March 4, 2021
De parte de La Haine
227 puntos de vista


Qu茅 atractivos son los rebeldes que ya murieron, quienes, en un pasado a ser posible no muy cercano, arriesgaron su vida o al menos su bienestar para enfrentarse a la injusticia. Cu谩nto nos gustan los mineros que paralizaron el Reino Unido en defensa de sus derechos (y qu茅 pena nos da que perdieran bajo el pu帽o de hierro y la indecencia de Thatcher); 驴no nos conmueven aquellas mujeres que a principios del siglo XX defend铆an su derecho al voto mediante manifestaciones, la desobediencia civil y rompiendo escaparates? 驴Y los afroamericanos que decidieron rebelarse contra el trato inhumano que recib铆an y contra el asesinato de muchos de ellos, no provocan nuestra comprensi贸n?

Sin duda el movimiento zapatista, por tomar tambi茅n un ejemplo reciente, ha generado simpat铆as en todos aquellos que son conscientes de la situaci贸n de marginaci贸n de las poblaciones ind铆genas. 驴No soltamos nuestra lagrimita en pel铆culas que recrean la gesta 茅pica de quienes se rebelaron contra la opresi贸n y la violencia de los poderosos?

Es verdad que muchas acciones violentas, que muchos disturbios provocados por quienes a煤n podemos identificar como los oprimidos, tuvieron lugar en democracias, con sus elecciones y su 鈥揳l menos nominal鈥 libertad de prensa, con sus cauces para expresar protestas y sus partidos con programas distintos entre los que elegir. Y aunque en aquellas circunstancias esa misma prensa y esos mismos partidos se apresuraron a desprestigiar, criticar y a defender el castigo a los alborotadores, hoy somos conscientes de lo imperfecto de aquellas democracias y de las injusticias y la brutalidad que escond铆an.

Y somos conscientes de que los dem贸cratas escandalizados hac铆an ojos ciegos y o铆dos sordos a dicha brutalidad, ampar谩ndose en la necesidad de defender el orden democr谩tico, la convivencia, el imperio de la ley.

Igual que hacemos hoy frente a todo tipo de disturbios, de revueltas, de violencias que provocan perturbaciones del orden, de la convivencia, etc. El rebelde de hoy solo puede ser un exaltado, un delincuente, alguien enemigo del ciudadano corriente. Porque 驴no vivimos en un sistema democr谩tico, no tienen otras v铆as鈥 y otra vez etc.?

Y es que es muy f谩cil fotografiar a un joven que lanza un adoqu铆n, pero muy dif铆cil conseguir la instant谩nea de quien firma la venta de armas a un pa铆s dictatorial. Qu茅 bien queda en televisi贸n un contenedor ardiendo y qu茅 poco teleg茅nico es ese sinverg眉enza que vende viviendas sociales a fondos buitre, ignorando el sufrimiento que produce 鈥搚 la violencia solapada que ejerce鈥. Qu茅 aspecto descuidado el de la joven perforada con piercings a la que han detenido a una algarada y qu茅 sonrisa perfecta la del banquero que esconde millones en un para铆so fiscal 鈥搈illones que podr铆an usarse para fomentar el empleo, la sanidad, la educaci贸n de muchos de esos j贸venes que protestan de forma tan poco est茅tica鈥.

Y por supuesto que hay otras v铆as para reivindicar los propios derechos, o, volvamos a repetir: 驴es que no vivimos en una democracia? Y por supuesto que el comerciante cuya tienda saquean no tiene la culpa. Y por supuesto que la violencia enseguida atrae a desequilibrados y provocadores. Y por supuesto que la injusticia que sufres no justifica la injusticia que cometes. Y por supuesto que la violencia llama a violencia y que pronto puede escaparse de las manos y ser usada con objetivos que no eran esos, tan comprensibles, que persegu铆as. Y por supuesto que esos alborotadores, esos v谩ndalos, dicen cosas dif铆ciles de sostener, porque no, no vivimos en un Estado fascista, sino en una democracia parlamentaria, y estos chicos confunden las cosas y ya les dar铆a yo Estado fascista.

Es tan f谩cil condenar, desprestigiar, poner el dedo en la llaga de las violencias minoritarias y expl铆citas. Es tan f谩cil cerrar los ojos a las violencias que sustentan nuestro sistema de vida y abrirlos de par en par hacia las que provocan turbulencias en 茅l. Tan c贸modo se帽alar la fealdad de la mueca de rabia y sentirse tranquilizado por los modales exquisitos en la mesa de quien corta el bacalao.

No, no es solo c贸modo: es 煤til. Amplificar el ruido de las calles 鈥揷on televisiones que corren a filmar una papelera ardiendo mientras se ausentan de la carga policial contra una manifestaci贸n pac铆fica鈥 sirve para acallar otros, mostrar el adoqu铆n oculta el ladrillo de construcciones aprobadas mediante sobornos a un partido, lamentar el escaparate roto nos hace olvidar los escaparates de todas las tiendas desplazadas por franquicias porque los due帽os no pod铆an pagar unos alquileres exorbitantes.

驴Qu茅 es mejor, que te rompan un escaparate o que los especuladores te echen a la calle y te arruinen? 驴Qu茅 es peor, que te desahucien o que te ensucien el portal? 驴Que te estropee el d铆a un joven 鈥搖n idiota, seguro鈥 con los vaqueros rotos o que te estropee la vida el ERE de una empresa con beneficios millonarios bien disimulados? Pero hacer preguntas como esas equivale a justificar el adoqu铆n, es comparar cosas que no se pueden comparar, es ser c贸mplice de la violencia, compa帽ero de viaje, tonto 煤til. Cada cosa en su sitio y para todo hay cauces, canales, procedimientos鈥 Al fin y al cabo, vivimos en una democracia.

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Fuente: Lahaine.org