February 24, 2021
De parte de Valladolor
332 puntos de vista


 

 Â¡RENAULTADURA PERMANENTE!

¿OTRO CONVENIO IGUAL? ¿SIEMPRE EL MISMO “PLAN”?

 

Da igual lo que nos digan la prensa y los sindicatos del poder, entendemos el lenguaje de Renault desde hace años y todo se reduce a una cosa: EXPLOTAR A LOS TRABAJADORES HASTA LA ÚLTIMA GOTA.

Es imposible hacer el cálculo del beneficio que Renault nos saca a los trabajadores (plusvalía), porque los vehículos se van ensamblando parte por parte; pero es evidente que nos sacan a cada unx de nosotrxs un beneficio inmenso, comparado con la miseria que nos pagan. Este beneficio ha ido incrementándose en los últimos años mediante el aumento de los ritmos de trabajo y la bajada generalizada del salario (directamente o mediante su estancamiento a niveles de 2008). Si comparamos los ritmos de producción actuales con los de hace 20 años, el beneficio de Renault se ha disparado. La empresa y sus secuaces nos dicen que hay que “ser competitivos” en el mercado global; así que estamos compitiendo al ritmo y el salario de países como China, Brasil, etc. La amenaza de las deslocalizaciones ha servido para atarnos a una cadena cada vez más estrecha, y a una explotación cada vez mayor y para generar rechazo de unos trabajadores a otros.

Pero lejos de ese escenario (que la empresa y los medios de comunicación airean para acojonarnos), la lucha y nuestras reivindicaciones deben centrarse en tres cuestiones bien claras, que todo el mundo entiende:

             Subida salarial  | Reducción de ritmos | Estabilidad en la contratación

Y ESTO ES TODO. ¿Para qué más de 100 puntos de negociación, para qué tanto mareo de reuniones día tras día entre sindicatos y empresa? Parece claro, una vez más, que las negociaciones las carga el diablo.
Los sindicatos, cuando empezaron estas negociaciones, plantearon un programa reivindicativo unitario, pero a las primeras de cambio la unidad se ha roto. Y no solo eso: CCOO, UGT y el sindicato de cuadros han firmado un acuerdo que contradice claramente la tabla reivindicativa conjunta. El salario queda congelado hasta 2024. No hay ninguna mejora en los ritmos de trabajo, ¿cómo pueden defender este acuerdo ante los trabajadores? Con este convenio, solo gana la empresa.
Las reivindicaciones deberían defenderse unitariamente por encima de las siglas e incluso en contra de las propias organizaciones sindicales. Como si la dirección de la empresa no apretase a todos los trabajadores por igual… El clientelismo y la teoría del mal menor son las actitudes habituales de estos sindicatos en los conflictos laborales. Y así nos va.
La unidad en la lucha de los trabajadores, las asambleas en la fábrica, los paros sin preaviso, la huelga dentro del centro de trabajo… son las herramientas que pueden devolver a los y las trabajadores de Renault y todas sus subcontratas la iniciativa, frente a los chantajes e imposiciones de la empresa, y frente a la permanente cesión de los sindicatos al servicio del poder.

AUNQUE RENAULT SE FUERA… LA FÁBRICA SE QUEDA.

La industria del automovil tiene un peso indudable en el tejido industrial nacional y local. Cualquier resfriado que le entra a una de las grandes automovilísticas instaladas en España supone un buen catarro para toda la sociedad: despidos, paros, cierres de empresas proveedoras, etc… Y esto lo utiliza el capital para mantenernos siempre bajo la espada del cierre o el despido. Pero la realidad es que la industria del automóvil se ha convertido en una china en el zapato constante que, salvo para una pequeña parte de los empleados que mantiene una cierta estabilidad, se manifiesta en la extensión de una temporalidad y precariedad cada día creciente al resto de sectores productivos.
 

A nosotros como trabajadores poco nos debe importar si una empresa es rentable o no, si es económicamente viable o no. La responsabilidad de que la empresa sea viable es del capital, de los dueños de los medios de producción. Ellos no nos dan “trabajo”, somos nosotros los que les damos beneficio con nuestra producción y nuestro trabajo. Mientras Nissan estuvo en Barcelona recibió constantemente ayudas públicas (como Renault de la Junta), el Estado le subvencionaba parte de la producción para volverla eficiente, por no hablar de los planes de estímulo del consumo como el Prever, con los que se paga directamente a los fabricantes una parte del coste de producción de cada coche. Esto significa que la patronal, la burguesía, puede pagar, puede ceder… lo hace diariamente para mantener la producción e incrementar su beneficio. La organizacion de los trabajadores, por ello, la puede doblegar, pero sólo si la lucha es conducida con medios y métodos obreros que tiendan a la unificación de los trabajadores de todos los sectores para la defensa exclusiva de sus intereses. Cuando se rebajan los salarios, se aumentan los ritmos de producción, se despide… la burguesía siempre pone como excusa la rentabilidad, la competitivad. Pero lo cierto es que esas no son leyes grabadas a fuego. Los empresarios pueden ser derrotados… si se lucha. Si se defienden los intereses de los trabajadores por encima de toda otra consideración, si se asumen los medios y métodos de la lucha de clase, si se extiende la solidaridad por encima de los límites de la fábrica, la ciudad o el país.

Y QUÉ… ¿NOS ORGANIZAMOS?

Los trabajadores solo tenemos la baza de la unión y la solidaridad entre nosotros, de todos los niveles y secciones dentro de la fábrica. Señalando a los chivatos y compañeros vendidos a la empresa, participando en las asambleas o creándolas donde no existan o no cumplan su función de defensa. Tu compañero es tu aliado, no tu rival. La actitud, más allá del  cuarto de hora del café, debe ser de compañeros: arropando al que no llega, defendiendo al represaliado, plantándonos conjuntamente contra ritmos, cacicadas, ju´s, la dirección, etc.

Los y las trabajadores debemos organizarnos mediante asambleas (fuera de la fábrica mientras sea necesario, dentro cuando podamos imponerlas), independientemente de los organismos colaboradores y vendidos a la empresa. Debemos unirnos en asambleas de trabajadores que, desde abajo y con seguridad (frente al chivato y el control de la empresa, con sus cámaras y vigilantes), puedan combatir la situación de precariedad y explotación.
La lucha, la unión y las asambleas son nuestras herramientas. Frente a la competitividad entre nosotrxs, debemos fomentar el compañerismo, la solidaridad y la respuesta frente a todas sus agresiones (ritmos, amenazas…).
La realidad social en la que vivimos -una crisis económica en marcha desde antes de la pandemia, una crisis sanitaria que ha profundizado esa crisis económica y un horizonte “difícil”- impulsa a la empresa a tomar sus “medidas”. La parte social, la clase trabajadora que trabaja en Renault o gracias a ella (y su amplio elenco de provedores y empresas dependientes), debería ir pensando que solo le quedan dos opciones: luchar solo o luchar unido. El individualismo atroz al que está sometida nuestra clase (sálvese quien pueda) o la unión contra las imposiciones y la soledad:

UNIDAD EN LA LUCHA. POR LA UNIDAD OBRERA.

Subida salarial  +  Reducción de ritmos  +  Estabilidad

 

Asamblea Laboral (Valladolid).
24 de febrero de 2021






Fuente: Valladolorentodaspartes.blogspot.com