June 22, 2021
De parte de Arrezafe
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En mayo de 2021, Gaza
sufrió el ataque más reciente, en el que los bombardeos aéreos
israelíes mataron a 256 palestinos (incluidos 66 niños) e hirieron
a casi 2.000 más

PALESTINALIBRE.org
– 21/06/2021

Gaza tras el último bombardeo criminal israelí

En 2012, Naciones Unidas
lanzó una advertencia alarmante: o cambia la situación ya, o la
franja de Gaza podría dejar de ser “un lugar habitable” en
2020. El desempleo, la pobreza y la inseguridad alimentaria eran
elevados; el acceso al agua y a la electricidad eran irregulares;
todo el territorio, construido dentro de fronteras artificiales,
estaba densamente poblado y carecía de servicios. Los niños y niñas
constituyen la mitad de su población y casi tres cuartas partes de
la misma son personas refugiadas, que se vieron obligadas a huir de
sus hogares durante la Nakba de 1948. Israel lleva restringiendo los
desplazamientos hacia y desde Gaza desde principios de la década de
1990, pero las elecciones de 2006, que impulsaron a Hamás al poder
en el pequeño territorio, dieron lugar a la situación actual, en la
que la circulación de muchos bienes y personas dentro y fuera de
Gaza está esencialmente prohibida debido al bloqueo impuesto por
Israel y Egipto. Desde aquel informe,
Gaza ha sufrido múltiples
ataques destructivos por parte de Israe
l, sigue viviendo bajo el
bloqueo y, más recientemente, ha tenido que hacer frente a las
devastadoras
consecuencias de la pandemia de COVID-19.

Se han destinado miles de
millones de dólares a la reconstrucción de Gaza durante décadas,
pero las condiciones no han hecho más que deteriorarse. Por esta y
otras muchas razones, hoy en día se identifica a Gaza
como una catástrofe humanitaria
: una población civil de
casi 2 millones de personas atrapada entre fuerzas políticas a las
que les importa poco la vida de los inocentes en el fuego cruzado
.

En mayo de 2021, Gaza
sufrió el ataque más reciente, en el que los bombardeos aéreos
israelíes mataron a 256 palestinos (incluidos 66 niños) e hirieron
a casi 2.000 más
. Se destruyeron más de 1.000 viviendas y
locales comerciales y otros 16.000 resultaron dañados. También
resultaron dañadas casi 60 instalaciones educativas y casi 30
instalaciones sanitarias
. Tan pronto como comenzaron los ataques
aéreos, y especialmente una vez anunciado el alto el fuego, llegaron
los compromisos de ayuda financiera de los donantes habituales. Sin
embargo, las numerosas lecciones aprendidas de los ataques anteriores
indicaban que estos esfuerzos de reconstrucción serían, en el mejor
de los casos, estériles y no harían nada por abordar las causas
fundamentales del conflicto. ¿Cuál
es el futuro
de la reconstrucción de Gaza –y de su
población– tras esta última ofensiva?

Escuela destruida por el bombardeo

Aunque todavía se
desconoce el coste final de los daños causados por la ofensiva de
mayo de 2021, las estimaciones son de miles de millones de dólares.
Sin embargo, muchos de los costes de esta guerra más reciente, y de
las anteriores, son incalculables. Por ejemplo, Gaza estaba entrando
en otra ola de COVID-19 en primavera. Sin embargo, muchos hospitales
e instalaciones sanitarias resultaron dañados, incluido el principal
laboratorio de análisis de COVID-19
. Además, el principal
médico encargado de la respuesta a la pandemia en Gaza, el Dr. Ayman
Abu Alouf, fue asesinado. Las instalaciones gestionadas por Médicos
Sin Fronteras también sufrieron daños. Además de limitar el acceso
a los servicios sanitarios, la carga de la salud mental en Gaza
es ya excesivamente alta debido a los años de guerra y bloqueo.
Algunos niños y niñas, incluso de corta edad, muestran signos de
estrés traumático. Cientos de miles de personas en Gaza necesitan
urgentemente un apoyo a la salud mental que es difícil de
proporcionar, y que es insuficiente mientras persistan las causas
fundamentales de su trauma, mucho después de que hayan cesado los
bombardeos.

Aunque la falta de
financiación es un obstáculo importante, la escasez de fondos no
es, desde luego, exclusiva de Gaza. Es difícil encontrar una crisis
humanitaria que reciba todo el apoyo financiero que necesita, o
incluso la totalidad del dinero comprometido por los donantes. La
ayuda al desarrollo se ha estancado en los últimos años,
especialmente para las poblaciones más vulnerables, mientras que el
gasto militar global sigue aumentando. Sin embargo, aparte de la
pobreza y la falta de recursos financieros, Gaza se enfrenta a otros
retos que son casi exclusivos de este pequeño territorio.

El más importante, por
supuesto, es el bloqueo, que ya se
acerca a los 15 años
. Considerado una clara violación del
derecho internacional humanitario hace más de una década, el
bloqueo ha sido una de las fuerzas más destructivas de Gaza. Las
agencias de ayuda llevan tiempo advirtiendo de que el bloqueo
dificulta la reconstrucción, por no hablar de la vida cotidiana; en
2016, menos del 10% de las viviendas destruidas en la guerra de 2014
habían sido reconstruidas. Israel tiene que aprobar todos los
materiales de construcción que entran en Gaza, incluyendo tuberías,
maquinaria como generadores (necesarios debido a los constantes
cortes de electricidad), e incluso cemento. Debido a la percepción
de estos recursos como de “doble uso” (definidos vagamente
como cualquier artículo que pueda ser potencialmente utilizado para
el terrorismo), Israel escudriña todas las solicitudes y limita
la cantidad de estos materiales que pueden ser importados
.
Reconociendo esta realidad, nada más producirse el último alto el
fuego, el director del CICR para Oriente Medio predijo: “El daño
infligido en menos de dos semanas tardará años, si no décadas, en
reconstruirse”.

La población palestina
no se beneficia de las continuas condenas, repulsa o preocupación
cuando sus vidas son tratadas como algo desechable. Si se vuelven a
ignorar estas injusticias fundamentales, este último episodio de
ataques no será el
último
. Se pedirá a la comunidad internacional que aporte
cientos de millones de dólares para “reconstruir” Gaza,
una vez más.

“Una versión más
larga de este artículo fue publicada por primera vez en inglés por
Arab Center Washington DC en:
http://arabcenterdc.org/policy_analyses/rebuilding-gaza-yet-again/,
publicado de nuevo con permiso”.

Yara M. Asi es
postdoctorada en el Departamento de Gestión sanitaria e informática
de la Universidad de Florida Central y becaria Fulbright para el
curso 2020-2021 en Cisjordania.

Fuente:
www.eldiario.es




Fuente: Arrezafe.blogspot.com