Asociacion Germinal
238 puntos de vista

Por Paula Guerra C谩ceres

Claves para entender que la opresi贸n va m谩s all谩 del g茅nero y la clase.

Dice Fanon que en la sociedad existen dos zonas divididas por una l铆nea imaginaria: una superior, habitada por poblaciones blancas reconocidas en su humanidad, llamada la zona del ser, y una inferior, habitada por pueblos racializados deshumanizados, llamada zona del no-ser.

En la zona del ser, el otro oprimido puede sufrir opresi贸n de clase, g茅nero, orientaci贸n o identidad sexual, etc., pero nunca opresi贸n racial porque su humanidad le est谩 reconocida. En la zona del no-ser, en cambio, el otro oprimido adem谩s de sufrir opresi贸n de clase, g茅nero, orientaci贸n u identidad sexual, etc., sufre opresi贸n racial debido a que su humanidad le es negada.

Esto hace que la relaci贸n entre el yo opresor -que es el mismo en ambas zonas y que est谩 representado por el poder blanco, patriarcal, capitalista y heterosexual- sea muy diferente seg煤n est茅s por encima o debajo de la l铆nea imaginaria, porque mientras que en la zona del ser se produce una dial茅ctica entre el yo opresor y el otro oprimido, que hace que a estos se les reconozcan derechos sociales, civiles y labores, en la zona del no-ser esta dial茅ctica desaparece.

Esta teor铆a fanoniana sobre el racismo entronca directamente con el concepto de blanquitud y el denominado 鈥減rivilegio blanco鈥. En la d茅cada de los a帽os 30, W.E.B. Du Bois hablaba de c贸mo las personas identificadas como blancas se beneficiaban psicol贸gica y econ贸micamente del sistema segregacionista estadounidense. Varios a帽os despu茅s, en 1975, inspirado por Du Bois y por el movimiento por los derechos civiles, Theodore W. Allen publicaba La invenci贸n de la raza blanca, obra en la que acu帽a el concepto de 鈥減rivilegio blanco鈥 y en la que compara la situaci贸n de los obreros blancos con la de los obreros negros.

Pero fue a partir de 1989 cuando el t茅rmino se hizo m谩s popular mediante el trabajo de la feminista Peggy McIntosh, cuyo art铆culo 鈥楶rivilegio blanco: desempacando la mochila invisible鈥, comenz贸 a ser ampliamente citado y difundido entre los movimientos feministas y antirracistas de Estados Unidos. En su art铆culo, McIntosh sostiene que, igual que los hombres gozan de un privilegio masculino, ella goza de un privilegio blanco basado en una serie de ventajas no ganadas, sino adquiridas per se, en el marco de un sistema de poder y dominio que privilegia la blanquitud.

驴Pero qu茅 es exactamente el privilegio blanco?

Volviendo al esquema propuesto por Fanon con su teor铆a de la zona del ser y la zona del no-ser, podemos afirmar que el privilegio blanco es la ventaja que obtienen las personas reconocidas universalmente como humanas (blancas o le铆das como blancas) al momento de acceder a derechos, recursos y beneficios, en comparaci贸n con las personas deshumanizadas (no blancas), incluso en aquellos casos en que existen iguales condiciones sociales, pol铆ticas, econ贸micas, culturales, de g茅nero o identificaci贸n sexual.

Habitar la zona del ser permite gozar de privilegio racial y 鈥渄ialogar鈥 con el poder en tanto ser humano reconocido como tal, mientras que habitar la zona del no-ser implica sufrir opresi贸n racial e impide la posibilidad de di谩logo porque aqu铆 este derecho colapsa en tanto persona no reconocida en su humanidad. Y ambas cuestiones tienen implicaciones determinantes en nuestro d铆a a d铆a y en nuestras posibilidades de futuro.

Como bien afirma Reni Eddo-Lodge en su libro Por qu茅 no hablo con blancos sobre racismo, 鈥(鈥) si eres blanco, es casi seguro que tu raza, de alg煤n modo, ha tenido un impacto positivo en tu trayectoria vital. Y probablemente t煤 ni siquiera te hayas dado cuenta de ello鈥. Eddo-Lodge pone como ejemplos de privilegio blanco cuestiones que van desde la 鈥渁usencia de violencia ejercida sobre tus ancestros鈥, a 鈥渓a ausencia de una vida entera de sutiles marginaciones y alienaciones que te excluyen de la narrativa del ser humano鈥.

La construcci贸n del ser humano universal

Para aterrizar el concepto en un ejemplo m谩s concreto pensemos en la guerra de Ucrania. Primero vimos c贸mo se daba prioridad a la evacuaci贸n de la poblaci贸n civil blanca ucraniana, dejando en las colas de la frontera con Polonia a personas negras, indias, 谩rabes y gitanas; y luego presenciamos c贸mo la Uni贸n Europea aprobaba de manera un谩nime y expr茅s una medida hist贸rica que permiti贸 la entrada ilimitada de personas refugiadas ucranianas a Europa, lo que inclu铆a el derecho a instalarse en cualquiera de sus Estados miembro y a tener una vivienda, buscar empleo y contar con asistencia m茅dica.

Un trato muy diferente del que se ha dado hist贸ricamente a los pueblos sirios, libios, afganos, nigerianos o palestinos, a quienes se abandona a merced del hambre y el fr铆o en los mal llamados campos de refugiados, o simplemente se les deja morir en el Mediterr谩neo. 驴Qu茅 hace diferentes a unos y otras? Su grado de humanizaci贸n o deshumanizaci贸n por parte de la narrativa europea-occidental. Para la historia quedar谩n los comentarios racistas de tertulianos y reporteras de televisi贸n que sin ning煤n pudor reafirmaban la diferencia entre personas ucranianas (鈥済ente como nosotros鈥, 鈥渘i帽os rubios y de ojos azules鈥) de aquellas de otros pueblos que tambi茅n se han visto obligadas a huir de la guerra.

Otro ejemplo de privilegio blanco es la movilizaci贸n de recursos institucionales, policiales y comunicacionales que se activan cuando una persona v铆ctima de un delito es una persona blanca, versus el escaso inter茅s o solidaridad que se despierta cuando la v铆ctima es racializada. Fue lo que ocurri贸 con el caso de las mujeres marroqu铆es recolectoras de la fresa en Huelva, v铆ctimas de violaciones y abusos sexuales por parte de sus empleadores, cuya historia pas贸 sin pena ni gloria por los peri贸dicos e informativos de televisi贸n, y a cuya manifestaci贸n de apoyo que se organiz贸 desde el movimiento antirracista de Madrid acudimos, b谩sicamente, las personas militantes del antirracismo en la ciudad (con la presencia de alguna que otra persona blanca aliada).

Tambi茅n son ejemplos de privilegio blanco la presencia mayoritaria de personas blancas en puestos de direcci贸n, la brecha salarial entre personas blancas y racializadas (que en el caso de las mujeres racializadas se acrecienta), el acceder a espacios de ocio de cualquier tipo en cualquier barrio, caminar por la calle sin ser v铆ctima de perfilamiento racial por parte de la polic铆a, pasear por un centro comercial o supermercado sin ser perseguido por un guardia de seguridad que est谩 convencido que has entrado a robar, viajar a cualquier pa铆s sin miedo a que te paren en los aeropuertos, y tener una historia, cultura y cosmovisi贸n que es parte de la historia universal, cultura universal y cosmovisi贸n universal, y, por tanto, no se ha intentado aniquilar, inferiorizar o ridiculizar a lo largo de los siglos.

Para que existan unas poblaciones privilegiadas tiene que existir una contraparte, un otro inferiorizado, que legitime los privilegios de las primeras. Y aqu铆 juegan un rol clave la deshumanizaci贸n de la que habla Fanon y la construcci贸n de lo blanco como lo universal.

La blanquitud no es un color. La blanquitud es una construcci贸n social, una ideolog铆a surgida en 1492 con el relato interesado de la Modernidad, que estableci贸 que las poblaciones no blancas eran sub-humanas (ind铆genas) o no humanas (personas negras), y que por tanto se las pod铆a civilizar-explotar para obtener beneficios econ贸micos, sociales y pol铆ticos. Esta narrativa ha sido cimentada a lo largo de la historia por el colonialismo y la colonialidad del poder, y perpetuada por el capitalismo con su divisi贸n 茅tnico-racial del trabajo.

La blanquitud es, por tanto, un fen贸meno hist贸rico e ideol贸gico, un sistema pol铆tico que marca racialmente como inferiores a los pueblos no occidentales, a trav茅s de marcadores raciales como el color de la piel, la etnicidad, religi贸n, idioma o cultura (situ谩ndolos en una zona de no-ser, una zona deshumanizada de no derechos), y que establece lo blanco europeo-occidental como medida de lo humano universal (zona del ser, zona humanizada de derechos) con el fin de mantener la supremac铆a y los privilegios pol铆ticos, econ贸micos y sociales de las poblaciones blancas, es decir, con el objetivo de mantener el privilegio blanco.

Esta ideolog铆a de la blanquitud y su brazo armado, el privilegio blanco, son la base sobre la que se levanta el racismo estructural, entendido como aquella estructura de dominaci贸n global basada en una jerarqu铆a de superioridad versus inferioridad en relaci贸n con distintos marcadores raciales.

Reflexionar y actuar

Una de las mayores cr铆ticas que se hace al concepto de privilegio blanco tiene que ver con el desconocimiento de lo que este significa e implica. Tal vez las palabras que mejor reflejan este desconocimiento son las que pronunci贸 en 2020 el pol铆tico de izquierdas franc茅s, Jean-Luc M茅lenchon, cuando afirm贸 que 鈥渓as tres o cuatro personas que piensan que [el privilegio blanco] existe nunca han visto a un hombre blanco pobre鈥.

Y es aqu铆 donde radica la gran confusi贸n sobre el tema. El concepto de privilegio blanco no hace alusi贸n a una vida f谩cil, exenta de dificultados o de opresiones, sino que define la forma en que la blanquitud no solo no jugar谩 en contra, sino que actuar谩 a favor en todo lo relativo al acceso a derechos, servicios y beneficios, ya se trate de acceder a una plaza de jueza, obtener una beca, tener derecho a voto o caminar por la calle sin temor a que te pare la polic铆a.

Si las personas mestizas a veces 鈥済ozamos鈥 de privilegio blanco cuando, en determinados contextos, se nos otorga el beneficio de la duda y se nos lee como blanca, o pseudoblanca, con mayor raz贸n deber铆an reflexionar sobre este privilegio aquellas personas -sobre todo nuestras aliadas- que se benefician constantemente de 茅l.

En la configuraci贸n de las relaciones de poder no solo intervienen el patriarcado (g茅nero) y el capitalismo (clase). Tal como se ha indicado, el racismo, a trav茅s de la ideolog铆a de la blanquitud y el privilegio blanco, es una herramienta estructurante del actual sistema-mundo y si no se reflexiona sobre sus consecuencias, ni se incorpora a nuestras luchas, no estaremos trabajando por conseguir un mundo mejor para todas.

Fuente: Pikara

Share



Fuente: Asociaciongerminal.org