July 12, 2021
De parte de ANRed
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Foto: captura informe de La Voz de la Ciudad

Desde hace años, vecinos y vecinas de varios barrios de Rafael Calzada (partido de Almirante Brown, al sur del conurbano bonaerense) viven alrededor de un basural a cielo abierto. «Antes había gente viviendo acá y estábamos un poquito mejor. Pero hace uno o dos años los sacaron a todos a punta de tiro», cuenta Lili, desnudando el absurdo de un lugar que no se habilita para vivienda digna pero en el que tampoco se construye un espacio verde, resultando un basural a cielo abierto crónico. Gumercindo Galeano, vecino de la zona, recuerda que el basural existe desde el 85′. Su hijo Gustavo, que vivió varios años en el Barrio Las Cavas y es integrante del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), remarca la miseria en la zona: «es un barrio totalmente vulnerable, entonces hay muchas personas que trabajan de carreros, se acercan a ahí y reciclan lo que hayan o incluso a veces comen. Se hicieron un montón de reclamos a la municipalidad, sin resultados». Acumulación y quema de basura, ratas, contaminación ambiental, problemas respiratorios y robos son el combo dramático que no obtiene respuestas concretas desde el municipio a cargo de Mariano Cascallares. Por ANRed.


La problemática ambiental y de inseguridad que viven los vecinos y vecinas del Barrio Las Cavas y los barrios aledaños en la localidad de Rafael Calzada, partido de Almirante Brown, al sur del conurbano bonaerense, lleva décadas aseguran quienes viven en la zona. Pasan los gobiernos municipales y siguen sin dar una respuesta definitiva a la situación, replican también quienes habitan en el cruce de las calles Jorge y Balboa.

El drama casi crónico de la zona volvió a instalarse un poco en agenda luego de un informe que realizó a principios de junio en el lugar un móvil del programa «La Voz de la Ciudad» en el canal de cable Unife (ex CN23). Allí, vecinas contaron sus vivencias.

«Hemos hecho muchísimas denuncias y nadie nos ha escuchado. Acá ya no podemos vivir ni respirar. Yo tengo a mi hijo con asma. Hace 22 años que vivo acá pero en los últimos tiempos es peor. Porque la quema de basura es mucho más grande. Todo el día, toda la noche, queman. No podemos dormir porque no podemos respirar. Hemos juntado firmas, hemos llevado a la municipalidad pero más no podemos hacer. Pedimos que por favor se acuerden de nosotros, que tenemos derecho de vivir mejor y tener una mejor calidad de vida. El humo un día va para un lado, otro día va para el otro, así que nos toca a todos», expresó Miriam, dando cuenta de que todos los barrios aledaños al basural sufren la misma problemática.

Por su parte, Lili, otra vecina, relató que tiene una mancha en el pulmón y que podría ser producto de respirar el humo de la quema del basural: «yo no fumo, pero pienso que es todo por el humo». También da cuenta del origen del basural: «antes esto era un pozo. Y está todo tapado con basura. Antes había gente viviendo acá. Tomaron como dos o tres veces los terrenos estos. Estábamos un poquito mejor cuando la gente vivía. Y hace uno o dos años que los sacaron a todos a punta de tiro. Los corrieron«, cuenta, desnudando en la zona el cruce entre la problemática ambiental y la crisis habitacional de la población.

Un predio que supuestamente está reservado para hacer una escuela y un espacio verde que, pasan los años y los gobiernos municipales, y nunca se ven. Un lugar donde no vive gente, porque no la dejan asentarse allí, pero tampoco se construyen espacios verdes. Y donde lo que sí se expande es la pobreza y la precariedad en medio de un basural y quemas crónicas.

«No podemos ser indiferentes ante la necesidad, ante los chicos que vienen a tu casa y tocan el portón para que les des un pedazo de pan»

En diálogo con ANRed, Gumercindo Galeano, uno de los vecinos que vive en la zona desde hace muchos años, relata los orígenes de las cavas y los basurales en un contexto de extrema pobreza: «tenemos memoria del 85’, cuando estaba la cava, la zanja, del trabajo que hicieron para taparlo. Luego, cuando terminó de taparse, siguieron con el tema de las basuras, hasta sobrepasar los tres metros de altura en toda la circunferencia del lugar», recuerda.

«Los vecinos y vecinos que son afectados por el basural es terrible, es realmente preocupante, porque impacta directamente a la salud, referido al pulmón, las personas que sufren de asma, todos los problemas respiratorios – detalla Gumercindo – El que no tenía, ahora todos lo tenemos. De un nivel del 1 al 10, la mayoría lo tenemos al 7 u 8. Lo más preocupante son las personas mayores, que son prácticamente de la tercera edad, que están muy mal de salud por ese efecto. Otra preocupación son los chicos. Las embarazadas, los recién nacidos. Cuando nacen, parece mentira, pero ya vienen con afección de salud por el tema de la quema. Porque constantemente queman.

Gumercindo apunta a la responsabilidad del municipio por lo sucedido: «la indiferencia municipal y las instituciones que se tienen que encargar están totalmente perdidos en la intención. No lo hacen. Necesitamos con urgencia que nos atiendan». Además, señala la problemática socioeconómica desigual de los chicos y chicas de la zona humilde: «los chicos están en la calle. Que les den contención. Cada casa, cada chico, cada familia, cada pareja. Porque se han multiplicado y no podemos vivir más en esta situación. Porque en definitiva, nos toca todos. No podemos ser indiferentes ante la necesidad. Ante los chicos que vienen a tu casa y tocan el portón para que les des un pedazo de pan. Lo compartimos, porque sabemos que si nosotros no les damos, van a ir a pedir a un segundo lugar, a un tercero, y en el cuarto ya le van a robar, porque ya sienten bronca, imposibilitados de querer hacer bien las cosas y nadie les escucha. Esa es la revolución de la gente pobre y desesperada. Tratemos de contenerlos, porque es una bomba de tiempo«, remarca movilizado por la pobreza que ve en donde vive.

Foto: captura informe de La Voz de la Ciudad

Por su parte, Gustavo, hijo de Gumercindo y quien vivió varios años en el Barrio Las Cavas – uno de los barrios que rodean al basural -, nos cuenta: «el problema del basural fue desde la creación de Las Cavas. Habían varias cavas en todo el barrio, y después de varias desapariciones, muertes y personas ahogadas, las fueron tapando. Había lagunas muy profundas, era muy peligroso, y había gente que iba a ahí. Entonces, empezaban a taparlos con cualquier cosa, con volquetes y volquetes. El predio de las cavas, tendrá un tamaño de dos manzanas más o menos. Siempre fue un basural. La gente venía a tirar basura, autos, camiones y carreros», enumera.

También resalta la pobreza extrema de la gente que vive en la zona: «es un barrio totalmente vulnerable, entonces hay muchas personas que trabajan de carreros, se acercan a ahí y reciclan lo que hayan o incluso a veces comen. Hay veces que traen camiones y cosas así con desperdicios de supermercados, y se alimentan ahí, o juntan y venden lo que se pueda consumir y vender. Se hicieron un montón de reclamos a la municipalidad los y las vecinas, sin resultados», cuenta.

Gustavo, además, es parte del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), que organiza el Barrio Las Cavas, donde también tienen la Radio Las Cavas y en Centro Cultural las Cavas, y recuerda los orígenes del barrio en este contexto: «era un predio vacío y la gente, como no se hizo nada en el barrio, se hizo una toma hace 16 años y muchas familias terminaron viviendo ahí. Después, se intentaron hacer varias tomas más, pero no duraron tanto tiempo, y vino la municipalidad y los sacó. Nunca dieron ninguna respuesta concreta. Desde hace años el municipio dice que va a hacer una escuela, espacios verdes, pero nada», remarca.

«Los reclamos que hicimos con el Centro Cultural Las Cavas, cuando ya el basural era muy grande, fue en época de elecciones, me acuerdo – continúa – Les llevamos basura y ratas a la Plaza Brown de Adrogué. Y después de eso hicieron dos playones para hacer canchas. Que la hicieron rápido, así nomás, pusieron unos arcos, y pusieron todo el armado de plaza y luces. Duró un mes nomás, porque se hizo una toma más y se robaron todo. Incluso, en un momento, cerraron todo el predio completo y se llevaron las rejas los vecinos. Incluso, uno de los vecinos cuenta que vino un patrullero y la policía se llevó también uno de los portones. Se fueron haciendo varias cosas, pero sin consenso con la gente del barrio ni sin un cuidado específico, entonces se fue perdiendo. Y ahora está así, al punto de que hay montaña de basura constantemente», destaca.

Finalmente, destaca el problema de la inseguridad en la zona del basural: «se creó en ese sector una boca de lobos, porque no hay luminaria, y ni siquiera los mismos vecinos se quieren acercar, porque les afanan. Hay muchos tranzas. Otra de las cosas que pasa siempre es que hay muchos robos de autos y los vienen a quemar ahí. Les sacan una, dos o tres partes, y los prenden fuego. Y las venden como chatarra. Una vez por semana hay un auto prendido fuego ahí. Ahora el municipio empezó a armar algo, no se sabe qué, después de este video que anduvo circulando. Están poniendo unos palos como para enrejarlo de nuevo. Luego, el Centro Cutural Las Cavas está tratando de ir limpiando de a poco el predio, pero es bastante difícil, porque la basura es bastante constante. Y tampoco hay apoyo del municipio como para acompañar a las cooperativas para que empiecen a limpiarlas. No hay un trabajo genuino. Incluso, pocas personas que se animen a ir a trabajar ahí. Es una zona bastante complicada», finaliza.





Fuente: Anred.org