November 16, 2020
De parte de Anarcol
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matanza-de-campesinos-e1352480353629El 29 de mayo de 1988, en la vereda Llana Caliente del Magdalena Medio Santandereano, fueron asesinados m谩s de 50 campesinos por 240 militares del Batall贸n de infanter铆a n煤mero 40  鈥淕eneral Luciano D鈥橢lHuyar鈥 ,quienes actuaron en conjunto con miembros del grupo paramilitar 鈥淟os Macetos鈥 dirigido por exguerrilleros que desertaron de las filas insurgentes para apoyar a los militares en su guerra sucia contra organizaciones como: La Asociaci贸n Nacional de Usuarios Campesinos- Uni贸n y Reconstrucci贸n (ANUC-UR), 隆A luchar!, Uni贸n Patri贸tica, el Frente Popular y la Coordinadora Popular del Magdalena Medio. 脡stos hechos se reconocen como 鈥淟a masacre de Llana Caliente鈥 realizada con el objetivo de detener la movilizaci贸n campesina que se ven铆a presentando desde el 27 de mayo en San Vicente de Chucur铆.

De acuerdo con el archivo de Masacres del Centro de Memoria Hist贸rica, el ej茅rcito habr铆a asesinado 13 campesinos; sin embargo, de acuerdo con testimonios de campesinos sobrevivientes a la masacre, como por datos recogidos por los investigadores de 鈥淐olombia Nunca M谩s鈥, las v铆ctimas fueron muchas m谩s, se estima que adem谩s de los 13 asesinatos, existieron otros 38 campesinos muertos cuyos cuerpos fueron desaparecidos; a帽os despu茅s a pocos kil贸metros, en el sitio conocido como Hoyo Malo, fueron hallados  m谩s de 100 cad谩veres fruto de la represi贸n y persecuci贸n de militares de la brigada 40 que actuaron en conjunto con grupos paramilitares desde inicios de la d茅cada de los 80.

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Los paramilitares hicieron su arribo a San Vicente de Chucur铆 desde 1982, lo que corresponde al periodo hist贸rico de formaci贸n de grupos paramilitares en todo el Magdalena Medio, estableciendo las bases de la estrategia de guerra sucia que se extendi贸 por casi todo el pa铆s y que a煤n persiste en la persecuci贸n violenta y criminal de los movimientos sociales en Colombia. La primera organizaci贸n paramilitar que apareci贸 en San Vicente de Chucur铆 fue el grupo 鈥淢uerte A Secuestradores (MAS)鈥, financiado por terratenientes y entrenados por la fuerza p煤blica. Del MAS poco a poco se desprendieron otros comandos paramilitares en la regi贸n como el grupo de sicarios 鈥淟os grillos鈥 en 1982, 鈥淟os tiznados鈥 y 鈥淟os justicieros del mal鈥 en 1983, el grupo paramilitar autodenominado 鈥淓l ej茅rcito de los pobres鈥 en 1984 y finalmente 鈥淟os macetos鈥 quienes realizaron las masacres de La Fortuna, Llana Caliente y Tres Amigos. Pese a que la violencia contra las organizaciones sociales inici贸 desde principios de los 80, las acciones de muerte contra el movimiento campesino se intensifican despu茅s del Paro del Nororiente realizado el 7 y 9 de junio de 1987 que moviliz贸 a m谩s de 7500 campesinos de 20 municipios de Santander, y que alcanz贸 grandes movilizaciones en Bol铆var, Cesar y Norte de Santander.

El Paro del Nororiente de junio del 87 fue convocado por la 鈥淐oordinadora Popular del Magdalena Medio鈥 y ten铆a dentro de su pliego de peticiones reivindicaciones propias de comunidades campesinas que han sido abandonadas por el Estado. Las reivindicaciones eran muy diversas, ten铆a que ver con construcci贸n de las v铆as a Bucaramanga y Barrancabermeja, la construcci贸n del hospital El Carmen, planes de vivienda, la extensi贸n de las redes de electricidad, acueducto y alcantarillado, aumento de la planta docente en colegios, medidas de protecci贸n medio ambiental frente a la explotaci贸n petrolera, respeto a la vida, a la libre movilizaci贸n y a la no persecuci贸n del movimiento social. Las movilizaciones del 7 al 9 de junio paralizaron el nororiente colombiano, lograron repercusi贸n nacional y obligaron al Gobierno Nacional y departamental a la realizaci贸n de convenios con el movimiento campesino; sin embargo, luego de la movilizaci贸n, se intensific贸 la violencia contra las organizaciones sociales y populares.

Casi un a帽o despu茅s del Paro del Nororiente, el Estado no hab铆a cumplido con los acuerdos generados con el movimiento campesino, por lo que la Coordinadora Popular del Magdalena Medio, pese al clima de violencia que se viv铆a en la regi贸n, se vio obligada a reiniciar las movilizaciones para mayo de 1988, exigiendo al gobierno nacional el cumplimiento de los acuerdos. Desde las primeras movilizaciones del 87 los grandes medios de comunicaci贸n hegem贸nicos y el Gobierno Nacional declararon que las movilizaciones campesinas de Santander no eran sociales sino pol铆ticas, y que detr谩s del movimiento campesino se encontraban las organizaciones insurgentes. Con esto no solo se desconocieron las reivindicaciones campesinas y la autonom铆a del movimiento social, sino que tambi茅n sirvieron como sentencia de muerte contra los activistas sociales que participaron en marchas y movilizaciones, 茅sta campa帽a de tergiversaci贸n del movimiento social se tradujo en la persecuci贸n y asesinato de campesinos por el Batall贸n de Infanter铆a n煤mero 40 y grupos paramilitares.

El d铆a 28 de mayo de 1988 el Ej茅rcito Nacional bloque贸 las v铆as de acceso a San Vicente de Chucur铆 intentando detener m谩s de 100 veh铆culos y 3000 campesinos que deb铆an concentrarse en la cabecera municipal para marchar hacia Bucaramanga. El Teniente Coronel Rogelio Correa, quien dirig铆a los soldados del Batall贸n Luciano D鈥橢lhuyar, dio la orden de cercar las v铆as con alambre de p煤as y hombres armados a los costados de la carretera, para evitar a toda costa el ingreso de los campesinos a San  Vicente de Chucur铆. Sin embargo, el movimiento no dio marcha atr谩s y  a las 2 de la tarde intentaron cruzar las barreras del ej茅rcito. 脡se mismo d铆a el teniente correa se encontraba festejando sus cumplea帽os y bajo los efectos del alcohol fue llamado para impedir a los manifestantes cruzar las barreras, fue all铆 cuando dio la orden al soldado Luis Su谩rez de disparar contra uno de los campesinos que intentaba cruzar los obst谩culos, el soldado se neg贸 a obedecer la orden por lo que Correa le dispar贸. Ante el asesinato del soldado, el paramilitar y escolta del teniente Correa Campos, Luis Uribe alias 鈥淐omandante Camilo鈥, deton贸 su arma contra el teniente caus谩ndole la muerte. De manera inmediata soldados y miembros del grupo paramilitar, iniciaron la oleada de disparos contra 鈥淓l comandante Camilo鈥; luego del cruce de disparos, los militares decidieron atacar  la movilizaci贸n, disparando contra los manifestantes por m谩s de una hora y media, dejando m谩s de 50 muertos, adem谩s de detenciones y apresamientos.

Mientras la balacera contra la movilizaci贸n se extend铆a, algunos de los manifestantes se escondieron bajo los veh铆culos apostados al borde de la carretera, mientras que otros intentaron escapar del lugar de los acontecimientos, sin embargo muchos fueron apresados y los sobrevivientes fueron fotografiados y rese帽ados; siendo v铆ctimas posteriores de persecuci贸n, hostigamientos y amenazas que m谩s tarde dieron lugar a desapariciones. Luego, muchos de estos cuerpos fueron encontrados en la fosa com煤n de Hoyo Malo en la Vereda Santa Rosa. Entre los manifestantes asesinados se encontraban los campesinos Arnulfo Ram铆rez Izaquita, Nelson Otero Mart铆nez, Alfredo R铆os Barrios, Luis Enrique S谩nchez Mill谩n, Luis Jos茅 Archila Plata, Jos茅 Joaqu铆n Zambrano Molina, Pablo Manuel Hern谩ndez Rodr铆guez, Esperanza Herrera Villa, Jos茅 Natividad Velandia Prada, Ra煤l Antonio G贸mez Chaparro, Jos茅 M茅ndez, Wilson Botero y Clemente Quiroga.

A tan solo 2 meses de la masacre se form贸 un nuevo grupo paramilitar denominado 鈥淐omando Rogelio Correa Campos鈥 en honor al Teniente Coronel que comandaba la Brigada 40 y al grupo paramilitar que actu贸 el d铆a de la masacre de Llana Caliente. Durante el transcurso del 88 al 89, continuaron los asesinatos, desapariciones, torturas contra las organizaciones sociales y populares logrando la consolidaci贸n del paramilitarismo y la desarticulaci贸n de lo que fue un poderoso movimiento campesino.

Resistiendo al Olvido es un proyecto que busca recuperar la memoria de todos aquellos que, pese a las condiciones de violencia, continuaron luchando en busca del logro de las reivindicaciones de los sectores populares. El movimiento campesino de San Vicente de Chucur铆 enfrent贸 una estrategia de exterminio que dur贸 m谩s de una d茅cada, pese a este contexto de violencia, defendi贸 sus  organizaciones y realiz贸 poderosas movilizaciones que paralizaron el nororiente colombiano. Su memoria debe permanecer viva para que el pasado nos permita comprender los juegos de poder, los actores y las formas de dominaci贸n que han transitado hasta el presente, pero tambi茅n para buscar caminos de dignidad y autonom铆a que nos permita construir un mejor futuro.




Fuente: Nodo50.org