June 7, 2022
De parte de Indymedia Argentina
154 puntos de vista

La est茅ril ilusi贸n del cambio por arriba 

Por Ra煤l Zibechi *
07/06/2022

Colombia, Ecuador y Chile nos muestran procesos recientes relativamente similares. Gobiernos de la derecha neoliberal enfrentados por grandes revueltas populares de larga duraci贸n, que abrieron brechas en la dominaci贸n y pusieron en jaque la gobernabilidad. El sistema pol铆tico respondi贸 encauzando la disputa hacia el terreno institucional, con benepl谩cito y entusiasmo de las izquierdas.

Durante las revueltas se fortalecen las organizaciones de base y se crean nuevas. En Chile, m谩s de 200 asambleas territoriales y m谩s de 500 ollas comunitarias en Santiago cuando se declara la pandemia. En Ecuador el Parlamento Ind铆gena y de los Movimientos Sociales, con m谩s de 200 organizaciones. En Colombia decenas de puntos de resistencia, territorios libres donde los pueblos crean nuevas relaciones entre ellos.

Los resultados de la opci贸n institucional suelen hacerse visibles tiempo despu茅s, cuando la potencia de los levantamientos empieza a desfibrarse y casi no quedan or颅ganizaciones de base. El Parlamento ecuatoriano ya no funciona. Las asambleas chilenas se han debilitado en cantidad y participaci贸n. Igual sucede en Colombia.

El caso de Chile es el m谩s dram谩tico, ya que toda la potencia de la revuelta fue pronto neutralizada con la firma de un acuerdo para una nueva Constituci贸n, aunque sabemos que el objetivo final era sacar a la poblaci贸n de las calles, porque es la amenaza principal para el dominio de las 茅lites econ贸micas y pol铆ticas.

Chile es el 煤nico de esos tres pa铆ses en que el proceso electoral coron贸 a alguien que dijo representar la revuelta, el actual presidente Gabriel Boric. 驴Qu茅 m谩s se pod铆a pedir? Un joven que fue activo en la protesta estudiantil y que forma parte de la nueva izquierda agrupada en torno al Apruebo Dignidad.

Es la mayor decepci贸n imaginable, para quienes apostaban a un cambio gestionado desde arriba en ancas de la protesta. Fue Boric quien firm贸 el pacto con la derecha y el centro, con la elitista clase pol铆tica, para convocar la constituyente. Fue quien dijo una y otra vez que las cosas cambiar铆an con su gobierno y prometi贸 desmilitarizar territorio mapuche, Wall Mapu.

Dos meses despu茅s de asumir la presidencia decidi贸 establecer el estado de excepci贸n en esas tierras. Igual que Sebasti谩n Pi帽era, el presidente derechista odiado por medio Chile. Igual que todos los gobiernos anteriores, incluyendo por supuesto al r茅gimen de Pinochet.

El estado de excepci贸n se dirige contra el activismo mapuche que recupera tierras y sabotea a las empresas extractivas que destruyen la madre tierra. En particular, se dirige contra la Resistencia Mapuche Lavkenche (RML), Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) y Liberaci贸n Nacional Mapuche (LNM), as铆 como contra organizaciones de resistencia territorial aut贸nomas.

La ocupaci贸n militar de la Araucan铆a responde al pedido de camioneros y latifundistas. Para H茅ctor Llaitul, dirigente de la CAM, es la plena expresi贸n de la dictadura militar que nosotros, los mapuche, siempre sufrimos; en tanto la RML considera que Boric dej贸 las nuevas pol铆ticas represivas en las manos del Partido Socialista, con el aval del crimen organizado.

S贸lo cabe agregar que el 谩rea econ贸mica fue entregada a uno de los m谩s destacados defensores del neoliberalismo y la ortodoxia econ贸mica, Mario Marcel. No habr谩 cambios. Apenas maquillaje. La popularidad de Boric se despe帽贸: 57 por ciento lo desaprueban, s贸lo dos meses despu茅s de asumir.

Lo de Chile no es la excepci贸n, sino la regla. Algo similar sucede en Ecuador, aunque la presidencia la gan贸 el derechista Guillermo Lasso. En Colombia, lamentablemente, el movimiento social se entramp贸 en las urnas al desorganizar sus propios territorios urbanos. Algunas reflexiones.

Primero: la pol铆tica electoral depende mucho m谩s del marketing que de programas y propuestas. As铆 como el consumismo es una mutaci贸n antropol贸gica (Pasolini), el marketing electoral remodela de arriba abajo los mapas y las conductas pol铆ticas.

Dos: el poder, el verdadero poder, no nace de las urnas ni est谩 en los parlamentos ni en los gobiernos, sino lejos de la visibilidad p煤blica, en el capital financiero ultraconcentrado, en el 1% invisible que controla medios de comunicaci贸n, fuerzas armadas y policiales, gobiernos de cualquier nivel y, sobre todo, a los grupos ilegales narcoparamilitares que redise帽an el mundo.

Tres: los gobiernos electos no pueden 鈥揺n el hipot茅tico caso de que lo intentaran鈥 tocar los intereses de los verdaderos poderes y de los poderosos. Ellos est谩n blindados detr谩s de varios ej茅rcitos, estatales y privados, de un opaco sistema judicial y de los grandes medios.

Cuatro: se trata de tomar otros caminos, no de insistir en los que ya sabemos que no conducen m谩s que a relegitimar lo existente y a debilitar los mundos otros que nacen. No disputar el poder de ellos (ni su salud, ni sus medios, ni su educaci贸n). Crear lo nuestro. Y defenderlo.

* Periodista, escritor y pensador-activista uruguayo, dedicado al trabajo con movimientos sociales en Am茅rica Latina.
redlatinasinfronteras.sur@gmail.com



Fuente: Argentina.indymedia.org