April 23, 2021
De parte de C铆rculo 脕crata
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acrata anarquismo bakunin

Ricardo Mella Cea naci贸 en septiembre de 1861, en Vigo, ciudad en la que curs贸 sus estudios primarios y donde fue educado pol铆ticamente por su padre, sombrerero de oficio. En 1877 aparece ya afiliado al partido republicano federal siendo pronto secretario general en Vigo; acaba el bachillerato en 1880 y colabora en El Estudiante. Se intereso por el periodismo fundando las publicaciones La Verdad y La Propaganda, siendo 茅sta 煤ltima la que supone su paso del federalismo al anarquismo e influyendo tambi茅n notablemente en el proletariado de la comarca viguesa.

Se ve desterrado a Madrid debido a un conflicto con un cacique local y all铆 se ver谩 muy ligado a Serrano Oteyza, cas谩ndose con una de sus hijas; animado por Serrano, iniciar谩 estudios de topograf铆a y profundizar谩 en su pensamiento anarquista alej谩ndose definitivamente de su republicanismo juvenil. En 1883 sobresale ya como escritor anarquista desde la Revista Social, forma parte en el jurado que expulsa a Pablo Iglesias del FRE y protest贸 por la represi贸n iniciada a ra铆z del caso de la Mano Negra en Andaluc铆a.

Adopta las tesis bakuninistas del colectivismo, doctrina que define como la posesi贸n com煤n de la riqueza natural y social, as铆 como de todos los medios de producci贸n, pero la posesi贸n privada de los bienes de consumo elaborados individual o colectivamente En 1895, regresa a Vigo, para trasladarse dos a帽os despu茅s a Pontevedra, obligado siempre por su trabajo de t茅cnico en la construcci贸n del ferrocarril. En su estancia pontevedresa, aparece, seg煤n J. A. Dur谩n, “estrechamente ligado a los j贸venes y combativos redactores de La Uni贸n Republicana… Se le ve junto con la izquierda obrera, republicana y socialista de la ciudad, en la campa帽a de m铆tines de protesta por los procesamientos barceloneses”, e inicia la tarea de extender la propaganda anarquista entre el campesinado gallego, inspir谩ndose en su experiencia andaluza.

En 1887 se publica su obra La reacci贸n en la revoluci贸n que supone una defensa del colectivismo frente al comunismo; un a帽o despu茅s funda en Sevilla La Solidaridad, baluarte colectivista. En los a帽os sucesivos, su pensamiento sufre cierta evoluci贸n, simpatizando primero con la variante colectivista mutualista de Lum, rechazando el dogmatismo econ贸mico anarquista y adoptando m谩s tarde el anarquismo sin adjetivos de T谩rrida de M谩rmol y mantendr谩 hasta su muerte.

En 1889 funda La Alarma; durante esos a帽os se ve inmerso en la gran rebeli贸n de la Andaluc铆a luchadora y da numerosos m铆tines. En 1899 publica el famoso folleto La ley del n煤mero, en el cual desmitifica el electoralismo y el parlamentarismo; en 1900 fue delegado espa帽ol en el Congreso Anarquista Internacional y en 1901 se traslada a Asturias como top贸grafo del ferrocarril de Langreo e influir谩 notablemente en el obrerismo libertario de la regi贸n; en los primeros a帽os del siglo las publicaciones de Mella son menos numerosas, aunque sigue colaborando para revistas como Tierra y Libertad y La Revista Blanca, de Madrid, Juventud, de Valencia, y Natura, de Barcelona. Pero a partir de 1904, inicia en Gij贸n, ciudad a la que se hab铆a trasladado dos a帽os antes por motivos de trabajo y exigencias de su numerosa familia -ten铆a doce hijos-, un per铆odo de silencio, ante el surgimiento de grandes divisiones en el seno del anarquismo y el sindicalismo revolucionario en Espa帽a. De todos modos, su estancia en la ciudad asturiana se dej贸 sentir en las organizaciones de corte libertario, a trav茅s de la huella que dej贸 en Pedro Sierra, su primer bi贸grafo, y Eleuterio Quintanilla.

En 1909 vuelve con fuerza al denunciar el jacobinismo reinante desde las p谩ginas de Tribuna Libre, Solidaridad Obrera y otras publicaciones. En 1910 fija su residencia en Vigo donde alcanza notoriedad social como director de la compa帽铆a de tranv铆as y escribe para Acci贸n Libertaria y El Libertario, polemiza con Tierra y Libertad y traduce a Kropotkin; en este a帽o publica el folleto Cuesti贸n de ense帽anza donde defiende una escuela neutra en la que se huya del dogma (inclusive el ideal 谩crata que no se debe ense帽ar o imponer), se respeten las propias conclusiones del educando y en la que el racionalismo no es necesariamente la respuesta ya que se trata de un concepto relativo

En la Primera Guerra Mundial se muestra a favor de los aliados y parece que vuelve a alejarse del anarquismo de nuevo debido a la pol茅mica del jacobinismo aunque su escrito Doctrina y Combate, perteneciente a 1922, parece desmentirlo. Apunta J. A. Dur谩n que ese mismo a帽o lo visita Abad de Santill谩n y se confiesa acabado para la lucha, distante de la experiencia sindicalista de un Segu铆 o de un Pesta帽a. Al parecer, seg煤n se帽ala Pedro Sierra, “en los 煤ltimos a帽os, aun sin dejar de ser profundamente libertario, hab铆a evolucionado Mella hacia una comprensi贸n de las ideas por encima de todos los dogmas, una suerte de escepticismo filos贸fico con gran fondo idealista”. Mella muri贸 el 7 de agosto de 1925.

Mella es uno de los te贸ricos m谩s brillantes del anarquismo espa帽ol, de extensa labor caracterizada por la moderaci贸n y de gran influencia en la CNT asturiana; muchas de sus ideas est谩n lejos de estar desfasadas y son, todav铆a hoy, ejemplos de libertad, antiautoritarismo, tolerancia y heterodoxia, que traen a colaci贸n las palabras del anarquista gallego, “no pong谩is muros al pensamiento”. Como ya se ha se帽alado, recog铆a la herencia del colectivismo y simpatizaba con el anarquismo literario de Azor铆n; el conflicto con el jacobinismo anarquista era constante debido a su antiautoritarismo radical, cree en el empuje de las minor铆as y su individualismo le alejaba de la organizaci贸n, aunque salud贸 la creaci贸n de CNT; defiende la revoluci贸n personal y cree que el progreso social es fruto del individualismo en rebeli贸n contra la masa por lo que aspira a mutar la misma por una comunidad de individuos que act煤en como Dios/Rey.

No considera una bondad ni maldad innatas en el hombre, dependiendo ello de la direcci贸n que se le imprima; la pasi贸n, posible elemento distorsionador en una sociedad an谩rquica, no la entiende como algo negativo, lo malo es su corrupci贸n y su medio en la sociedad autoritaria; rechaza el pactismo social de Hobbes y Rousseau, al que opone la coacci贸n moral y social y esp铆ritu p煤blico -aunque ello le enfrenta parcialmente a su desconfianza del esp铆ritu revolucionario de la masa-. Su gran objetivo fue la asunci贸n de la triple libertad/igualdad/fraternidad.

Fuente: Acracia 




Fuente: Circuloacrata.blogspot.com