July 29, 2022
De parte de Asociacion Germinal
215 puntos de vista

隆REAPROPI脡MONOS DE LA CRISIS DEL TRABAJO!

En el anterior n煤mero de Ekintza Zuzena se public贸 un art铆culo tratando de explicar el modo en que las crisis sist茅micas capitalistas rompen ciertos consensos morales que facilitan la reproducci贸n del capitalismo. Advert铆amos de la fractura que se est谩 produciendo en la forma que tiene el capitalismo tard铆o de insertar socialmente a la gente mediante el yugo del trabajo asalariado. El sistema da muestras crecientes de no querer ni poder insertar (aun de forma dependiente y subalterna) a toda la poblaci贸n, cre谩ndose 鈥渆xcedentes humanos鈥. Esa falla se materializa en las personas que son expulsadas de las diferentes esferas que hist贸ricamente han constitu铆do el eje de socializaci贸n capitalista: trabajo asalariado y consumo dinerario de bienes, servicios y mercanc铆as. El trabajo asalariado en el capitalismo es tratado como una mercanc铆a que act煤a como la principal forma de vinculaci贸n social entre individuos que no se conocen. Pero el trabajo no es una cosa, no es una mercanc铆a como nos ense帽贸 Polanyi, es una relaci贸n social. Por tanto, cuando se transforman su sentido social, su significaci贸n y finalidad, tambi茅n cambia la forma de vinculaci贸n social que opera mediante el trabajo. En otras palabras, cabe la posibilidad de dar otro sentido al trabajo humaniz谩ndolo, alej谩ndolo de la mercantilizaci贸n y orient谩ndolo a la vida, como sostiene la econom铆a feminista.

Al final del texto proclam谩bamos la necesidad de comprender la situaci贸n para intentar actuar en beneficio de la construcci贸n de estructuras, redes y organizaciones aut贸nomas que dieran sentido comunitario y liberador. Para eso es necesario tratar de construir un relato alternativo al del inminente 鈥渃olapso鈥 o a la imparable fascistizaci贸n social.

La realidad social en permanente agitaci贸n

No ganamos para sustos. La sociedad del shock. Mientras escribo este art铆culo a煤n no ha terminado de remitir la pandemia por coronavirus ni sabemos c贸mo ni cuando lo har谩, y al mismo tiempo est谩n cayendo bombas en Ucrania en una nueva guerra imperialista, que algunos autores como Miguel Mellino(1) ya han catalogado como 鈥 la crisis definitiva del orden neoliberal globalizado鈥. Desde el a帽o 2008 las situaciones de crisis sist茅mica, por unos motivos u otros, y las convulsiones sociales parecen sucederse sin remisi贸n. Parece dibujarse un escenario social dominado por el miedo y la impotncia, el mejor germen para que crezcan las podridas ra铆ces del creciente autoritarismo pol铆tico mundial mediante el ejercicio del populismo reaccionario. El futuro se nos aparece como un fantasma aterrador, el miedo recorre cuerpos y mentes envenen谩ndolos, la incertidumbre vital cala hasta los huesos y ante la creciente sensaci贸n de p谩nico, alimentada con sa帽a por los medios y la hiperconectividad a redes sociales insaciables y generadoras de noticias falsas.

En este contexto social, de todas y todos conocido, surgen formas reactivas y reaccionarias que dan explicaciones simplonas y parciales a problemas complejos. Pareciera cierto, como bien afirma Mellino, que estamos en un momento cr铆tico de la historia, en un momento de ruptura con el orden anterior, una crisis civilizatoria, una quiebra como la que supuso la imposici贸n del neoliberalismo de Thatcher y Reagan unos a帽os despu茅s de la crisis del petr贸leo de 1973. Una reestructuraci贸n sist茅mica que acab贸 con las pocas certezas que pudiera haber en el mundo laboral industrial: generaliz贸 el individualismo; atac贸 las formas de colectividad obrera y propuls贸 la propiedad privada como 煤nico y verdadero camino hacia la inserci贸n y el 茅xito social. La flexibilizaci贸n, desregulaci贸n e individualismo fueron las recetas para potenciar un nuevo ciclo de acumulaci贸n y desposesi贸n capitalista que deriv贸 el la globalizaci贸n econ贸mica neoliberal.

Tras cuatro d茅cadas, ese modelo de acumulaci贸n y explotaci贸n neoliberal est谩 dando muestras de agotamiento. Puede que el declive del capitalismo se est茅 acelerando, como nos vienen advirtiendo desde hace a帽os decenas de honestos pensadores y pensadoras anticapitalistas de todo signo y condici贸n, desde la militancia m谩s pol铆tica (son referentes Corsino Vela, Jtxo Estebaranz, Miquel Amor贸s o Juanma Agulles) al academicismo universitario (Carlos Taibo, David Harvey, Kathi Weeks o Wolfgang Streeck(2), entre otras/os). Sabemos que el capitalismo no resuelve sus crisis, solo las desplaza a otro lugar. 驴Cu谩l es ese 鈥渘uevo lugar鈥 en un mundo globalizado? Bien pudiera ser una vuelta a la entidad nacional, al estado-naci贸n, un regreso que solo puede ser temeroso, reaccionario y, por tanto, peligroso.

Y es que ante la perspectiva de un mundo que parece acabarse, la 煤nica forma de vida que la mayor parte de la gente ha conocido, una de las posibles respuestas humanas es tener miedo e incertidumbre. Una posici贸n de partida defensiva que propicia respuestas de 鈥渃ierre social鈥, de un 鈥渘osotros contra otros鈥 que adopta m煤ltiples caras (hombres contra mujeres, nacionales contra extranjeros, ricos contra pobres, trabajadores contra parados鈥). Un anhelo de volver atr谩s, a la vida de antes, de retomar aquel funesto 鈥渜ueremos vivir como nuestros padres鈥 que tambi茅n se core贸 en aquel lejano 15 de mayo de 2011 en las plazas p煤blicas, un c谩ntico que ya albergaba el miedo reaccionario al futuro. Algunas /os de aquellos/ as chicos/as que portabn pancartas con ese lema posiblemente hoy sean simpatizantes de la reacci贸n neofascista. Este miedo es, a mi juicio, una de las principales causas que llevan a una parte de la poblaci贸n a aferrarse a los relatos negacionistas del cambio clim谩tico, a seguir acr铆tica y ciegamente la ideolog铆a del crecimiento continuo sin l铆mites, la negaci贸n de la violencia de g茅nero o el creciente racismo y clasismo, facilitando, adem谩s el ascenso electoral y el envenenamiento de la vida social por la extrema derecha.

Todo esto ya lo sabemos, tambi茅n que tenemos el deber de combatirles, de todas las formas posibles. Pero en este art铆culo queremos apostar por una respuesta en positivo, apostar por aprovechar como una oportunidad la coyuntura que plantea la r谩pida decrepitud del modelo de acumulaci贸n y explotaci贸n capitalista global. No darlo todo por perdido de antemano.

Tiempo de trabajo, tiempo de vida鈥

El control del tiempo es una cuesti贸n fundamental. Es evidente que todo el mundo dispone de 24 horas de tiempo al d铆a. La distribuci贸n del mismo, a qu茅 le dedicamos tiempo y a qu茅 no, es una cuesti贸n de poder. Una relaci贸n que est谩 doblegada en el capitalismo por la necesidad de conseguir recursos para la supervivencia. A poco que lo pensemos, si descontamos las horas para dormir y otras necesidades fisiol贸gicas b谩sicas, cualquiera de nosotras /os tiene la sensaci贸n de no tener tiempo, o lo que es lo mismo, no tener control sobre el tiempo restante. Esto se debe a que la mayor parte de la poblaci贸n debemos vender gran parte de nuestras 24 horas a cambio de un salario haciendo trabajos de mierda(3).

Recuperemos un par de ideas para seguir avanzando. La primera es recordar la teor铆a del valor de Karl Marx. De una forma muy resumida podr铆amos afirmar que el valor de una mercanc铆a producida est谩 directamente relacionado con la inversi贸n en tiempo (socialmente necesario) para producir esa mercanc铆a que, en 煤ltima instancia, ser谩 vendida en un mercado ofreciendo ganancia (plusval铆a) al propietario de los medios de producci贸n. El capitalismo se basa en la creaci贸n de valor mediante el uso del tiempo de las personas en los procesos de producci贸n de mercanc铆as o de servicios. El capital se encuentra en una crisis de producci贸n de valor que solo puede ser solventada moment谩neamente de dos maneras: invirtiendo en tecnolog铆a o rebajando los costes de producci贸n reduciendo salarios o empeorando condiciones de trabajo. Ambas opciones aumentan la masa de personas expulsadas del mercado de trabajo, principalmente j贸venes, mujeres y extranjeros de clase trabajadora.

La segunda idea es que el sistema capitalista promueve la inserci贸n social por medio del trabajo asalariado. Sabemos que este modelo produce expulsiones de parte de la poblaci贸n que no le genera rentabilidad ni como fuerza de trabajo ni como consumidores. Esta din谩mica consustancial al capitalismo parece estar agrav谩ndose en las 煤ltimas dos d茅cadas con las concatenaciones de diversas crisis, primero la estafa financiera de 2008 y despu茅s la pandemia de 2020, cuyo relevo est谩 tomando la guerra entre Rusia y Ucrania. A este fen贸meno forzado se a帽ade que el COVID 19 trajo tambi茅n la paralizaci贸n de la econom铆a y el teletrabajo para millones de personas. Una parte de ellas tuvo la oportunidad (forzada) de pararse a pensar y descubrieron que odian sus trabajos, que les pagan poco o que simplemente no quieren que el trabajo siga siendo el centro de sus vidas y desvelos. Esta reapropiaci贸n del sentido social del trabajo ser铆a la principal causa del abandono voluntario de m谩s de cuatro millones de puestos de trabajo en Estados Unidos, lo que han dado en llamar 鈥渓a gran dimisi贸n鈥 o 鈥渓a gran renuncia鈥. A pesar de esta situaci贸n 驴coyuntural?, la gran mayor铆a de las 鈥渆xpulsiones鈥 laborales son forzadas, hablamos de la gente que encadena trabajos precarios con periodos de desempleo, de aquellas que ya no son empleadas por su condici贸n o edad, de los inmigrantes ilegalizados, enfermos /as, dependientes, etc.

Estas masas desempleadas constituyen en el capitalismo el ej茅rcito de reserva del precariado. Gentes pobres que compiten con otras pobres gentes por un puesto de trabajo, a menudo en p茅simas condiciones por un salario insuficiente, lo que es una fuente de tensiones entre facciones diferentes de la fuerza de trabajo, fundamentalmente entre nacionales y extranjeros. Esto se debe a que el trabajo decente es un recurso escaso, en palabras del historiador econ贸mico Aaron Benarav 鈥渟implemente no hay suficientes trabajos decentes para todo el mundo鈥(4). Esta es una situaci贸n realmente existente que dif铆cilmente va a cambiar. Pero puede tener un sentido social diferente del que hist贸ricamente se le otorga en el capitalismo. A mi juicio existe una oportunidad, quiz谩s la 煤ltima, de tratar de reconvertir este ej茅rcito en una amenaza del modelo, no en una herramienta de este.

鈥β縣acia la reapropiaci贸n popular del tiempo?

La clave de nuestra argumentaci贸n estriba en qu茅 orientaci贸n pueda tomar esta amalgama de gente que debe buscarse la vida en los m谩rgenes del sistema. Una v铆a es la de hacer caso a todos los discursos estatales y empresariales que abogan por la formaci贸n y el reciclaje laboral, esto es, asumir el discurso de que hay una salvaci贸n individual si uno /a gasta tiempo y recursos en estudiar cursos que no le interesan para un trabajo que no van a encontrar o que no les satisfar谩 porque el 煤nico sentido que tiene es la obtenci贸n de recursos para la supervivencia. El segundo camino, m谩s complicado, pero por el que tiene sentido luchar, es transformar toda esa fuerza en espera, esa energ铆a perdida e ilusiones muertas en capital activo, en un ej茅rcito de personas que defiendan nuevas formas de relacionarse entre ellas y con lo econ贸mico, un 鈥渆j茅rcito鈥 que deje de ser de 鈥渞eserva鈥 para trabajos de mierda, y se convierta en un 鈥渆j茅rcito vivo鈥 que realice un trabajo socialmente necesario, pero no para la producci贸n de mercanc铆as, sino para la vida. Este ser铆a el proyecto pol铆tico m谩s urgente y potente en este momento hist贸rico.

Este鈥漷iempo de trabajo socialmente necesario para la vida鈥 se fundar铆a sobre relaciones de cooperaci贸n y reciprocidad, que estar铆an barnizadas de la fuerza creativa de la autonom铆a articulada para la obtenci贸n de recursos para la supervivencia o la reproducci贸n social, por caminos contrarios a los marcados por el capital: el salario o el negocio. Este trabajo socialmente productivo fomentar铆a relaciones humanas y no de competencia, formas de cuidado comunitario, reciprocidad e intercambio. Formas de relaciones sociales que siempre han existido y siempre existir谩n, a pesar del pretendido yugo totalitario de la mercanc铆a. Siempre hay espacio para la resiliencia humana puesto que como dej贸 escrito Darwin, la tendencia a la cooperci贸n es una tensi贸n vital m谩s fuerte y natural que la competencia.

En segundo lugar, esta fuerza de trabajo al servicio de la vida tendr铆a la capacidad y comprensi贸n cr铆tica de establecer otro tipo de v铆nculos con la tierra, una relaci贸n desmercantilizada y con c谩nones m谩s humanos, agroecol贸gicos, que podr铆an facilitar la transici贸n a otro modelo de organizaci贸n de la producci贸n de alimentos. La 煤nica v铆a posible ante el paulatino agotamiento del modelo agroindustrial.

En tercer lugar, el uso de los saberes t茅cnicos y cient铆ficos que atesora la gente formada, no ser铆an utilizados para el crecimiento de la industria militar o qu铆mica, sino que ser铆an expropiados a las elites acad茅micas para ponerlos a disposici贸n de la gente. Para mejorar la vida de las personas y de los animales, de la tierra y de todo lo que conlleva. En lugar de producir naturaleza barata para el consumo industrial (bien sea cerdos de agroindustria o eucaliptos para la producci贸n maderera) esos conocimientos ser铆an utilizados para el conocimiento humano pr谩ctico, para la creaci贸n de espacios aut贸nomos de formaci贸n y educaci贸n libre seg煤n intereses comunitarios; para crear relatos alternativos y para apropiarse, aunque sea de manera limitada, de algunas 谩reas productivas capitalistas.

En definitiva, este art铆culo quiere ser un apropuesta positiva, de defensa de la necesidad de reutilizar los 鈥渄esechos humanos鈥 para el sistema con la intenci贸n de devolverles valor humano, identidad creativa y sentido de vida que permita desarrollar habilidades y crecer como personas en un ambiente comunitario. Ser铆a un bello inicio, aunque en realidad se tratar铆a de dar continuidad y de agrandar las muchas y buenas alternativas que ya est谩n funcionando.

Contrtamovimientos aut贸nomos de poder popular

Existe una red m谩s o menos difusa, m谩s o menos articulada, m谩s o menos densa de experiencias de vida y trabajo al margen del sistema capitalista. A pesar del ocultamiento sistem谩tico y/o criminalizaci贸n de los medios de comunicaci贸n masivos, redes sociales, televisiones y toda la amplia variedad de formas de manipulaci贸n que el desarrollismo tecnol贸gico ha puesto a disposici贸n del poder. A pesar de la aparente debilidad y fragmentaci贸n de los movimientos antag贸nicos y autonomistas, existen interesantes y variadas experiencias de supervivencia fuera o en los m谩rgenes del mercado y las l贸gicas productivistas capitalistas. Se trata de experiencias de muy diversa naturaleza por su tipo de actividad, anclaje territorial, objetivos y medios utilizados para alcanzarlos. Esta relaci贸n de proyectos, necesariamente sesgada, son la base sobre la que poder construir una existencia nueva que desborde los m谩rgenes en los que se desarrollan. Son una suerte de potencia creativa, no solo un dique de resistencia y contenci贸n, sino de creaci贸n.

A modo tentativo podr铆amos establecer cuatro grandes esferas(5). En primer lugar, en la esfera de la vivienda y proyecto vital, apuntamos los movimientos (neorrurales) de okupaci贸n(6) o incluso de compra comunal. Estos movimientos suelen ser integrales(7), a煤nan lo econ贸mico con lo social y vital. Los activistas que los desarrollan suelen tener un gran bagaje pr谩ctico acumulado y las ideas claras. Se trata de un tipo de okupaci贸n que ataca las ra铆ces mismas del modelo de acumulaci贸n y propone una alternativa real a la creaci贸n de subjetividades capitalistas. Un tipo de okupaci贸n que se complementa y retroalimenta con la urbana y pol铆tica, que desde hace muchos a帽os conforman redes vivas de centros sociales okupados repartidos por toda la geograf铆a.

En el plano de la subsistencia y solidaridad vecinal autoorganizada encontramos comedores sociales, bancos de alimentos, almacenes comunitarios de intercambio, etc algunos surgidos o potenciados con la pandemia. Estas experiencias parecen menos llamativas que otras, son un movimiento de contenci贸n de las peores consecuencias que sufren las personas vulnerables, pero tambi茅n son experiencias que nos cuentan una historia de solidaridad entre desconocidos, de pr谩cticas comunitarias de protecci贸n de los 鈥渙tros鈥, de empat铆a y apoyo.

En la esfera del mundo del trabajo podr铆amos destacar la particular existencia de cooperativas de trabajo(8), sindicatos vecinales, redes de autodefensa laboral y asambleas de parados. Si bien su primer objetivo se alinea con la noble y cl谩sica lucha sindical de clase contra la explotaci贸n y la precariedad, su radio de acci贸n e influencia en la vida del barrio va mucho m谩s all谩 incluyendo esferas de vida como la de vivienda y construyendo redes de apoyo mutuo y reciprocidad. Estos sindicatos y asambleas construyen la base sobre la que, quiz谩s, se podr铆a construir otro relato que no sea el de la inserci贸n digna en los mercados de trabajo capitalistas, sino el de construir alternativas lo m谩s aut贸nomas posibles que al principio necesariamente deber谩n ser complementarias al trabajo asalariado.

Por 煤ltimo, una esfera fundamental es la de dar a conocer y explicar estos y otros muchos proyectos, de lo que se encargan principalmente las experiencias de contrainformaci贸n (publicaciones, radios libres o comunitarias, editoras alternativas, librer铆as pol铆ticas, presentaciones de libros, charlas鈥). Una de las cuestiones que marca la diferencia entre las iniciativas es el grado de autonom铆a, especialmente con respecto a la financiaci贸n (subvenciones o autofinanciaci贸n) y el grado de dependencia/colaboraci贸n con las instituciones. Toda esta amalgama incompleta de proyectos diferentes y aut贸nomos, pero que comparten la idea de un cambio radical de lo social, conforman una ilusionante base con conocimientos pr谩cticos y potencial creativo sobre el que deber铆a pivotar el cambio de sentido social del trabajo.

A modo de cierre

Desde mi punto de vista, este ciclo inconcluso de crisis es el inicio de un ciclo de convulsiones sociales que generar谩 incertidumbres y problemas sociales importantes. En palabras de Bifo Berardi, estamos a las puertas de una depresi贸n epid茅mica, lo que el llama 鈥減sico-deflaci贸n鈥, un momento de epidemia depresiva social. Indudablemente es un momento crucial, de transformaci贸n. Existe riesgo cierto y elevado de dirigirnos a un colapso civilizatorio o a una sociedad neoautoritaria, pero tambi茅n es cierto que no todo est谩 dicho, que el futuro no est谩 escrito y que la misma brecha de oportunidad que se abre para un proyecto autoritario, tambi茅n abre la posibilidad para un proyecto social diferente. La orientaci贸n que tome depender谩 de multitud de factores complejos, pero uno que puede ser una pieza clave, es intentar construir entre todos un nuevo relato vital, social y econ贸mico que de un nuevo sentido pr谩ctico a nuestras vidas con el horizonte optimista de una nueva sociedad por construir. La lucha sigue abierta.

GARI

NOTAS:

(1)https://ctxt.es/es/20220301/Politica/38946/Miguel-Mellino-Gorka-Castillo-guerra-Ucrania-neoliberalismo-Rusia.htm Entrevista a Miguel Mellino publicada en Ctxt en 1 de marzo.

(2)En el a帽o 2017 la editorial Traficantes de sue帽os recopil贸 y edit贸 una serie de art铆culos suyos bajo el t铆tulo 鈥溌緾贸mo terminar谩 el capitalismo?鈥 de acceso libre en la web.

(3)鈥漈rabajos de mierda鈥 es el t铆tulo de uno de los libros del recientemente fallecido antrop贸logo anarquista David Graeber.

  1. En 鈥淟a automatizaci贸n y el futuro del trabajo鈥, libro publicado en 2021 por Traficantes de sue帽os.

  2. Me gustar铆a agradecer a Corsino Vela y a los editores de Ekintza Zuzena sus consejos para abordar estas categor铆as.

  3. A pesar de las miserables campa帽as de criminalizaci贸n y descr茅dito, la okupaci贸n sigue siendo una herramienta valida de car谩cter pol铆tico de expropiaci贸n de propiedad privada para reconvertirla en bienes de uso comunitario.

  4. Https://rehabitemlesruralitats.org/es/

  5. La tipolog铆a es muy amplia, siendo importante atender a la forma de financiaci贸n, los objetivos y las formas de organizaci贸n interna.

    (Art铆culo extra铆do de la revista 鈥淓kintza Zuzena鈥 n潞48 2022)

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Fuente: Asociaciongerminal.org