October 25, 2021
De parte de Asociacion Germinal
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Hace unos d铆as muri贸 Colin Powell, el secretario de Estado que en 2003 enga帽贸 al mundo entero con las armas de destrucci贸n masiva en poder de Saddam Hussein. Powell, general del ej茅rcito, falleci贸 como consecuencia de las vacunas contra el coronavirus que le fueron administradas una semanas antes.

Era un conocido criminal de guerra que inici贸 su ascenso militar en la Guerra de Vietnam en 1963 con el grado de capit谩n. Lo mismo que hoy en Siria, entonces el ej茅rcito estadounidense no estaba en Vietnam de manera oficial, as铆 que Powell fing铆a ser asesor del ej茅rcito sudvietnamita.

El destacamento que capitaneaba Powell quem贸 las aldeas del valle de A Shau en una pol铆tica conocida de 鈥渢ierra quemada鈥. Algunos asesores estadounidenses calificaron de brutal y contraproducente esta estrategia aplicada en Vietnam, mientras que Powell la defendi贸, incluso en las memorias que public贸 en 1995: 鈥淢i viaje por Am茅rica鈥.

Powell regres贸 a Vietnam en 1968 con el grado de comandante de Estado Mayor adscrito a la Divisi贸n Americal. Esta vez la ocupaci贸n militar estdounidensee ya era oficial, sin tapujos. La Divisi贸n Americal es la 23 de Infanter铆a, conocida por la masacre de My Lai, en la que fueron torturados, violados y asesinados 500 civiles vetnamitas.

A finales de 1968 Powell fue ascendido al cargo de G3, es decir, jefe de operaciones de la divisi贸n, saltando por encima de otro oficiales que ten铆an preferencia.

Un joven especialista de cuarta clase, Tom Glen, que serv铆a en un pelot贸n de morteros, le escribi贸 una carta al general Creighton Abrams, comandante de las fuerzas estadounidenses en Vietnam. Acus贸 a la Divisi贸n Americal de brutalidad sistem谩tica hacia los civiles. La carta cay贸 encima de la mesa de Powell (1).

鈥淟a actitud del soldado medio hacia el pueblo vietnamita y el trato que recibe es, con demasiada frecuencia, una negaci贸n total de todo lo que nuestro pa铆s intenta conseguir en el campo de las relaciones humanas鈥, escribi贸 Glen. 鈥淟ejos de contentarse con referirse a los vietnamitas como 鈥榮ucios amarillos鈥 o 鈥榙escuidados鈥 tanto en los hechos como en los pensamientos, demasiados soldados estadounidenses parecen ignorar su propia humanidad; y con esta actitud infligen humillaciones, tanto psicol贸gicas como f铆sicas, a los ciudadanos vietnamitas que s贸lo pueden tener un efecto debilitador en los esfuerzos por unir al pueblo en la lealtad al gobierno de Saig贸n, especialmente cuando tales actos se llevan a cabo a nivel de unidad y adquieren as铆 la apariencia de una pol铆tica aprobada鈥.

Los vietnamitas hu铆an de los estadounidenses, relataba Glen, que 鈥減or gusto, disparan indiscriminadamente a los hogares vietnamitas y, sin provocaci贸n ni causa, disparan a la propia gente鈥. Los sospechosos de ser del Vietcong eran tratados con crueldad gratuita. 鈥淟levados por emociones exacerbadas que delatan un odio repugnante, y armados con un vocabulario consistente en 鈥楾煤, vietcong鈥, los soldados 鈥榠nterrogan鈥 rutinariamente por medio de la tortura, que fue presentada como un h谩bito particular del enemigo. Las palizas violentas y la tortura con la punta de un cuchillo son formas habituales de interrogar a los prisioneros o de convencer a un sospechoso de que es, efectivamente, un vietcong鈥.

鈥淪er铆a realmente terrible tener que creer que un soldado estadounidense que alberga tal intolerancia racial y desprecio por la justicia y los sentimientos humanos es un prototipo de todo el car谩cter nacional estadounidense; sin embargo, la presencia de tales soldados da credibilidad a tales creencias鈥 Lo que se ha descrito aqu铆 lo he visto no s贸lo en mi propia unidad, sino en otras con las que hemos trabajado, y me temo que esto es general. Si este es realmente el caso, es un problema que no puede pasarse por alto, pero que quiz谩s pueda erradicarse con una aplicaci贸n m谩s firme de los c贸digos del MACV (Mando de Asistencia Militar de Vietnam) y de los Convenios de Ginebra鈥.

La denuncia de Glen no era nueva. Otros militares tambi茅n protestaron contra el trato que recib铆an los civiles como enemigos. La masacre de My Lai fue s贸lo una parte del comportamiento violento que se hab铆a convertido en rutina en la Divisi贸n Americal.

Powell se encarg贸 de guardar la denuncia de Glen un el caj贸n, sin abrir ninguna investigaci贸n. El 13 de diciembre de 1968 redact贸 una respuesta. No reconoci贸 que hubiera habido ning煤n tipo de delito. Afirm贸 que a los soldados estadounidenses en Vietnam se les hab铆a ense帽ado a tratar a los vietnamitas con cortes铆a y respeto. Las tropas americanas tambi茅n hab铆an recibido un curso de una hora sobre c贸mo tratar a los prisioneros de guerra seg煤n las Convenciones de Ginebra, se帽alaba Powell. 鈥淧uede haber casos aislados de maltrato a civiles y prisioneros de guerra鈥, escribi贸. Pero 鈥渆so no refleja en absoluto la actitud general de la Divisi贸n鈥.

En la nota Powell criticaba a Glen por no haberse quejado antes y haber sido m谩s espec铆fico en su carta. Como buen lacayo, escrbi贸 exactamente de lo que sus superiores quer铆an leer. 鈥淓n refutaci贸n directa de la imagen鈥 que mostraba Glen, dec铆a Powell, 鈥渆st谩 el hecho de que las relaciones entre los soldados estadounidenses y el pueblo vietnamita son excelentes鈥.

Fue necesario que un soldado de infanter铆a, Ron Ridenhour, destapara la matanza de My Lai para reconstruir la verdad sobre las atrocidades cometidas por el ej茅rcito estadounidense en Vietnam. De vuelta a Estados Unidos, Ridenhour entrevist贸 a los colegas que hab铆an participado en la masacre y redact贸 un informe, que remiti贸 al Inspector General del Ej茅rcito.

Fue entonces cuando se celebraron los consejos de guerra contra los oficiales y soldados implicados en la matanza. Pero Powell hab铆a cumplido con su papel encubridor, lo que propici贸 su ascenso en el escalaf贸n militar. Powell siempre aleg贸 que desconoc铆a la masacre de My Lai porque fue anterior a su llegada a la Divisi贸n Americal.

En cuanto a La carta de Glen, desapareci贸 de los archivos, aunque fue desenterrada unos a帽os despu茅s por los periodistas brit谩nicos Michael Bilton y Kevin Sims para su libro 鈥淔our Hours in My Lai鈥.

En sus memorias, Powell no menciona que tap贸 la denuncia de Glen, e incluso incluye una justificaci贸n de la brutalidad de las tropas estadounidense contra la poblaci贸n. En un pasaje escalofriante, describe la pr谩ctica habitual de asesinar a civiles vietnamitas desarmados:

鈥淩ecuerdo una expresi贸n que utiliz谩bamos en el campo [鈥 Si un helic贸ptero ve铆a a un campesino en pijama negro que parec铆a un poco sospechoso, un posible MAM (2), el piloto giraba y disparaba delante de 茅l. Si se mov铆a, su movimiento se consideraba una prueba de intenci贸n hostil, y el siguiente asalto no era frente a 茅l, sino sobre 茅l. 驴Brutal? Tal vez s铆. Pero un competente comandante de batall贸n con el que hab铆a servido en Gelnhausen [Alemania Occidental], el teniente coronel Walter Pritchard, fue asesinado por un francotirador enemigo mientras observaba a los MAM (2) desde un helic贸ptero. Y Pritchard era s贸lo uno de los muchos. La naturaleza del combate, matar o morir, tiende a embotar la percepci贸n del bien y el mal鈥.

Los 鈥渃ombates鈥 a los que se refiere Powell consisten en acribillar a civiles desarmados o, en otras palabras, son cr铆menes de guerra.

(*) https://consortiumnews.com/2018/03/17/behind-colin-powells-legend-my-lai/
(**) MAM: jerga militar estadounidense para nombrar a los civiles adultos o en edad militar, que se asimilan a guerrilleros camuflados




Fuente: Asociaciongerminal.org