March 9, 2023
De parte de CGT Valencia
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Salvador Segu铆 (1886-1923) es una de las figuras m谩s destacadas de la historia de la CNT y del movimiento obrero en el Estado espa帽ol. El 10 de marzo se cumplen 100 a帽os de su asesinato. Esperamos que esta singular efem茅ride contribuya al conocimiento, reflexi贸n y debate sobre el pensamiento y la trayectoria del hist贸rico militante anarcosindicalista, conocido como el Noi del Sucre.

Salvador Segu铆, de or铆genes humildes, naci贸 el 23 de septiembre de 1886 en Lleida. Cuando tan s贸lo ten铆a un a帽o, su familia emigr贸 con 茅l a Barcelona. A los 12 a帽os dej贸 la escuela y comenz贸 a trabajar en diversos empleos. Desde joven tuvo inquietudes sociales y un gran inter茅s por la lectura. Acud铆a habitualmente al Ateneo Enciclop茅dico Popular. Fue detenido en 1902 debido a su participaci贸n en la huelga de metal煤rgicos (Ledesma, 2010: 234). Se sabe que de joven era un firme opositor de Lerroux y que frecuentaba el caf茅 Espa帽ol, donde se relacionaba y debat铆a con anarquistas. En 1907, Salvador Segu铆 form贸 parte de una comisi贸n para crear una organizaci贸n unitaria de trabajadores en Catalunya, que finalmente se constituy贸 con la denominaci贸n de Solidaridad Obrera. Poco despu茅s tuvo lugar la revuelta obrera conocida como la Semana Tr谩gica, en julio de 1909. No se conoce con seguridad su implicaci贸n en aquellos sucesos, existiendo versiones distintas y contradictorias sobre ello. En 1910 fue fundado el sindicato CNT. En septiembre de 1911, Salvador Segu铆 particip贸 en el congreso constitutivo de la nueva organizaci贸n anarcosindicalista celebrado en el Palacio de Bellas Artes. Concretamente, trabaj贸 por aprobar un dictamen para sacar adelante un proyecto de uni贸n con UGT (Vadillo, 2019: 120).

El nuevo sindicato convoc贸 una huelga general. El Gobierno respondi贸 con detenciones e ilegalizando a la CNT. La huelga fracas贸 y el sindicato no volvi贸 a ser legalizado hasta 1914. Segu铆 particip贸 activamente organizando la ayuda a las familias de los represaliados. Particip贸 en el Congreso Obrero Internacional celebrado en Marsella en representaci贸n de la CNT. Colabor贸 con el peri贸dico La Tramuntana, llegando a convertirse en su director (Soler, 2016: 81). En los inicios de la CNT, Segu铆, como pintor, pertenec铆a al ramo de la construcci贸n, siendo nombrado presidente de dicha federaci贸n en enero de 1915 (Lastra del Prado, 2013: 37). Aquel a帽o particip贸 activamente en una huelga de la construcci贸n. De su oficio de pintor, su mujer recuerda que solo trabajaba 鈥渃uando encontraba trabajo. Porque los due帽os enseguida lo echaban a la calle cuando ve铆an que se dedicaba a abrir los ojos a los otros trabajadores. A 煤ltima hora, acabaron por ponerse de acuerdo todos los pintores para no emplearlo鈥[1].

En aquellos a帽os, Espa帽a fue neutral en la I Guerra Mundial y abasteci贸 a los Estados beligerantes, lo que supuso un significativo crecimiento de la producci贸n industrial. Pero, a su vez, aument贸 el paro en industrias ajenas a la guerra, mientras que la desigualdad, la especulaci贸n y los precios aumentaron desorbitadamente. El descontento social comenz贸 a ser generalizado en forma de huelgas, protestas callejeras, motines y saqueos. Fueron a帽os de conflictividad laboral y de crecimiento de las organizaciones obreras. Particularmente, la CNT creci贸 de forma espectacular. Como recuerda 脕lvarez Junco: 鈥淓ntre 1910, a帽o de su fundaci贸n, y 1916, la CNT puede decirse que apenas existi贸. En los cuatro a帽os siguientes, por el contrario, y aunque limitada al 谩rea industrial de Barcelona, vivi贸 un momento dorado, bajo la influencia de Salvador Segu铆鈥[2]. En mayo de 1916 la CNT promovi贸 la denominada Asamblea de Valencia, presidida por Segu铆, con la intenci贸n de conseguir la uni贸n sindical con un programa reivindicativo. Segu铆 defendi贸 iniciar conversaciones con la UGT para desarrollar acciones unitarias. Ambos sindicatos acordaron una campa帽a de m铆tines conjuntos y la convocatoria de una huelga general para el 18 de diciembre de 1916 contra la subida de los precios. Posteriormente, las huelgas se extendieron y el malestar generalizado desemboc贸 en la llamada crisis de 1917. En julio de aquel a帽o tuvo lugar una huelga de ferroviarios en Valencia, que precipit贸 los acontecimientos y se extendi贸 hasta convertirse en general. El gobierno respondi贸 declarando el estado de guerra. Segu铆 form贸 parte del comit茅 de huelga en Barcelona. En esos d铆as, la actividad en la CNT fue fren茅tica. Antonio Soler (2016: 130) expone que 鈥淪egu铆, Pesta帽a y Viadiu viven esos d铆as y noches en la calle. Van de refugio en refugio, afrontan peligros. Coordinan los enlaces, distribuyen fuerzas y hace que el paro y la lucha se mantenga en medio de la confusi贸n鈥. Las juntas militares y la asamblea de parlamentarios no apoyaron la huelga, lo que provoc贸 malestar en Segu铆[3]. La huelga fracas贸 y se calcula que hubo 71 muertos, 150 heridos y unos 2.000 detenidos. Segu铆 consigui贸 esconderse para evitar ser detenido.

La huelga de La Canadiense

En junio de 1918, la CNT celebr贸 un congreso en el Ateneo Racionalista de Sants, en el que Salvador Segu铆 fue elegido secretario general. En enero de 1919 particip贸 en un mitin que concluy贸 al grito de 鈥溌uera Cambo!隆Viva la Comuna!鈥 (Aisa, 2019: 145). Tres d铆as despu茅s, el gobierno suspendi贸 las garant铆as constitucionales y se cerraron los locales de la CNT. Numerosos cenetistas fueron detenidos, entre ellos Salvador Segu铆. Poco despu茅s se produjo un conflicto laboral en la compa帽铆a el茅ctrica Riegos y Fuerzas del Ebro (llamada La Canadiense). Ferran Aisa (2019: 131) explica que la empresa 鈥減ed铆a m谩s beneficios y menos gastos, y eso solo se pod铆a hacer abaratando los sueldos de los empleados y subiendo los recibos de luz a los ciudadanos鈥. La empresa comunic贸 a ocho trabajadores que ser铆an fijos, pero con una reducci贸n del salario. Los empleados no aceptaron y fueron despedidos, siendo todos ellos de la CNT. Inmediatamente comenz贸 una espiral vertiginosa. Se sucedieron los despidos y las huelgas reclamando la readmisi贸n y aumentos salariales. Pese a que al inicio del conflicto Segu铆 estaba detenido, se implic贸 activamente en el conflicto. Las huelgas se extendieron a otros sectores y Barcelona qued贸 paralizada. El gobierno decret贸 el estado de guerra, incaut贸 la empresa y el Ej茅rcito intent贸 militarizar a los trabajadores de empresas en huelga. Estos se negaron masivamente y fueron apresados en el castillo de Montjuic. Segu铆 fue detenido de nuevo junto con numerosos cenetistas, siendo encerrados, primero, en el acorazado Pelayo y, luego, encarcelados en la c谩rcel Modelo. Finalmente, el Gobierno quiso negociar una salida al conflicto y envi贸 mediadores para negociar con Segu铆 en la c谩rcel. Se lleg贸 a un acuerdo para liberar a los detenidos y readmitir a los despedidos. La Canadiense prometi贸 aumentos salariales, la jornada de ocho horas y el pago de la mitad de los salarios perdidos por la huelga. Salvador Segu铆 apoy贸 el acuerdo, aunque un sector del sindicato quer铆a continuar la huelga. El gobierno concedi贸 permiso para celebrar una asamblea de trabajadores en la plaza de toros de las Arenas para decidir si continuar o terminar la huelga. En el multitudinario acto hubo opiniones encontradas. Salvador Segu铆 intervino, y ante abucheos y peticiones del p煤blico de libertad inmediata de los presos, advirti贸 que la alternativa a rechazar el acuerdo era salir todos en ese momento e intentar sacar a los presos por la fuerza. Concretamente dijo 鈥溌縌uer茅is a los presos? 驴Los quer茅is? Entonces vamos a buscarlos. Yo voy con vosotros鈥 (Soler, 2016: 160). El discurso pas贸 a la historia, y sobre el mismo han corrido r铆os de tinta posteriormente. Juan Andrade recuerda:

Era un hombre de gran talento y un formidable orador. En un mitin en la plaza de toros de Barcelona fue una cosa extraordinaria c贸mo logr贸 convencer a los cenetistas para que terminaran victoriosamente la huelga general de Barcelona, iniciada en La Canadiense. En cuanto hablaba Segu铆, todo el mundo se inclinaba por sus propuestas (Pag茅s et al., 2011: 41).

Finalmente se acord贸 poner fin a los 44 d铆as de huelga, prometiendo volver a la huelga si la patronal y/o el gobierno no cumpl铆an lo prometido[4]. Se dio un plazo de 72 horas para para la liberaci贸n de todos los encarcelados. Pero no todos los presos salieron en libertad en dicho plazo. Milans del Bosch y Mart铆nez Anido torpedearon los acuerdos, y el primero se neg贸 a liberar a los presos sujetos a la jurisdicci贸n militar. Antonio Soler (2016: 163) indica que 鈥渁quel fue el primer rev茅s, la primera desautorizaci贸n verdadera que moralmente iba a vivir el Noi del Sucre. Considerado por muchos un d茅bil. Un posibilista que no hab铆a jugado las cartas hasta el final鈥. Ante el incumplimiento de los acuerdos, la CNT convoc贸 una huelga general y se entr贸 en una espiral de conflictividad y represi贸n sangrienta. Se sucedieron atentados mortales contra sindicalistas y la patronal protagoniz贸 a finales de 1919 un lock out. Salvador Segu铆 denunci贸 activamente la violencia del gobierno y los militares, tild谩ndola de barbarie. A su vez, se mostraba reacio al uso de la violencia. En una entrevista a El Heraldo de Madrid, defendi贸 que 鈥淎 nosotros no nos conviene matar a nadie. El arma nuestra no es el pu帽al ni el rev贸lver, sino la huelga (鈥) La huelga general es el arma mejor que tenemos, es decir, la 煤nica arma que tenemos. En el sindicalismo, el 煤nico h茅roe que existe es el colectivo鈥[5].

Posteriormente, el Gobierno impuls贸 una comisi贸n mixta de negociaci贸n, de la que form贸 parte Segu铆 como representante de la CNT, junto con la patronal y el gobierno. Se lleg贸 a un acuerdo, pero la patronal se neg贸 a suscribirlo. Incluso declar贸 un nuevo lock out que dej贸 a los trabajadores sin salarios. El 1 de noviembre Segu铆 fue v铆ctima de un atentado (Lastra del Prado, 2013: 213). Al d铆a siguiente se lleg贸 a un acuerdo en la Comisi贸n Mixta y d铆as despu茅s se termin贸 el cierre patronal. Pero quienes se significaron en las movilizaciones fueron despedidos, lo que enfureci贸 a Segu铆. La Comisi贸n Mixta fue boicoteada por la patronal y disuelta. Los enfrentamientos entre empresarios y trabajadores se recrudecieron y radicalizaron. El sector de la construcci贸n inici贸 una huelga y la patronal comenz贸 otro lock out. Se organiz贸 una campa帽a de solidaridad por todo el pa铆s para conseguir fondos y ayuda a los obreros afectados por el cierre patronal. Fueron momentos de tensi贸n interna en la CNT e incluso de riesgo de escisi贸n. Un sector de la organizaci贸n se opuso a la experiencia de las comisiones mixtas y a la estrategia sindical defendida por Segu铆. En diciembre de 1919, la CNT celebr贸 un Congreso en el Teatro de la Comedia de Madrid. Uno de los temas tratados fue sobre la relaci贸n con la UGT. Segu铆 defendi贸 la fusi贸n entre ambas centrales, pero el Congreso rechaz贸 dicha propuesta. Tambi茅n se debati贸 la adhesi贸n a la III Internacional. Pelai Pag茅s (2017: 31) sostiene que Segu铆 fue entonces de los partidarios de la adhesi贸n: 鈥渟in ahorrar cr铆ticas a la revoluci贸n rusa, se manifest贸 a favor de una adhesi贸n condicionada a la Tercera Internacional鈥.

La espiral de violencia y represi贸n se recrudece
En 1919 se fund贸 el llamado Sindicato Libre, formado por esquiroles, confidentes policiales y pistoleros que, pagados por la patronal, protagonizaron una sangrienta campa帽a de terror contra militantes cenetistas. El 4 de enero de 1920 Salvador Segu铆 fue v铆ctima de otro atentado. Poco despu茅s se clausularon los locales de la CNT y se ilegaliz贸 al sindicato. Ferran Aisa (2019: 101) recuerda que 鈥淟a CNT pasaba m谩s tiempo ilegalizada que tolerada鈥. Fueron detenidos numerosos militantes, entre ellos Salvador Segu铆, no siendo liberado hasta junio (Lastra del Prado, 2013: 83). Gerald Brenan recuerda que en ese momento 鈥淟os patronos pretend铆an que la CNT 鈥揷entral sindical a la que pertenec铆a el 80% de los trabajadores de Catalu帽a鈥 fuese disuelta, y sus jefes fusilados鈥 (2011: 126). Por otro lado, la UGT y la CNT llegaron a un acuerdo unitario contra los ataques violentos de los empresarios y se public贸 un manifiesto conjunto, firmado entre otros por Segu铆, en el que se atacaba duramente a los gobiernos de la monarqu铆a, a los que se acusaba de  鈥渟eguir servilmente los dictados de las patronales鈥, y se reivindicaba la unidad del proletariado haciendo un llamamiento a 鈥渃esar en toda Espa帽a las querellas entre trabajadores organizados, para preocuparse 煤nicamente de consolidar la fuerza del proletariado y hacer frente com煤n: el capitalismo y sus servidores (鈥) Desde hoy, la actuaci贸n de todas las organizaciones obreras ser谩 homog茅nea. Ir谩 contra la burgues铆a; ir谩 contra el gobierno鈥 (Padilla Bolivar, 1976: 231-233). Pero Segu铆 y sus partidarios no pudieron convencer a la mayor铆a del sindicato para desarrollar y continuar el pacto con la UGT, por lo que este no fue fruct铆fero.

En octubre de 1920 Segu铆 sufri贸 otro atentado. Mart铆nez Anido fue nombrado gobernador militar de Barcelona, pasando a la historia por sus violentos m茅todos represivos[6]. Gerald Brenan se帽ala que el general Arlegui[7] (jefe de polic铆a de Mart铆nez Anido) arm贸 a los pistoleros del Sindicato Libre y 鈥渓es entreg贸 una lista de jefes sindicalistas a los que hab铆a que liquidar lo antes posible. Durante las treinta y seis horas que siguieron, veinte dirigentes sindicalistas cayeron en la calle asesinados鈥 (2011: 128). Se instaur贸 la censura de prensa, se ilegaliz贸 a la CNT y Segu铆 fue detenido. Fueron asesinados Josep Canela, del sindicato de hosteler铆a de la CNT y amigo de Segu铆, y Ram贸n Batalla, del sindicato de la construcci贸n. Tambi茅n mataron al conocido abogado Francesc Layret, 铆ntimo amigo de Segu铆. La CNT convoc贸 una huelga general para el 1 de diciembre, mientras que decenas de presos fueron deportados al castillo de la Mola, en Mah贸n. Salvador Segu铆 fue uno de ellos. Las c谩rceles en Barcelona se llenaron de cenetistas y se produjeron deportaciones masivas. Mientras estuvo encarcelado, Segu铆 imparti贸 conferencias, ley贸 y escribi贸. Fuera de las c谩rceles numerosos militantes de la CNT mor铆an tiroteados en las calles. Con la excusa de la ley de fugas, se disparaba mortalmente a detenidos alegando que intentaban huir camino a comisar铆a. En otras ocasiones, militantes de la CNT eran tiroteados seg煤n sal铆an de la c谩rcel o de la comisaria. Evelio Boal, secretario general de la CNT, fue asesinado al salir de la c谩rcel en julio de 1921. Hab铆a salido junto con Antoni Feliu, tesorero de la CNT, que tambi茅n fue asesinado. Adem谩s, los pistoleros de la patronal tambi茅n atacaban a los abogados de CNT. Por otra parte, grupos de militantes anarquistas se organizaban para responder con atentados a pol铆ticos y empresarios. Paul Preston (2011: 145) se帽ala que en 1921 鈥渉ubo cuatro asesinatos y nueve heridos en el bando de la patronal, mientras que entre los obreros fueron 69 asesinados y 59 heridos鈥.

En noviembre de 1921 Segu铆 fue trasladado a la c谩rcel de Barcelona y fue liberado en abril de 1922. Su mujer recuerda que 鈥渜uer铆an aplicarle la Ley de Fugas, y el gobernador de Barcelona pidi贸 que lo trasladaran, pero el teniente coronel que mandaba en La Mola se neg贸 a dar permiso para ello, porque vio lo que iba a sucederle a Segu铆鈥[8]. En junio tuvo lugar un Pleno de la CNT en Zaragoza, en el que se acord贸 la salida de la CNT de la III Internacional, lo que provoc贸 la ruptura con bolcheviques como Andreu Nin, que hab铆a sido secretario general del sindicato. En este debate, Segu铆 censur贸 que el poder no perteneciera a los sindicatos tras la revoluci贸n, manifestando que 鈥淩usia ha triunfado revolucionariamente pero no ha podido vencer econ贸micamente por no haber dado el Poder a los Sindicatos, se sobreentiende que no el Poder para imponer una dictadura, sino el Poder para regularizar la producci贸n鈥 (Diez, 2016: 219). Adem谩s, en aquel Pleno, Salvador Segu铆 fue elegido secretario general. Sus tesis, junto con las de Peir贸 y Pesta帽a, salieron reforzadas, pero las tensiones internas continuaron, mientras que los asesinatos de cenetistas continuaron siendo habituales. En agosto de 1922, 脕ngel Pesta帽a sufri贸 un atentado por el que tuvo que ser hospitalizado con heridas muy graves a causa de cuatro impactos de bala. Varios pistoleros hac铆an guardia en el hospital para consumar el asesinato. Estos escandalosos hechos se dieron a conocer y los peri贸dicos difundieron una fotograf铆a de Pesta帽a convaleciente en el hospital. La pol茅mica lleg贸 hasta el Congreso, en donde el diputado socialista Indalecio Prieto denunci贸 la pasividad del gobierno. En octubre unos pistoleros asesinaron a Jaime Rubinat, afiliado a la CNT y primo de Salvador Segu铆.

El asesinato
El 2 de enero de 1923 se celebr贸 un pleno regional en la Barceloneta. Salvador Segu铆 no acudi贸. Garc铆a Oliver hizo de moderador de aquella reuni贸n y relat贸 posteriormente en sus memorias que durante el desarrollo del pleno le entregaron una nota diciendo que si conced铆a la palabra a Segu铆 lo matar铆an[9]. Hecho que nos puede dar una idea de la elevada tensi贸n interna que exist铆a en aquellos momentos en CNT. Garc铆a Oliver cont贸 que 鈥渆l oleaje sigui贸 en crescendo y el prestigio de Segu铆 era de continuo atacado y socavado, como si fuese el enemigo y no tuvi茅semos enfrente a la sociedad burguesa y a sus armados sostenedores鈥 (Garc铆a Oliver, 1978: 612).

Segu铆 recib铆a an贸nimos con amenazas de muerte (Soler, 2016: 419). Era sobradamente conocido que la patronal segu铆a queriendo su cabeza. Antonio Salas se refiere a que estuvo en Cullera y que su presencia all铆 鈥測a hab铆a sido detectada hasta el punto de que pudo ser abortado un atentado en Sollana merced a la atenta vigilancia de los militantes de aquella comarca鈥[10]. Por entonces Segu铆 anunci贸 su disposici贸n a colaborar con los socialistas en una campa帽a por la retirada de Espa帽a de Marruecos (Preston, 2019: 171). En un cine de Manresa dio una conferencia donde arremeti贸 contra el gobierno por el desastre de Annual[11]. Teresa Muntaner recuerda que:

D铆as antes de que lo asesinaran, hab铆a recibido Segu铆 una carta de Macia, del que luego ser铆a presidente de la Generalitat, dici茅ndole que tuviese cuidado, que quer铆an matarlo. Quisieron ponerle dos polic铆as que lo protegiesen 鈥搚a no estaba Mart铆nez Anido de gobernador鈥 pero Segu铆 dijo que no los necesitaba (鈥) Era un hombre valiente, y no quer铆a humillaciones, como la de que dos polic铆as lo acompa帽asen por todas partes[12].

El 煤ltimo mitin en el que particip贸 fue en Tarragona y hab铆a previsto otro en Flix al d铆a siguiente. Antes par贸 en Barcelona. El viernes 9 de marzo por la noche asisti贸 con su mujer e hijo al Teatro C贸mico del Paralelo, a una funci贸n a beneficio de los presos pol铆ticos. A la salida se marcharon en un taxi. Les sigui贸 un coche en el que entre sus ocupantes iban personas con intenci贸n de matarlo (Soler, 2016: 426; Lastra del Prado, 2013: 118-119). La mujer de Segu铆 explic贸 que

Al regreso cogimos un coche 鈥揺ra tarde y viv铆amos lejos, en la barriada de la Sagrada Familia鈥. Me fij茅 que el chofer no para de mirar por el retrovisor: un coche nos estaba siguiendo. Llegamos a casa y el coche detr谩s. Segu铆 despidi贸 al chofer que nos hab铆a llevado y fuimos a entrar. El coche que nos segu铆a se detuvo delante de nuestra puerta. (鈥) 脡l sali贸 y se puso entre nosotros y el coche: si ten茅is valor, disparad. No llevaba revolver ese d铆a, iba desarmado鈥 Supongo que al verme embarazada y con el peque帽o Heleni al lado, debieron de pensar que ya lo encontrar铆an otro d铆a solo, que aquello iba a ser una carnicer铆a鈥 El caso es que se marcharon[13].

El 10 de marzo fue al bar Tostadero a cobrar un trabajo de pintura que hab铆a hecho con otros compa帽eros a Companys. Luego hab铆a quedado con Pere Foix. Estuvo con su compa帽ero Francesc Comas Pages, apodado Perones. Fueron al bar La Trona. Perones fue a comprar tabaco y Segu铆 lo esper贸 fuera. En ese momento, en la calle Cadena con San Rafael, en el barrio del Raval de Barcelona, sobre las 19:00 h de la tarde, tres pistoleros, Inocencio Feced[14] entre ellos, lo mataron a tiros. Su amigo Perones fue herido y muri贸 poco despu茅s. Salvador fue enterrado en Montjuic el 12 de marzo en un nicho an贸nimo, sin que las autoridades avisaran a nadie, ni siquiera a la familia. 脷nicamente asistieron al sepelio Lluis Companys y Agust铆 Castella. La CNT protest贸 y para que no ocurriera lo mismo con Francesc Comas (muerto el 13 de marzo) exigieron que su entierro fuera p煤blico. Finalmente lo consiguieron y hubo una manifestaci贸n multitudinaria. Por otro lado, la CNT inici贸 una campa帽a de actos de represalia y el d铆a 13 de marzo llamaron a la huelga. Por su parte, la polic铆a procedi贸 a detener a anarquistas en un intento de hacer creer que hab铆an sido los culpables. Su asesinato caus贸 una gran rabia y conmoci贸n en el movimiento obrero. La prensa socialista public贸 condenas y protestas, exigiendo castigar a los autores[15].

Sobre la autor铆a material e intelectual del asesinato se han escrito distintas versiones, unas complementarias entre s铆 y otras contradictorias. Paul Preston (2019: 170) ha expuesto que a los culpables 鈥渓es ayudaron a huir polic铆as bajo la direcci贸n del capit谩n Lasarte. El atentado fue organizado por Pere Martin Homs, que hab铆a orquestado el asesinato de Layret y el falso atentado contra Mart铆nez Anido. Una vez m谩s, la operaci贸n fue financiada por el empresario Maties Muntadas鈥. El hist贸rico cenetista Antonio Salas defendi贸 que

Segu铆 fue v铆ctima de las bandas de pistoleros del Libre, de la vesania del poder pol铆tico y policial al servicio de los intereses de la burgues铆a y los oligarcas que ve铆an en 茅l al hombre capaz de interpretar y galvanizar a los trabajadores para que 茅stos fuesen nunca jam谩s considerados como esclavos o mercanc铆a[16].

Garc铆a Oliver (1978: 610), en sus memorias, sostiene que 鈥淪egu铆 cay贸 abatido por las balas de un grupo de pistoleros de la Patronal de Barcelona 鈥搉o del Libre, como se ha vulgarizado鈥 capitaneado por Homs, un d铆a abogado de la CNT, despu茅s pistolero de la polic铆a y finalmente de la burgues铆a鈥. Por su parte, Angel Pesta帽a (1971: 56) escribi贸 que

sabemos hoy que por el atentado que cost贸 la vida a Salvador Segu铆 y a su amigo Francisco Comas (a) Paronas, se pagaron muchos miles de pesetas y se hizo subir a veinticinco mil la cantidad, afirm谩ndose que fue uno de los hermanos Muntadas, de la Espa帽a Industrial, ya muerto, el que las pag贸. 脥ntimo de Mart铆nez Anido, se le atribuyen otras intervenciones en los sucesos de aquellos tiempos.

Abel Paz (1996: 92) se ha referido al asesinato planteando que 鈥淟os mercenarios que lo asesinaron hab铆an recibido una importante cantidad de dinero de 脕ngel Grauper谩, presidente de la Federaci贸n Patronal, para que liquidaran a Segu铆鈥.

Un testimonio excepcional lo encontramos en Teresa Muntaner, la mujer de Salvador Segu铆, quien estaba embarazada cuando fue asesinado. En 1973, manifest贸 que

El atentado lo llevaron a cabo miembros del Sindicato Libre pagados por la patronal鈥[17], y que 鈥淐uando le dispararon, cay贸 en seguida, pero todav铆a tuvo fuerzas para sacar la Browning que aquel d铆a s铆 la llevaba encima. Pero no dur贸 casi nada. La mujer de 脕ngel Pesta帽a, que viv铆a cerca de all铆, al interesarse del asesinato, acudi贸 con ropa para taparlo. Perones qued贸 herido en el vientre, lo llevaron primero a una tociner铆a cercana y despu茅s al hospital de San Pablo. Vivi贸 veinticuatro horas[18].

Tambi茅n explic贸 c贸mo sacaron el cad谩ver de Segu铆 del hospital: 鈥渆n un momento de descuido, lo sacaron a escondidas y lo enterraron enseguida para que no hubiera manifestaci贸n. Entonces fue cuando al morir tambi茅n Perones, se exigi贸 que no pasara lo mismo y hubo un entierro memorable鈥[19]. Tambi茅n dijo que estaba enterrado 鈥渆n el cementerio civil de Montjuic鈥 y que el administrador del cementerio 鈥渆ra amigo de Segu铆, y se neg贸 a enterrarlo sin que lo viese la familia. No me dejaron ir a verlo, pero Castella fue con Heleni para que este viera a su padre por 煤ltima vez. Mejor que no hubiese ido, porque se asust贸 al verlo tan desfigurado por las balas y se puso a correr cuesta abajo, all铆 en el cementerio, y no pod铆an detenerlo鈥. Teresa tras la guerra civil se exili贸 en Toulouse (Lastra del Prado, 2013: 54).

Salvador Segu铆 y su pensamiento
Muy a nuestro pesar, y salvo excepciones, ha existido un gran vac铆o historiogr谩fico en torno al noi del sucre. Aun as铆, diversos autores, historiadores y personas que le conocieron han opinado sobre las cualidades, car谩cter, ideas y personalidad de Segu铆. Quienes lo conocieron coinciden en resaltar su excelente capacidad organizativa y brillante oratoria. Anselmo Lorenzo dijo que Segu铆 鈥渆s un muchacho que promete mucho; estudioso, muy valiente y buen organizador鈥 (Lastra del Prado, 2013: 48). Antonio Padilla (1976: 222) lo consideraba 鈥渆l dirigente de m谩s talla que tuvo la Confederaci贸n鈥. Garc铆a Oliver (1978: 610) comenta en sus memorias que era un buen orador y que daba gusto o铆rle hablar鈥. Para Manuel Buenacasa

nadie en Espa帽a le igualaba por entonces como orador de masas; en mi opini贸n, nadie ha llegado a igualarle, hasta hoy. Fue en su tiempo el hombre m谩s popular del pa铆s. Y en su regi贸n natal, verdadera instituci贸n. Las m谩s eminentes personalidades de Catalu帽a sent铆ase honrados con la amistad de Segu铆. Entre los hombres de la CNT, los amigos del Noi formaban una legi贸n鈥(1977: 203).

Para el cenetista Antonio Salas 鈥渟u intensa militancia y su firmeza, junto a una intuici贸n sorprendente de las situaciones, hicieron de 茅l uno de los m谩s valiosos dirigentes de la CNT鈥[20]. Joan Peir贸 dijo que

Era el indomable, de los que saben mantener su criterio con toda independencia, y por eso tuvo enemigos irreconciliables entre sus propios compa帽eros, cuya generalidad de esos enemigos han comprendido luego el inmenso valor perdido para nuestros medios desde el d铆a en que las balas asesinas abatieron por siempre a Salvador Segu铆 (Lastra del Prado, 2013: 54-55).

Federica Montseny resalt贸 su oratoria, influencia y prestigio (1987: 39). Juan Andrade recuerda que Andreu Nin polemiz贸 con 脕ngel Pesta帽a, pero apreciaba a Salvador Segu铆. Pelai Pag茅s cuenta que en una ocasi贸n el propio Nin, tras ser liberado de una detenci贸n, 鈥渇ue a Comarruga, en la costa tarraconense, con Salvador Segu铆 y otros sindicalistas para descansar ocho o diez d铆as, tras los cuales volver inmediatamente al combate sindical鈥 (2010: 96). Joaquim Maur铆n escribi贸 sobre la primera vez que vio a Segu铆 en un mitin en Lleida:

Era un gran agitador, el gran organizador, el gran l铆der del movimiento sindicalista. Como orador popular no ten铆a rival. Vi茅ndole en la tribuna y escuch谩ndole, uno no pod铆a por menos que pensar en Danton. Fue el dirigente con mayores condiciones personales que ha producido el movimiento obrero espa帽ol en lo que va de siglo (Aisa, 2019: 132).

Adem谩s, despert贸 simpat铆as en revolucionarios de otros pa铆ses, como V铆ctor Serge. En el 谩mbito de los historiadores Teresa Abell贸 considera que Segu铆 fue 鈥渆l m谩s completo y popular de los dirigentes obreros que Catalu帽a ha formado鈥 (1997: 98). Jos茅 Luis Ledesma lo define como un 鈥渉ombre de acci贸n sindical鈥 y 鈥渕aestro de la oratoria鈥. Incluso 鈥渦n organizador nato del sindicalismo y un estratega capaz de pensar en el medio y largo plazo鈥[21].

Tambi茅n se ha escrito y opinado sobre el pensamiento y las posiciones ideol贸gicas de Salvador Segu铆. Se ha analizado su evoluci贸n ideol贸gica y c贸mo influy贸 su asesinato en la CNT. En este sentido existen opiniones contradictorias y de todo tipo. Entre sus detractores se encuentran quienes lo acusaron de querer participar en un partido pol铆tico, o incluso fundarlo. Entre ellos se encuentran Juan Andrade o Juan Montseny. Otros negaron dichas acusaciones. Simo Piera, presidente del comit茅 de huelga de La Canadiense, manifest贸: 鈥測o no creo que el Noi del Sucre hubiese fundado un movimiento pol铆tico con Layret. Lo que s铆 puede que hubiera pasado es que apoyara con seriedad la acci贸n de Layret鈥 (Soler, 2016: 400). Manuel Buenacasa manifest贸 que

algunos compa帽eros han querido sostener que Segu铆 no era anarquista; y puedo probar lo contrario sin temor a ser desmentido. Pero no es mi objeto al redactar esos apuntes. Baste decir que fue asesinado porque el enemigo lo consideraba como el m谩s influyente de todos cuantos en Catalu帽a se proclamaban anarquistas (1977: 204).

Por su parte, el historiador Jos茅 Luis Ledesma considera que en su ideario estaba la 鈥渋dea de que la clase obrera no deber铆a ser antipol铆tica per se, sino contraria a la pol铆tica de las instituciones burguesas, y que se pod铆a luchar no solo por implantar el comunismo libertario, sino tambi茅n por objetivos menores鈥[22]. Algunas fuentes indican que en 1918 Segu铆 rechaz贸 la oferta electoral de dirigentes socialistas, quienes intentaron convencerlo para presentarse a las elecciones como candidato del PSOE[23]. Adem谩s, hay fuentes disponibles en las que el mismo Segu铆 se pronuncia al respecto. En una entrevista a El Heraldo de Madrid de 1919, cuando el periodista especula con que se convierta en diputado por Barcelona, el mismo Salvador contesta: 鈥淢ire, no diga eso. Yo no ser茅 nunca diputado. 隆Se lo aseguro! Es ofenderme hablar de ello鈥[24], y matiza que 鈥渘o es odio al Parlamento; es sencillamente que nos hemos dado cuenta de que el sistema fiscal parlamentario es completamente in煤til. Eso hay que dejarlo como una cosa sobre la que no vale la pena de ocuparnos鈥[25].

Es conocido que tras el asesinato de Segu铆 la CNT experiment贸 cambios estrat茅gicos y t谩cticos[26]. Respecto a la hip贸tesis sobre cu谩l hubiese sido la evoluci贸n de la CNT de haber continuado Segu铆 con vida, Teresa Abello ha planteado que los 鈥済rupos de acci贸n鈥, como Los Solidarios, 鈥渧ieron reforzadas sus posiciones tras el asesinato de Salvador Segu铆, l铆der del sector sindicalista. No hay duda que este crimen trunc贸 un proyecto sindical cenetista catal谩n y dej贸 el camino libre al insurreccionalismo libertario鈥 (1997: 105). Gabriel Jackson (1977: 44) plante贸 que 鈥淗acia 1922, la influencia de Pesta帽a y Segu铆 estaba en declive y el asesinato de este 煤ltimo al a帽o siguiente acab贸 con la t铆mida expectativa de que la CNT repudiase las bombas y las pistolas鈥. Por su parte, Jos茅 Luis Ledesma ha planteado que

En ocasiones sobrevuela su trayectoria la tentaci贸n de preguntarse si su posibilismo le hubiera llevado a caminar por similares v铆as a las transitadas en los a帽os treinta por 脕ngel Pesta帽a. Sin embargo, por un lado, hay tambi茅n quienes defienden una trayectoria valiente que supo adaptarse a circunstancias muy complejas. Y por otro, su prematura muerte hace que esas preguntas se queden en el nivel de la historia contrafactual[27].

Abel Paz escribi贸 que el sindicalismo 鈥渋mpulsado por Salvador Segu铆 y Pesta帽a, atemorizaba a la burgues铆a鈥. Quiz谩 una de las definiciones m谩s equilibradas la encontramos en Pelai Pag茅s cuando explica:

Las posiciones de Segu铆, que algunos consideraban reformistas, implicaban un an谩lisis continuado de las diferentes situaciones por las que atravesaba en cada momento la lucha de clases, y as铆 poder determinar cu谩l ten铆a que ser la actuaci贸n que se deb铆a emprender en cada momento. Eso llevaba a transacciones y reflujos temporales en el movimiento de masas que en momentos cruciales pod铆an impedir la realizaci贸n de acciones claramente suicidas, como hab铆a sucedido en la primera fase de la huelga de La Canadiense (Pag猫s, 2010: 87).

Ha habido mayor coincidencia en se帽alar que Segu铆 no propugnaba posiciones sectarias, siendo un firme partidario de la unidad sindical con la UGT. Apostaba por ganar conflictos laborales, siendo reacio a decisiones suicidas o aventuradas de dudosa eficacia. Rodrigo Lastra del Prado afirma que 鈥渂usc贸 la unidad del sindicalismo para dotarlo de una estructura m谩s fuerte y tambi茅n busc贸 la uni贸n entre socialistas y anarcosindicalistas鈥 (2013: 42). Algunos historiadores consideran que desde las filas socialistas ten铆an mayor consideraci贸n hac铆a Segu铆 que hacia otros sectores de la CNT. Gabriel Jackson incide en que 鈥淏esteiro y Largo Caballero tal vez concibieran posible una cooperaci贸n con Segu铆 y Pesta帽a, mas 驴qu茅 hacer con los pistoleros an贸nimos a los que no repudiaban expresamente los dirigentes anarquistas?鈥 (Jackson, 1977: 43). Paul Preston sostiene que la alianza de la CNT y la UGT de 1916 sobrevivi贸 鈥済racias a que, en esa 茅poca, la direcci贸n de la CNT estaba en manos de un d煤o integrado por el relojero 脕ngel Pesta帽a y el pintor de paredes Salvador Segu铆鈥. Tambi茅n sostiene que 鈥渓os sindicalistas m谩s reflexivos como 脕ngel Pesta帽a y Salvador Segu铆 estaban dispuestos a organizar huelgas conjuntamente con la UGT鈥 (Preston, 2019: 127)

Tambi茅n hay coincidencia en se帽alar que Segu铆 era un firme defensor de que los trabajadores recibieran formaci贸n y educaci贸n. Cuando fue elegido secretario del Ateneo Sindicalista, procedi贸 a organizar una biblioteca. Era un firme partidario de fomentar la educaci贸n y cultura entre la clase obrera y le preocupaba el analfabetismo y la falta de formaci贸n existente entre los trabajadores. Por este motivo defend铆a la necesidad de la implicaci贸n del sindicato para fomentar la formaci贸n y la cultura en la clase obrera. En el Congreso del Teatro de la Comedia dijo que

si ahora la burgues铆a pusiese en nuestras manos la responsabilidad de la cosa p煤blica, nosotros nos ver铆amos obligados a rehusar esa responsabilidad, porque el pueblo est谩 falto de preparaci贸n para una tarea fundamentalmente transformadora de la sociedad actual (Padilla, 1976: 259).

Adem谩s, tambi茅n fue un firme defensor del sindicato como protagonista y organizador de una sociedad sin clases sociales[28].

A modo de conclusi贸n, el noi del sucre es un referente hist贸rico del sindicalismo. A 100 a帽os de su tr谩gico asesinato, debemos mantener vivo su recuerdo y reivindicar a quien fue un militante revolucionario abnegado y excepcional que dedic贸 su vida al movimiento obrero y que defendi贸 con firmeza los intereses de la clase trabajadora.

Ra煤l Navas es delegado de la CGT en Correos Madrid

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Notas:

[1] Huertas Claver铆a, Josep Mar铆a 鈥淓l noi del Sucre鈥. Triunfo, 548, 3/03/1973, p. 33.

[2] 脕lvarez Junco, Jos茅, en Casanova (2010: 14)

[3] 鈥淪egu铆 se siente abandonado por los pol铆ticos de izquierda y por los catalanistas, que en principio estaban comprometidos con la huelga鈥, Soler (2016: 129).

[4] 鈥淪i las autoridades no cumpliesen la palabra que tienen empe帽ada, entonces habr铆a que volver a la huelga, porque no hacerlo ser铆a cobard铆a鈥, La Vanguardia, 20/03/1919.

[5] El Heraldo de Madrid, 4/10/1919

[6] 鈥淒urante los dos a帽os que permaneci贸 en el cargo, desde noviembre de 1920, la represi贸n estatal llegar铆a a su cenit. Empe帽ado en la total erradicaci贸n del movimiento obrero en la ciudad, Mart铆nez Anido impuso una pol铆tica de terrorismo policial y de absoluta falta de respeto por las leyes, que inclu铆a la aplicaci贸n de la ley de fugas, es decir, el asesinato de los sindicalistas detenidos con la excusa de que trataban de escapar鈥, en Avil茅s, Juan; Elizalde, M. Dolores y Suerio Seoane, Susana (2002: 262).

[7] 鈥淎rlegui se jact贸 ante la prensa de haber disuelto 65 sindicatos y clausurado 32 locales obreros鈥, en Tu帽贸n de Lara, Manuel (2000: 108)

[8] Huertas Claver铆a, Josep Mar铆a, ibidem, p. 33.

[9] 鈥淒urante las sesiones de ma帽ana y tarde, los debates transcurrieron normalmente. No as铆 la sesi贸n de la noche. Como secretario de Palabras ten铆a al compa帽ero Ar铆n, de la Metalurgia. Alguien me hizo pasar un papelito que dec铆a: `Compa帽ero presidente, nos hemos enterado de que en la sesi贸n de esta noche tomar谩 la palabra el Noi de Sucre. Te advertimos que si le otorgas la palabra, lo mataremos aqu铆. El Grupo Fecundidad. Me qued茅 l铆vido. 驴C贸mo era posible?鈥, Garc铆a Oliver (1978: 72).

[10] Salas, Manuel 鈥淓l asesinato de Salvador Segu铆鈥. Pol茅mica, 1/04/1983.

[11] 鈥淪egu铆 fue duro, implacablemente detallista sobre los verdaderos responsables del desastre de Annual, y afirm贸 su prop贸sito de llevar el contenido de aquella conferencia a todos los escenarios del pa铆s. Yo no pude por menos que pensar: 鈥淪i no te matan鈥. Y as铆 fue. Lo mataron los de la camarilla del rey. Utilizaron el equipo de pistoleros de Homs鈥, Garc铆a Oliver (1978: 74).

[12] Huertas Claver铆a, Josep Mar铆a, ibidem, p. 34.

[13] Huertas Claver铆a, Josep Mar铆a, ibidem, p. 34

[14] 鈥渦no de los due帽os del pistolerismo en Barcelona鈥 en Aisa, Ferran (2019: 259).

[15] 鈥淟amentamos la muerte de Segu铆, protestamos contra el crimen, exigimos castigo sereno y legal contra los autores鈥, El Socialista, 12/03/1923, n. 4395, p. 1

[16] Salas, Manuel 鈥淓l asesinato de Salvador Segu铆鈥. Pol茅mica, 1/04/1983

[17] Huertas Claver铆a, Josep Mar铆a, ibidem, pp. 34 y 35.

[18] Huertas Claver铆a, Josep Mar铆a, ibidem, p. 35.

[19] Huertas Claver铆a, Josep Mar铆a, ibidem, p. 35.

[20] Salas, Manuel 鈥淓l asesinato de Salvador Segu铆鈥. Pol茅mica, 1/04/1983.

[21] Ledesma, Jos茅 Luis (2010) 鈥20 personajes clave鈥, en Casanova (2010: 235).

[22] Ledesma, ibid.

[23] Salas, Manuel 鈥淓l asesinato de Salvador Segu铆鈥. Pol茅mica, 1/04/1983.

[24] El Heraldo de Madrid, 4/10/1919.

[25] El Heraldo de Madrid, 4/10/1919.

[26] 鈥淟as tensiones entre los anarquistas 鈥減uros鈥 u ortodoxos y la corriente estrictamente sindicalista se resolver铆an, en repetidas ocasiones, a favor de los primeros, muy especialmente despu茅s del asesinato de Salvador Segu铆, en marzo de 1923鈥, Cuadrat (1976).

[27] Ledesma, Jose Luis (2010) 鈥20 personajes clave鈥, en Casanova (2010: 236).

[28] 鈥淪alvador Segu铆 defendi贸 la suficiencia de los Sindicatos como instrumento b谩sico de organizaci贸n de una Nueva Sociedad, despu茅s de la Revoluci贸n, en la importante conferencia que pronunci贸 en la Casa del Pueblo de Madrid, el 4 de octubre de 1919鈥, Cuadrat (1976: 12).

Art铆culo de Ra煤l Navas para VientoSur




Fuente: Cgtvalencia.org