July 5, 2022
De parte de SAS Madrid
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LA F脌BRICA DIGITAL // La pensi贸n de viudedad es, actualmente, una prestaci贸n que tiene como objetivo paliar la sacudida econ贸mica que se produce con la muerte del c贸nyuge o la pareja de hecho, sea hombre o mujer. De manera general, la esposa o el marido de la persona fallecida tiene derecho a recibir un 52% de la base reguladora del sueldo o pensi贸n que percib铆a su pareja. Es necesario, eso s铆, cumplir algunos requisitos como que la persona que muri贸 fuese un pensionista, tuviese una incapacidad permanente o fuese una persona que haya cotizado al menos 500 d铆as en los 煤ltimos cinco a帽os. Y es compatible con estar trabajando o con la pensi贸n de jubilaci贸n propia. 

Esta pensi贸n surgi贸 en un contexto social y econ贸mico en el que el papel de la mujer era encargarse de las tareas dom茅sticas y cuidar de los hijos y otros miembros dependientes de la familia, mientras que la responsabilidad de aportar ingresos reca铆a en el hombre. Una situaci贸n que no responde al modelo actual, en el que en la mayor铆a de las familias trabajan los dos miembros de la pareja. 鈥淣o podemos continuar pensando en un modelo de familia en el que hay una persona sustentadora y otra dependiente鈥, afirma Carmen Castro, doctora en Econom铆a que investiga la contribuci贸n de las pol铆ticas p煤blicas en el avance de la justicia de g茅nero. La economista entiende que las pensiones de viudedad y las no contributivas 鈥搎ue se reciben, por ejemplo, por haber cuidado de un familiar鈥 han intentado proteger a las mujeres que se quedaban desamparadas, pero destaca que son una anomal铆a y a menudo 鈥渕uy precarias鈥. 

Castro considera que es necesario 鈥渞epensar qu茅 modelo de sociedad queremos鈥 y cambiar el sistema de impuestos y prestaciones para 鈥渁vanzar hacia una individualizaci贸n de derechos que permita la sostenibilidad de la vida鈥. Para hacer posible esta reforma, es necesario establecer un 鈥渋ngreso b谩sico universal鈥, una prestaci贸n que deber铆a cubrir las necesidades b谩sicas de la ciudadan铆a. Tambi茅n permitir铆a, en su opini贸n, una redistribuci贸n del tiempo que se dedica al trabajo remunerado y el que se dedica a los cuidados, y aumentar la socializaci贸n de las personas. 

Coincide con ella David Casassas, profesor de Teor铆a social y pol铆tica en la Universidad de Barcelona, para quien 鈥渓as pensiones de viudedad est谩n supeditadas a la participaci贸n del mercado del trabajo de la persona que falta y esta condici贸n representa un agravio para algunas personas que han contribuido al bien social de otras maneras diferentes al trabajo remunerado y que se encuentran en situaci贸n de pobreza en su vejez鈥. 鈥淢e pregunto si no es injusto que mujeres que han estado cuidando a base de bien a otras personas como a sus padres no tengan ninguna pensi贸n o tengan una pensi贸n no contributiva rid铆cula鈥, se帽ala el economista. 

芦No podemos vincular el derecho a la ciudadan铆a a nuestra ocupaci贸n, de manera directa, y a las pensiones. Eso es 鈥laborcentrismo鈥欌, sostiene Casassas. Para 茅l, el mercado de trabajo es inseguro y no debe ser el centro. 鈥淓s necesario garantizar la existencia digna de forma incondicional mediante la renta b谩sica鈥, asegura el profesor, que acaba de publicar el libro Libertad incondicional: la renta b谩sica en la revoluci贸n democr谩tica.

La renta b谩sica, que defienden economistas como Thomas Piketty, es una prestaci贸n universal y suficiente, independiente de las circunstancias que acompa帽en a la vida de cada uno. Casassas a帽ade que 鈥渢iene que mejorar el estado del bienestar sin suponer ning煤n retroceso en el acceso a servicios b谩sicos como la sanidad o la educaci贸n p煤blica鈥. 鈥淓l principio fundamental es que se recibe individualmente, y no por familia, y eso es un contrapoder dom茅stico para proteger a las mujeres鈥, afirma. Tambi茅n la recibir铆an las personas con rentas m谩s altas pero habr铆a una redistribuci贸n de la riqueza mediante los impuestos. 

Carmen Castro indica que un pa铆s que ya cuenta con un sistema similar es Suecia, donde no existen las pensiones de viudedad y hay 鈥渦na renta de emancipaci贸n que los ciudadanos reciben mientras no tienen ingresos propios鈥. Explica que el llamado ingreso m铆nimo vital que hay en Espa帽a no es equiparable, ya que 鈥渘o cubre las necesidades b谩sicas鈥 y no es similiar al salario m铆nimo interprofesional. 

Carmen Castro reconoce que no es f谩cil llevar a cabo un cambio de modelo como este y a帽ade que 鈥渉ay resistencias patriarcales鈥. La economista indica que abolir las pensiones de viudedad es una medida que puede ser 鈥渕uy impopular鈥 y remarca que, antes de eso, habr铆a que tener instaurada la prestaci贸n del ingreso b谩sico universal y garantizar el aceso a las personas que actualmente cobran la pensi贸n de viudedad. 鈥淗ay simulaciones que demuestran que la renta b谩sica de 800 euros al mes es viable con una reforma progresiva del IRPF鈥, apunta el profesor Casassas. 

Castro subraya la importancia de implantar una renta b谩sica en el actual contexto de precarizaci贸n del mercado de trabajo y para entender que 鈥渓a vida es m谩s que el tiempo mercantilizado鈥. 鈥淟a renta b谩sica es conflictiva porque da poder de negociaci贸n a la clase trabajadora, que tendr铆a m谩s margen para decidir a qu茅 se quiere dedicar鈥, dice Casassas. El economista brit谩nico William Henry Beveridge afirmaba que la renta b谩sica proporciona 鈥渟eguridad de la cuna a la tumba鈥. Por eso, concluye Casassas, supondr铆a 鈥渆l triunfo del deseo de vidas m谩s libres鈥. 

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Fuente: Sasmadrid.org