September 21, 2021
De parte de La Haine
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Contra la ret贸rica de la guerra fr铆a impulsada por la Casa Blanca, sintetizada por los aparatos de propaganda del imperio y sus repetidores locales

Las dos visiones hist贸ricas antag贸nicas sobre la integraci贸n americana, aquella que abraza a la Doctrina Monroe de 1823, y su derivaci贸n, el panamericanismo de cu帽o estadounidense, y la que impulsa el bolivarismo, el unionismo y el multilateralismo con apego a los principios de las cartas fundacionales de las Naciones Unidas y la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA), volvieron a enfrentarse en M茅xico el 18 de septiembre durante la sexta Cumbre de Presidentes y Jefes de Estado de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe帽os (Celac).

En el marco de una reconfiguraci贸n geopol铆tica marcada por la irrupci贸n de China y Rusia como actores que desaf铆an al hegem贸n del sistema capitalista mundial (EEUU), y autoexcluidos por decisi贸n propia los tres pa铆ses m谩s alineados con Washington: Brasil, Colombia y Chile, correspondi贸 a los presidentes olig谩rquicos y neoliberales de Paraguay y Uruguay, Mario Abdo y Luis Lacalle, respectivamente, introducir en el seno de lo que debi贸 ser una cumbre pragm谩tica y desideologizada 鈥搖n di谩logo entre mandatarios con posiciones pol铆ticas diversas como hab铆an acordado los cancilleres de los 33 pa铆ses participantes鈭, la ret贸rica de la guerra fr铆a impulsada por la Casa Blanca, sintetizada por los aparatos de propaganda del imperio y sus repetidores locales en la falsa contradicci贸n democracia vs dictadura.

Fieles a las posiciones de fuerza 鈭抲nila颅terales, extraterritoriales y al margen del derecho internacional鈭 de sucesivas ad颅ministraciones de la Casa Blanca, Abdo descalific贸 la presencia en la cumbre del presidente constitucional y leg铆timo de Ve颅nezuela, Nicol谩s Maduro, y el uruguayo Lacalle expres贸 su preocupaci贸n por lo que ocurre en Cuba, Nicaragua y Venezue颅la.

Al margen de esa escaramuza descort茅s y grosera de cara al anfitri贸n: el presiden颅te Andr茅s Manuel L贸pez Obrador, la De颅claraci贸n de la Ciudad de M茅xico resalta el papel de la Celac como mecanismo de concertaci贸n, unidad y di谩logo pol铆tico que incluye a los 33 pa铆ses de Am茅rica Latina y el Caribe, sobre la base de 鈥渓os lazos hist贸ricos, los principios y valores compartidos [鈥 la confianza rec铆proca, el respeto a las diferencias, la necesidad de afrontar los retos comunes y avanzar en la unidad en la diversidad a partir del consenso regional鈥.

El punto 3 de la declaraci贸n reitera el compromiso con la construcci贸n de un orden internacional m谩s justo, inclusivo, equitativo y arm贸nico, basado en el respeto al derecho internacional y los principios de la Carta de la ONU, entre ellos la igualdad soberana de los estados, la soluci贸n pac铆fica de controversias, la cooperaci贸n internacional para el desarrollo, el respeto a la integridad territorial y la no intervenci贸n en los asuntos internos de los estados. Reafirma el compromiso con la defensa de la soberan铆a y del derecho de todo Estado a construir su propio sistema pol铆tico, libre de amenazas, agresiones y medidas coercitivas unilaterales.

El punto 4 reafirma que el proceso hist贸rico de consolidaci贸n, preservaci贸n y el ejercicio pleno de la democracia en la regi贸n es irreversible, no admite interrupciones ni retrocesos y seguir谩 estando marcado por el respeto a los valores esenciales de la democracia. Reafirma el acceso al poder y su ejercicio con sujeci贸n al estado de derecho; el respeto a las facultades constitucionales de los poderes del Estado y el di谩logo constructivo entre los mismos; la celebraci贸n de elecciones libres, peri贸dicas, transparentes, informadas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresi贸n de la soberan铆a del pueblo, la participaci贸n ciudadana, la justicia social y la igualdad.

En otra impl铆cita alusi贸n a EEUU, el punto 20 reitera el rechazo a la aplicaci贸n de medidas coercitivas unilaterales contrarias al derecho internacional, y reafirma el compromiso con la plena vigencia del derecho internacional, la soluci贸n pac铆fica de controversias y el principio de no intervenci贸n en los asuntos internos de los estados.

Otro punto significativo, que alude a las directrices de la guerra no convencional del Pent谩gono, al terrorismo de Estado y las acciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) es el 41, que expresa el profundo rechazo a todo acto de terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, sin importar sus motivaciones, financiamiento, lugar y persona que lo haya cometido; reafirma la necesidad de negar cobijo, libertad de operaci贸n, circulaci贸n y reclutamiento y apoyo financiero, material o pol铆tico a grupos terroristas o a todo aquel que apoye o facilite la financiaci贸n, planificaci贸n o preparaci贸n de actos terroristas o participe o trate de participar en estas actividades, y en una alusi贸n a la Colombia de Iv谩n Duque y/o a un eventual dislate de Jair Bolsonaro, renueva el compromiso de adoptar las medidas pr谩cticas que sean necesarias para que nuestros territorios no se utilicen para ubicar instalaciones terroristas o campamentos de adiestramiento ni para preparar u organizar actos terroristas contra otros Estados o sus ciudadanos o incitar a su comisi贸n.

Reitera el rechazo a la aplicaci贸n de medidas coercitivas unilaterales (sanciones) contrarias al derecho internacional, incluyendo las listas y certificaciones (de EEUU) que afectan pa铆ses de Am茅rica Latina y el Caribe.

El punto 42 reafirma el uso pac铆fico de las tecnolog铆as de la informaci贸n y la comunicaci贸n, e insta a la comunidad internacional (verbigracia, EEUU) evitar y abstenerse de actos unilaterales al margen de la Carta de la ONU, como aquellos que tienen como objetivo subvertir sociedades o crear situaciones con el potencial de fomentar conflictos entre estados.

En una declaraci贸n especial, la Celac inst贸 al presidente Joe Biden a modificar sustancialmente la aplicaci贸n del bloqueo comercial, econ贸mico y financiero contra Cuba y al Congreso de EEUU a eliminarlo, y rechaz贸 la ejecuci贸n de leyes y medidas extraterritoriales (como la Ley Torricelli) que atentan contra la soberan铆a e intereses de terceros pa铆ses.

La discusi贸n sobre el futuro de la injerencista OEA qued贸 para otra ocasi贸n y la Celac resurgi贸 como actor contrahegem贸nico.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org