November 29, 2020
De parte de Amor Y Rabia
1,140 puntos de vista

Por Max Parry

Han pasado m谩s de tres semanas desde el d铆a de las elecciones y el presidente estadounidense en funciones a煤n no ha admitido la derrota. A pesar de la distracci贸n de los medios sobre el sudor de su abogado personal durante una extra帽a conferencia de prensa, el equipo legal liderado por el ex alcalde de la ciudad de Nueva York Rudolph Giuliani ha hecho un trabajo decente descubriendo posibles fraudes en estados clave donde el recuento de votos se retras贸 varios d铆as antes de que el ex vicepresidente fuese declarado “ganador” por los medios de comunicaci贸n y Silicon Valley.

Desafortunadamente, las elecciones de 2020 no son un suceso deportivo o un trabajo acad茅mico y, por ello, las evidencias de que ocurrieron casos de fraude probablemente no ser谩n suficientes como para que el litigio cambie el resultado, aunque parece que su equipo finalmente se plantea salir de la Casa Blanca cuando llegue enero. Por otra parte, si alguna vez se proporcion贸 o no la carga de la prueba es irrelevante, ya que antes de que prestara juramento se estaba llevando a cabo un golpe silencioso para destituir al gobierno elegido democr谩ticamente de Donald J. Trump que ahora est谩 entrando en su fase final.

Trump encontr贸 una voz de apoyo poco probable que cuestion贸 la prematura declaraci贸n de victoria de Biden en la excongresista dem贸crata de Georgia y candidata presidencial del Partido Verde en 2008, Cynthia McKinney, quien esta vez fue la compa帽era de candidatura del exgobernador de Minnesota Jesse Ventura como participante por escrito en algunos estados elegibles para los divididos Verdes, que nominaron oficialmente al activista sindical Howie Hawkins.

Durante las elecciones de 2016, los dem贸cratas tomaron a Jill Stein como chivo expiatorio por la inesperada derrota de Hillary Clinton, incluso implicando sin fundamento a la candidata del Partido Verde en el enga帽o del Russiagate simplemente por haber aparecido en 2015 en una gala en Mosc煤 de la cadena de televisi贸n Russia Today (RT) donde el general Michael Flynn y el presidente ruso Vladimir Putin estaban presentes. Las legislaturas de estados indecisos como Pensilvania y Wisconsin no solo  excluyeron a Hawkins de las papeletas electorales a instancias de los dem贸cratas en un acto descarado de supresi贸n de votantes, sino que McKinney describi贸 las irregularidades que plagaron las m谩quinas de votaci贸n electr贸nica en su estado natal de Georgia en 2020 como “d茅j脿 vu”, despu茅s de haber sido enga帽ada por el Congreso mediante tales t谩cticas en 2006. McKinney tambi茅n escribi贸 anteriormente  un ensayo titulado “La revoluci贸n p煤rpura: 驴la guerra h铆brida de EEUU vuelve a casa para posarse?” sobre los esfuerzos del establishment para eliminar a Trump, lo que lo convierte en una referencia hist贸rica adecuada.

El pasado 22 de noviembre se cumplieron cincuenta y siete a帽os desde el asesinato de John F. Kennedy. Cuando se les pregunt贸 por su reacci贸n a la muertepor la espalda  del presidente 35掳 en Dallas en 1963, y menos de dos a帽os antes de su propio asesinato p煤blica, el l铆der de la lucha por los derechos civiles Malcolm X se manera famosa dijo que 鈥渓os pollos vuelven al nido para posarse鈥, en alusi贸n a las intervenciones en el extranjero del gobierno de EEUU, como el asesinato orquestado por la CIA del primer primer ministro del Congo, Patrice Lumumba, en 1960 tras su independencia del dominio colonial belga. Sus comentarios a ra铆z de una tragedia nacional resultaron demasiado controvertidos incluso para la Naci贸n del Islam (NOI), que censur贸 p煤blicamente a su ministro m谩s reconocido, que anunciar铆a su salida de la organizaci贸n nacionalista negra unos meses despu茅s. Al a帽o siguiente ser铆a asesinado a tiros en Harlem, en un asesinato que durante mucho tiempo se sospechaba que hab铆a sido obra del programa de contrainteligencia del FBI (COINTELPRO), que se hab铆a infiltrado en su c铆rculo 铆ntimo para incriminar al NOI por una muerte misteriosa igualmente vista por la poblaci贸n como una ejecuci贸n sancionada por el estado, como la de JFK.

No est谩 claro si el l铆der musulm谩n afroamericano cre铆a que el gobierno de Estados Unidos estaba detr谩s de la muerte de Kennedy, pero es probable que no fuera lo suficientemente ingenuo como para pensar que las mismas maquinaciones utilizadas en el extranjero no podr铆an ser llevadas a cabo por esas mismas fuerzas a nivel nacional para destituir a alguien elegido para gobernar por el pueblo estadounidense al que se opon铆an. Si el asesinato de Kennedy fue, de hecho, el resultado de la “influencia injustificada del complejo militar-industrial” que su predecesor Dwight D. Eisenhower advirti贸 durante su  discurso de despedida, lo que ocurri贸 fue casi con certeza un golpe de Estado secreto. El presidente ya hab铆a sido socavado por su propio Estado Mayor Conjunto y la CIA tras tratar de desactivar la crisis de los misiles cubanos, y sus negociaciones secundarias con Nikita Khrushchev fueron saboteadas por funcionarios de l铆nea dura dentro de su propia administraci贸n. La lucha interna que ech贸 a pique los intentos de distensi贸n de Kennedy es paralela a las facciones rivales que socavaron la diplomacia de Trump con Corea del Norte hasta el final.

El polit贸logo Michael Parenti explic贸 en  su ensayo “El asesinato de JFK: Defendiendo el estado Gangster” c贸mo el 35掳 presidente de EEUU fue atacado por el estado de seguridad, que percib铆a a Kennedy como un “blando frente al comunismo” y que aplacaba a la Uni贸n Sovi茅tica en sus esfuerzos diplom谩ticos tras la fallida invasi贸n de la Bah铆a de Cochinos:

“La sucia verdad es que Kennedy era odiado de todo coraz贸n por las fuerzas de derecha en este pa铆s, incluidas muchas personas poderosas en las organizaciones de inteligencia. Hab铆a traicionado el inter茅s nacional tal como ellas lo defin铆an, neg谩ndose a hacer todo lo posible contra Cuba, haciendo propuestas de acercamiento con Castro y neg谩ndose a intensificar la guerra terrestre en Vietnam. Tambi茅n lo vieron como un liberal anti-empresarial que estaba llevando al pa铆s por el camino equivocado. Si Kennedy era realmente tan liberal es otro tema. Lo que los derechistas de la seguridad nacional ve铆an en 茅l era lo que contaba”.

Si bien la verdad ampliamente percibida sobre el asesinato de JFK permanece sellada fuera de la vista del p煤blico, el Comit茅 Cg麓hurch y las Comisiones Rockefeller de la d茅cada de 1970 expusieron las numerosas juntas respaldadas por la CIA que derrocaron a l铆deres populares en Guatemala, Siria, Ir谩n, Rep煤blica Dominicana, el Congo, Brasil, Indonesia, Chile y muchas otras naciones del sur global (el tercer mundo, AyR). Desde entonces, la estratagema de cambio de r茅gimen preferida por la CIA ha sido utilizar lo que, parad贸jicamente, se denominan organizaciones no gubernamentales (ONG), que en realidad reciben fondos del gobierno de EEUU, como atajos para desestabilizar a las naciones que no cumplen, con el pretexto de apoyar movimientos de oposici贸n “prodemocracia”. Durante la Guerra Fr铆a, la gran mayor铆a de los estados derrocados eran gobiernos de izquierda o socialistas alineados con el Bloque del Este, pero en el mundo postsovi茅tico, muchas de los gobiernos derrocados han estado lejos de ser de izquierdas y eran incluso conservadores, y su 煤nica ofensa fue favorecer los lazos econ贸micos con Rusia o China y resistirse a la hegemon铆a occidental.

De manera similar, cuando los movimientos de protesta nacionales han tomado forma en Estados Unidos, el establishment pol铆tico ha utilizado las fundaciones plutocr谩ticas de la Big Philanthropy y el Complejo Industrial sin Fines de Lucro para apartarlos de su propia agenda.

S贸lo hay que ver la forma en que las manifestaciones masivas a nivel nacional contra el racismo y la brutalidad policial de este a帽o se transformaron r谩pidamente en un movimiento para elegir a Joe Biden, autor de la redacci贸n de la versi贸n del Senado de la Ley de Control y Aplicaci贸n de la Ley de Delitos Violentos de 1994, sin que se aprobara una legislaci贸n sustancial para reformar la policia. El   movimiento corporativizado Black Lives Matter (BLM), que recibi贸 subvenciones de 100 millones de d贸lares de la Fundaci贸n Ford, la fachada filantr贸pica de la CIA, surgi贸 del legado de las ef铆meras protestas de Occupy Wall Street (OWS) en 2011, que a su vez fue cooptado por reformistas y grupos favorables al Partido Dem贸crata. No por casualidad, OWS tambi茅n fue  infiltrado  por el activista pol铆tico serbio Sr膽a Popovi膰 de Otpor! (鈥溌esistencia!鈥) y el Centro para la Aplicaci贸n de Estrategias y Acciones No Violentas (CANVAS) que anteriormente lider贸 la Revoluci贸n Bulldozer que derroc贸 al presidente yugoslavo Slobodan Milo拧evi膰 en el a帽o 2000.

Un componente central de la plantilla de las ‘Revoluciones de colores’ inspiradas en Gene Sharp es la ingenier铆a de escenarios electorales controvertidos en los que los l铆deres elegidos para el cambio de r茅gimen pueden ser derrocados despu茅s de parecer que consolidan el poder, como se ve en las revoluciones de tem谩tica electoral en Serbia (Bulldozer), Georgia (rosa), Ucrania (naranja), Kirguist谩n (tulip谩n), Moldavia (uva) y otros pa铆ses. De la misma forma en que Biden se declar贸 vencedor a pesar de las demandas presentadas en un tribunal federal, lo mismo ocurri贸 recientemente en el extranjero en las disputadas elecciones en Bielorrusia, donde la l铆der de la oposici贸n respaldada por Estados Unidos, Sviatlana Tsikhanouskaya, se anunci贸 a s铆 misma como la ganadora de las elecciones presidenciales para encender la chispa de las protestas planificadas de antemano en Minsk contra el presidente bielorruso Alexander Lukashenko. Esta fue una imitaci贸n de un plan fallido de los disturbios del Movimiento Verde de 2009 en Ir谩n durante el mandato del presidente Mahmoud Ahmadinejad, as铆 como de la crisis presidencial en Venezuela el a帽o pasado, entre otros.

El abogado de Trump, Rudy Giuliani, pareci贸 confundido cuando aleg贸 que las irregularidades del voto electr贸nico que involucran a la empresa de software electoral Dominion Voting Systems ten铆an v铆nculos con el fallecido ex presidente venezolano Hugo Ch谩vez y el financiero internacional George Soros, quien en realidad apoya a la oposici贸n al gobierno chavista en Caracas apoyada por los Estados Unidos. Giuliani puede estar equivocado, pero apunta a algo acertado, con la diferencia de que en las controvertidas elecciones estadounidenses su cliente ocupa el puesto del presidente venezolano Nicol谩s Maduro, mientras que Biden ser铆a el equivalente al autoproclamado 鈥減residente interino鈥 Juan Guaid贸. Sin algunas excepciones como la del presidente mexicano Andr茅s Manuel L贸pez Obrador (quien ciertamente reconoce un puchero electoral cuando lo ve), la mayor parte de la “comunidad internacional” felicit贸 a Biden por su supuesta victoria, al igual que el l铆der ileg铆timo golpista de Venezuela. Mientras tanto, tanto la pseudoizquierda como la derecha conservadora parecen estar igualmente equivocadas acerca de Soros, que no es ni el multimillonario caritativo ni el fantasma “globalista” que imaginan, sino un magnate empresarial anticomunista que favorece el capitalismo buitre y el imperialismo occidental bajo la bandera de la democracia liberal.

Como lo mencion贸 Cynthia McKinney, a ra铆z del impactante triunfo de Trump sobre Hillary Clinton en 2016, comenzaron a circular rumores de que una ‘Revoluci贸n de colores’ estadounidense financiada por un fil谩ntropo estaba en proceso, una ‘Revoluci贸n p煤rpura’, apodada as铆 en base a la Sra. Clinton, que eligi贸 ponerse una combinaci贸n de azul y rojo, que pretende simbolizar la oposici贸n bipartidista a Trump, en su discurso de reconocimiento de su derrota electoral. Fuese cierto o no, fue en las primeras horas posteriores a su derrota cuando la campa帽a de Clinton supuestamente decidi贸 echar la culpa de la improbable victoria de Trump a una interferencia rusa no probada. 驴O fue incluso antes? Memor谩ndums de la CIA recientemente desclasificados demuestran que meses antes de las elecciones de julio de 2016, Clinton hab铆a orquestado un plan para desencadenar una campa帽a de difamaci贸n que vinculase a Trump con la presunta pirater铆a rusa del servidor de correo electr贸nico del Comit茅 Nacional Dem贸crata. Los documentos tambi茅n mostraron sin lugar a dudas c贸mo se inici贸 la investigaci贸n de Rusia a pesar de que tanto el FBI como la CIA conoc铆an la intenci贸n de Clinton de vincular a Trump con el Kremlin.

La investigaci贸n sobre Rusia que dur贸 tres a帽os, as铆 como el posterior juicio pol铆tico por el esc谩ndalo de Ucrania, fueron solo los cap铆tulos iniciales del golpe suave a c谩mara lenta contra Trump. Cuando todo lo dem谩s fall贸, la 茅lite estadounidense comenz贸 a prepararse para derrocarle en las elecciones de 2020. De hecho, la posibilidad de un segundo mandato de Trump era evidentemente una pesadilla demasiado grande para que el establishment ni siquiera pudiera imaginarla, por lo que solo se prepararon para su derrota y presupusieron su negativa a renunciar al poder. Literalmente, un exfuncionario de alto rango del Pent谩gono, Nils Gilman, reuni贸 a una camarilla exclusiva de miembros de Washington, dem贸cratas del establishment y republicanos anti-Trump para participar en escenarios de 鈥渟imulaci贸n electoral鈥 de rol y ejercicios de 鈥渏uego de guerra鈥 de mesa que predicen varios resultados electorales que anticiparon que Trump se resistir铆a a reconocer su derrota y transferir el poder, precipitando una crisis constitucional. Se llam贸 Transition Integrity Project (TIP) y cont贸 con la participaci贸n de los clintonitas John Podesta y Donna Brazile, a quienes se unieron figuras neoconservadoras prominentes como William Kristol, Max Boot y el criminal de guerra David Frum, ex redactor de discursos de George W. Bush que acu帽贸 la frase del “Eje del mal”.

Lo m谩s revelador es que entre los escenarios considerados, incluso en el simulacro postulado donde la premisa era una victoria decisiva para Trump, el TIP determin贸 que Biden deber铆a ignorar el resultado electoral y considerar cualquier medida necesaria para alcanzar la presidencia, incluyendo provocar una crisis constitucional y una posible guerra civil en la que se alentar铆a a los estados controlados por los dem贸cratas a separarse de la Uni贸n, se abolir铆a el colegio electoral y se convertir铆a en estados a Washington DC y Puerto Rico. Al leer el informe TIP, est谩 claro que el prop贸sito real del ejercicio bipartidista era el planear el muy disputado resultado electoral y la concentraci贸n de poder que predec铆a que desencadenar铆a Trump. Tambi茅n es posible que el proyecto incluyera a los medios de comunicaci贸n en sus planes. Apenas unas semanas antes del d铆a de las elecciones, se desat贸 un esc谩ndalo muy publicitado en la revista The New Yorker despu茅s de que el escritor y analista legal senior de CNN, Jeffrey Toobin, se expusiera accidentalmente masturb谩ndose durante una reuni贸n de video de Zoom con compa帽eros de trabajo. Muchos se divirtieron demasiado como para darse cuenta de que la conferencia telef贸nica online result贸 ser una 鈥渟imulaci贸n de elecciones鈥 con los principales columnistas de la publicaci贸n haciendo juegos de roles como participantes.

No estar铆a fuera de lo posible dada la medida sin precedentes en la que los medios de comunicaci贸n corporativos y las mayores empresas tecnol贸gicas han influido en el resultado de las elecciones.

Incluso aquellos medios de comunicaci贸n como The New York Post, uno de los peri贸dicos m谩s antiguos de los Estados Unidos, se vieron censurados por Twitter por publicar una historia explosiva que conten铆a correos electr贸nicos de la computadora port谩til de Hunter Biden cuya autenticidad no fue negada ni por el equipo de la campa帽a electoral del exvicepresidente.

Cuando Trump pronunci贸 una conferencia de prensa en la que describi贸 las acusaciones de fraude electoral de su campa帽a, los principales medios de comunicaci贸n no solo tomaron la decisi贸n orwelliana de “verificar los hechos” de Trump en vivo, sino que tambi茅n cortaron el discurso en medio de sus comentarios coordinados de manera sincronizada. Luego, cuando las propias publicaciones del presidente en las redes sociales fueron censuradas y marcadas como desinformaci贸n, la sacudida fue realmente alta. No es de extra帽ar que el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg,  se jactara abiertamente  de c贸mo la plataforma se estaba 鈥渁sociando con la comunidad de inteligencia鈥 para que la censura fuera un brazo de poder blando despu茅s de las elecciones de 2016. Y, en lugar de ser dividido por violar las leyes antimonopolio, Silicon Valley ya ha sido recompensado por mantenerse fiel a sus  ra铆ces en el estado de seguridad nacional por el equipo de transici贸n de Biden, formado por ejecutivos de Airbnb, Alphabet, Amazon, Facebook, Dell, DropBox, LinkedIn de Microsoft, Lyft, Stripe y Uber.

驴Puede ser realmente que Trump sea tan odiado por su rechazo a ciertas ortodoxias de la pol铆tica exterior como JFK? La verdad es mucho m谩s que eso. Es debido a su inclinaci贸n a deshonrar las instituciones de Washington en su propio beneficio pol铆tico, que todo el sistema necesita desesperadamente mantener la fe de las masas en su sistema pol铆tico corrupto, el estado de seguridad nacional deshonesto, la prensa amarilla y el proceso democr谩tico obsoleto. Es imperativo preservar estas piedras angulares burocr谩ticas como las cr铆ticas anteriores porque son un eje para mantener el poder. Trump abri贸 su propio camino hacia la presidencia como un outsider pol铆tico y, al hacerlo, socav贸 los sagrados bastiones del poder en Washington, prometiendo “drenar la ci茅naga” mientras erosionaba la fe en las principales agencias de espionaje estadounidenses como un gobierno secreto no elegido o “estado profundo”, y sobre todo denunciando a los medios corporativos como “fake news” y “enemigos del pueblo”. A pesar de que estas fueron afirmaciones c铆nicamente dichas por Trump en su propio beneficio, sus detractores las malinterpretaron como falsedades simplemente porque 茅l era la fuente.

La agitaci贸n populista de Trump incluso preocup贸 a su propio grupo de partidarios dentro de la 茅lite gobernante, que lo convenci贸 para suavizar su ret贸rica y revertir muchas de sus posiciones una vez que asumi贸 el cargo. Dado que las elecciones de 2020 no han tenido un resultado deseable, solo ha continuado aumentando la desconfianza popular en el orden pol铆tico y sus mecanismos que garantizan que el status quo anule la voluntad del pueblo, lo que indica que est谩 m谩s que dispuesto a qu el sistema se hunda con 茅l. De hecho, las encuestas indican que muchos estadounidenses parecen estar de acuerdo con el presidente en que la elecci贸n fue ama帽ada a favor de Biden. Esta es precisamente la raz贸n por la que su agitaci贸n es considerada peligrosa por la 茅lite que desat贸 sus 贸rganos de medios y agencias de inteligencia desde el primer d铆a para sabotearlo: sab铆an que est谩 dispuesto a poner al descubierto la corrupci贸n total de los poderes establecidos para ayudar as铆 a su propia causa. Por esta raz贸n, los medios de comunicaci贸n han recurrido a los m茅todos m谩s enga帽osos y partidistas para retratar a Trump como un peligro 煤nico que ha de ser derrocado a toda costa.

No es de extra帽ar c贸mo se form贸 una coalici贸n tan incongruente como la que est谩 tras Biden, desde los republicanos “Never Trumper” del Proyecto Lincoln a los socialistas dem贸cratas de Estados Unidos, desde los monopolios de las grandes tecnolog铆as a Black Lives Matter, de los megadonadores de Wall Street a los restos de Occupy Wall Street, de los funcionarios de seguridad nacional de la era Bush al mal llamado Partido Comunista Revolucionario  (Rechazar el Fascismo), y as铆 sucesivamente. O, para dar una idea de cu谩n absurda era la alianza ideol贸gica para asegurar una presidencia de Biden, el Proyecto de Integridad de Transici贸n fue promovido vergonzosamente incluso por medios de comunicaci贸n 鈥減rogresistas鈥 como Democracy Now!, lo que hizo que su nombre period铆stico cubriera cr铆ticamente a las figuras muy neoconservadoras de los a帽os de Bush que apoyan el TIP. De alguna manera, quienes estaban en el poder lograron persuadir a los 鈥渁nti-sistema鈥 para ponerse de su lado contra el hombre naranja malo presentado como el supuesto mal mayor, enga帽谩ndolos para que defendieran instituciones inviolables, a las que deber铆an oponerse, y el arcaico sistema electoral estadounidense irrecusable, que los priva de una verdadera democracia. Este es el verdadero legado de la era Trump -solo el tiempo dir谩 si es su lecci贸n.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com