May 18, 2022
De parte de Amor Y Rabia
8 puntos de vista

por Rabioso

La primera vez que vi a Paco fue en un acto p煤blico en memoria de la Rep煤blica, en 1989. Por aquella 茅poca estaba yo, punki perdido, en la 贸rbita de la organizaci贸n llamada CNT que, tras perder el juicio de las siglas, se transform贸 en la CGT. Tan s贸lo intercambi茅 con 茅l unas palabras, pero conocerle aquel d铆a fue fundamental para acontecimientos posteriores.

Era aquella una 茅poca en la que el papel de la izquierda en Valladolid (y con izquierda me refiero a la extrema izquierda, y no al sector reformista del poder) era cuasi inexistente. De las organizaciones que hab铆an protagonizado las luchas sociales de la Transici贸n s贸lo quedaba el recuerdo, debido a la brutal desmovilizaci贸n que sigui贸 a la llegada al poder de Felipe Gonzalez. La pasividad lleg贸 a tal extremo que hubo manifestaciones convocadas por las Juventudes Libertarias en las que hubo m谩s periodistas que manifestantes. Era la paz, la paz de los cementerios.

El anarquismo vallisoletano sobrevivi贸 mediate la b煤squeda de grietas en la pacificada sociedad, para sembrar la semilla de la rebeld铆a. El Garbanzo Negro, un colectivo dedicado a labores contraculturales, jug贸 un papel clave en sabotear esa sociedad perfecta, o m谩s bien perfectamente lobotomizada. Uno de las semillas de sus actividades ser铆a el Bar Kaos, situado al lado de la delegaci贸n del engendro vaticano.

No fue el Kaos el 煤nico bar de izquierdas, ya que no muy lejos estaba La Bici, estrechamente relacionada con la CNT / luego CGT. Ambos eran el refugio de los 煤ltimos mohicanos que se negaron a rendirse a los cantos del sistema, siendo el Kaos el lugar donde socializaba la juventud m谩s inconformista de la ciudad, gracias a a libertad que nos daban Antonio y Javi. El Kaos era, en definitiva, el lugar en el que se mezclaron los derrotados de la Transici贸n con la nueva generaci贸n.

De vez en cuando ve铆a a Paco en la Bici y en el Kaos, y un d铆a le propuse quedar para hablar. En aquella 茅poca estaba yo a la b煤squeda de un lugar donde pudiese reunirse el Kolectivo Resiste, grupo que pusimos en marcha yo y Gibello, un camarero del Kaos. En aquella 茅poca estaba afiliado a la CGT, pero una bronca que sobre la supuesta obligatoriedad de poner “CGT” en una revista que quer铆a sacar me llev贸 a buscar un local en el que pudi茅semos estar a salvo de cualquier intento de manipularnos.

Es preciso se帽alar que la CNT vallisoletana hab铆a sido una de las agrupaciones locales que m谩s hab铆a sufrido con la escisi贸n, ya que la inmensa mayor铆a de la militancia se hab铆a pasado a la CGT. Tan s贸lo se quedaron la mayor铆a de los mayores y los jubilados, y una minor铆a 铆nfima de gente j贸ven, que fue abandonando durante la traves铆a del desierto que fue la d茅cada de los 80: en 1989, la CNT local era, en t茅rminos de visibilidad, poco m谩s que la firma de los carteles que pegaban. La herida de la escisi贸n estaba muy presente cuando me reun铆 con Paco para pedir usar el local de CNT.


La Bici y el Kaos como puntos de encuentro, las Jornadas Culturales Libertarias como instrumento de debate y difusi贸n de ideas libertarias, y el antimilitarismo como mecanismo de movilizaci贸n y militancia, claves de la revitalizaci贸n del anarquismo en Valladolid en los 90

En una manifestaci贸n de la t铆pica insolencia de la juventud -ten铆a poco m谩s de 20 a帽os- les ped铆 no s贸lo las llaves de su local, sino tambi茅n que no se pasaran por all铆 cuando nos reun铆amos, para que no nos manipulasen. Hay que recordar que la ruptura entre CNT y CGT hab铆a sido no solo dolorosa sino tambi茅n violenta, y que, mientras en otros lugares hab铆a habido agresiones de miembros de la CNT a miembros de la futura CGT, en Castilla y Le贸n hab铆a sido al rev茅s, con intentos de agresi贸n a miembros de CNT, como me contar铆a a帽os m谩s tarde Teodoro, de la CNT de Palencia, que sufri贸 un intento de agresi贸n al ir a  trabajar de madrugada. Teniendo esto en cuenta, y que yo reconoc铆a abiertamente ser miembro de la CGT, las posibilidades de conseguir mis objetivos eran objetivamente nulas. Y, sin embargo, ocurri贸 el milagro: afortunadamente, Paco vino acompa帽ado de Goyo, el cual cort贸 r谩pidamente los intentos de generar una discusi贸n de Paco -sobre Federica Montseny-, y yo obtuve poco despu茅s las llaves del local.

La CNT ten铆a por entonces un local en una buhardilla de la Plaza Mayor, que hab铆a sido adaptada para su uso por anarquistas ya jubilados que hab铆an sufrido el infierno del nacionalcatolicismo, neg谩ndose hasta el final de sus d铆as a renegar de sus ideas. Un buen indicio del estado de la izquerda local es que, para poder pagar el alquiler, la CNT busc贸 en vano a otra organizaci贸n que quisiera compartir el local, pero al final la 煤nica de confianza que encontraron fue una agrupaci贸n cultural dedicada  al baile flamenco.

El Kolectivo Resiste se reuni贸 un par de veces en el local en su ef铆mera existencia, pero no tard贸 en disolverse. Pero eso fue suficiente para que la gente joven conociera su existencia y empezara a acercarse por all铆, debido a que estaba cerca de la Plaza de Cantarranas y sus alrededores, foco de los bares alternativos de Valladolid. En un principio, el local estaba bastante desangelado y ten铆a poco uso, debido a lo min煤sculo de la CNT vallisoletana en aquella 茅poca y a que carec铆a de calefacci贸n. Sin embargo, el local empez贸 a llenarse de j贸venes gracias a las reuniones que se celebraban de manera informal los jueves, en las que tomando un vino se hablaba de manera espont谩nea de la realidad que nos rodeaba.

Si alguien me pidiese que definiese el para铆so se帽alar铆a sin duda a aquella 茅poca de mi vida, a aquellas veladas sin fin en el local de la Plaza Mayor. Hijo del lumpenproletariado que tanto despreciaba Marx, acababa de salir de una infancia y adolescencia que hab铆an sido un infierno, y me mov铆a en ambientes marginales, a medio camino entre las drogas duras y la delincuencia. Puedo decir sin dudarlo que ese local, aquellas reuniones y las discusiones que tuvimos fueron para mi la entrada en un mundo nuevo, cambiando el rumbo de mi vida.

De la misma manera que el Kaos daba libertad a los j贸venes para hacer cosas, en las discusiones de los jueves en la Plaza Mayor no hab铆a l铆mites en las opiniones. El formato era la lucha de las ideas del debate socr谩tico que defendi贸 Paco toda su vida, y la 煤nica regla era que sali茅ramos de all铆 tan amigos como hab铆amos entrado, sin personificar las discusiones ni enemistarnos por pensar de manera diferente. Aquellas discusiones marcaron para toda la vida a los j贸venes que en ellas participaron.

Las reuniones de los jueves eran la continuaci贸n de las veladas de la Asociaci贸n Luis Vives bajo el Franquismo, y lograron el milagro de la transmisi贸n generacional de ideas y experiencias, evitando el enfrentamiento generacional que tuvo lugar en la CNT tras su reconstrucci贸n y que fue sin duda uno de los principales motivos de su fracaso. La brecha generacional era enorme: con la excepci贸n de Isa, 煤nica superviviente de la generaci贸n que vivi贸 en su juventud la Transici贸n, el resto podr铆an haber sido nuestros padres. Afortunadamente, Paco se encargaba de romper el hielo, provocando discusiones con un m茅todo muy sencillo: llevarnos la contraria. Cuando alguien repet铆a consignas contra el ej茅rcito, 茅l defend铆a al militarismo, y si alguien atacaba el Estado, 茅l lo defend铆a.  As铆, en lugar de adoctrinar, nos forzaba a reflexionar sobre nuestras palabras, para no repetir como loros lo que hab铆amos le铆do o nos hab铆an dicho.

Seg煤n el informe “Vigilando al vigilante. Espionaje policial sobre Nodo50 y el movimiento antiglobalizaci贸n”, publicado el 15 de marzo de 2002, el Ateneo Libertario Gregorio Batic贸n era una de las organizaciones m谩s vigiladas por la Guardia Civil, al nivel de ATTAC, CGT, o la CNT (ENLACE)

Las reuniones de los jueves pronto atrajeron la atenci贸n de gente joven, 谩vida por conocer cosas y, de este modo, entre vino y vino, y tapa y tapa, las ideas humanistas del anarquismo fueron sembradas entre aquellos j贸venes que se acercaban por el local de la Plaza Mayor semana tras semana. Un detalle importante es la falta de inter茅s de la CNT en esta 茅poca por crecer: a m铆 personalmente me cost贸 una discusi贸n de varias horas el convencerles de que me dejasen afiliarme. Esto era un eco de la organizaci贸n de la CNT bajo el franquismo, cuando para sobrevivir se organiz贸 por grupos de afinidad. Lo cierto es que esta reticencia a crecer cuando habr铆a sido f谩cil hacerlo asegur贸 que el n煤cleo local de Valladolid estuviera formado de gente convencida, y cuyas ideas se conoc铆an bien, al haber tenido que mostrarlas desde todos los 谩ngulos en las discusiones de los jueves; por ello, cuando la CNT empez贸 a crecer, si alguien que no se conoc铆a quer铆a afiliarse, se le dec铆a que se pasara por las reuniones de los jueves, lo que nos salv贸 de m谩s de un disgusto.

Pero los jueves no eran un filtro, aunque acabasen funcionando como tal. En aquellas reuniones nos pon铆amos a prueba, nosotros y nuestras ideas, forz谩ndonos a aceptar nuestros errores. Recuerdo, por ejemplo, que en una reuni贸n sobre un tema que he olvidado defend铆 mi posici贸n con datos y argumentos muy precisos, fruto de haber le铆do sobre el tema, pero me dio igual: Bea, una compa帽era trabajadora de la limpieza, sin haberse preparado el tema dijo un par de frases  que hicieron que mis argumentos de deshicieran como un iceberg en el Sahara. Y es que de eso se trataba: de que fuese el sentido com煤n, y no el dogma, lo que se impusiera.

La entrega de llaves del local se realizaba en base a la confianza ganada en las discusiones y no en funci贸n de la afiliaci贸n a la CNT, y su espacio, que anta帽o se antojaba enorme, empez贸 a quedarse peque帽o, mientras se llenaba de vida. Es por aquel entonces cuando Paco propuso poner en marcha unas Jornadas Libertarias, continuaci贸n de las Jornadas Culturales Libertarias que se hab铆an celebrado en Valladolid durante la Transici贸n. Se sacaron para ellos unos carteles enromes gracias a Isa, que trabajaba en Graficas Germinal, una cooperativa creada con ayuda de Paco a partir de las m谩quinas que anta帽o hab铆a pertenecido al diario Castilla Libre de la CNT durante la Segunda Rep煤blica. Las Jornadas, en cuya organizaci贸n fue fundamental el papel de Isa (como de las que siguieron), fueron un 茅xito de asistencia, y atrajeron a煤n m谩s gente hacia la CNT.

No tard贸 mucho tiempo y en 1991 se form贸 un grupo anarquista juvenil, Despertar Libertario, formado en su mayor铆a por insumisos, y el local se convirti贸 en nuestro centro de reuniones. No tardamos en sacar un 贸rgano de expresi贸n, En la linea del frente, a iniciativa de Pablo, insumiso que public贸 despu茅s durante a帽os El Aullido. Tras una etapa inicial en la que hac铆amos carteles enormes a mano, Isa nos ayud贸 a sacar carteles en imprenta, m谩s peque帽os pero con grandes tiradas, lo cual, junto a pegatinas, nos dio una gran visibilidad en la ciudad. Despertar Libertario no tard贸 en contactar con otros grupos similares en Palencia y Zamora, que ayudaron a revltalizar la CNT en la regi贸n y, tras contactos con la FAI y la FIJL se decidi贸 entrar en esta 煤ltima. En 1995 se abandon贸 la FIJL, dando lugar a la creaci贸n del grupo Amor y Rabia.

Las actividades de la Plaza Mayor no tardaron en estar en el punto de mira del Estado, especialmente tras abrir las puertas y presentarnos como un Ateneo Libertario. Un an谩lisis de Nodo50, el proveedor de internet para organizaciones de izquierda en el que estaba nuestra web, puso de manifiesto que era una de las m谩s vigiladas de todo el Estado, junto a las de organizaciones como CNT o CGT. Posteriormente supimos que hab铆a habido infiltrados policiales que se pasaban por las tertulias de los jueves del Ateneo, y que sal铆an de all铆 con un l铆o terrible, al haber esperado encontrar un grupo dedicado a organizar manifestaciones y en lugar de ello encontrarse con debates sobre los temas m谩s variados, algo para lo que no estaban preparados ni entend铆an.

El crecimiento de la CNT y el amplio n煤mero de personas que iban al local puso de manifiesto que se estaba quedando peque帽o; por ello, cuando en 1996 la CNT recibi贸 dinero del gobierno a cuenta del patrimonio hist贸rico incautado por el franquismo, se iniciaron tr谩mites para recibir una parte y poder comprar un local, en cuya b煤squeda Paco participar铆a activamente.

Esquela anunciando la muerte de Paco

El nuevo local vino acompa帽ado de profundos cambios en el seno de la CNT vallisoletana. La muerte de Goyo, la marcha de varios j贸venes que hab铆amos jugado un papel destacado, y la puesta en marcha de la CNT como un sindicato de verdad, todo ello dio lugar a un cambio en la relaci贸n de fuerzas en su interior y puso en marcha una nueva din谩mica, que aunque aparentemente era similar a la anterior no tardar铆a en mostrar sus diferencias. Tras el traslado de la Plaza Mayor a la calle Juan Bravo, en la Circular, el Ateneo sigui贸 funcionando, pero no durar铆a mucho. Al relanzarse la CNT como un sindicato, la forma de actuar pas贸 a ser la de una organizaci贸n sindical, eliminando el consenso basado en discusiones con meras votaciones, y dejando de hacer un filtrado ideol贸gico de las personas que se quisieran afiliar; esto permiti贸 crecer, pero tambi茅n abri贸 las puertas a una nueva generaci贸n que no ten铆a inter茅s en el ateneo, que se hab铆a pasado a denominar Ateneo Libertario Gregorio Batic贸n en memoria de Goyo.

Fue as铆 como empez贸 la etapa final de la militancia de Paco: primero se acab贸 disolviendo el Ateneo, por la falta de inter茅s de la nueva generaci贸n ahora mayoritaria en CNT. Luego empez贸 a darse marcha atr谩s en temas como la participaci贸n en la manifestaci贸n del 20-N, anta帽o rechazada por considerar el antifascismo un instrumento reformista, o el acudir a la fiesta de Villalar, rechazada por ser un s铆mbolo nacionalista y burgu茅s. Finalmente tuvo lugar la salda de Paco de la CNT. Tras apoyar, como representante de la CNT en una coordinadora, a una persona reprimida por el Estado sin pasarlo previamente por la asamblea del sindicato, le fue quitado el cargo en una reuni贸n sin que pudiera defenderse, lo cual le dej贸 muy dolido. Poco despu茅s se fue a su casa a pedirle que devolviese el carnet de CNT, algo que nunca se hab铆a hecho antes. As铆 acab贸 una etapa del anarquismo en Valladolid. 




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com