December 16, 2022
De parte de Tokata
232 puntos de vista

CRITERIO DE LEY

Nosotros, la poblaci贸n reclusa, obtenemos los escasos beneficios penitenciarios dependiendo de los criterios objetivos y subjetivos de los equipos de tratamiento de los centros penitenciarios. En Espa帽a hay un alto porcentaje de internos que cumplimos todos los requisitos objetivos para obtener 鈥渂eneficios penitenciarios鈥, desde un trabajo pasando por un permiso ordinario hasta la libertad condicional. No entiendo el porqu茅, esta gran mayor铆a cumple sus condenas 铆ntegras o, en el mejor de los casos, solo cuando nos quedan unos pocos meses para acabar de cumplir, nos dan un par de permisos; literalmente, una propina, para que salgamos en libertad con una sonrisa.

La pregunta que nos hacemos muchos internos es 驴para qu茅 sirve el reglamento penitenciario? Pues no hace falta ser muy inteligente para deducir que, por muchos art铆culos de dicho reglamento que beneficien al reo, el mismo equipo de tratamiento nos los echa para atr谩s, cuando el mismo reglamento dice que cualquier beneficio penitenciario depende del criterio del mismo equipo. Pero lo peor de todo es que dependemos de unas personas que apenas conocemos y que, por supuesto, apenas vemos, pues s贸lo nos atienden en una entrevista personal una vez cada seis meses, cuando nos van a revisar el grado y siempre para hacernos las mismas preguntas. Pero la pregunta que nos hacemos nosotros es c贸mo podemos confiar los internos en una equipo de tratamiento que no tiene ning煤n tipo de empat铆a ni apenas trato con nosotros: te llaman una vez cada seis meses, te hacen cuatro preguntas y hasta dentro de otros seis meses. Y, cuando te niegan el permiso a pesar de que cumples todos los requisitos objetivos que requiere el reglamento penitenciario, te argumentan simplemente que no est谩s preparado para tener una vida en semilibertad por motivos subjetivos. Y como para la mayor铆a de los jueces de vigilancia penitenciaria pesa m谩s el criterio que el reglamento, pues a cumplir la condena 铆ntegra. Mientras no haya un beneficio que sea decretado por ley, mientras no se obligue a los centros por alg煤n art铆culo y se derogue el criterio de los equipos, seguiremos en al misma situaci贸n.

La excarcelaci贸n por enfermedad es otro de los derechos que tenemos los reos que en la mayor铆a de los casos, m谩s de un 90%, no se cumplen. Un pensamiento de los equipos de tratamiento de los centros penitenciarios es otorgar este beneficio justo cuando a las personas afectadas les quedan pocos d铆as para morirse, siempre saliendo del centro penitecianciario al hospital. Sin dar la m铆nima opci贸n a que puedan morir en un entorno familiar, en sus propios hogares. Seg煤n este pensamiento, la persona gravemente enferma, en lugar de aprovechar para bien esta medida que est谩 en el reglamento penitenciario, la utilizar谩 para delinquir. Esta es la retorcida manera de pensar de un grupo de 鈥減rofesionales鈥 que se olvidaron su coraz贸n en la entrada de los centros penitenciarios y a煤n no se han dado cuenta de que entran a trabajar sin 茅l. Pero lo peor de todo, para m铆 al menos, lo m谩s grave es que estas actuaciones son avaladas tanto por los jueces como por los gobiernos.

AISLAMIENTO

Creo que la finalidad de que un interno acceda a este lugar es para separarte de tus compa帽eros, cuando demuestras una agresividad que pone en riesgo su integridad. Al menos deber铆a de ser as铆, y en muchos de los casos no tengo ninguna duda de que es correcto. El problema es el trato que nos dan los carceleros en este departamento. Digo el trato, aunque ser铆a mejor decir el poco o ning煤n trato, porque, una vez que acabas en el m贸dulo de aislamiento, eres totalmente olvidado por ellos.

Yo, personalmente, han sido muchas las veces que he acabado en este lugar y casi siempre solo me abr铆an la puerta para darme la comida o la medicaci贸n. El timbre para llamar a los carceleros era mejor no pulsarlo, pues, si lo hac铆as, ven铆an con las porras para recordarte con ellas en la mano que no deb铆as hacerlo. El ninguneo, los malos tratos, vejaciones, insultos y un etc茅tera inacabable de detalles que podr铆a enumerar sobre c贸mo se nos trata en este departamento. Y el problema no es s贸lo esto, sino que los m茅dicos hacen o铆dos sordos sobre esta cuesti贸n. Estamos totalmente olvidados y, cuando denunciamos sobre estos asuntos, f谩cilmente nos desacreditan. Es muy f谩cil desacreditar a un reo ante un juzgado, incluso ante la prensa. Somos delincuentes, estamos acostumbrados a mentir en cualquier situaci贸n, a no respetar a nuestros semejantes, por eso digo que a la hora que los carceleros quieran airearse de estas denuncias, con decir cualquier barbaridad sobre nosotros lo tienen todo ganado.

Incluso en los juzgados, esta clase de denuncias no les interesan, pues es lo que han demostrado a lo largo de mis condenas. A m铆, en lo personal, me han dado tales palizas que me han dejado el cuerpo marcado con hematomas. Cuando he denunciado r谩pidamente, el juzgado instrucci贸n ha tardado varios meses en enviar un forense para reconocerme. Claro, una vez transcurrido ese tiempo, ya no queda ninguna huella de la paliza. Es todo un enga帽o sobre el papel. Lo que quiero decir con esto es que, una vez que ingresamos en los m贸dulos de aislamiento, estamos totalmente anulados y a merced de los carceleros, actuando ellos a su antojo sobre nosotros.

No hablo m谩s sobre esto, porque me pongo enfermo, y con esto acabo, que con estos y otros hechos, un interno, con el paso del tiempo, durante la condena, va acumulando mucho odio, hasta el punto de que cuando llegue el d铆a de salir somos una bomba en la calle.

MALOS TRATOS

Por desgracia, en estas casas he sufrido muchos abusos y palizas por parte de los funcionarios. Siempre ven铆an en manada, como lobos hambrientos.Y lo cierto es que sobre esto me cuesta decir algo, pues, si no tienes un buen abogado que le untes bien de dinero poco puedes hacer. No s茅 las denuncias por malos tratos que he cursado y, a pesar de que en la mayor铆a de ellos me han dejado la cara y el t贸rax como un cromo de los hematomas, ven铆a el m茅dico forense a verme a los tres meses aproximadamente de darme la paliza, cuando, os lo pod茅is imaginar, todos los hematomas hab铆an desaparcido. Y, como no tengo pruebas materiales, im谩genes, testimonios o partes de lesiones y, como ellos tienen presunci贸n de veracidad, mi palabra no vale una mierda. Lo dicho, a no ser que tengas un buen abogado que le untes bien de dinero, para exigirle al juez, entre otras cosas, que se presente el m茅dico forense en el d铆a, poco puedes hacer.

S茅 que es jodido decir esto, pero es la realidad y, como he dicho antes, a la sociedad estos asuntos le importan una mierda. Ojal谩 hubiera jueces o subdirectores de seguridad competentes que supieran y quisieran frenar estas acciones, ojal谩 desaparecieran de las c谩rceles estos abusos violentos, pues, si fuera as铆, estoy completamente seguro de que nosotros, la mayor parte de los presos, al salir, lo har铆amos sin ese odio que ilumina nuestros ojos.

CONFORMISMO

Esto debe de cambiar. Eso s铆, lo que no entiendo es c贸mo nosotros estamos sufriendo estas situaciones y no nos hemos rebelado 驴O es que hemos aprendido a ser conformistas? Veo como los internos nos callamos sobre todo esto, lo pasamos en silencio, como si ya nos hubi茅ramos resignado. Como ya he dicho antes, todo esto debe cambiar, porque la reflexi贸n que yo hago es: 驴para qu茅 portarnos bien en la prisi贸n, si el resultado va a ser el mismo? Es complicado explicar una reflexi贸n sobre el conformismo. Quiz谩 la mejor forma sea comparar generaciones diferentes. Desde los a帽os ochenta hasta el d铆a de hoy, el perfil de los presos en las c谩rceles espa帽olas ha experimentado un cambio notable, acentu谩ndose en los tiempos actuales la pasividad ante cualquier situaci贸n. Viendo a diario sin reaccionar siquiera injusticias que repercuten sobre nosotros: malos tratos, abusos de autoridad, enga帽os, chantajes, etc, etc. Hay que decir que siempre hay alguno que se rebela ante estos hechos. Por supuesto, a煤n quedan internos despiertos que les queda algo de orgullo, aunque son pocos y van quedando menos a medida que pasa el tiempo. Cuando la direcci贸n de un centro observa en un interno este tipo de perfil, r谩pidamente lo traslada de prisi贸n o toma medidas similares, m谩s que otra cosa, para que no se agite el reba帽o.

Quiero remontarme en principio a los a帽os ochenta, pues en esta 茅poca conoc铆 las prisiones por primera vez y es una buena forma de tomar referencias. En aquellos tiempos, nosotros los internos est谩bamos mucho m谩s unidos. Ante cualquier situaci贸n agresiva por parte de los profesionales del centro, los presos reaccion谩bamos en grupo, sin dejar que cometieran ning煤n tipo de abuso con ninguno de nosotros. Son muchos los casos que puedo enumerar. Por ejemplo, cuando ven铆a la comida en mal estado o mal elaborada; o cuando se quer铆an llevar a alguien para aislamiento sin motivo justificado, y un largo etc茅tera. Cuando ocurr铆a este tipo de situaciones, nosotros nos un铆amos y nos rebel谩bamos ante ellas. Ellos, me refiero a los carceleros, lo llamaban mot铆n, nosotros lo llam谩bamos que nos pisaban nuestros derechos. Lo cierto es que en aquella 茅poca los patios de las c谩rceles eran m谩s agitados, incluso hab铆a m谩s violencia entre nosotros, tambi茅n hab铆a m谩s droga, m谩s pinchos鈥 Todo este tipo de situaciones es cierto que eran m谩s negativas, pero no nos dej谩bamos pisar por los carceleros ni chantajear por los equipos t茅cnicos. A pesar de tantas diferencias que ten铆amos los presos, a la hora de estar unidos, lo est谩bamos, 茅ramos un colectivo.

Estoy seguro de que con estos hechos, la direcci贸n de los centros penitenciarios estudiaron la manera de separar individualmente a los internos para deshacer el colectivo y frenar este tipo de comportamientos, y no les result贸 muy dif铆cil. Primero empezaron a chantajear con la metadona, retirando las tomas a aquellos internos que ense帽aban los dientes y, en algunos casos, a internos que los llevaban a aislamiento, no se la daban hasta el d铆a siguiente. Los internos, por no pasar este tipo de abstinencia o, vulgarmente, 鈥渕ono鈥 empezaron a tener un poco m谩s de cuidado con sus palabras y con sus hechos, pues los internos que tom谩bamos metadona no nos pod铆amos permitir el lujo de estar cuarenta y ocho horas sin la toma.

Despu茅s, llegaron los m贸dulos terape煤ticos y de respeto, que fueron un verdadero 茅xito para los directores de los centros penitenciarios, y una herramienta que para los equipos t茅cnicos funciona muy bien, pues es donde han sabido, por fin, individualizar a los internos con una rotundidad asombrosa, hasta el punto en que somos chantajeados sin ni siquiera darnos cuenta. Nos prometen, si vamos a estos m贸dulos, que vamos a tener una mejor convivencia y que se nos dar谩n todos los beneficios penitenciarios, desde un primer permiso hasta la libertad condicional, pero para conseguir estos logros debemos de cumplir con una serie de actividades y terapias para cumplimentar nuestro tratamiento individualizado. En un principio, as铆 fue. Es m谩s, 铆bamos a estos m贸dulos internos con problemas de drogas, ya curtidos en prisiones, con largas permanencias. Pero esto s贸lo sucedi贸 durante un tiempo. Poco a poco, fueron recortando permisos a los internos y ya ingresaban a estos m贸dulos internos de otras caracter铆sticas y, sobre todo, internos que ingresaban en prisi贸n por primera vez y a este tipo de internos, a los primerizos, se les puede manipular muy bien.

A d铆a de hoy, estos m贸dulos parecen compa帽铆as militares, con una disciplina por la que la gente se inclina a lo que quiera la direcci贸n de los centros, pero sin obtener los beneficios penitenciarios que fueron prometidos al principio. Hasta no llevar casi toda la condena cumplida no te dejan salir de permiso. Es cierto que el perfil de internos que entran ahora en estos m贸dulos suele ser el de internos que entran en prisi贸n por primera vez, y los que no son nuevos, llevan un tiempo considerable con buen comportamiento. A los primerizos se les manipula muy bien, pues s贸lo conocen las prisiones por lo que les han contado en la calle o han o铆do o visto en los medios de comunicaci贸n. Y el resto de los internos que ingresan en este tipo de m贸dulos tambi茅n es muy f谩cil de manipular y enga帽ar, pues a estos les prometen beneficios que nunca llegan.

Es como si todos nosotros nos pusi茅ramos una venda en los ojos para no ver nada, dejando que nos gu铆en a su propio capricho y hagan con nosotros simplemente NADA, dejando que cumplamos nuestras condenas sin ning煤n tipo de beneficio penitenciario y, si ofrecen a alg煤n interno alg煤n permiso de salida, lo hacen cuando su condena est谩 casi cumplida, lo justo para salir, como m谩ximo, un par de permisos. Y, mientras tanto, nos tienen dentro de los m贸dulos de respeto, limpiando, haciendo terapias y cursos que no sirven para nada pero s铆 est谩n subvencionados por el estado, que realmente es de lo que se trata, un negocio y un transcurso del tiempo. Alg煤n interno de los m贸dulos de respeto se da cuenta de lo que se trata o, simplemente se cansa de recibir notificaciones de los permisos denegados, y se rebela. Pues, simplemente, el equipo t茅cnico le da de baja del m贸dulo de respeto y lo traslada a un m贸dulo convencional, para que no caliente a sus compa帽eros. As铆 funcionan en los m贸dulos de respeto.

Enga帽ados, chantajeados y traicionados por las direcciones de los centros penitenciarios que deber铆an ser las primeras en dar ejemplo de moralidad. Claro, luego salimos en libertad con la condena cumplida 铆ntegramente, con unas formas de agresividad que es cuesti贸n de tiempo que volvamos a entrar en prisi贸n. Y a todo esto el estado lo llama reinserci贸n. Yo, personalmente, lo llamo laberinto.

NO PERMITAMOS QUE NOS DIVIDAN PARA NO SER VENCIDOS

Con el paso de los a帽os, he visto como los internos de los centros penitenciarios se han ido dividiendo, hasta el punto de que hoy en d铆a una gran mayor铆a de la poblaci贸n reclusa est谩n totalmente anulados. El detonante de esta actitud de la mayor铆a de los reos es sin duda la manipulaci贸n hacia nosotros de aquellos que dirigen las prisiones. Los enga帽os, las falsas promesas, sobre todo, nos hacen creer en unas metas que cuanto m谩s cerca pensemos que nos encontramos de finalizar nuestras condenas m谩s lejos estamos.

Nos hemos acostumbrado a adaptarnos a cualquier situaci贸n, incluso sabiendo que se est谩n cometiendo abusos de autoridad, actuamos como si no ocurriese nada, sin luchar o, mejor dicho, sin reclamar, resignados a que esta situaci贸n sea el pan de cada d铆a. Actuamos de esta manera por miedo, pero no por miedo f铆sico, sino por miedo a lo que pasar谩 ma帽ana. Si actuamos de forma contraria a esta reflexi贸n y, sobre todo, de forma valiente, pensamos que vamos a perder alg煤n beneficio penitenciario que, por supuesto, nunca llega. Y digo esto porque el miedo es una de las armas que usan los profesionales de los centros penitenciarios para tenernos distanciados entre nosotros, pero, sobre todo, totalmente anulados.

Aunque a煤n a d铆a de hoy nos encontramos internos que no doblan la rodilla ante ninguna situaci贸n y, en vez de tener compa帽eros que les apoyen, compa帽eros que abran los ojos, que activen todos los sentidos para darse cuenta de que, si no estamos totalmente unidos, seguir谩n haciendo con nosotros lo que ellos quieran. Mientras muchos de nosotros no estemos con esta actitud, los que no doblan la rodilla ser谩n aislados o trasladados de prisi贸n en prisi贸n, sin dejar que se acomoden en ning煤n centro. Y, por supuesto, a estos se les anula con mayor facilidad, por el m茅todo del aislamiento.

Hay otras herramientas para conseguir de nosotros esta finalidad. Hemos hablado del miedo, pero tambi茅n existe la medicaci贸n que tambi茅n funciona de forma excelente para tenernos totalmente divididos y, por supuesto, anulados. Con la toma de tanta medicaci贸n, a veces demasiada para una sola persona, anulamos nuestros deseos de mirar hacia ma帽ana, enfocando el d铆a en conseguir m谩s medicaci贸n u otro tipo de droga. De esta forma no nos damos cuenta de la situaci贸n en que nos encontramos. Incluso me atrever铆a a decir que para el equipos t茅cnico es mucho m谩s f谩cil tratar con los internos bajo los efectos del coloc贸n, hablando vulgarmente. S铆, bajo los efectos del coloc贸n. Lo cierto es que es una verdadera pena hablar as铆, pero es la realidad.

He hablado del miedo, del aislamiento, de la violencia, de la medicaci贸n y de los m贸dulos de respeto. Son herramientas para tenernos divididos, aunque, por supuesto, a un preso se le puede divididr y anular de muchas maneras. Debemos abrir los ojos o quitarnos esa venda y ver las cosas con claridad, pero, sobre todo, dejar de pensar solamente en nosotros mismos para fortalecer la uni贸n, pues la uni贸n, siempre PAC脥FICA, es la mejor arma que podemos tener los presos de todo el pa铆s, pues mientras no estemos unidos seguir谩n haciendo con nosotros todo aquello que el equipo t茅cnico considere oportuno, es decir, NADA.

Jorge Alfonso V谩zquez Campillo, Chino

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Fuente: Tokata.info