March 15, 2021
De parte de A Las Barricadas
139 puntos de vista


芦No menudean los ensayos relativos a la propuesta libertaria en el terreno econ贸mico. Y cuando se revelan las m谩s de las veces enuncian principios generales -la autogesti贸n y la desmercantilizaci贸n, por ejemplo- que, ciertamente insoslayables, a duras penas permiten profundizar, sin embargo, en realidades complejas. 芦Acci贸n directa econ贸mica禄, el libro recientemente publicado por Descontrol, le hinca el diente de manera sugerente a muchas de esas realidades, y entre ellas, a guisa de ejemplo, el consumo combativo, la compra colectiva, el funcionamiento de las instituciones del sistema, el dinero, la expropiaci贸n o las muchas miserias que arrastra la llamada 鈥榚conom铆a social鈥. No perder谩n el tiempo depositando sus ojos en estas p谩ginas.禄

Carlos Taibo

INCITACI脫N AL SOCIALISMO AUTOGESTIONARIO

Un gran cl谩sico del anarquismo, Gustav Landauer, advert铆a de las dificultades con que se encontrar铆an los obreros revolucionarios para construir un r茅gimen socialista tras derrocar a la clase dirigente y abolir el Estado. El problema no consist铆a en una supuesta falta de condiciones pol铆ticas y econ贸micas objetivas para ello, puesto que el socialismo libertario era posible fuese cual fuese el estadio de desarrollo y compenetraci贸n en el que se encontrasen la econom铆a y el Estado, sino a la falta de experiencias autogestionarias de magnitud apreciable, y, por lo tanto, a la carencia de ideas pr谩cticas que mostraran los caminos de su realizaci贸n. Las enormes trabas internas de funcionamiento coordinado que tuvieron las colectividades de la Revoluci贸n Espa帽ola facilitaron el sabotaje que los partidos defensores del orden burgu茅s, mientras el curso desfavorable de la guerra acababa precipit谩ndolas en la cloaca estatal de la que nunca saldr铆an. La ocupaci贸n de la calle, la huelga y la toma de edificios p煤blicos, armas tradicionales de la lucha de clases, son la negatividad en acci贸n que por si sola no basta. En la actualidad, se hace cada vez m谩s patente la necesidad de un anticapitalismo afirmativo: el frente de la guerra social exige una retaguardia log铆stica hecha de proyectos autogestionarios ejemplares. El libro 鈥淟os papeles de Albert Mason. Volumen I. La Acci贸n Econ贸mica鈥, an贸nimo, una selecci贸n de art铆culos de calidad desigual, aclara este 煤ltimo punto: 鈥渓a revoluci贸n es menos un construir sobre la destrucci贸n que un destruir construyendo鈥. Con esa rotunda aseveraci贸n se cambia radicalmente la estrategia de lucha tradicional contra el capital y el Estado basada 煤nicamente en la resistencia organizada; la confrontaci贸n ideol贸gica y pol铆tica ha de combinarse con la forja de un entramado econ贸mico autogestionario, antipatriarcal, fuera del mercado e independiente del Estado. La finalidad no ha cambiado puesto que se persigue la revoluci贸n social total, no  una reforma cualquiera.

Para un lector ajeno a los gui帽os de la moda, la lectura se complica por culpa del empleo del femenino como gen茅rico -producto de la influencia del movimiento feminista, hoy en d铆a m谩s fuerte y pujante que el obrero e ideol贸gicamente m谩s creativo-, un mal h谩bito posmoderno que intenta justificarse con la peregrina idea de la repercusi贸n durante milenios del patriarcado en la gram谩tica. De acuerdo con esta manera de discurrir, un periodo machista prolongado en la historia ser铆a el causante l贸gico y directo de que el g茅nero masculino en las lenguas indoeuropeas fuera no marcado. Creemos que el axioma es cuanto menos dudoso y que existen mejores modos de socavar el dominio social de los varones, visibilizar a las mujeres y deshacer los estereotipos sexuales que machacar infundadamente el lenguaje -al fin y al cabo obra del pueblo hablante-, con falaces especulaciones seudorradicales. Bueno, por m谩s que se contorsione la forma, el contenido no se enriquece ni se hace m谩s claro y m谩s cr铆tico. Habr铆a que proceder al rev茅s, creando conceptos nuevos que iluminen la cuesti贸n como lo han sido los de 鈥減atriarcado鈥, 鈥渃uidados鈥, 鈥渟exismo鈥 etc. A mi entender, la neolengua inclusiva es un reflejo identitario de gueto, como en otras partes lo son el nacionalismo, las arrobas o el pa帽uelo palestino. Y el gueto es un elemento de la zona gris que se acomoda con la novedad sin objeci贸n alguna, sobre todo si se cocin贸 en la universidad, pues no pretende la nitidez de la verdad, sino el velo que m谩s contribuya a su cercado, o sea, a su conservaci贸n.  

Esta modesta objeci贸n sin embargo no intenta quitar m茅ritos a la materia del libro, que es original y provechosa, y que consiste en lo que el autor llama acci贸n econ贸mica, definida como 鈥渓a forma espec铆fica que adopta la lucha contra el capitalismo -en sus dos vertientes, estatal y empresarial- dentro del 谩mbito de la econom铆a.鈥 Es un modo de acci贸n directa contra la empresa y el Estado cuyo objetivo consiste en perjudicar econ贸micamente todo lo posible a ambos. Desobediencia civil en el plano econ贸mico y administrativo. Su forma org谩nica es la Asociaci贸n Libre. No se trata de un tipo de organizaci贸n nuevo, sino de lo que corrientemente se ha llamado sindicato, cooperativa, ateneo o comit茅, o de lo que hoy llamamos colectivo, proyecto o red. Todas se caracterizan por no ser jer谩rquicas, regirse por asambleas y 鈥渆nsayar modelos econ贸micos compatibles con la anarqu铆a.鈥 Las t谩cticas de la acci贸n econ贸mica van del huerto comunitario, el consumo combativo, el intercambio en especie y la compra colectiva hasta el fraude administrativo, la insolvencia programada y la insumisi贸n fiscal. No estamos ante una simple alternativa agroecol贸gica a la alimentaci贸n industrial, pues suponemos que la susodicha acci贸n econ贸mica abarca otras experiencias autogestionarias en el campo de la sanidad, la educaci贸n, la seguridad social, la vivienda, la energ铆a y el derecho, por poner solo algunos ejemplos. Lo cierto es que sin esa especie de rearme de la sociedad civil, la lucha social urbana y la defensa del territorio no podr谩n evitar la integraci贸n.

Desde luego, a fin de no recurrir al dinero, la extensi贸n de una econom铆a paralela no capitalista requiere instrumentos como monedas sociales, equipamientos eficientes, asesor铆as jur铆dicas y ayudas financieras, cuyo empleo incurre forzosamente en contradicciones, pues no olvidemos que estamos dentro de un r茅gimen tecnocapitalista, como quien dice, en el vientre de la ballena. Encuentro adem谩s discutible la busca de subvenciones o el recurso a las inversiones que defiende el libro, aunque trate de justificarlo con el argumento de usarlas contra el Estado, algo as铆 como si se fuera tras una expropiaci贸n suave y ligera de fondos. Y tambi茅n cosas que el libro no menciona como los socios benefactores, la autogesti贸n a tiempo parcial o los liberados. Son pr谩cticas que recuerdan algo el discurso en torno a Marinaleda, y, exagerando un poco, el ir贸nico relato de Pessoa, 鈥淓l Banquero Anarquista鈥. Y sobre todo nos trae a colaci贸n la autodenominada 鈥淓conom铆a Social鈥, en otras palabras, la autogesti贸n de la miseria, el modo menos violento de administrar la exclusi贸n en beneficio del mercado que la produce. El autor se ve obligado a marcar la l铆nea roja que separa la Acci贸n Econ贸mica de aquella, 鈥渓a rama del capitalismo cuya actividad lucrativa es la cr铆tica al capitalismo y la mercantilizaci贸n de supuestas alternativas鈥, y a denunciar como aberrante la terminolog铆a seudosolidaria de 鈥減recio justo鈥, 鈥渇inanzas 茅ticas鈥 鈥渄esarrollo sostenible鈥 o 鈥渞esponsabilidad social de las empresas.鈥 Sin embargo, no logra sustraerse a un c铆rculo vicioso: la 鈥渄esmercantilizaci贸n鈥 de cualquier actividad sin abolir integralmente el mercado resulta imposible, as铆 como la autogesti贸n generalizada sin salirse de la econom铆a o la autonom铆a plena sin suprimir el Estado. A mi modo de ver, y supongo que al modo de ver del autor, la 煤nica manera de romper el c铆rculo es dejando claro dos cosas: primera, que la actividad autogestionaria y feminista es un medio y no un fin en s铆 misma. Segunda, que no es m谩s que la vertiente positiva de la lucha social anti-industrial.  

El libro, redactado con el esp铆ritu mitad de un pionero de La Cecilia y mitad de un expropiador tipo Marius Jacob, no tiene final. La lista de ejemplos de sabotaje de la econom铆a es larga y abierta. En lo relativo a los m茅todos ilegales -por ejemplo, la falsificaci贸n de documentos o la clonaci贸n de tarjetas- conviene m谩s practicarlos silenciosamente en la clandestinidad que alardear de ellos en manuales. A buen entendedor… No busquemos tampoco una valoraci贸n suficientemente cr铆tica de los experimentos autogestionarios reales, quiz谩s porque no sea ese el objetivo del libro, que ante todo quer铆a demostrar que, sin la experiencia previa de la autogesti贸n 鈥渁 fuego lento鈥, la subversi贸n negadora rodar谩 incesantemente en la oscuridad y se consumir谩 en su propio fuego. Hoy en d铆a, plantar una tomatera, seg煤n c贸mo, puede ser un acto tan radical como el ir a la huelga o defenderse de la polic铆a, y un humilde potaje de garbanzos, con los ingredientes sociales adecuados, puede convertirse 鈥渆n un atentado cotidiano contra toda autoridad.鈥

Miguel Amor贸s, a petici贸n del autor, 12 de marzo de 2021




Fuente: Alasbarricadas.org