October 5, 2021
De parte de La Haine
176 puntos de vista


O Guisa o Praga

El ciclo pol铆tico que irrumpi贸 en el espacio p煤blico cubano el 煤ltimo fin de semana de noviembre del 2020 a煤n no ha cerrado. Por el contrario, entra en su fase m谩s aguda de disputas, y el primer aniversario de esa fecha se perfila como la puesta en escena de una gran confrontaci贸n.

El d铆a seleccionado es el 20 de noviembre. Anunciado como por un c谩lculo banal — el primer s谩bado despu茅s de la apertura al turismo — , vocero de prop贸sitos en apariencia humanitarios — contra la violencia, por el cambio, por la democracia, etc茅tera, todas en este nivel de abstracci贸n y sin apellidos — , encubridor de su contenido pol铆tico con una ret贸rica legalista sobre el derecho a manifestarse. En resumen, portador de lo m谩s “limpio”: lo m谩s c铆vico, lo m谩s pac铆fico, lo m谩s plural.

La marcha, sin embargo, no elige su fecha por azar matem谩tico, antes bien, la propia fecha dice lo que la marcha se propone, a lo que aspira: no es una marcha sobre el presente de Cuba sino la conmemoraci贸n de una historia prestada, re-run, re-play, reboot, refrito: el 20 de noviembre de 1989 comenzaba en Checoslovaquia la “Revoluci贸n de Terciopelo”, y se pon铆a en movimiento la secuencia que llev贸 al fin de aquel “socialismo”. Nada m谩s parecido al Foro C铆vico de Vaclav Havel que este Archipi茅lago de Yunior Garc铆a — aunque esta segunda vez no acontezca siquiera como farsa — . Y aunque a Checoslovaquia y Cuba las unieran una vez la misma palabra, socialismo, hay entre las dos historias nacionales una diferencia fundamental que es favorable a Cuba y se sustenta en la autenticidad y radicalismo de su revoluci贸n.

Con la mirada puesta en el antecedente se帽alado, hay que replantearse la iniciativa de esta contrarrevoluci贸n “respetuosa” de una legalidad que “le favorece”. La pregunta sobre la convocatoria que ha lanzado Archipi茅lago se est谩 dirimiendo en t茅rminos en los que solo el bloque pol铆tico que la enuncia puede vencer: 驴se puede o no autorizar la marcha contrarrevolucionaria del 20 de noviembre? Para esta pregunta, formulada en tales t茅rminos, no existe respuesta capaz de beneficiar a los intereses del pueblo, de la Revoluci贸n.

Si la manifestaci贸n se autoriza — y si se autorizan en general las manifestaciones contrarrevolucionarias — se legitimar谩 el accionar imperialista en la pol铆tica interna y se abrir谩 una grieta por la que fluir铆an libremente el consenso y el deseo capitalistas que se han ido acumulando durante a帽os en un sector de la poblaci贸n, y que se refuerzan con la situaci贸n excepcional de crisis en que vivimos. Una concesi贸n as铆 puede desbordarse en una situaci贸n de consecuencias pol铆ticas impredecibles. En caso de prohibici贸n de la marcha, se desatar谩 la campa帽a contra el poder del Estado para lacerar m谩s su credibilidad y alimentar el martirologio de los miembros del bloque pol铆tico de Archipi茅lago.

No nos corresponde responder la pregunta que plantea Archipi茅lago, esa duda tramposa que solo ofrece respuestas simples de “s铆” o “no” que, con independencia de la selecci贸n, ser谩n caldo de cultivo para sus intereses reaccionarios. Los revolucionarios cubanos tenemos el deber de formular una pregunta mejor, m谩s compleja, comprometida y l煤cida: 驴c贸mo satisfacer el deseo de protesta, de rebeld铆a, de insumisi贸n desde el campo de la Revoluci贸n y en favor del socialismo?, 驴c贸mo lograr que ese flujo pol铆tico, lejos de atentar contra el poder revolucionario, lo refuerce? Estas preguntas, por supuesto, no se responden con sanciones legales o disposiciones policiales, tampoco con una mejor铆a econ贸mica ni con campa帽as de comunicaci贸n: esta misi贸n hist贸rica que impone la Revoluci贸n sobre nuestros endebles hombros requiere de un amplio y desmedido despliegue de pol铆tica revolucionaria.

Por otro lado, los nuevos aspirantes a opresores necesitan acotar el 谩mbito de la rebeld铆a a los estrechos marcos de la naci贸n para extraer de la ecuaci贸n los factores externos de la crisis — de los que son astilla — y quedar en mejores condiciones de presentar su ilusi贸n de capitalismo viable. Por eso nuestra rebeld铆a comunista ha de ir al un铆sono contra la opresi贸n capitalista e imperialista a nivel internacional.

Urgen, pues, respuestas que pongan el acento sobre la recomposici贸n de la hegemon铆a, del consenso de la Revoluci贸n y de su proyecto socialista. Si recordamos los sucesos del 11 de julio, el 茅nfasis de la cr铆tica en la “indecencia” y la violencia, su fijaci贸n en el orden y el derecho revelan sus l铆mites: si lo 煤nico a mencionar de los manifestantes de aquellas jornadas eran sus “obscenidades”, “mal vestir”, “peor hablar”, su “desorden sin permiso” en medio de la pandemia, su espontaneidad reaccionaria, su violencia ciega sin objetivo “claro”, 驴qu茅 reclamar entonces a estos liberales bien portados, cargados de cartas, hasta con permisos pedidos, comedidos y ecu谩nimes, con reglamentos e itinerario?

Es la diferencia pol铆tica entonces, es la propuesta y el proyecto de pa铆s lo que est谩 sobre la mesa, es el futuro de Cuba, su Revoluci贸n y su apuesta socialista, frente a este cosplay checo de segunda mano. La manifestaci贸n propuesta para el 20 de noviembre no solo es, de facto, la “Marcha del Partido Liberal”, y, en cuanto tal, no puede ofrecerle al pueblo ni un programa positivo, sino que es, adem谩s, la avanzadilla de representantes de la agenda de Washington: es imposible que puedan enarbolar un proyecto de pa铆s decoroso.

El “d铆a despu茅s” de la marcha ser谩 el de la liberalizaci贸n de nuestra econom铆a, de la subordinaci贸n de nuestra pol铆tica a los designios de EEUU, de la promulgaci贸n de leyes sociales conservadoras que nos hagan retroceder decenas de a帽os. Ser谩 el d铆a en que una parte blanca y anticomunista de la emigraci贸n que env铆a remesas a Cuba tome las riendas y profundice la discriminaci贸n racial, esta vez con un fundamento econ贸mico reforzado. No es un futuro independiente, no es una marcha independiente, sus promotores no son independientes ni buscan independencia alguna: son c贸mplices, conscientes o no, del imperialismo y buscan la sumisi贸n a este.

Si su defecto fuese solo pecar de liberales, quiz谩s a煤n merecer铆an el perd贸n de la historia. En lo absoluto, la historia jam谩s perdonar谩 las transfusiones, transferencias y trasplantes de los que participa esta derecha nuestra en sus relaciones con otras derechas del mundo, m谩s o menos reaccionarias; en particular, sus conocidas alabanzas a connotados presidentes conservadores del hemisferio. Tampoco perdonar谩 la manera indecorosa en que replican, con aires “nuevos”, la vieja pol铆tica proimperialista y anticomunista del eje Washington-Miami, su defensa impl铆cita o expresa del bloqueo y las nuevas sanciones que lo refuerzan, o los llamados a una intervenci贸n militar. No hay, no puede haber, ni un m铆nimo de patriotismo, ni un m铆nimo de amor al pueblo, ni un m铆nimo de decoro en personas que defiendan estas pol铆ticas.

驴Y qu茅 izquierda ser谩 esa que frente a su propia incapacidad, en su ingenuidad suicida, se propone alegre como furg贸n de cola de los enterradores de la Revoluci贸n, porque busca desesperada “una salida”? Siempre dispuesta a disparar algo de pintura roja para colorear como defensores de los humildes, no solo a los enemigos de un Estado y un proyecto, que lo son y as铆 se piensan, sino a los futuros constructores de otro Estado (liberal), aliado de la derecha internacional donde su cr铆tica anticapitalista, marginada y marginal, no tendr谩 cabida y conocer谩n, sin dudas, la fuerza destructiva del capitalismo.

Hay ideolog铆a en toda proyecci贸n social, y a煤n m谩s en toda proyecci贸n pol铆tica. Los derechos humanos son pol铆ticos, la intervenci贸n humanitaria es militar, el civismo se subordina a la hegemon铆a. Es dif铆cil aceptar una “izquierda” que desea el triunfo de esta marcha. Pareciera que en su af谩n opositor aspiran en verdad a correr el mismo destino de las izquierdas bajo los reg铆menes capitalistas; es como si desearan ser “alternativos” solo en el capitalismo; se trata de la aspiraci贸n de cierta izquierda a quedar viuda de las revoluciones, como se帽alaba Eduardo Galeano. Pero tendr铆an que ascender demasiado en principios y claridad pol铆tica para resistir con la audacia de nuestros camaradas oprimidos de Chile, Colombia o EEUU ante el terror conjunto del Estado y el capital. Mas, si no llegara a asustarles este deseo inconsciente suyo, deber铆an al menos aceptar que la consecuencia inmediata de su triunfo como grupo pol铆tico implicar铆a la instauraci贸n del capitalismo en Cuba, para desgracia de los oprimidos de esta tierra.

Esta convocatoria a marchar el 20 de noviembre invoca a una naci贸n sin apellidos. No menciona el socialismo porque sabe que este dot贸 de contenidos emancipatorios a lo nacional, de una forma en que la rep煤blica burguesa neocolonial jam谩s hubiera podido. Esos que hoy nos invitan a marchar no realizan recuperaci贸n alguna de los contenidos m谩s radicales de nuestras tradiciones de lucha por la emancipaci贸n, afincadas en la necesidad de resolver los problemas m谩s acuciantes de los humildes. No veremos en sus discursos ni el antimperialismo, ni la igualdad o la justicia social, reivindicaciones populares que se ganaron en la lucha. Quieren darle la libertad a los esclavos despu茅s de 1886, democracia y derecho a la manifestaci贸n al pueblo despu茅s de 1959, Constituci贸n del 40 despu茅s de la de 1976. El problema de su tiempo hist贸rico no es el futuro, porque su 煤nico futuro es el pasado.

Que esta paradoja sea posible es, en parte, responsabilidad del campo revolucionario, responsabilidad nuestra. Que el pasado parezca moderno es un resultado tambi茅n de nuestros retrocesos, abandonos, ausencia de profundizaciones en el programa de la Revoluci贸n, de la escasez de debates, de las dificultades en el ejercicio de un verdadero poder popular. Ellos han avanzado ah铆 donde retrocedimos.

Hemos cre铆do que los procesos hist贸ricos son irreversibles, que los derechos son para siempre. 隆No!, es necesario seguir triunfando porque en cada batalla le va la vida a la Revoluci贸n. No olvidemos que Fidel, en el modo en que escogi贸 morir, nos dijo: 隆No sean adoradores de estatuas o escuelas de nombres notables, sean revolucionarios, hagan la Revoluci贸n! No basta gritar 隆yo soy Fidel!: toca serlo.

Hay una lecci贸n hist贸rica, traum谩tica, que nos lega el 11 de julio a los revolucionarios cubanos. Si el 27 de noviembre la izquierda emergente pod铆a tomar el liderazgo, ese d铆a de verano solo el campo de la Revoluci贸n en su conjunto, con el Estado y el Partido a la cabeza, pod铆a dar frente al evento, y solo desde ah铆 ten铆a capacidad de respuesta.

Nosotros, en tanto comunistas y revolucionarios, so帽amos un mundo sin capitalismo y sin Estados. Pero entendemos, al un铆sono, la necesidad de un gran poder de la Revoluci贸n que sostenga y haga efectivo su aun mayor proyecto emancipador: la forma actual de ese poder se encuentra en c贸mo se resuelven las tensiones entre el Estado que sobrevino a la Revoluci贸n y los revolucionarios que le exigen su profundizaci贸n comunista. Ante el Estado, es nuestro deber criticarlo en todo, presionarlo siempre, para que sea cada d铆a m谩s del pueblo, de la Revoluci贸n, del socialismo, de la democracia. No tendremos m谩s socialismo si no hacemos a nuestro Estado m谩s emancipador y emancipado, pero tampoco tendr铆amos socialismo si nuestro Estado se debilitara hasta un punto de no retorno. Es esto 煤ltimo, precisamente, lo que pretenden lograr parte de los entusiastas del 20 de noviembre.

Un 20 de noviembre que nos lleva, como pueblo, a los mismos lugares de hace treinta o sesenta a帽os, cuando no peores: no hacia sociedades pr贸speras para todos, sino hacia la clausura de toda posibilidad de democracia y justicia m谩s all谩 del capital y el parlamentarismo. Lejos de su pretendido pacifismo, ser铆a esta una fecha violenta, no solo porque pretende saltarse un orden democr谩tico establecido, sino por su servilismo, activo o pasivo, a la hostilidad de los EEUU. No es otra la “paz” que proponen que la de los sepulcros de todo futuro en los estancados lodazales de lo igual, lo “normal”, y no m谩s que borrar toda victoria que, a diferencia de la de la Plaza Wenceslao o de los Astilleros de Gdank, este pueblo conquist贸 a costa de la sangre de miles, defendi贸 con las armas y sostuvo en su esperanza.

Aquel ciclo de ofensiva reaccionaria abierto el 27 de noviembre podemos interpretarlo como la breve pero intensa campa帽a de verano que desatara la dictadura de Fulgencio Batista contra el Ej茅rcito Rebelde en la Sierra Maestra. Para vencer este aluvi贸n de campa帽as contrarrevolucionarias, acciones anticomunistas, propagandas de odio, bloqueos econ贸micos, articulaciones burguesas, pol铆ticas imperialistas, anticubanas y procapitalistas, debemos repetir el gesto audaz de los barbudos: de la organizaci贸n de la resistencia a la contraofensiva estrat茅gica. Nuestro 20 de noviembre no ser谩, pues, aquel de 1989 sino el de 1958. No el de Praga, sino el de Guisa: el de la batalla de Guisa. No los 煤ltimos d铆as de la experiencia checoslovaca, sino los primeros d铆as de los cruentos combates finales del Ej茅rcito Rebelde, finales que iluminaban nuevos comienzos.

Por supuesto, ni esta derecha est谩 organizada como una sanguinaria dictadura, ni el campo de la revoluci贸n se reduce a rebeldes y clandestinos; tenemos, por el contrario, una historia de revoluci贸n en el poder que es preciso continuar de la manera m谩s leal posible a su proyecto radical de emancipaci贸n.

Debemos apostar por una soluci贸n de m谩ximos, adelantar las leyes que profundicen la democracia socialista, abrir un debate p煤blico y masivo sobre la participaci贸n y la democracia. El socialismo no puede permitirse el lujo de abdicar de las llamadas libertades pol铆ticas y dejar ese resquicio abierto a la oportunista explotaci贸n de sus enemigos. 隆No!, el socialismo conoce formas de libertades pol铆ticas y democracia popular superiores a lo que pudiera ofrecer el capitalismo. La historia de la Revoluci贸n nos ofrece la posibilidad de ampliar sus conquistas en este sentido: fortalecer el poder popular a todos los niveles, retomar la Asamblea General Nacional que sancion贸 las dos declaraciones de La Habana, recuperar el mecanismo de los parlamentos obreros, potenciar el rol de los sindicatos, y m谩s.

Se agrandar铆a as铆 el consenso de la Revoluci贸n, mas no por eso dejar铆amos de tener enemigos. No podr谩 entonces temblarnos la mano para trazar la raya que nos separa: ni un paso atr谩s ante el consenso de las mayor铆as, nada que ceder ante el imperialismo y sus sirvientes; ni un paso atr谩s ante las conquistas de la Revoluci贸n, nada que ceder ante las fuerzas destructivas del capitalismo.

Ese es el gesto de rebeld铆a que necesitamos abrazar como pueblo. Por eso repetimos junto a Mart铆: 隆o Guisa o Praga!; o la recuperaci贸n de la rebeld铆a por y desde la Revoluci贸n o la protesta destructiva de un liberalismo escler贸tico; o el relanzamiento de una hegemon铆a que ponga en su centro la emancipaci贸n o el retorno a un pa铆s sin esperanzas ni futuros; o la profundizaci贸n del socialismo en Cuba o el fin de la Revoluci贸n cubana.

La situaci贸n en que nos encontramos puede leerse como una crisis sin soluciones o como una oportunidad. Pero esta no se nos brindar谩 por s铆 sola, habremos de construirla. Guisa no se nos dar谩 como mera fecha del calendario. Debemos hacer a Guisa nuestra, refundarla. Guisa no es un lugar del pasado que se pueda reactivar por mera declaraci贸n discursiva, sino un espacio que arrancarle al presente con una nueva praxis revolucionaria, un campo de batalla actual desde el cual luchar, esta vez y siempre, por el triunfo de la revoluci贸n, que tendr谩 que ser el triunfo de los que cayeron en su lucha por un mundo mejor, el triunfo del socialismo, el triunfo de la utop铆a, el triunfo del pueblo: si de lucha se trata.




Fuente: Lahaine.org