March 7, 2023
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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martes, 8 de marzo de 2022

Idioma original: espa帽ol

A帽o de publicaci贸n: 2021

Valoraci贸n: Muy recomendable

De v铆ctima a activista es el subt铆tulo de este ensayo tan necesario en los tiempos que vivimos. Ya desde la portada se muestra claramente el enfoque que la autora ha querido dar a su trabajo: la frase califica desde el principio la realidad de una situaci贸n, conocida de primera mano por ella, contradiciendo a todas esas voces 鈥搃nteresadas o culpablemente ingenuas鈥 que consideran la prostituci贸n un trabajo como cualquier otro. Adem谩s, el t茅rmino activista se帽ala la actual ocupaci贸n de la autora, que podr铆a resultar ambiguo si no conoci茅semos previamente su seriedad y dedicaci贸n a ese compromiso autoimpuesto. En tercer lugar, el dise帽o, tan particular, abundando en esa actitud combativa, pretende ser un toque de atenci贸n, que volvamos la cabeza al pasar por la librer铆a y asumamos de un vistazo el gran drama en el que est谩n inmersas las mujeres m谩s vulnerables del planeta. Ellas y, en consecuencia, todas las mujeres, ya que la prostituci贸n a gran escala es una estrategia m谩s del dominio que ejerce un sexo sobre el otro. Si esto les parece una exageraci贸n sigan leyendo, o mejor, lean a Tiganus, y no les quedar谩 ninguna duda.

Coincidimos por completo con el pr贸logo de Rosa Cobo Bedia. Efectivamente, gran parte del valor de este texto radica en que quien lo ha escrito conoce de primera mano el medio que describe, pero tambi茅n, y sobre todo, en el tono empleado, ya que no se recrea en situaciones amargas sino que las esboza y pasa de largo adoptando una actitud constructiva. 鈥淪on palabras de quien ha logrado sobrevivir al infierno, pero tambi茅n de quien un d铆a abraz贸 el feminismo porque encontr贸 en 茅l las palabras y los conceptos que transformaron su experiencia individual en un hecho pol铆tico鈥. Nada mejor que estas palabras para calificar un texto cuya escritura no ha debido resultar nada f谩cil.

Esper谩bamos mucho de esta obra, sab铆amos que nos conducir铆a a lugares donde no hemos estado nunca y aclarar铆a las zonas oscuras, las contradicciones de lo que leemos y escuchamos sobre un asunto tan controvertido. Y aun as铆 la est谩bamos subestimando. Porque no se trata de un mero testimonio. De hecho, tal como explica la prologuista, pasa casi de puntillas por los hechos, enumer谩ndolos pero sin recrearse en detalles, extrayendo de todo ello consecuencias y modos de actuaci贸n que sorprenden por una claridad y un rigor conceptual no demasiado frecuentes. Por eso, haciendo nuestras una vez m谩s las palabras de Cobo: 鈥淎gradezco a Amelia que no se haya recreado en las experiencias dolorosas y haya utilizado las elipsis para dar paso a una interpretaci贸n pol铆tica de su propia experiencia鈥.

Para que no haya confusi贸n, hay que aclarar que la delicadeza presente en los fragmentos autobiogr谩ficos no disfraza nada, no es ambigua ni amiga de medias tintas, llama a cada cosa por su nombre y lo hace para que algo cambie, para que el abolicionismo deje de ser una reivindicaci贸n y se convierta en hecho consumado. Porque ella ya sali贸 pero muchas siguen dentro, es m谩s, el sistema se renueva constantemente exportando carne fresca desde pa铆ses deprimidos, o no tanto. Es algo que tambi茅n ocurre en Espa帽a y puede afectar a cualquier clase social, pues chicas desorientadas o decepcionadas con la vida las hay en todas partes. Si la mujer es el segundo sexo o dicho de otra forma, la otra, las mujeres prostituidas son la otra de la otra, es decir, sin abolici贸n de las circunstancias que perpet煤an un sistema claramente injusto nunca desaparecer谩n las categor铆as que oprimen a la mitad de nuestra especie. La estrategia es sencilla: en la mayor parte de los casos se priva de recursos intelectuales y econ贸micos as铆 como de los derechos m谩s elementales a esas ni帽as que est谩n creciendo, as铆, sin formaci贸n ni medios de subsistencia se convierten en carne de ca帽贸n de los desaprensivos. Son vulnerables en todos los sentidos, no tienen experiencia, se lo creen todo, en muchos casos han perdido la autoestima debido, entre otros motivos, a violaciones repetidas. As铆, inermes ante un mundo despiadado, se les promete el para铆so y aceptan. 驴Es esto consentimiento? Por supuesto que no, es enga帽o, chantaje y hurto descarado del futuro de las mujeres para lucrarse con toda desverg眉enza.

“Quien es capaz de ver que no puede haber libertad de vender 贸rganos porque eso supone alimentar la desigualdad cultural entre pobres y ricos, y no es capaz de ver que no puede haber libertad de vender el cuerpo porque eso alimenta la desigualdad estructural entre mujeres y hombres y entre las mujeres pobres y ricas, solo demuestra que tiene absolutamente integrado el machismo clasista”

Las redes de la prostituci贸n son ampl铆simas y muy bien organizadas como corresponde a un negocio multimillonario. Esto es lo que la ensayista narra en primera persona y lo que viven miles de ni帽as y adolescentes de todo el mundo. Pero el proxenetismo nos enga帽a 鈥搈谩s bien nos narcotiza鈥 con el cuento de la libertad individual, y nos tragamos el argumento porque es m谩s c贸modo no enfrentarse a una realidad tan cruel.

Una vez se ha conseguido recluir a las v铆ctimas en lo que Tiganus denomina campos de concentraci贸n, el argumento para mantenerlas sometidas sin necesidad de vigilancia no deja de ser ingenioso: 鈥渟茅 lista鈥, aprov茅chate de ellos, gana todo el dinero que puedas en el menor tiempo posible y pronto tendr谩s medios para vivir sin problemas econ贸micos. Pero este argumentario es, desde luego, una trampa ya que ellas tienen que pagar todos los gastos que genera su actividad adem谩s de cancelar una supuesta deuda que no se agota nunca. As铆 se les incluye en una cadena perversa de la que necesariamente forman parte. Debilitadas por el alcohol y las drogas se convierten en el 煤ltimo eslab贸n, en c贸mplices del proxeneta que las convierte en aliadas para que rivalicen entre ellas en lugar de apoyarse. No obstante, el abuso se disfraza con la ficci贸n de la profesionalidad: hay que vestirse y arreglarse para gustar, hablar y moverse suavemente, sonre铆r, en una palabra, complacer al putero a costa de olvidarse de s铆 mismas. Pero este tipo de consumidor no est谩 determinado gen茅ticamente, lo fabrica la pornograf铆a apoyada por el aplauso social. Tiganus los divide en tres tipos: putero “majo”, (insoportable), putero macho (antip谩tico) y putero mis贸gino (peligroso). Por cierto, su n煤mero aumenta y cada vez son m谩s j贸venes. Y todo esto con la complicidad del Estado, sin ella Espa帽a no se habr铆a convertido 鈥揷omo tristemente se repite una y otra vez en prensa y este ensayo lo ratifica鈥 en el prost铆bulo del continente europeo.

鈥淓l tiempo se detiene, la mente se separa, el alma se esfuma y tu cuerpo solo intenta sobrevivir鈥

Pero el asunto es mucho m谩s complejo de lo que imaginamos si nos fijamos 煤nicamente en esta frase o nos dejamos llevar por los prejuicios. La autora nos recuerda que el sometimiento de las mujeres es general, que unas tienen un 煤nico due帽o (o due帽os sucesivos) y otras, las prostituidas, son propiedad de todos. 驴Y qu茅 pasa con las solteras? Pues que el reconocimiento social es mucho menor, y aunque hoy d铆a nadie se atreva a confesarlo sigue siendo as铆. En definitiva, el orgullo de la puta existe porque se les educa para que lo sientan: 鈥渟omos sumisas y soberbias a la vez鈥, se llegan a sentir privilegiadas en comparaci贸n con las decentes pues ellas saben aprovechar su poder femenino, sus encantos. Una distorsi贸n que extra帽a menos si analizamos todo el proceso de reclutamiento y lavado de cerebro al que se las somete y que desde fuera no se entiende, pero todos estamos sometidos a distorsiones: por 茅poca, sexo, edad etc. que vistas con perspectiva resultan igual de incongruentes. Por ejemplo, quienes sufren violencia de g茅nero experimentan algo muy parecido. Por eso insiste en la necesidad de un di谩logo entre mujeres sin prejuicios ni condescendencias, solo as铆 se entender铆a que la subordinaci贸n afecta a todas.

鈥淒entro de la enajenaci贸n, a las mujeres privadas 鈥渓es pone鈥 limpiar, cuidar, cocinar, criar y servir a su familia. No es que lo disfruten per se, sino que es la 煤nica forma de ser vistas y valoradas, aunque siempre infravaloradas. Un falso poder. (鈥) Dentro de la enajenaci贸n, a las mujeres p煤blicas 鈥渓es pone鈥 ofrecerse, insinuarse, follar y servir sexualmente a los hombres. No es que lo disfruten per se, sino que es la 煤nica forma de ser vistas y valoradas, aunque siempre infravaloradas. Un falso poder.鈥

Un razonamiento que sorprender谩 a algunos porque no se puede entender m谩s que desde una perspectiva feminista, es decir, situ谩ndose en un estricto punto medio donde nadie lleve la batuta. Y aqu铆 llega la parte luminosa de un discurso en el que nadie se libra, ni los que se lucran del negocio ni las propias mujeres prostituidas ni ning煤n sector de la sociedad, aunque en cada caso las responsabilidades sean muy distintas. La conciencia feminista liber贸 definitivamente a Amelia, su activismo le proporcion贸 un objetivo m谩s all谩 de la vida cotidiana y le ayud贸 a clarificar ideas. As铆 conectamos con el t铆tulo, porque este ensayo nos interpela directamente: no habr谩 triunfo feminista si no hay colaboraci贸n entre mujeres, pues 鈥渟er谩 la revuelta de las putas la que propicie el fin del patriarcado.鈥

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Fuente: Grupotortuga.com