November 2, 2020
De parte de La Haine
249 puntos de vista


Es sintom谩tica la enf谩tica defensa de la propiedad privada por parte de las clases dominantes y la derecha en un contexto donde no existen sujetos contrahegem贸nicos que la impugnen seriamente; es decir: sujetos pol铆ticos capaces de imponer una agenda de derechos de propiedad social. Esa defensa se relaciona con un capitalismo que cada d铆a se torna m谩s irreformable y rent铆stico. Manda la renta: agraria, financiera, inmobiliaria, etc. El t铆tulo de propiedad adquiere un significado especial. Lo que sobresale cada vez m谩s en el discurso de las clases dominantes y la derecha es la defensa de la obtenci贸n pecuniaria a partir de un derecho de propiedad individual. Con cada defensa de la propiedad privada reactualizan el crimen originario, alimentan todas las violencias estructurales (que incluyen pr谩cticas mafiosas) y ratifican los fundamentos de su poder.

No se trata de embellecer a la tradicional ganancia industrial capitalista (la distinci贸n entre capital productivo y capital financiero es cada vez m谩s dif铆cil de fundamentar), simplemente queremos se帽alar un aspecto muy general que subyace a algunos conflictos recientes y que, muy probablemente, se haga presente en los venideros. Tanto en Guernica (Buenos Aires) como en Santa Elena (Entre R铆os), se hizo evidente la profundizaci贸n de la contradicci贸n entre el derecho a ganar sin acumular, sin invertir (o invirtiendo lo menos posible) y los derechos sociales b谩sicos. Asimismo, los esfuerzos por compatibilizar las demandas del mercado y las necesidades sociales mostraron su esterilidad.

Tambi茅n es sintom谩tica la escalada impiadosa de diversos actores, econ贸micos, sociales, pol铆ticos, judiciales, policiales. En ella late una certeza: el capitalismo, devenido rent铆stico, carece de toda funci贸n progresiva. Lo saben y no pierden el tiempo en cosm茅tica. Tal vez en esa certeza se sustente el planteo antipol铆tico de las clases dominantes y la derecha: las demandas y las reivindicaciones de los propietarios (rentistas o beneficiarios indirectos de la renta) son innegociables. Para actuar solo bastan las razones del poder (que son grandes sinrazones). No hay resquicios para filtrar reivindicaciones de derechos de propiedad social, aunque estos no contemplen ninguna expropiaci贸n. Este planteo antipol铆tico, a diferencia de otros, se acerca peligrosamente al fundamentalismo. Algunos sectores est谩n pensando, desde el poder, una sociedad autoritaria, oscura, en donde quede erradicado todo atisbo de 茅tica.

Finalmente, tambi茅n es sintom谩tico el clasismo de las clases dominantes y la derecha. Pareciera que se empecinaran en dejar en claro que s铆, que la lucha de clases existe, y que est谩n ganado. Las clases dominantes y la derecha cierran las puertas a cualquier reconocimiento parcial, a toda integraci贸n subordinada. Hasta parece que se desentienden de las funciones t铆picamente hegem贸nicas.

En la actual situaci贸n, el clasismo de los y las de arriba es la principal (y lamentablemente la 煤nica) fuente de activaci贸n del clasismo de los y las de abajo que se manifiesta como respuesta especular, espont谩nea, visceral. En este contexto, ante la ofensiva econ贸mica, pol铆tica y cultural de los sectores m谩s reaccionarios de la sociedad argentina, la convocatoria a la unidad nacional recitada como una letan铆a por parte del gobierno solo contribuye a debilitar las posiciones 鈥揹e por s铆 fr谩giles鈥 de los sectores populares. El gobierno es un agente de la despolitizaci贸n por abajo. Imposible no ver en esto el signo de un d茅ficit de una buena parte de las dirigencias populares (sindicales, sociales). Estas 煤ltimas deber谩n rever los costos sociales y pol铆ticos de su funci贸n de garantes de la gobernabilidad.

Resulta evidente que, ante este tipo de conflictos, no queda mucho espacio para las ret贸ricas piadosas pero abstractas, para la negociaci贸n pol铆tica tradicional, para las l贸gicas consensualistas. No alcanza con no halagar las pasiones del poder. No alcanza con la 鈥渢ransferencia de responsabilidades鈥. Toda 鈥減rescindencia鈥 gubernamental, toda intervenci贸n estatal dizque 鈥渆cu谩nime鈥, no hace m谩s profundizar las asimetr铆as reales, profundas, de la sociedad argentina.

No pasar谩 mucho tiempo para que el gobierno nacional, el de la provincia de Buenos Aires o de cualquier otra provincia del pa铆s, vuelvan a enfrentarse a situaciones similares. La opci贸n volver谩 a presentarse de manera tajante, una y otra vez.

Hay una invariante que signa nuestro tiempo y que conspira contra el centrismo y la moderaci贸n de gobernantes y dirigentes. El centrismo y la moderaci贸n no alcanzan para una gubernamentalidad reparadora. Cuando algo tan b谩sico como la lucha por la vida se considera un atentado contra la propiedad privada no hay mucho margen para quedar bien con Dios y con el Diablo.

En las actuales condiciones hist贸ricas el centrismo no es otra cosa que el punto intermedio entre la ineficacia y el agravio, entre el servilismo y la represi贸n a los sectores populares. Un camino ancho para que avance un proyecto ultraconservador y reaccionario.

La Haine




Fuente: Lahaine.org