May 8, 2021
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Los resultados de las elecciones de la Comunidad de Madrid han sido hist贸ricos, y de los que podr谩n realizarse extensas tesis doctorales en los campos de la sociolog铆a y ciencia pol铆tica. Las derechas han arrasado con una alta participaci贸n de una forma generalizada en la inmensa mayor铆a de pueblos y ciudades de todo Madrid. Una victoria electoral de la reacci贸n siempre tiene consecuencias negativas. Para empezar, supone un impacto negativo en el electorado de izquierdas e inevitablemente conlleva un efecto de des谩nimo y frustraci贸n entre el activismo social, sindical, vecinal y pol铆tico. Pero para dar un vuelco a la situaci贸n actual, primero hay que entenderla con rigurosos an谩lisis de clase. Al 茅xito en imponer un modelo econ贸mico y sociopol铆tico radicalmente neoliberal en Madrid contribuyen diversos factores. No podemos profundizar en todos ellos a la vez. Podemos hablar del uso demag贸gico de la inmigraci贸n, la gesti贸n de la pandemia y el auge del nacionalismo espa帽olista como aglutinante de la derecha. Pero son factores que no lo explican todo. Es muy probable que algunos de ellos ya existieran antes de la irrupci贸n de Vox y de la extensi贸n de la tr谩gica pandemia del coronavirus. Por ejemplo, el car谩cter centralista de nuestro sistema, que se traduce en la concentraci贸n de sedes de grandes empresas, organismos de la c煤pula judicial y militar, alto funcionariado del Estado, etc. En Madrid viven buena parte de las elites econ贸micas y pol铆ticas espa帽olas de diferentes rangos.

Existe una combinaci贸n de causas, algunas de ellas estructurales y particularmente complejas. No podemos olvidar que la Comunidad de Madrid ha estado durante d茅cadas a la vanguardia en pol铆ticas conservadoras, reaccionarias y neoliberales. Durante muchos a帽os se han aplicado privatizaciones y un debilitamiento constante de lo p煤blico en beneficio de lo privado. Esta pol铆tica la han protagonizado gobiernos al servicio de los intereses empresariales en una escandalosa defensa del sector m谩s rico de la sociedad. Las pol铆ticas neoliberales han supuesto profundos cambios sociol贸gicos, ideol贸gicos, urban铆sticos, laborales, de pensamiento, etc., que han tenido consecuencias pol铆ticas e ideol贸gicas perjudiciales para la izquierda y beneficiosas para la derecha. Hablamos de hegemon铆a ideol贸gica de la derecha, y de que muy a nuestro pesar, hoy Madrid es turbocapitalismo, donde el capital privado ha conseguido ganar fuerza y terreno en todo. Hemos tenido a una alcaldesa de Madrid, Ana Botella, con continuas declaraciones menospreciando los efectos del cambio clim谩tico. Hemos soportado a un presidente de la CEOE, D铆az Ferr谩n, hoy en la c谩rcel, diciendo abiertamente que 鈥淓speranza Aguirre es cojonuda鈥. Hemos tenido a un expresidente de la Comunidad en la c谩rcel, Ignacio Gonz谩lez, al que encontraron en casa 900.000 euros en met谩lico cuando fue detenido. Sin olvidar que un consejero y ex alcalde del PP solt贸 en p煤blico que las feministas eran mujeres 鈥渁margadas y fracasadas鈥. Ni que decir de la trama Gurtel, o la P煤nica, con la financiaci贸n de empresarios al PP y sus campa帽as electorales.

Gobiernos al servicio de la sanidad y educaci贸n privada y concertada

Si analizamos el 谩mbito educativo, encontramos que en Espa帽a la educaci贸n privada y concertada ha aumentado frente a la p煤blica. Un estudio de 2017 se帽alaba que en Espa帽a hay menos alumnos en la educaci贸n p煤blica que la media europea. Mientras en Europa la media de estudiantes en la p煤blica era del 81 % en Espa帽a era del 68 %1/. Entre 2007 y 2017 la inversi贸n en educaci贸n p煤blica creci贸 un irrisorio 1,4 %, mientras que la concertada se benefici贸 de un aumento del 25 %2/. En 2019 se public贸 un estudio se帽alando que los colegios privados y concertados duplicaron sus ingresos en 13 a帽os. No hablamos de un problema exclusivamente madrile帽o, pero no olvidemos que la Comunidad de Madrid suele estar a la cabeza en los estudios y estad铆sticas respecto a colegios privados, concertados y alumnos matriculados en dichos centros. En el a帽o 2011 la Plataforma Soy Publica, realiz贸 un estudio se帽alando que Madrid era la 煤nica Comunidad Aut贸noma que ten铆a m谩s colegios privados que p煤blicos, concretamente 1.605 p煤blicos frente a 1.651 concertados o privados. Datos de la propia Comunidad de Madrid de 2018 indicaban que en diez a帽os, del curso 2007/08 al de 2017/2018, de los 167.057 nuevos alumnos, 128.937 se matricularon en centros privados o concertados, lo que supone el 77,7 % del total3/. Bajo la excusa de libertad de elecci贸n y mientras se reduc铆an los centros p煤blicos, la inversi贸n de gasto p煤blico en convenios con colegios concertados ha amentado a帽o tras a帽o. En 2006 se public贸 que centros educativos madrile帽os del Opus Dei que segregan a los alumnos por sexo eran subvencionados con dinero p煤blico4/. El gasto p煤blico educativo destinado a la concertada en Madrid ha pasado del 13 % en 2002 al 19,7 % en 2017, quedando lejos del 8% que destina Canarias. Madrid ocupaba el segundo puesto en el ranking de gasto p煤blico en conciertos educativos, siendo solo superada por el Pa铆s Vasco. Por el contrario un informe del BBVA ha se帽alado que Madrid es la Comunidad con menor gasto p煤blico en educaci贸n, siendo el Pa铆s Vasco la primera5/. Es decir, de 17 CC AA, hay 16 que invierten m谩s en educaci贸n que Madrid. Por tanto, el esquema madrile帽o se basa en disminuir inversi贸n en educaci贸n p煤blica, gastando en ella menos que nadie, y a su vez aumentar la inversi贸n en la concertada hasta quedar de los primeros. Por si fuera poco tambi茅n se regala dinero a la privada. El Pa铆s public贸 el a帽o pasado que la Comunidad de Madrid gastaba dinero p煤blico en becar plazas de bachillerato de centros privados6/. Es sencillamente el colmo que un gobierno pague a quien quiera cursar estudios en una etapa educativa no obligatoria en centros privados. Proliferan y aumentan los cheques escolares para pagar a quienes no estudian en la red p煤blica. En 2018, el gasto en estos cheques aument贸 un 28 % llegando a los 1100 millones de euros7/. El a帽o pasado se regalaron 51,2 millones de euros m谩s de lo previsto en presupuestos a la concertada8/. Adem谩s, los gobiernos de la Comunidad de Madrid han estado cediendo edificios, terrenos y parcelas p煤blicas para la construcci贸n de centros concertados y privados. UGT denunci贸 que con esta pr谩ctica9/ se hab铆an entregado 82 parcelas entre el a帽o 2000 y 2013, a precios irrisorios, con blindaje para varias d茅cadas y en ocasiones con el Opus Dei de beneficiario. Hablamos de casi dos millones de metros cuadrados cedidos. Se ha degradado a la educaci贸n p煤blica hasta niveles muy preocupantes, mientras que se ha potenciado la privada y concertada, creando una red de intereses favorables a la derecha. Se ha potenciado una falsa sensaci贸n de estatus y elitismo entre un sector de familias con hijos en educaci贸n privada y concertada, que se acompa帽a de 鈥渢emor a la izquierda鈥. Un reciente art铆culo en el peri贸dico La Raz贸n se titulaba 鈥淟a escuela concertada teme un gobierno de izquierdas鈥, en el que el secretario general de Escuelas Cat贸licas de Madrid expresaba: 鈥淪i hay un cambio de gobierno, lo vamos a pasar mal鈥, a帽adiendo que la izquierda iba a entrar 鈥渁 gobernar con el cuchillo entre los dientes contra la concertada鈥10/. En realidad, sucede que los gobiernos madrile帽os aseguran en p煤blico que defienden por igual la escuela concertada, privada y p煤blica. Luego, en la pr谩ctica desprestigian y degradan la p煤blica, y privilegian a la concertada para que tenga m谩s atractivos (muchas veces falsos y enga帽osos), infraestructuras, recursos, menos masificaci贸n, etc., para crear la sensaci贸n de que meter a los hijos en la p煤blica o volver a ella debe ser un horror, pensando que las diferencias son abismales. Por tanto, se intenta forjar una mentalidad com煤n para despreciar y/o huir de lo p煤blico. Crean el caldo de cultivo a trav茅s de los medios reaccionarios para sembrar el p谩nico de que 鈥渧iene la izquierda a obligarte a llevar a tus hijos a la p煤blica鈥. Esta situaci贸n construida y calculada a trav茅s de decisiones pol铆ticas planificadas solo tiene una salida que se resume en una apuesta de izquierdas y valiente por acabar de una vez con los conciertos y aumentar dr谩sticamente la inversi贸n en la educaci贸n p煤blica y su calidad en todos los sentidos.

En la sanidad tambi茅n se ha potenciado lo privado frente a lo p煤blico. Madrid est谩 a la cabeza en seguros sanitarios privados, no siendo superada por ninguna Comunidad Aut贸noma. Una cuarta parte de todos los seguros m茅dicos privados en Espa帽a son de madrile帽os. Por otro lado, estamos a la cola en gasto sanitario p煤blico, tanto en PIB como en euros por habitante, dedicando el 3,6 % del PIB. Ninguna Comunidad invierte menos en Sanidad en dichos t茅rminos. A su vez, uno de cada dos euros invertidos en sanidad es destinado a la privada11/. M谩s de la mitad de los hospitales madrile帽os son privados. Adem谩s, hay diversos estudios se帽alando que la privatizaci贸n y gesti贸n privada conlleva sobrecostes para el erario p煤blico. El Tribunal de Cuentas se帽alaba en 2018 que la asistencia a pacientes en hospitales madrile帽os concertados costaba seis veces m谩s que la asistencia en un hospital p煤blico. Por otro lado, se ha normalizado que empresas controladas por Florentino P茅rez consiguieran constantemente adjudicaciones de contratos millonarios con la Comunidad de Madrid, en ocasiones gracias a la privatizaci贸n de servicios hasta entonces realizados en la red sanitaria p煤blica. Ayuso adjudic贸 siete millones de euros a Clece, filial de ACS, para la limpieza de hospitales como el de IFEMA. Hablamos de pr谩cticas naturalizadas que cada vez causan menor esc谩ndalo. Lo mismo ocurre sobre la relaci贸n del f煤tbol y los intereses empresariales. Un ex directivo del Real Madrid aseguraba en el diario As en diciembre de 2013 que en el palco del Bernab茅u coincid铆an 鈥渓os personajes m谩s importantes del mundo de la pol铆tica, de la judicatura, de la administraci贸n, de las grandes empresas y de los medios de comunicaci贸n鈥, y que 鈥淔lorentino enarbola la bandera del Madrid para que le concedan una reuni贸n con el presidente de cualquier pa铆s o con las empresas m谩s importantes鈥, e incluso que 鈥渦tiliza las giras para hacer negocios para ACS鈥12/. En este sentido, es preocupante que ante una situaci贸n tan evidente, no haya habido apenas protestas contra la propuesta de Superliga europea apoyada por Florentino. Nada que ver con la rebeli贸n producida entre aficionados ingleses de equipos como el Liverpool, Chelsea o Manchester United.

El movimiento obrero madrile帽o ayer y hoy

La clase trabajadora de la Comunidad de Madrid ha cambiado significativamente en los 煤ltimos 40 a帽os. La sociolog铆a urbana, vida social, el paisaje f铆sico, urbano e industrial, modos de vida y pensamiento, dispositivos culturales, etc., han cambiado notablemente. Apenas quedan restos de aquellas concentraciones industriales en numerosos barrios y pueblos de la periferia, caracterizados por pol铆gonos con grandes f谩bricas que empleaban a un elevado n煤mero de trabajadores, en donde la actividad y organizaci贸n sindical era significativa. Existian numerosas empresas manufactureras en las que se fabricaban galletas, juguetes, ropa, etc. Incluso en empresas medianas de este tipo exist铆a organizaci贸n sindical. En los barrios hab铆a un movimiento y organizaci贸n vecinal fuerte. El sindicato, barrio, lugar de trabajo, Asociaci贸n de Vecinos eran lugares de encuentro colectivos en los que el apoyo mutuo estaba significativamente extendido. Hablamos de un contexto sociopolitico que hemos perdido, y que cada vez se encuentra m谩s olvidado. En Madrid contamos con ejemplos de Memoria Hist贸rica muy recientes. Nunca se deber铆a olvidar que en Parla, en una manifestaci贸n vecinal en 1979 contra la escasez de agua, un chaval de 14 a帽os, Ursino Gallego muri贸 a causa de las cargas policiales13/.

Por otro lado, hoy, cuando se percibe con naturalidad, e incluso como algo positivo, la construcci贸n de centros comerciales, se olvida la masiva lucha vecinal de los a帽os 70 y 80 contra la construcci贸n del centro comercial la Vaguada. Vecinos, trabajadores y peque帽os comerciantes exig铆an que la prioridad fueran los equipamientos sociales. Se cre贸 el movimiento La Vaguada es nuestra, y se protagonizaron movilizaciones extraordinariamente masivas. Exist铆a un sentimiento colectivo de que el centro comercial no era una necesidad social para el barrio, y tendr铆a efectos negativos en el peque帽o comercio. Aunque no se pudo paralizar su construcci贸n, un movimiento organizado y reivindicativo consigui贸 que se arrancaran concesiones, como la construcci贸n de biblioteca, parque, zonas verdes, piscina municipal, centro de salud, etc., como contrapartida. Hoy algo as铆 ser铆a impensable. En este sentido, el modelo de urbanismo actual no es impugnado lo suficiente, habiendo aspectos que no se cuestionan. Se ha impulsado un modelo de viviendas cerradas y aisladas del exterior en corralas, con equipamientos exclusivos. De esta forma se puede acudir al centro comercial usando el coche al que se llega al garaje desde el ascensor, sin necesidad de conectar con la calle. Este tipo de modelo de vivienda se equipara con una identidad de elitismo y estatus que conlleva una serie de implicaciones ideol贸gicas. Mientras tanto, seguimos sin disponer de un parque p煤blico de viviendas masivo, bien dotado y de calidad. Y sigue siendo imposible acceder a la vivienda sin endeudarse en un contexto de precios de vivienda escandalosamente altos y salarios bajos.

Los planes empresariales de reconversi贸n de los a帽os 80 se sucedieron con 茅xito. La f谩brica de Neveras Kelvinator de Getafe cerr贸 en 1984 dejando en la calle a 2.400 trabajadores. Entre 1982 y 1984 hubo 6.090 despidos por cierres de empresa solo en Getafe14/. La f谩brica de ascensores Boetticher de Villaverde cerr贸 en 1992. Las f谩bricas que no cerraron sufrieron reestructuraciones y conocieron procesos de subcontrataci贸n y de degradaci贸n de condiciones laborales, y en muchos casos terminaron cerrando. Un ejemplo que podemos citar de este tipo es Standard El茅ctrica, situada en la carretera de Toledo a la altura de Villaverde, que cerr贸 definitivamente en el a帽o 2001. El movimiento obrero y vecinal era capaz de realizar convocatorias de huelgas sectoriales y locales de seguimiento extraordinariamente masivo contra el paro y los cierres, como la de 1980 en Fuenlabrada, y Getafe en 198115/, y mayo de 198216/. Pero pese a la masividad de las luchas, la mayor铆a termin贸 en derrota. A la vez que se cerraban centros y fabricas emblem谩ticas, se configuraban nuevos pol铆gonos industriales, aumentaban empresas del sector servicios, y se abr铆an centros comerciales. Estas transformaciones industriales cambiaron radicalmente diversos barrios y municipios. Poco se parece el barrio de la famosa Colonia Marconi de Villaverde a como era hace d茅cadas. No podemos decir que estas transformaciones crearan mejores empleos, con m谩s derechos y socialmente mas 煤tiles. El paro aumentaba, y el empleo a su vez se precarizaba. La estabilidad laboral se reduc铆a dr谩sticamente, y la organizaci贸n sindical tambi茅n disminu铆a. El proceso ha sido imparable. Hoy existen numerosos pol铆gonos industriales de empresas peque帽as y medianas e incluso grandes, en donde apenas hay secciones sindicales, comit茅s de empresa, o comit茅s de seguridad y salud. A veces, 煤nicamente se dan conflictos puntuales y se opta por la v铆a judicial donde la defensa legal no la llevan abogados laboralistas de un sindicato, sino el abogado de Legalitas o de otro seguro privado. Es importante insistir en los parques de ocio y comerciales, con grandes concentraciones de trabajadores a quienes se explota descaradamente, con intensas jornadas laborales, turnos cambiantes, horarios que imposibilitan la conciliaci贸n, trabajo en domingos y festivos, bajos salarios, sensaci贸n de inseguridad e incertidumbre, etc. Son lugares con alta concentraci贸n de trabajadores, en los que existe una escasa implantaci贸n sindical, con empresas y convenios colectivos diferentes, subcontratas, etc. Por tanto, en la mayor铆a de los lugares de trabajo se ha perdido capacidad para organizarse, fomentar la conciencia de clase y tejer redes de apoyo, defensa mutua y solidaridad. Es necesario potenciar las secciones sindicales y la organizaci贸n en las innumerables empresas y trabajos donde no existe presencia sindical. No es un problema de Madrid, sino mundial. En todo caso, apenas se ha hablado de cuestiones laborales en la campa帽a. Muchas veces se dice 鈥淟a izquierda lo ha hecho mal鈥, lo que suele ser correcto, aunque no se suele decir por qu茅. En este sentido no hemos o铆do a nadie decir que entre enero y febrero de este a帽o se han producido 11.422 accidentes laborales en jornada en la Comunidad, 84 de ellos graves, y que en esos dos meses 16 trabajadores han muerto en Madrid por sufrir un accidente de trabajo, siendo la Comunidad con m谩s accidentes laborales mortales. En 2020 murieron 55 trabajadores, en 2019 fueron 43 y en 2018 murieron 65. En Madrid hay serios problemas de explotaci贸n laboral y pobreza, sobre los que debemos insistir. Hay m谩s de un mill贸n de madrile帽os en riesgo de pobreza17/. El 7,8% de la poblaci贸n madrile帽a sufre la pobreza extrema18/.

La campa帽a electoral

La campa帽a electoral se ha caracterizado por ser la derecha quien ha llevado la iniciativa en todo momento. Incluso en el debate en torno de la hosteler铆a, nadie ha se帽alado que las nuevas franquicias de bares y restaurantes est谩n devorando los peque帽os bares y restaurantes locales de toda la vida. Se ha debatido de lo que ha querido la derecha, eligiendo los temas con los que m谩s c贸moda se sent铆a, con grandes dosis de hipocres铆a, contradicciones y demagogia. No es nuevo el lema reaccionario de 鈥測o o el caos鈥. Se ha hablado en exceso de los disparates y propuestas de Vox, sin se帽alar sus puntos d茅biles y contradicciones. Decir que el 鈥渇ascismo es malo鈥 no es suficiente, y hay que argumentar el por qu茅. En primer lugar, se帽alando y ridiculizando sus contradicciones. Vox ha insistido en que 鈥渓a gente no quiere salir de casa porque te la ocupan, y adem谩s te atracan y violan por la calle los extranjeros鈥, y a su vez dec铆an 鈥渓a gente quiere libertad, salir a la calle sin restricciones y toque de queda鈥. Nadie les ha se帽alado para empezar que el primer discurso se contradice radicalmente con el segundo. Se ha levantado la bandera de 鈥渇ascismo o democracia鈥 en abstracto, sin que conectase con capas amplias de poblaci贸n. El principal problema de la campa帽a de la izquierda ha sido caer en las trampas de la derecha para que se hablara siempre de lo mismo y en abstracto. PSOE, Podemos y M谩s Madrid han compartido un comportamiento: no hablar de contenidos concretos del programa electoral y contraponerlo y compararlo con el de la derecha. Hablamos de programas muy moderados, insuficientes, pero que inclu铆an propuestas atractivas e interesantes, de las que no se han enterado ni siquiera buena parte de sus votantes y seguidores. De esta forma el argumentario para convencer cada uno a su entorno se ha reducido a 鈥渜ue vienen los fascistas鈥, o en una defensa de la educaci贸n y sanidad p煤blica en abstracto sin propuestas concretas. Podemos se ha encontrado con el desgaste de estar en un gobierno, el cual no ha aplicado reformas y pol铆ticas de izquierdas de calado. No se ha derogado la reforma laboral, se ha alejado cualquier posibilidad de banca p煤blica, mientras d铆a si y d铆a no se habla de endurecer el acceso a la jubilaci贸n. Algunas de las conquistas m谩s positivas han sido aprobadas por pactos entre PSOE y Podemos cuando estos 煤ltimos no estaban en el gobierno: permiso de paternidad a 16 semanas y subida del SMI a 900 euros. Prueba de que se pod铆an arrancar concesiones importantes sin necesidad de participar en el gobierno. En definitiva, que Podemos forme parte del gobierno estatal no les ha beneficiado electoralmente, incluso al contrario. Aqu铆 puede estar una de las claves de la subida electoral de M谩s Madrid. Y volviendo a la escasa difusi贸n de su programa, no se ha difundido que la candidatura de Pablo Iglesias propon铆a crear una banca p煤blica auton贸mica. Hablamos de una propuesta muy positiva e interesante que no ha sido objeto de debate con la derecha, ni de difusi贸n p煤blica. Aunque tampoco olvidemos que Manuela Carmena llevaba en su programa la creaci贸n de una banca p煤blica municipal, y tan solo dos d铆as despu茅s de ser investida alcaldesa anunci贸 que no iba a cumplir con dicha promesa, dado que su programa era 鈥渦n conjunto de sugerencias鈥19/. En este sentido, no podemos olvidar que aquel gobierno municipal se caracteriz贸 por renuncias program谩ticas, como la remunicipalizaci贸n del servicio de basuras. Se claudic贸 ante la intervenci贸n de Montoro, pese a que el Ayuntamiento presentaba super谩vit. Vergonzoso episodio que provoc贸 la dimisi贸n del concejal S谩nchez Mato. Otra gesti贸n diferente del ayuntamiento hubiese podido ser un buen ant铆doto frente a las derechas. Precisamente era lo que quer铆a Montoro: evitar un ejemplo de gesti贸n municipal positiva con 茅xito y atractivo social y electoral.

Nadie ha recordado que en 2011 el consejero de Transportes nos aseguraba que el metrobus no exist铆a, y que en una d茅cada los precios del transporte p煤blico han subido exponencialmente. En esta importante cuesti贸n Podemos no ha difundido lo suficiente su propuesta de unificar el precio de los abonos sociales a 30 euros para no perjudicar a quienes vivan lejos de la capital, aumentar el abono joven de 25 a 30 a帽os, abono gratuito hasta los 18 (ahora es hasta los 6), rebaja del 75% del precio en jubilados, etc. Sin ser intenci贸n de hacer propaganda al PSOE, tampoco han explicado que propon铆an abono gratuito hasta los 14 a帽os y transporte p煤blico gratuito los d铆as de alta contaminaci贸n. Eran propuestas m谩s atractivas y avanzadas que las del PP, que solo propon铆an transporte p煤blico gratuito para mayores de 65 a帽os. Y qu茅 decimos de Vox, que no propon铆a en un programa electoral de una p谩gina con 10 puntos, uno de ellos sobre la defensa de la caza en Madrid, frente a las 84 p谩ginas del programa del PSOE, 26 de M谩s Madrid y 162 de Podemos. Haber dedicado unos minutos en el debate electoral televisivo a estos puntos hubiese conectado m谩s que los llamamientos en abstracto sobre el peligro de la ultraderecha. Al igual que hubiese sido 煤til explicar la propuesta de Podemos de incorporar la salud bucodental, asistencia psicol贸gica, fisioterapia y otras prestaciones a la cartera de servicios sanitarios p煤blicos y gratuitos. Incluso el PSOE inclu铆a en su programa una Ley de Salud Bucodental que, aunque insuficiente, inclu铆a evidentes mejoras. De todo esto nada dec铆a Vox y el PP. Podemos inclu铆a en su programa limitar los precios del alquiler al 30 % del salario, 40.000 viviendas sociales, rebajar los precios de matr铆culas universitarias a niveles de 2008, ratio de 15 alumnos por aula y profesor, aumentar la plantilla de profesores con 10.000 m谩s, etc. Pese a ser propuestas moderadas, e incluso insuficientes en algunos casos, si se hubiese enfrentado a la derecha en estos t茅rminos, el debate hubiese despertado mayor inter茅s, y el propio debate y di谩logo al d铆a siguiente en los centros de trabajo, en la calle y en el entorno de cada uno. Urge armarse de propuestas, programas y argumentos concretos, genuinamente de izquierdas, sobre los que unirse colectivamente. Y que estos supongan claras mejoras en las condiciones de vida y trabajo, y se difundan, debatan y conecten con trabajadores, parados, pensionistas, j贸venes. En definitiva, tras el batacazo electoral debemos huir del 鈥渘o hay nada que hacer鈥. Todo lo contrario. Quienes defendemos con firmeza la perspectiva de transformaci贸n social de car谩cter anticapitalista sabemos que quedan muchas cosas por hacer, y que urge impulsar tareas y batallas de concienciaci贸n, reflexi贸n, debate y de luchas para vencer al fascismo, la ultraderecha, el neoliberalismo y el propio sistema capitalista, en primer lugar aprendiendo y sacando lecciones de los errores.

Notas

1/ S谩nchez Caballero, D 鈥淓spa帽a, entre los pa铆ses de Europa con menos escuela p煤blica y m谩s concertada鈥. Eldiario.es, 16/03/2017. Espa帽a, entre los pa铆ses de Europa con menos escuela p煤blica y m谩s concertada (eldiario.es)

2/ Sistema estatal de indicadores de la educaci贸n 2019. Ministerio de Educaci贸n y Formaci贸n Profesional. seie-2019.pdf (educacionyfp.gob.es)

3/ Gonz谩lez, M: 鈥淟a escuela concertada y privada creci贸 en Madrid 3,5 veces m谩s que la publica en la 煤ltima d茅cada鈥. El bolet铆n, 18/06/2018. La escuela concertada y privada creci贸 en Madrid 3,5 veces m谩s que la p煤blica en la 煤ltima d茅cada | EL BOLETIN

4/ Hidalgo, S; Sanchez, E: 鈥淪eis colegios que separan a sus alumnos por sexos reciben ayudas de educaci贸n鈥. El Pa铆s, 19/03/2006.

5/ Sili贸, E: 鈥淓l gasto p煤blico en educaci贸n difiere hasta en un 63% entre comunidades鈥. El Pa铆s, 18/09/2018.

6/ Grasso, D; Mateo, J.J; Ferrero, B 鈥淢adrid paga con fondos p煤blicos plazas de bachillerato en al menos 15 centros privados鈥. El Pa铆s, 13/02/2020.

7/ Grasso, D; Mateo, J.J; Ferrero, B 鈥淢adrid paga con fondos p煤blicos plazas de bachillerato en al menos 15 centros privados鈥. El Pa铆s, 13/02/2020.

8/ Torres Benayas, V: 鈥淟a Comunidad de Madrid trasvas贸 51,2 millones m谩s a la concertada en el 煤ltimo a帽o鈥. El Pa铆s, 01/12/2020.

9/ 鈥淯GT denuncia concesi贸n alegal de terrenos p煤blicos a colegios concertados鈥. La Vanguardia, 12/03/2015.

10/ Ruiz, R: 鈥淟a escuela concertada teme un gobierno de izquierdas en Madrid鈥. La Raz贸n, 28/04/2021.

11/ Hidalgo, J.C: 鈥淓l sector privado ya absorbe uno de cada dos euros del dinero destinado a la sanidad publica de Madrid鈥. Publico, 27/01/2021.

12/ Ruiz, M: 鈥淔lorentino utiliza las gitas para hacer negocios para ACS鈥. As, 05/12/2013. 鈥淔lorentino utiliza las giras para hacer negocios para ACS鈥 – AS.com

13/ 鈥淯rsino Gallego, de catorce a帽os, muerto en Parla por el impacto de una bola de goma鈥. El Pa铆s, 06/03/1979.

14/ Monteira, F: 鈥淓l experimento industrial de Getafe鈥. El Pa铆s, 13/04/1986.

15/ Serrano, R: 鈥淗uelga general en Getafe en solidaridad con los trabajadores de la empresa John Deere鈥. El Pa铆s, 20/11/1981.

16/ Serrano, R; Monteira, F: 鈥淕etafe, totalmente paralizado ayer por la huelga general鈥. El Pa铆s, 19/05/1982.

17/ Valdes, I; Sosa Troya, M: 鈥淢adrid, un mill贸n de personas en riesgo de pobreza. El Pa铆s, 18/04/2021.

18/ 鈥淓l 7,8% de la poblaci贸n de Madrid vive en pobreza extrema鈥. La Vanguardia. 16/07/2021.

19/ 鈥淐armena renuncia a crear un banco p煤blico como iba en su programa鈥. El Pa铆s, 16/06/2015.

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Fuente: Vientosur.info