April 14, 2021
De parte de Nodo50
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En septiembre el Parlament de Catalunya aprob贸, por primera vez en el Estado espa帽ol, una ley que regula el precio de los alquileres. En resumen, la ley pone l铆mites en el precio de los nuevos arrendamientos, prohibiendo las subidas y obligando a bajar el alquiler en algunos casos. Su aprobaci贸n fue posible gracias a la lucha del Sindicat de Llogateres de Catalunya y al apoyo de m谩s de 4.000 organizaciones que evidenciaron un amplio consenso a favor de frenar la burbuja del alquiler.

No ha sido f谩cil llegar hasta aqu铆. En un primer momento, la aparici贸n del Sindicat de Llogateres fue capaz de poner sobre la mesa las diferentes problem谩ticas alrededor del alquiler (subidas de precios, inestabilidad, no renovaciones de contratos, cl谩usulas abusives, etc.). No obstante, lo m谩s importante ha sido el desarrollo de una nueva metodolog铆a de organizaci贸n y lucha, aprendiendo de experiencias como la PAH y el sindicalismo laboral. Una apuesta por una nueva organizaci贸n inquilina que pudiera presionar a las instituciones para conseguir cambios legislativos al mismo tiempo que, desde el empoderamiento, la desobediencia y la autotutela de derechos, consegu铆a victorias concretas que estimularan la autoorganizaci贸n.

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El Sindicat de Llogateres apost贸 desde el primer momento por construir una organizaci贸n estable con afiliaci贸n. De esta manera, ha garantizado su independencia econ贸mica y algunas liberaciones que refuerzan el trabajo necesario para alcanzar nuestros objetivos. Al mismo tiempo, las m谩s de 2.000 familias afiliadas son una primera base social para legitimar al Sindicat delante de pol铆ticos y caseros, en muchos casos grandes tenedores y fondos buitre, nada acostumbrados a un interlocutor colectivo.

Y es que plantarnos ante los arrendadores ha sido nuestra gran herramienta de lucha; organizar a las inquilinas y obligar a la propiedad a sentarse y negociar de forma colectiva nuevos contratos. Con el Sindicat muchas aprendimos que hab铆a m谩s opciones aparte de aceptar subidas del alquiler o irnos de nuestra casa: si nos organiz谩bamos y luch谩bamos de forma colectiva, pod铆amos seguir en nuestra casa sin abusos. Nunca se hubiera conseguido aprobar esta ley, si de facto, con nuestra acci贸n sindical cotidiana, no hubi茅ramos estado ya parando las subidas, regulando los precios y frenando a los especuladores.

Por supuesto, esta ley no detiene nuestra lucha, a煤n tenemos muchos retos por delante. Hay que garantizar su implementaci贸n total, a煤n hay muchos propietarios que creen que las leyes son para los dem谩s, pero que ellos se las pueden saltar. Estamos vigilantes para que la cumplan y en caso contrario que se apliquen las sanciones previstas en la ley. La organizaci贸n inquilina tiene que llegar a las 61 ciudades catalanas con precios regulados. Tambi茅n hay que blindar la ley y hacerla extensiva al resto del Estado. El problema de los alquileres es un problema estructural que afecta a la mayor铆a de las ciudades y hay que pelear porque la regulaci贸n llegue a todas las inquilinas.

Desde el movimiento por el derecho a la vivienda no podemos conformarnos, tenemos que ir m谩s all谩 de lo que marca la ley, debemos utilizarla como una herramienta para abrir una nueva etapa de bajadas de precio. Frenar las subidas es parar el golpe, pero no resuelve el desfase entre los ingresos de la clase trabajadora, a煤n m谩s deteriorados con la nueva crisis, y los precios del alquiler. La ley debe ser una palanca para mejorar la correlaci贸n de fuerzas y avanzar en la desmercantilizaci贸n.

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En este sentido, despu茅s de a帽os de t谩cticas defensivas parando desahucios, evitando subidas abusivas, luchando por no ser expulsadas de nuestras casas… el movimiento por la vivienda en Catalu帽a puede ir a la ofensiva y conseguir rebajas en el precio del alquiler en aquellos casos en que el precio supere el valor m谩ximo que marca el 铆ndice de precios de la Generalitat (aunque este refleje precios postburbuja). Es el momento de organizarse y renegociarlos (de forma colectiva) para que estos empiecen a bajar para adecuarse a la ley y empezar as铆 a revertir el ciclo de subidas de los 煤ltimos a帽os. Son los primeros pasos para conseguir que la vivienda sea un derecho y el rentismo deje de vivir de nuestro trabajo.


脌lex Franc茅s y Oscar Blanco son activistas del Sindicat de Llogateres de Barcelona.

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Fuente: Omal.info