February 14, 2023
De parte de Acracia
81 puntos de vista

Para ser libre hay que carecer de deudas y lazos y, sin embargo, estamos atados al Estado, a la comunidad, a la familia; nuestros pensamientos est谩n sometidos a la lengua que hablamos. El hombre aislado, completamente libre, es un fantasma. Es imposible vivir en el vac铆o. Consciente o inconscientemente, somos por educaci贸n esclavos de las costumbres, de la religi贸n, de las ideolog铆as; respiramos el aire de la 茅poca.
Stefan Zweig, Montaigne, p. 77.

Le铆 el libro de Bakunin: Dios y el Estado (1) con apenas 20 a帽os, no hab铆a vuelto nunca a 茅l hasta ahora. Qui茅n sabe porqu茅 un d铆a decid铆 releer esa vieja edici贸n de J煤car que se desmadej贸 toda conforme iba leyendo (para evitarlo he comprado los dos primeros tomos de las Obras completas del autor que est谩 publicando la editorial Imperdible).

No voy a decir que la relectura me haya deslumbrado, pero me han interesado mucho sus reflexiones sobre el Estado (mucho menos la parte de Dios, que tiene, sin embargo, algunos aspectos apeteciblemente irreverentes). Voy a prescindir por tanto de sus reflexiones sobre dios y las religiones.

Como bien se帽ala Zweig: 芦respiramos el aire de la 茅poca禄 y Bakunin lo muestra en esta obra en la que el caldo de cultivo de su pensamiento fueron las ideas de la Ilustraci贸n. Sin duda alguna Bakunin sustenta sus ideas en este libro sobre principios propios de la modernidad entre ellos la propuesta de una revoluci贸n para el conjunto de la sociedad que se considera, por tanto, universal. La importancia de la raz贸n y, por ello, de la ciencia. Y una concepci贸n de la historia como l铆nea de causalidad que construye un corpus de pensamiento y acci贸n que se fundamenta en una transmisi贸n intencional de una generaci贸n a otra siguiendo una l铆nea de progreso.

Sin embargo, he encontrado algunas intuiciones brillantemente actuales y esa es la raz贸n de esta breve reflexi贸n.

1.
Su concepci贸n de la autoridad no refleja el simplismo del dualismo: dominados/dominantes y la idea de que la autoridad est谩 est谩ticamente localizada en los que tienen el poder, tal y como se aprecia en esta brillante afirmaci贸n: 芦Cada uno es autoridad dirigente y cada uno es dirigido a su vez. Por tanto, no hay autoridad fija y constante, sino un cambio continuo de autoridad y subordinaci贸n mutuas, pasajeras y sobre todo voluntarias禄 (p. 65).

2.
El papel de la 芦vida禄 en relaci贸n con la ciencia y la propia historia puede resultar en algunos aspectos muy actual. Bakunin pone el foco en la vivencia, en la multidimensionalidad de la experiencia, como punto de partida para la indagaci贸n cr铆tica.

Dice Bakunin que: 芦La verdadera escuela para el pueblo y para todos los hombres hechos es la vida禄 (p. 76). Entiende la 芦vida禄 en contraste con la ciencia que tan admirada era en el siglo XIX: 芦(鈥) la ciencia es la br煤jula de la vida, pero no es la vida. [鈥 La vida es fugitiva, pasajera, pero tambi茅n palpitante de realidad y de individualidad, de sensibilidad, de sufrimientos, de alegr铆as, de aspiraciones, de necesidades y de pasiones. Es ella la que espont谩neamente crea las cosas y todos los seres reales禄 (p. 94). Bakunin desconf铆a de la ciencia y por ello del gobierno de la ciencia (que bien nos hubiera venido pensar sobre estas afirmaciones en los dos a帽os de covid por los que hemos pasado). Por este motivo, afirma que 芦(鈥) la ciencia tiene por misi贸n 煤nica esclarecer la vida, no gobernarla禄, su rechazo a esa posibilidad es contundente cuando se帽ala que el gobierno de la ciencia y de los hombres de ciencia, no puede ser sino impotente, rid铆culo, inhumano y cruel, opresivo, explotador, malhechor. Se puede decir que los hombres de ciencia 芦no tienen ni sentido ni coraz贸n para los seres individuales y vivientes禄 (p. 95).

Bakunin intuye 芦que el gobierno de los sabios, si se le deja hacer, querr谩 someter a los hombres vivos a experiencias cient铆ficas禄, y todav铆a va m谩s lejos al afirmar que si los sabios no pueden hacer experiencias sobre el cuerpo de los hombres, no querr谩n nada mejor que hacerlas sobre el cuerpo social y he ah铆 lo que hay que impedir a toda costa (p. 96). Bakunin parece presentir algo obvio en nuestro siglo, que la biopol铆tica, es decir, el ejercicio del poder, con la inestimable ayuda de la ciencia, sobre la vida de los individuos y las poblaciones, ser铆a una realidad.

Y puesto que para los 芦seres reales, compuestos no solo de ideas sino realmente de carne y sangre, la ciencia no tiene coraz贸n禄, Bakunin afirma que lo que 芦predico es, pues, hasta un cierto punto, la rebeli贸n de la vida contra la ciencia, o m谩s bien contra el gobierno de la ciencia. No para destruir la ciencia (鈥) sino para ponerla en su puesto, de manera que no pueda volver a salir de 茅l禄 (p. 99). De hecho, hace tiempo que sali贸.

3.
Otra idea brillante tiene que ver con la indivisibilidad de la libertad: una persona no puede ser libre a menos que los dem谩s sean igualmente libres. Por ello el sometimiento de cualquier sector de la sociedad no puede reducirse a algo que solo ata帽e a esa parte de la sociedad. Bakunin seguramente pondr铆a en cuesti贸n la soberan铆a de la(s) identidad(es). En este libro hay una 芦Nota sobre Rousseau禄 en la que aparece uno de los fragmentos m谩s repetidos y conocidos de Bakunin que confirma esta clave de la indivisibilidad de la libertad:

芦No soy verdaderamente libre m谩s que cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres. La libertad de otro, lejos de ser un l铆mite o la negaci贸n de mi libertad, es al contrario su condici贸n necesaria y su confirmaci贸n. No me hago libre verdaderamente m谩s que por la libertad de los otros, de suerte que cuanto m谩s numerosos son los hombres libres que me rodean y m谩s vasta es su libertad, m谩s extensa, m谩s profunda y m谩s amplia se vuelve mi libertad. Es, al contrario, la esclavitud de los hombres la que pone una barrera a mi libertad, o lo que es lo mismo, su animalidad es una negaci贸n de mi humanidad, porque -una vez m谩s- no puedo decirme verdaderamente libre m谩s que cuando mi libertad, o, lo que quiere decir lo mismo, cuando mi dignidad de hombre, mi derecho humano, que consiste en no obedecer a ning煤n otro hombre y en no determinar mis actos m谩s que conforme a mis convicciones propias, reflejados por la conciencia igualmente libre de todos, vuelven a m铆 confirmados por el asentimiento de todo el mundo. Mi libertad personal, confirmada as铆 por la libertad de todo el mundo, se extiende hasta el infinito禄 (pp. 151-152).

4.
Bakunin cuestiona en cierta forma la existencia de la naturaleza humana, es contrario a pensar que el individuo sea un ser universal y abstracto, por el contrario afirma Bakunin, cada uno nace con una naturaleza o un car谩cter individual materialmente determinado (influyen desde acciones materiales a geogr谩ficas, etnogr谩ficas, climatol贸gicas, higi茅nicas etc. etc.). El ser humano, se帽ala Bakunin, no aporta al nacer ideas y sentimientos innatos, como lo pretenden los idealistas, sino la capacidad a la vez material y formal de sentir, de pensar, de hablar y de querer. No aporta consigo m谩s que la facultad de formar y de desarrollar las ideas, un poder de actividad por completo formal, sin contenido alguno 驴Qui茅n le da su primer contenido? La sociedad (pp. 158-159).

Y termino鈥

Sin duda alguna esta relectura ha sido mucho m谩s enriquecedora que la de mi juventud, cuento en mi vista cansancio, pero tambi茅n muchas lecturas que me han permitido encontrar intuiciones y razonamientos brillantes en un autor que resiste en algunos aspectos el paso del tiempo.

Laura Vicente




Fuente: Acracia.org