November 28, 2021
De parte de La Haine
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28/11/2021 :: Nacionales E.Herria, Anti Patriarcado
x Gessam铆 Forner
La Asociaci贸n de Mujeres Gitanas de Euskadi Amuge demuestra que las mujeres gitanas sufren un trato discriminatorio cuando van a supermercados

鈥淭ranquila, son cosas que pasan鈥, dice amablemente la dependienta cuando se me cae un tarro de mascarilla facial al suelo. Se ha roto y la crema con ingredientes 97% org谩nicos chorrea por un lado. 鈥淐oge otra鈥, a帽ade. Detr谩s de m铆, otra mujer blanca espera su turno para pagar. M谩s atr谩s, tres gitanas aguardan el suyo. Para ellas no ha habido tanta comprensi贸n cuando compr谩bamos potingues y l谩pices de ojos en una perfumer铆a de un centro comercial de Portugalete (Bizkaia). Nada m谩s entrar, una dependienta se ha puesto muy nerviosa ante su presencia; el guarda de seguridad ha aparecido en la puerta. Otra dependienta no se ha separado de las cajas de perfumes, que iba organizando en las baldas de cara a la campa帽a de Navidad. Yo soy blanca. 

La Asociaci贸n de Mujeres Gitanas de Euskadi Amuge ha llevado a cabo un testing, una t茅cnica de investigaci贸n utilizada por entidades como SOS Racismo con la que ha demostrado su tesis de partida: las mujeres gitanas sufren racismo en casi todas las tiendas en las que entran a comprar.
Concretamente, en el 80% de los establecimientos.

El experimento se realiz贸 entre el 26 de octubre y el 15 de noviembre. Ocho grupos compuestos por mujeres gitanas, mujeres blancas y observadoras que grababan las compras visitaron 15 supermercados y cinco centros comerciales en seis comarcas de Bizkaia. El Salto fue invitado a participar como observador durante la jornada del 15 de noviembre, en la que se visit贸 un supermercado y cuatro tiendas de un centro comercial (una tienda de deportes, una perfumer铆a, dos tiendas de ropa).

No es lo mismo ser blanca que ser gitana, tampoco cuando compras el pan, unas medias o unas zapatillas. 鈥淧referimos ir al mercadillo, todo es m谩s f谩cil鈥, explican las mujeres. El Salto ha constatado persecuciones, cuchicheos, nerviosismo y palabras inapropiadas. Era previsible y resulta desagradable: 鈥淗asta que no vienes aqu铆 y lo vives, no te das cuenta de todo el seguimiento que sufren鈥, explica Gloria Alhambra, una de las dos mujeres que registr贸 audiovisualmente el experimento. 

鈥淗e grabado todo el proyecto y puedo concluir que las dependientas no disimulan, casi es autom谩tico: cuando las mujeres entran en las tiendas, sabes que las van a observar y que un dependiente va a mover una caja vac铆a para perseguirlas鈥, a帽ade Enar Etxebarria. El testing ha sido subvencionado por la Diputaci贸n Foral de Bizkaia.

Sheila, Desi y S.

鈥溌縌u茅 he hecho yo para que llamen al guardia?鈥

Sheila, Desi y S. son las tres mujeres a las que acompa帽amos. 鈥溌縌u茅 he hecho yo para que llamen al guardia?鈥, se pregunta una de ellas. 鈥淪olo he tocado un perfume, t煤 lo puedes romper鈥, indica en referencia a la mascarilla. Los a帽os pasan y nada cambia para ellas: 鈥淣os juzgan nada m谩s entrar. Quieren que salgas de la tienda. Se liberan cuando te vas, se quedan m谩s tranquilos, y nosotras tambi茅n. Porque no miramos el g茅nero ni compramos a gusto, vamos con prisas porque es como si te estuvieran echando鈥, explican sobre el estr茅s que implica el trato discriminatorio que reciben.

Coinciden en que el momento m谩s violento de ese d铆a ha tenido lugar en la tienda deportiva, precisamente porque varios dependientes y dependientas les han marcado el territorio de una forma tan invasiva que invitaba a abandonar la tienda. Cuando ellas y las registradoras finalmente han salido, las dos observadoras escuchamos comentarios hirientes e indisimulados 鈥攃omo si no estuvi茅ramos presentes, como si tampoco importara que lo oy茅ramos鈥 sobre las tres gitanas. 

Otro d铆a, otro grupo registra una situaci贸n parecida: 鈥淒isculpa que no te atienda bien, es que vienen a liarla鈥, expresa una dependienta a una observadora, queriendo hacerla c贸mplice de un racismo estructural.

Silvia Ag眉ero: 鈥淓l antigitanismo es otro macho al que derribar鈥

鈥淣osotros los gitanos tiramos hacia delante, queremos un futuro mejor para nuestros hijos, pero no nos dejan, nos tienen as铆鈥, sostienen las gitanas sobre la frustraci贸n e impotencia con la que viven su d铆a a d铆a, que no mejora con la edad 鈥攅n el testing participan distintas generaciones鈥 ni si van acompa帽adas por sus parejas o hijos, aseguran. 

La situaci贸n m谩s forzada que atestigua este medio se vivi贸 en el supermercado, de tama帽o peque帽o. Mientras el joven reponedor ignor贸 a las mujeres 鈥攁 todas鈥 y sigui贸 cargando con yogures la c谩mara frigor铆fica, la cajera se fue alterando, llam贸 a una compa帽era ataviada con una camiseta corporativa que lleg贸 del exterior con el objetivo de marcar a las tres mujeres gitanas. En todo momento, ambas ignoraron a las observadoras blancas. Podr铆amos haber robado hasta jam贸n de jabugo. Tras abonar una compra cotidiana, el refuerzo sali贸 del establecimiento junto con las mujeres gitanas. 

Los testing se han llevado a cabo en el Estado espa帽ol en distintos 谩mbitos, como el racismo inmobiliario y el racismo en el ocio nocturno, pero esta es la primera vez que se realiza para medir el grado de antigitanismo que pervive en la sociedad en un acto tan cotidiano como hacer la compra.

Autoestima

La responsable de Amuge, Tamara Claver铆a, recuerda que esta criminalizaci贸n 鈥渁fecta a los derechos fundamentales de las mujeres gitanas, pero tambi茅n a nuestra salud y a nuestra autoestima. Que nos averg眉encen p煤blicamente limita nuestra participaci贸n social鈥. 

Luchar contra el antigitanismo en el centro comercial parece una tarea destinada al fracaso. En 2019, Amuge denunci贸 p煤blicamente y ante la red del Gobierno vasco contra la discriminaci贸n al centro comercial Zubiarte (Bilbao) por el hostigamiento que realizaron dos guardias de seguridad a trece ni帽as de entre 12 y 14 a帽os y tres educadoras de la asociaci贸n a la salida del cine. 鈥淎nte la falta de protecci贸n jur铆dica, la 煤nica v铆a de denuncia es poner hojas de reclamaci贸n, que no tienen recorrido como comprobamos en Zubiarte hace dos a帽os鈥, a帽ade. 

La asociaci贸n insiste en que la responsabilidad de estas situaciones no se debe a trabajadoras puntuales, sino que 鈥渃onsideramos probado que el personal de tienda y de seguridad reciben instrucciones basadas en prejuicios antigitanos. Existe una cultura arraigada que naturaliza tratar a las personas gitanas no como clientas, sino como sospechosas鈥.

Los datos cuantitativos del testing reportan que hubo persecuciones en 16 establecimientos, acusaciones verbales en cuatro, contacto f铆sico en tres, invitaci贸n a demostrar ausencia de robo en uno y otras actitudes 鈥攎iradas acusatorias o intimidantes, comentarios ofensivos, expresi贸n de nervios y petici贸n de refuerzos鈥 en 16 casos. Todas las mujeres sufrieron un trato discriminatorio en varios establecimientos. Todo fue corroborado por observadoras independientes 鈥攙oluntarias, personalidades de la cultura y periodistas鈥.

El Salto




Fuente: Eh.lahaine.org