May 9, 2021
De parte de La Haine
213 puntos de vista


El poder econ贸mico concentrado en la Argentina est谩 empe帽ado en que la sociedad se discipline en funci贸n de sus intereses

Definitivamente han asumido la posici贸n de no aceptar lo que consiste un fundamento de la vida democr谩tica y la convivencia: la existencia de l铆mites. Aceptarla significa reconocer los derechos de los otros sectores de la Naci贸n. La ciudadan铆a est谩 atravesando los estragos de la pandemia, con sufrimiento, miedo, cambios en las condiciones y r茅gimen de vida. Evitar que la reciente din谩mica de agudo crecimiento de los afectados por la peste, de los internados, de los que llegan a estados cr铆ticos y de los que mueren, se consolide o crezca es de orden imperativo, y demanda de restricciones que inevitablemente conducen a la necesidad de compensaciones por medio del gasto social dirigido a los sectores populares que queden afectados por su aplicaci贸n.

El pa铆s ha llegado a una situaci贸n grave de polarizaci贸n social. No s贸lo por la pandemia sino por los cuatro a帽os de gobierno orientado a desposeer a las mayor铆as humildes y trabajadoras para recomponer un patr贸n econ贸mico regido por una l贸gica de objetivo 煤nico: rentas y ganancias extraordinarias acaparadas por un pu帽ado de poderosos. Un 42% de la poblaci贸n hoy es pobre. Resultar铆a una degradaci贸n moral que puede llegar hasta la disoluci贸n de los principios constitutivos de la condici贸n humana si el gasto social del gobierno no alcanzara para aliviar el sufrimiento de la mitad de la poblaci贸n del pa铆s. No se trata s贸lo de que no empeore la vida de los pobres sino de que mejore. Para lograrlo en pandemia se requiere m谩s independencia y grados de libertad del poder elegido por el pueblo y no su debilitamiento.

La reforma del impuesto a las ganancias

Pero ocurren situaciones que van en un sentido contrario. Frente a un proyecto del gobierno de modificar las tasas del impuesto a las ganancias a las empresas, las centrales del gran empresariado 鈥搊 hegemonizadas por 茅l鈥 salieron a cuestionar la reforma. Cuando los CEOs de sus empresas gestionaban el gobierno que presid铆a Mauricio Macri, la al铆cuota de ese tributo se redujo del 35% al 25% y para alcanzar esa reducci贸n se estableci贸 un sendero decreciente que culminaba en 2021.

Ahora el gobierno del Presidente Alberto Fern谩ndez decidi贸 impulsar un proyecto con una regla de progresividad, que dependiendo del monto de ganancias que las empresas obtengan, hacen variar el impuesto desde un piso del 25% hasta un m谩ximo pr贸ximo al 35%, que s贸lo deber铆an pagar un 10% de las empresas: las grandes, las que capturan grandes ganancias por per铆odo fiscal. O sea que las peque帽as empresas no se ver谩n afectadas.

Pero la UIA en su documento respecto del Proyecto de Ley introduce la idea de un aumento del 10% del impuesto sin especificaciones, como un tipo de 鈥渃onsigna negativa鈥. Para luego, cuando se refiere a las pymes, sostener que la medida no alcanza porque deber铆a ser acompa帽ada por otras y subraya que las firmas peque帽as s贸lo conservan la tasa previa, sin reducci贸n alguna. El texto dice que la Argentina tiene una presi贸n tributaria alta (29%), para lo que recurre a compararla con pa铆ses reprimarizados con econom铆as sujetas a los paradigmas neoliberales, que aplicaron a rajatabla las recetas del Consenso de Washington, como Colombia , Chile y Ecuador (20, 21 y 20% respectivamente). El documento de la UIA omite referir a otros pa铆ses de la regi贸n como Brasil, que tiene cuatro puntos m谩s de presi贸n tributaria que Argentina, y a Uruguay, que tiene un punto m谩s. Tampoco menciona la presi贸n de pa铆ses de otras latitudes y desarrollos diversos como Francia, B茅lgica y Finlandia, que alcanzan el 45% del PBI, o T煤nez, Letonia y Lituania, que tambi茅n superan el guarismo argentino.

Dice el documento de la UIA que 鈥渢anto por los efectos de la pandemia como por el estancamiento de la econom铆a en los 煤ltimos diez a帽os, la Argentina necesita consolidar medidas activas que: incentiven las inversiones, promuevan la producci贸n, fomenten la agregaci贸n de valor y generen empleo formal. La modificaci贸n de la al铆cuota de Ganancias para empresas va en sentido contrario de estos objetivos, generando nuevos obst谩culos para lograr la recuperaci贸n econ贸mica鈥. La instituci贸n presidida por Miguel Acevedo, de Aceitera General Deheza, y cuyas vicepresidencias incluyen a Luis Betnazza de Techint y Cristiano Ratazzi de Fiat, levanta las ideas del 鈥渙fertismo鈥 neoliberal: para ellos los impuestos disminuyen los incentivos a la Inversi贸n. Sin embargo, cuando se los bajaron tampoco realizaron inversiones productivas.

Afirmaciones como las que sugieren que la pandemia reclama reducciones de tributos y exige incentivos econ贸micos para las grandes empresas 鈥揷omo las que presiden los directivos de la UIA mencionados鈥 constituyen dichos y hechos de gravedad, tanto si son observados desde una perspectiva 茅tica o con la preocupaci贸n sobre las ideas que circulan entre las clases poderosas del pa铆s. Que la entidad que se reclama de los industriales exhiba a Chile como referencia comparativa de la recaudaci贸n tributaria desautoriza a su direcci贸n como representativa de la misi贸n que la UIA pretender铆a encarnar. El pa铆s transcordillerano tiene una econom铆a reprimarizada, con una desigualdad estructural aguda, mientras la pandemia ha demostrado la incapacidad de su modelo para desarrollar un sistema de salud que supere la precarizaci贸n. Peor a煤n es compararse con el Ecuador de Lenin Moreno, en que los muertos por la peste llegaron a acumularse en las calles.

La inversi贸n privada que requiere el pa铆s est谩 asociada al impulso de la demanda y no a la especulaci贸n con rentas y ganancias extraordinarias. Y en pandemia se deben recaudar m谩s impuestos. Los enriquecidos deber铆an pensar que es un momento de interrupci贸n de su acumulaci贸n de riqueza. En seguir produciendo aun sin ganar. La prioridad es atender la emergencia.

Con el nuevo esquema para el tributo a las ganancias propuesto por el gobierno nacional las empresas que ganen hasta 5 millones de pesos pagar谩n el 25%; de ah铆 hasta los 20 millones tributar谩n hasta una al铆cuota en escala que llega al 30%, compuesta por un monto fijo y una tasa, y las que superen esa suma tendr谩n una escala, construida del mismo modo, que llega hasta el 35%. Es una reforma con una tasa menos exigente que la general del 35% que hab铆a en 2015. Los dividendos distribuidos pagar谩n una tasa del 7%, inferior al 10% que reg铆a en ese a帽o.

Es decir que la reforma del impuesto a las ganancias tiene un ingrediente positivo porque introduce una l贸gica de progresividad, pero las tasas para las empresas son menos exigentes en relaci贸n a la que reg铆a en el per铆odo de los gobiernos nacional-populares de la etapa 2003-2015.

Los n煤meros exhibidos m谩s arriba demuestran lo mal informado que est谩 el presidente de la AEA, Jaime Campos, cuando afirma que 鈥渆l sector privado est谩 sometido a una carga tributaria muy elevada y creciente, y lo que corresponde en pandemia ser铆a plantear una estrategia definida de baja de tributos鈥. Los mismos conceptos que en la UIA, en boca de quien preside la entidad continuadora de la CEA, en la que Mart铆nez de Hoz preparaba su plan desindustrializador y antipopular que aplicar铆a como ministro durante el terrorismo de Estado. Pareciera que la estrategia de 鈥渃aptura institucional鈥 de la UIA por parte de la AEA estar铆a en pleno despliegue.

La cuesti贸n del l铆mite

Es el mismo clima alarmante en que muchos de los grandes empresarios judicializan su obligaci贸n de realizar el aporte solidario a las grandes fortunas, presos de una conducta y una concepci贸n de vida antihumanista.

Pero no es s贸lo esto: hoy se evidencia que el poder econ贸mico no est谩 dispuesto a conciliar ni disciplinarse con otra pol铆tica que la de las reformas liberalizadoras y desintervencionistas de la econom铆a. Son ejemplos la ins贸lita resistencia a la intervenci贸n de Vicent铆n, grupo sobre el cual ha quedado evidenciada cada vez m谩s su conducta fraudulenta, y tambi茅n el griter铆o contra cualquier intento de subir la tasa de retenciones, elevaci贸n que con los precios internacionales de hoy se hace indispensable para poder evitar la suba permanente de los bienes-salario que soportan los sectores populares.

El tema de los precios condensa la din谩mica del poder del gran empresariado. En medio del drama del coronavirus, aumentan incesante y desmedidamente, empobreciendo a la poblaci贸n. Resisten las regulaciones con maniobras que afectan el abastecimiento, con estrategias de diferenciaci贸n de productos que s贸lo persiguen el objetivo de eludir dichas regulaciones del Estado, y tambi茅n juegan a la excusa de arg眉ir la responsabilidad 鈥渄el otro鈥. Asimismo las empresas proveedoras de servicios p煤blicos monop贸licos claman por aumentos de tarifas luego de gozar durante el gobierno de Cambiemos de permanentes privilegios y superganancias.

Esta conducta del gran empresariado es la contracara del 42% de pobreza. La pobreza no se explica sin esa acumulaci贸n de riqueza. La distribuci贸n del ingreso es un imperativo de la hora. La pandemia y la pobreza exigen que el presupuesto tenga un sesgo decididamente marcado en esa direcci贸n. Su tama帽o deber铆a ser mayor, el gasto m谩s grande y la presi贸n tributaria m谩s intensa. El d茅ficit fiscal nunca deber铆a operar como una raz贸n para reducir el gasto social. Habr铆a hoy que revisar las cuentas para garantizar que el gasto en 茅pocas de drama social como el actual sea, en t茅rminos reales, superior a los a帽os de normalidad.

El gobierno democr谩tico tiene el derecho a ejercer el poder del Estado. Ese poder se nutre de la construcci贸n de consensos, de la disposici贸n del aparato estatal que le permita crear las condiciones para la construcci贸n de esos consensos, y tambi茅n de la potestad para obligar a cumplir con lo dispuesto por las autoridades de fuente popular. Los impuestos se deben pagar, los aportes de emergencia tambi茅n, as铆 como imperioso es el cumplimiento efectivo de las regulaciones de precios. El poder corporativo del empresariado no debe ni puede ser utilizado para limitar la democracia, mucho menos en la instancia que vivimos.

www.elcohetealaluna.com




Fuente: Lahaine.org