November 15, 2021
De parte de Paco Salud
2,140 puntos de vista


RECORDANDO: IN MEMORIAM, PRO PRAESENTIA TUA.

Otro gran valor del
anarcosindicalismo nos abandona:

JUAN G脫MEZ CASAS (Septiembre,
2001)

Nos dej贸 en Madrid, el 28 de
agosto pasado, despu茅s de haber iniciado su viaje por los suelos de la Tierra
en el Burdeos franc茅s de 1921, en el seno de una familia obrera y luchadora,
con la que vino, en su regreso a Espa帽a, a la instauraci贸n de la II Rep煤blica y
donde comenz贸 sus primeras armas en la lucha social, acompa帽ando a su padre,
miembro activo de la CNT, y militando en las Juventudes Libertarias, desde las
que, ya a sus 17 a帽os, su impaciencia de luchador le llev贸 a enrolarse
voluntario, durante la Guerra Civil, en la Brigada Mixta 39 y a continuar,
despu茅s de la derrota, en la lucha clandestina, que se enfrentaba a los
horrores de la dictadura franquista, en tareas de coordinaci贸n organizativa y
producci贸n y difusi贸n de prensa anarquista.

En esa brega y siendo Secretario
General de las Juventudes Libertarias y del Comit茅 Peninsular de la FAI, cargos
para los que hab铆a sido nombrado en julio de 1947, en los plenos nacionales de
la FAI (Federaci贸n Anarquista Ib茅rica) y de la FIJL (Federaci贸n Ib茅rica de
Juventudes Libertarias), cuando regresaba, en enero de 1948, de una visita al
exilio, es apresado y, en julio de ese a帽o, condenado a 30 a帽os de c谩rcel, de
los que cumplir铆a encerrado m谩s de la mitad. Estos largos a帽os de
encarcelamiento, en San Miguel de los Reyes, y en los penales de Oca帽a y
Burgos, fueron aprovechados por 茅l de la manera m谩s productiva que podr铆a
hacerse, en el cultivo de su excepcional inteligencia, durante largas horas de
reflexi贸n y aprendizaje, allegando materiales, haciendo ordenaciones cr铆ticas
de textos y de hechos y disponiendo ideas, planteamientos y discursos, con lo
que mejor pudiera servir, y de hecho sirvi贸, a la clarificaci贸n, consolidaci贸n
y desarrollo del movimiento libertario.

Excarcelado en 1962, pasa, en el
mundo del trabajo, por diversos oficios a los que la necesidad le obliga, por
el suyo propio de pintor y por el de contable de un hotel madrile帽o, pero su
tarea fundamental, la que en s铆 llevaba por capacidad intelectual y por
vocaci贸n y conciencia libertaria, fue la de escribir. En este quehacer, un
autodidacta profundo como 茅l no pod铆a por menos de chocar con el
intelectualismo academicista del consabido lote de 鈥渃ascanueces vac铆as鈥 que,
aupados en los consabidos pujos de c谩tedras imaginarias, le maltrataban cr铆ticamente
o le 鈥減erdonaban la vida鈥 como historiador, si bien otras muchas honestas
gentes de la historiograf铆a tuvieron y tienen en una alta estima la labor
hist贸rica y sociol贸gica de nuestro Juan.

Como hombre de letras, G贸mez
Casas se mueve tanto en el campo de la creaci贸n, caso de Cuentos Carcelarios,
como en el campo de la investigaci贸n hist贸rica, de la divulgaci贸n y de la
traducci贸n, con una considerable cantidad de art铆culos escritos y m谩s de cien
libros traducidos, tarea en la que, con frecuencia, utiliza el seud贸nimo de
Jacques de Gaulle, o en la escritura de pr贸logos e introducciones a libros de
tem谩tica anarquista con el seud贸nimo de Benjam铆n.

La relaci贸n de sus obras podr铆a,
salvo error u omisi贸n, rezar as铆: El ya citado Cuentos Carcelarios (Madrid,
1968), Los desheredados del T铆o Sam (Madrid, 1968), Historia del
Anarcosindicalismo espa帽ol (Madrid, 1968), El Apocalipsis (Madrid, 1969),
Espa帽a 1970 (Toulouse, 1970), El Frente de Arag贸n (1973), Sociolog铆a e Historia
(Madrid, 1973), La Primera Internacional en Espa帽a (Madrid, 1974), La Pol铆tica
espa帽ola y la Guerra Civil (Madrid, 1974), Situaci贸n l铆mite (Madrid, 1975),
Autogesti贸n en Espa帽a (Madrid, 1976), Espa帽a 谩crata. Inventario al d铆a
(Caracas, 1976, con Carlos Rama como coautor), Los Anarquistas en el Gobierno
(Barcelona, 1977), Historia de la FAI (Madrid, 1977), Anarquismo y Federalismo
(Madrid, 1983), Los Cruces de caminos (Madrid, 1984), Relanzamiento de la CNT
1975-1979, con un ep铆logo hasta la primavera de 1984 (Madrid-Paris, 1984), Las
horas decisivas de la guerra civil. Nacionalimperialismo y movimiento obrero en
Europa, hasta despu茅s de la Segunda Guerra Mundial (M贸stoles, 1985), Sociolog铆a
del anarquismo hisp谩nico (Madrid, 1988).

Su tarea de articulista y difusor
de ideas es igualmente de una riqueza extraordinaria, como puede constatarse en
sus colaboraciones en Cambio 16, en Triunfo, en EL PA脧S, en Sindicalismo, en
Historia Libertaria, en Castilla Libre, en CNT, en Espoir, en Frente
Libertario, en Solidaridad Obrera, en Tierra y Libertad de M茅xico, en Umbral,
en La Voz confederal de Rub铆. Fue redactor-colaborador de la revista Adarga,
cuya temprana, casi inmediata, desaparici贸n trunc贸 una f茅rtil y gran esperanza
de muchos confederales convencidos de que constitu铆a un gran proyecto. Colabor贸
tambi茅n en La Historia de Abad, en fasc铆culos.

En la d茅cada de los setenta, se
convierte en el representante m谩s caracterizado y portavoz m谩s adecuado de la
CNT, en el crucial momento de su espectacular despegue. Fue el primer
Secretario general de la CNT, todav铆a en los dif铆ciles momentos de una
semi-clandestinidad y permisividad limitada (julio-agosto de 1976), y se
mantuvo en el cargo, hasta que, por insistencia suya, muy respetuoso 茅l de los
plazos confederales, fue sustituido en abril de 1978. Su Secretariado fue
profundamente eficaz y feraz en todos los 贸rdenes, presidiendo un gran momento
de la Organizaci贸n en expansi贸n e incidencia social. Fue el Secretariado de los
grandes m铆tines de San Sebasti谩n de los Reyes, de la Plaza de Toros de Valencia
y del Montjuich barcelon茅s, y, asimismo, de aquellas riqu铆simas Jornadas
Libertarias que llenaron de vida, ideas y alegr铆a el Cine Princesa, Las Ramblas
barcelonesas y el Parque G眉ell, en los esperanzadores momentos del julio de
1977.

Su gran clarividencia para el
an谩lisis de situaciones concretas, su profunda capacidad de visi贸n para
enjuiciar la distancia o relaci贸n de los sucesos pol铆tico-sociales cotidianos
con las exigencias derivadas de los principios libertarios y sus t谩cticas y
estrategia, para deducir de ello la posici贸n correcta de la Organizaci贸n, fue
realmente providencial para la CNT, sobre la cual, ante su negativa a la
integraci贸n en el sistema, da ahora comienzo el gran acoso gubernamental,
medi谩tico, no digamos ya eclesi谩stico y del conjunto de partidos y formaciones
que nutrieron la transici贸n y se nutren de la misma: los Pactos de la Moncloa,
el crimen de Estado del 鈥淐aso Scala鈥, el asesinato de Agust铆n Rueda a manos
funcionarios de prisiones, las elecciones sindicales como estrategia de traslaci贸n
del parlamentarismo a la empresa y la consiguiente anulaci贸n del protagonismo
obrero, las pol铆ticas de pactos sociales, el Estatuto del Trabajador, las
maquinaciones de Mart铆n Villa en la preparaci贸n del socavamiento ideol贸gico de
la CNT y de la escisi贸n encaminada a la obtenci贸n de una CNT 鈥減uramente
鈥渟indicalista鈥, a su medida….

Fue, precisamente en estos
momentos, cuando nuestro Juan despleg贸 una energ铆a indomable, concretada en su
comparecencia y enfrentamiento en todos los lugares de la confrontaci贸n:
art铆culos de refutaci贸n y clarificaci贸n, debates p煤blicos, tribunas
universitarias, escolares, vecinales, obreras. Pr谩cticamente, toda la geograf铆a
del Estado espa帽ol fue literalmente pateada por G贸mez Casas. Desde la L铆nea
andaluza al norte帽o Bilbao, desde el rinc贸n mediterr谩neo de Alicante o Murcia a
los aires galaicos, fueron muchos, much铆simos los pueblos que escucharon su
palabra, las gentes obreras con las que convivi贸 y debati贸, y su voz se dej贸
tambi茅n escuchar, plena de sentido y rica de orientaci贸n, en los 谩mbitos de la
Mutualit茅 parisina o en las tribunas de nuestro exilio confederal de Toulouse o
Burdeos. Dondequiera que hubiera CNT y sus problemas, all铆 estaba Juan.

Una de las facetas de mayor
resalte en Juan G贸mez Casas fue la profunda internalizaci贸n de la esencia
revolucionaria del anarquismo en general y del anarcosindicalismo en concreto,
su fina sensibilidad para percibir cualquier forma de reformismo y para
visualizar el crucial peligro que tales apariciones representaban para el ser y
el existir del mundo libertario en general y de la Confederaci贸n en concreto.
Lo fue ya en la detecci贸n de la postura correcta durante la escisi贸n de 1945 en
el exilio confederal y su repercusi贸n en Espa帽a, con su adscripci贸n a las
Juventudes Libertarias de Centro, de car谩cter antipol铆tico y
anti-colaboracionista, y con su actitud cr铆tica ante aquellos que, incluso
despu茅s de la falsa 鈥渦nidad鈥 confederal fabricada en el Congreso de Lyon
(1961), apenas si dos a帽os m谩s tarde y en nombre de la 鈥渆ficacia鈥, conspiraban
y maquinaban, cerca del ministro franquista Jos茅 Sol铆s y con Juan L贸pez, el
ex-ministro cenetista de la guerra, a la cabeza, el pacto de los 鈥渃inco
puntos鈥, aquellos cincopuntistas, marginados de la Organizaci贸n, que poblaron
el sindicato vertical franquista por apenas una docena de in煤tiles despachos y
que recibieron, de  propina, una,
igualmente in煤til, cooperativa de tranv铆as en Valencia, sin ning煤n resultado
positivo para la clase obrera, sino al contrario, y con gran esc谩ndalo de los
trabajadores que ve铆an, de este modo, c贸mo se ensuciaba el nombre de CNT.

Pero oigamos a Juan G贸mez Casas,
鈥淛uanito鈥, como, cari帽osamente, le llamaban los compa帽eros de Madrid,
enfrent谩ndose cr铆ticamente a tama帽a maniobra: 鈥淟legaron entonces a mis manos
dos n煤meros de la revista Comunidad Ib茅rica, editada por Fidel Mir贸 en M茅jico,
en los que se hac铆a una exposici贸n favorable al pacto ya aludido. Creo que 茅sta
se deb铆a a compa帽eros exiliados, que, desde la lejan铆a, no comprend铆an la
problem谩tica y daban su visto bueno a algo que, seg煤n se les daba a entender
desde Madrid, pod铆a contribuir a forzar una apertura del r茅gimen franquista.
Ante la confusi贸n reinante, envi茅 un art铆culo a Fidel Mir贸…en el que intent茅
desmontar la argumentaci贸n de los favorables al pacto y present茅 una visi贸n
diametralmente opuesta al mismo…Infer铆a yo que la cobertura y el apoyo
incondicional que se daba a aquel grupo [de Madrid] identificado [por los
hombres del exilio part铆cipes en la maniobra] con 鈥渓a militancia en general鈥,
significaba una grave falta de consideraci贸n para los millares de hombres
dispersos que jam谩s confiaron en la colaboraci贸n ni en el di谩logo apuntado ni
en la posibilidad de una democratizaci贸n espont谩nea o inmanente de las
instituciones franquistas, incluida la organizaci贸n sindical. La mayor铆a, que
estaba en contra, dec铆a yo, cre铆a que no pod铆a haber garant铆a en ninguna ley
promulgada por el r茅gimen franquista, porque era un flagrante contrasentido que
el Estado pudiera 鈥渄ictar鈥 una ley sindical y que de ese 鈥渄ictado鈥 pudieran
derivar la democratizaci贸n, la autonom铆a y la libertad de los sindicatos
oficiales鈥 (Los cruces de caminos, 1981, p谩g. 70).

Tambi茅n hay que resaltar la
oposici贸n de G贸mez Casas al sindicalismo neutro. Dice 茅l, refiri茅ndose
cr铆ticamente a Jos茅 Luis Rubio, defensor, en la revista Sindicalismo (n煤meros
4-5 de julio 1975) del sindicalismo pol铆tico-reformista: 鈥淒ije que parec铆a
cultivar conscientemente la confusi贸n terminol贸gica porque, en realidad,
鈥渟indicalismo a secas no quiere decir nada鈥. 脡ste puede ser, dec铆a yo, como el
actual de Espa帽a, vertical, corporativo-fascista, o comunista, socialista,
anarquista o cat贸lico. La gran incoherencia de Pesta帽a estuvo ya en 1927,
cuando intent贸 hacer de la CNT un continente, es decir, algo susceptible de aceptar
diversos contenidos, o ninguno; o lo que es igual, un sindicalismo neutro. Esta
incoherencia dej贸 de serlo cuando, por fin en 1934, Pesta帽a ense帽贸 sus cartas
al crear el partido sindicalista… y fracas贸 estrepitosamente porque la CNT le
volvi贸 la espalda鈥 (Los cruces de caminos, p谩g. 146-47).

Su honestidad intelectual y su
respeto y defensa del ideario anarquista y anarcosindicalista le hizo
enfrentarse a prohombres de la historiograf铆a oficial que, al tratar los temas
libertarios, deformaban gravemente su sentido. Dice de Antonio Elorza: 鈥淓n el
cap铆tulo [se refiere a un art铆culo suyo, de Juan, en Triunfo], trato,
implacablemente, el tratamiento elorziano, todas sus anfibolog铆as, sutiles
deformaciones, errores de interpretaci贸n…sus galimat铆as, al mezclar
anarquismo, anarcosindicalismo, sindicalismo revolucionario, sindicalismo a
secas, sindicalismo pol铆tico etc.; su intento impl铆cito de identificar a la CNT
con ese sindicalismo a secas, cuando 茅l sabe que las ideas-fuerza del
anarquismo est谩n en la CNT y por eso es anarcosindicalismo…鈥 (Los Cruces de
caminos, p. 158). O cuando manifiesta, con relaci贸n a L. 脕lvarez Junco: 鈥淎
pesar de lo curioso del t铆tulo del libro, A. Junco hab铆a escrito un texto
aceptable sobre el anarquismo en Espa帽a y ello le hab铆a puesto en cierta manera
de moda en el instante mismo de la aparici贸n del libro. Pero, en las numerosas
apariciones p煤blicas que har铆a, con posterioridad, en charlas y conferencias
sobre el tema, empez贸 a marcar una postura cr铆tica y un tanto denigratoria con
relaci贸n a aquel mismo anarquismo, y ello le vali贸 bastantes enfrentamientos en
medios universitarios y culturales.鈥 (Los Cruces p. 160).

Consciente de la utilizaci贸n
instrumental que de los t茅rminos libertarios se viene haciendo por parte de
algunos, en una interesada pr谩ctica usurpatoria que apunta a alcanzar
determinados beneficios materiales de car谩cter concreto, nos dice Juan: 鈥淣o
importa que algunos grupos, que, en el fondo, no son autogestionarios, inserten
esa definici贸n en sus programas. Las palabras tienen una din谩mica interna que
no se puede traicionar. Quienes no puedan explicar o desarrollar,
satisfactoriamente, hasta sus 煤ltimas consecuencias, el concepto de autogesti贸n
quedar谩n atrapados en sus contradicciones…鈥 (Historia de la FAI, 1977, p谩g.
299).

La situaci贸n de cese de G贸mez
Casas como Secretario General de la Confederaci贸n, en su primer mandato, fue de
graves consecuencias por la calidad y comportamiento de su sucesor y por la
detecci贸n de los 鈥済rupos paralelos de afinidad anarcosindicalista鈥, as铆 como de
otros tipos de penetraci贸n tanto en la CNT como en la FAI, conspiradores todos
ellos en el interior de la Organizaci贸n y preparadores de la inmediata
escisi贸n. Sin embargo, el cargo de director del CNT, para el que hab铆a sido nombrado
(1980-81), le permiti贸 jugar un papel de relieve en el desenmascaramiento de
esta conspiraci贸n y en la calificaci贸n y definici贸n de la misma. En su obra El
relanzamiento de la CNT 1975-1979.- con un ep铆logo hasta primavera de 1984,
desarrolla todos estos grav铆simos problemas a los que se enfrentaba la
Organizaci贸n y que, 鈥渁unque el tronco de lo que constituye la esencialidad de
CNT segu铆a resistiendo, los embates que le llegaban, uno detr谩s de otro, la
afectaban gravemente鈥. Tal desarrollo Juan G贸mez Casas lo lleva a cabo con esa
pulcritud intelectual y ese acendrado esp铆ritu militante que le acompa帽贸 en
toda su existencia confederal y an谩rquica. As铆, responde, en EL PA脥S de
30-4-79, a las tergiversaciones de Alfons Quint谩 (corresponsal del peri贸dico),
que insiste en la denominaci贸n de 鈥渁narcosindicalistas鈥 para los autollamados
鈥済rupos de afinidad anarcosindicalista鈥, anunciando ya una escisi贸n inminente,
promovida por aqu茅llos de los que ya, despu茅s del Pleno Nacional de Regionales
de la CNT, de 30-3 al 1-4 de 1979, que trata la cuesti贸n, en un informe de la
Secretar铆a de Organizaci贸n del comit茅 Nacional para la comisi贸n investigadora
del caso, se dice que 鈥渟e proponen sustituir el anarcosindicalismo propio de la
CNT por un sindicalismo revolucionario de orientaci贸n marxista, estrictamente
limitado a cuestiones reivindicativas, meramente econ贸micas鈥. Y recoge, all铆,
Juan un art铆culo de Beltza en el CNT n潞 27, en el que, refiri茅ndose a las
falsedades de Alfons Quint谩 y a sus falsos informadores, se hac铆a eco de la
campa帽a orquestada, en connivencia con la prensa burguesa, que tend铆a a hacer
creer que los por ellos denominados 鈥減uros鈥, o sea, los militantes que
defienden la esencia de la Organizaci贸n, eran un grupo de pasotas y terroristas
que quer铆an hacer de la CNT un grup煤sculo violento.

 En definitiva, se preguntaba el autor: 鈥溌縋or
qu茅 tanto empe帽o por parte de la Prensa en identificar a los 鈥減uros鈥 con
terroristas y a los 鈥減aralelos鈥 con aut茅nticos sindicalistas?鈥 (ver
Relanzamiento…, p谩g. 201). Y veamos ya, por seguir delineando su perfil
revolucionario, a Juan hablando de la sesi贸n del viernes 13-12-79 del V
Congreso: 鈥淵o habl茅 de numerosas reuniones que se daban dentro y fuera de los
l铆mites del Congreso. Se confirmaba que el Secretariado permanente del Comit茅
Nacional, por completo desentendido, desde la segunda o tercera jornada, de la
suerte del Congreso, jugaba sus propias bazas, contactaba con elementos afines,
proyectaba en el Congreso las alianzas que, en cap铆tulos anteriores, empec茅 a
referir como hip贸tesis, pero que ahora ya se confirmaban plenamente. Un grupo
de sindicatos, conectado alrededor del Secretariado permanente del Comit茅
Nacional, hab铆a llegado con prop贸sitos preconcebidos de hacer prevalecer su
visi贸n de las cosas, o, por el contrario, romper el Congreso… Las reuniones
por los pasillos y fuera del edificio se concretaron en una acci贸n com煤n
definida, el viernes 13 por la tarde…Enterado del prop贸sito que les guiaba,
intent茅 disuadirlos, habl谩ndoles de responsabilidad y de la posibilidad de
arruinar el Congreso, pero fue in煤til. Estaban dispuestos a llevar a cabo la
煤ltima fase de un plan previsto de antemano y con anterioridad al Congreso.

Otros hechos posteriores al
Congreso as铆 lo confirmar铆an…Tres d铆as despu茅s de abandonar el Congreso los
53 delegados, es decir, el lunes 17 de diciembre de 1979, el peri贸dico Diario
de Barcelona publicaba ya una nota suscrita por una 鈥淐omisi贸n T茅cnica
Impugnadora del V Congreso鈥, en la cual se daban las razones de la impugnaci贸n.
Uno de los firmantes era Francesc Bold煤, secretario de organizaci贸n del
secretariado permanente del comit茅 nacional [saliente]. Es decir, se hab铆a
aplicado, con la m谩xima diligencia, un plan previsto de antemano. Esto ven铆a a
confirmar que la delicada situaci贸n de la Organizaci贸n, en todo este tiempo,
con la primera culminaci贸n del ataque a los paralelos, no hab铆a resuelto,
definitivamente, la problem谩tica de la CNT鈥 (Relanzamiento…p谩g. 228). Y
termina Juan, refiri茅ndose a la pretensi贸n 鈥渞enovadora鈥 de los escisionistas:
鈥淟a CNT se ha renovado a s铆 misma de congreso a congreso, se ha ido
enriqueciendo con la consideraci贸n de problemas aparecidos al hilo de la
evoluci贸n y de los cambios experimentados en el mundo. Entonces, 驴qu茅 quiere
decir, en realidad, 鈥淐NT renovada鈥 o 鈥淩enovaci贸n鈥?. 驴No querr谩 decir justamente
lo contrario de lo que pretende?. Porque nosotros s贸lo podemos avanzar y
profundizar en los problemas a partir de la esencialidad o raz贸n de ser
profunda de la CNT. 驴Qu茅 quiere decir entonces paleo-anarquismo?. Dado que
anarquismo s贸lo hay uno, no puede haber un anarquismo 鈥渞enovado鈥 que acepte el
Estado o los chanchullos de los pol铆ticos, o un anarquismo que, para hacerse
aceptar, tenga que renunciar a sus esencias. Este es el caso de CNT鈥.

Juan, 铆ntimo Juan nuestro,
queremos hablarte donde est茅s o est谩s, o sea, en el coraz贸n de todos los
hombres y mujeres que te han querido y acompa帽ado y te siguen queriendo y
acompa帽ando. Juan, querido Juan, queremos conversar contigo, para que la
memoria de ti no sea ausencia, puro expediente de c茅lulas cerebrales pasado a
la palabra hueca, sino activa presencia dentro de nosotros. Juan, amigo, 驴qu茅
decirte? A veces, hasta las palabras dan asco. As铆 que, s贸lo gracias, gracias
por tu luz y por tu ejemplo.

Extra铆do del libro: Reflexiones para la acci贸n III, p谩gs 121-129 de
Jos茅 Luis Garc铆a R煤a




Fuente: Pacosalud.blogspot.com