November 12, 2020
De parte de La Haine
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Las FARC-EP, Segunda Marquetalia, rinden hoy un homenaje p贸stumo, con afecto guerrillero, al comandante Alfonso Cano, asesinado por el ej茅rcito hace 9 a帽os, luego de un brutal bombardeo de la Fuerza A茅rea contra su campamento, en Chirriaderos, 谩rea rural del municipio de Su谩rez en el Cauca.

Alfonso fue fusilado la noche del 4 de noviembre de 2011, por orden directa del presidente Juan Manuel Santos. 鈥淵o d铆 la orden de eliminarlo, porque est谩bamos en guerra y seguimos en guerra鈥, reconoci贸 en un acto electoral en Bogot谩, el 13 de junio de 2014 ante la televisi贸n y la radio, sacando pecho est煤pidamente por ese crimen de lesa humanidad.

El comandante de las FARC-EP hab铆a sido capturado en combate, y se encontraba herido y desarmado bajo custodia de unidades del ej茅rcito, informaci贸n que le fue transmitida inmediatamente al presidente de la rep煤blica. Las noticias solo mencionaban el ataque a茅reo y las operaciones terrestres, pero no sus resultados. Entre tanto Santos pensaba con sus generales qu茅 hacer con el prisionero. Alfonso Cano era su interlocutor en el sue帽o de poner en marcha un proceso de paz para Colombia, pero pudo m谩s la alevos铆a del insensato mandatario, que al imaginar que, un di谩logo de Paz con Alfonso Cano vivo no tendr铆a posibilidades de 茅xito, emiti贸 la orden de fusilarlo. Perpetrado el crimen, bien entrada la noche, como experto manipulador de la prensa, difundi贸 la noticia de la muerte en combate del comandante de las FARC.

No existe alma m谩s rastrera, que la de ese expresidente. Alfonso, capturado en combate y ya indefenso, debi贸 ser tratado conforme a los convenios internacionales que obligan al Estado colombiano.

El Protocolo II de 1977 adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949, de obligada aplicaci贸n en los conflictos armados sin car谩cter internacional, se帽ala en el art铆culo 4 que, quien haya dejado de participar en las hostilidades, tiene derecho a que se respete su persona, a ser tratado con humanidad en toda circunstancia, sin ninguna distinci贸n de car谩cter desfavorable. Y expresamente se indica que queda prohibido ordenar que no haya supervivientes.

El art铆culo 145 del C贸digo Penal colombiano, proh铆be los actos de barbarie, como la pr谩ctica de rematar heridos o enfermos. Se considera delito en dicha disposici贸n, ordenar no dejar sobrevivientes, lo cual es considerado crimen de guerra en el Estatuto de la Corte Penal Internacional (art铆culo 8, numeral 2, literal I), que es norma que el Estado colombiano dice acatar, al tiempo que, como se observa, viola la prohibici贸n del homicidio intencional. Por lo dem谩s, 驴qu茅 interpretaci贸n da, entonces, el r茅gimen al literal VI, que indica que es un crimen privar deliberadamente a un prisionero de guerra de su derecho a ser juzgado leg铆tima e imparcialmente?

Con frecuencia los voceros del r茅gimen esgrimen la Constituci贸n de 1991 para argumentar que estamos bajo las reglas de un Estado democr谩tico, pero es evidente que m谩s all谩 de la literalidad que expresa, por ejemplo en el art铆culo 11, que el derecho a la vida es inviolable y que no habr谩 pena de muerte, en la realidad se asesina a sangre fr铆a, con premeditaci贸n y alevos铆a, lo cual hace vana para la inmensa mayor铆a de nuestros compatriotas, la suscripci贸n que el Estado colombiano ha hecho de instrumentos como la Convenci贸n Americana de Derechos Humanos o Pacto de San Jos茅 de 1969, que en su art铆culo 4 admite, s贸lo la pena de muerte en cumplimiento de sentencia ejecutoriada de tribunal competente y de conformidad con una ley que establezca tal pena, dictada con anterioridad a la comisi贸n del delito, subrayando que en ning煤n caso se puede aplicar la pena de muerte por delitos pol铆ticos, ni comunes conexos.

Santos le dict贸 la pena de muerte a Alfonso Cano, sin existir en Colombia una ley que autorice la pena de muerte. 驴Por qu茅 no condujo al prisionero a los tribunales en lugar de asesinarlo?

Ese presidente reconoci贸 que orden贸 ejecutar extrajudicialmente a un prisionero de guerra herido, desarmado y fuera de combate. Fue una orden impartida de manera directa por quien era el Comandante Supremo de todas las fuerzas armadas y de polic铆a. El art铆culo 189 de la Constituci贸n confirma que el Presidente de la Rep煤blica como Jefe de Estado, Jefe del Gobierno y Suprema Autoridad Administrativa, es quien dirige la fuerza p煤blica y dispone de ella como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de la Rep煤blica, siendo suya la potestad de dirigir las operaciones de guerra cuando lo estime conveniente. Y son estas las circunstancias de tiempo, modo y lugar, etc., que rodean la sustancia del hecho concreto del asesinato del comandante Alfonso Cano, en el que de manera plena aparece como responsable el Presidente Juan Manuel Santos, si consideramos la confesi贸n de parte y la existencia de una cadena o l铆nea de mando que supuestamente funciona de modo eficaz, de forma ejecutiva, de manera estudiada, met贸dica, consciente y vertical, sin obstrucci贸n en la estructura jer谩rquica.

Exigimos que Juan Manuel Santos sea llamado a aportar verdad plena y exhaustiva sobre este caso ante la Jurisdicci贸n Especial para la Paz, teniendo tambi茅n en cuenta que se trata de un crimen de guerra sobre el cual se tendr谩n que recabar pruebas hasta hoy ocultas, desde el examen forense hasta los testigos y autores o participantes in situ, qui茅nes tomaron la decisi贸n de ejecutarlo y qui茅nes dispararon contra Alfonso tras haberse informado previamente su captura y estado de indefensi贸n al hallarse desarmado y herido.

El cad谩ver del jefe insurgente mostraba las marcas de p贸lvora en sus manos al tratar de evitar los disparos de sus verdugos uniformados.

El Premio Nobel de paz, no le alcanzar谩 a Santos para encubrir este crimen de Estado, que es tambi茅n un crimen de lesa humanidad.




Fuente: Lahaine.org