January 23, 2021
De parte de Asociacion Germinal
246 puntos de vista


La automatizaci贸n del trabajo no debe ser la base de un incremento paulatino y constante del empobrecimiento de sectores de la poblaci贸n, ni servir para la aniquilaci贸n de culturas y pueblos enteros

La humanidad no ha cesado nunca en su af谩n de dotarse de herramientas que le facilitaran las formas de realizar el trabajo que en cada momento hist贸rico consideraba necesario. Inicialmente quiz谩s estas necesidades tuvieron su origen en atender a su propia subsistencia como especie, y haya sido paulatinamente como estas necesidades primarias se han ido sofisticando e incluso creando artificiosamente hasta crear modelos de negocio complejos que no siempre han respondido al compromiso social y comunitario que deber铆a ser la base de cualquier avance.

Es la propia historia de la humanidad la que nos ense帽a que todo est谩 sujeto a variaciones, y tambi茅n que tales mutaciones no siempre suponen un progreso para las personas o la sociedad en la que se integran, sino que en demasiadas ocasiones han sido utilizadas solo con el objetivo de incrementar el beneficio de unas personas en detrimento de otras. Esta permanente evoluci贸n de la humanidad ha ido generando el desarrollo de la tecnolog铆a que actualmente se ha constituido en herramienta pr谩cticamente esencial, especialmente en los modelos de negocio productivos y de distribuci贸n.

El impacto en el mundo del trabajo y en la propia sociedad de los avances tecnol贸gicos, especialmente de la digitalizaci贸n y el uso de plataformas digitales, es la fuente de grandes debates acerca de la posible inadecuaci贸n del derecho del trabajo en un contexto de econom铆a globalizada donde predomina la competitividad frente a la cohesi贸n, la integraci贸n social, la igualdad y, en definitiva, la protecci贸n de la dignidad de la parte m谩s d茅bil de la relaci贸n laboral. Pero la necesidad de esta adaptaci贸n legislativa no debe significar nunca, como se pretende desde los sectores del capitalismo neoliberal, la paulatina supresi贸n o disminuci贸n de los derechos de las y los trabajadores.

La gran desregulaci贸n

El uso y desarrollo de la tecnolog铆a avanza a una velocidad vertiginosa, mientras los cambios legislativos son lentos, tard铆os e inadecuados, favoreciendo as铆 que amplios sectores de la actividad laboral permanezcan en una turbia situaci贸n de desregularizaci贸n, generalmente acompa帽ada de menor presencia e implantaci贸n de las organizaciones sindicales.

La ausencia de normas y de control sobre la aplicaci贸n de estas permite incrementar f谩cilmente los beneficios netos al empleador, acudiendo a la tan f谩cil como injusta reducci贸n de costes laborales; es decir, reducci贸n de salarios, sobrecargas de trabajo, ahorro en las retenciones y cotizaciones derivadas del salario, ampliaci贸n de jornadas de trabajo sin contraprestaci贸n, etc. En definitiva, la desregularizaci贸n incrementa la precariedad, posibilita la existencia de los mercados clandestinos y empobrece, por tanto, a la sociedad en su conjunto.

La falta de adaptaci贸n de la normativa adecuada y suficiente frente a un fen贸meno que no es nuevo, no es en absoluto involuntaria, sino que responde a las necesidades de un sistema econ贸mico injusto: el capitalismo. Este fen贸meno no es exclusivo de Espa帽a, puesto que el neoliberalismo es actualmente la ideolog铆a que rige el mundo con mano de hierro. Es por ello por lo que en todos los pa铆ses del mundo la legislaci贸n, o la ausencia de ella, favorece los espurios e insaciables intereses de las minor铆as o 茅lites financieras frente a los intereses de la mayor铆a de la poblaci贸n e incluso frente a la propia naturaleza del planeta que habitamos, a la que se agrede de forma permanente ignorando la urgencia clim谩tica que vivimos.

En este punto hay que hacer especial referencia a que la soluci贸n para abordar eficazmente los actuales problemas de los que adolece la humanidad no est谩 en redactar, firmar o publicar numerosas recomendaciones, convenios, acuerdos o declaraciones desde los distintos organismos nacionales e internacionales, sino en hacer realidad el cumplimiento efectivo de sus contenidos. Lo dem谩s es sencillamente papel mojado, tan bonito como in煤til.

La soluci贸n para abordar los retos que como sociedad encaramos no pasa por oponerse frontalmente a cualquiera de los avances tecnol贸gicos desarrollados o por desarrollar, sino por entender que el progreso no supone necesariamente la deshumanizaci贸n de cualquier actividad laboral y/o social, ni su finalidad debe ser la de aumentar la precarizaci贸n y el incremento de la ya insoportable pobreza y desigualdad existente en el mundo y en Espa帽a.

Aceptando, por tanto, que el desarrollo de la tecnolog铆a y de la robotizaci贸n, es decir la automatizaci贸n del trabajo, pueda suponer avances en el mundo laboral e incluso en la sociedad, tambi茅n es cierto que de ello pueden derivarse perjuicios cuyas aristas solo una voluntad pol铆tica firme de los poderes p煤blicos y los distintos gobiernos podr谩 y deber谩 minimizar.

Para ello, la primac铆a de la pol铆tica sobre la econom铆a es un factor esencial para crear marcos de derechos viables en los que las personas puedan obtener una expectativa de futuro de razonable certeza. Es esa voluntad pol铆tica la que tiene que definir cu谩l es el objetivo que se pretende alcanzar con el uso de la tecnolog铆a y con la adaptaci贸n de la legislaci贸n, y tiene que acompasar el avance tecnol贸gico con el desarrollo y formaci贸n de la sociedad y el avance de la tecnolog铆a.

Falso progreso

Ning煤n proceso de transformaci贸n puede llamarse progreso si con 茅l se empeora la situaci贸n y condici贸n de las personas, as铆 como sus modos y medios de vida. Es cierto que la automatizaci贸n del trabajo, mediante la digitalizaci贸n de los procesos y la robotizaci贸n en el empleo (robots industriales), puede suponer la sustituci贸n de tareas realizadas por personas en los distintos modelos de producci贸n y distribuci贸n por un conjunto de dispositivos o elementos tecnol贸gicos, pero tal sustituci贸n no tiene necesariamente que suponer la eliminaci贸n de empleo si va acompa帽ada de la creaci贸n de nuevos puestos de trabajo que sustituyan a los anteriores, o de que por fin se dote de suficientes medios humanos a los actualmente infradotados (educaci贸n, sanidad, servicios sociales, justicia, cuidados鈥).

Las previsiones sobre el impacto de las nuevas tecnolog铆as hasta 2030 indican que los sectores m谩s afectados en Espa帽a ser谩n los de banca y seguros, las tareas administrativas y la industria, mientras que los menos afectados ser铆an los de sanidad, servicios sociales, cultura y ocio y servicios TIC (tecnolog铆a de la informaci贸n y comunicaci贸n).

Estamos en un mundo en el que, seg煤n los datos m谩s recientes de la ONU, hay en torno a 1.300 millones de personas pobres. En Espa帽a, seg煤n los datos obtenidos por el relator de la ONU Philip Alstom en su visita a Espa帽a realizada en febrero de 2020, una de cada cinco personas est谩 en riesgo de pobreza, y m谩s de 19 millones de personas padecen lo que se ha venido en llamar pobreza energ茅tica, que supone, entre otras muchas penurias, la imposibilidad de mantener una temperatura razonable en los hogares.

Resulta absolutamente necesario conectar las soluciones a los problemas que genera esa intolerable pobreza, y ello pasa, sin ninguna duda, por desmercantilizar los recursos materiales y humanos y priorizar una nueva distribuci贸n de los medios y de la riqueza atendiendo a las necesidades reales de la humanidad en sus distintos espacios de convivencia.

La automatizaci贸n del trabajo no debe ser la base de un incremento paulatino y constante del empobrecimiento de sectores de la poblaci贸n, ni servir para la aniquilaci贸n de culturas y pueblos enteros. Es necesario reducir la ingente cantidad de recursos econ贸micos que se invierten en la industria armament铆stica para que cada vez sea m谩s f谩cil y r谩pido cometer masacres y actos de lesa humanidad sin moverse del sill贸n, o para que cada vez sea m谩s dif铆cil para millones de personas huir de la pobreza, la violencia y la muerte, porque todo ello es inaceptable.

No es progreso inundar las redes sociales o los medios de comunicaci贸n con mensajes falsos cuyo 煤nico objetivo es fomentar el racismo, el clasismo y el odio entre iguales. Tras estos falsos mensajes que se difunden y extienden a velocidades vertiginosas mediante el uso de la tecnolog铆a, se ocultan los aut茅nticos responsables de la cada vez mayor pauperizaci贸n de la poblaci贸n mundial, que no son otros que los sistemas capitalistas y sus gestores de ideolog铆a neoliberal en su insaciable af谩n de obtener un mayor y muy desproporcionado beneficio individual.

Tampoco se puede considerar progreso el hecho de haber convertido el mundo en un gran mercado del que obtienen inmensos beneficios los propietarios (empresas privadas y entidades financieras鈥) de los medios tecnol贸gicos y de producci贸n, todos ellos imbuidos en el dogma neoliberal de m谩s beneficio y menos coste, o la creaci贸n de necesidades innecesarias, que induce al ciudadano-consumidor a despreocuparse de las condiciones laborales que sufren las personas que est谩n elaborando el producto, o del impacto en el medio ambiente que este sistema de comercializaci贸n y distribuci贸n global supone.

Falsos aut贸nomos

El modelo econ贸mico actual apuesta, adem谩s, por el uso de la tecnolog铆a para favorecer modelos de negocio que potencien la exclusi贸n del concepto cl谩sico de trabajador por cuenta ajena incluido en el 谩mbito del derecho del trabajo, e incluso pretende redefinir el concepto de empresario. Para lograr este fin es incesante la aparici贸n de nuevas y falsas denominaciones como aut贸nomoscolaboradores o rider1/ para redefinir a grandes colectivos de trabajadores/as por el simple hecho de realizar determinada actividad de un modo espec铆fico.

Esta perversa estrategia, potenciada por grandes 茅lites econ贸micas, pretende dotar de la condici贸n de peque帽os empresarios individuales a los trabajadores y trabajadoras, logrando individualidades que compitan entre s铆. Lamentablemente, esta estrategia viene avalada, protegida y permitida en demasiadas ocasiones por el poder legislativo. Un ejemplo de ello fue la creaci贸n de la figura del trabajador aut贸nomo dependiente (RD 197/2009, de 23 de febrero), que fren贸 el reconocimiento de la existencia de relaci贸n laboral ordinaria de los falsos aut贸nomos que prestaban servicios en amplios sectores, con especial incidencia en el transporte y la distribuci贸n de mercanc铆a.

Actualmente, con el avance de la digitalizaci贸n, esta misma estrategia econ贸mica de usar a falsos aut贸nomos para la realizaci贸n de actividades laborales est谩 bien reflejada en el conflicto de los riders. Este conflicto est谩 siendo objeto de numerosas resoluciones judiciales que generan la desigualdad entre iguales en la que tantas veces deriva la judicializaci贸n de los conflictos frente a la ausencia de una regulaci贸n legal adecuada. Deber铆a ser evidente que, aunque no estamos en presencia de una relaci贸n laboral que responda al patr贸n cl谩sico, la ajenidad y la relaci贸n de dependencia de los y las trabajadoras respecto a la empresa que les proporciona el trabajo, que es la que realmente decide el cu谩ndo y d贸nde pueden trabajar y el cu谩nto pueden ganar, la dota de las caracter铆sticas esenciales de la relaci贸n laboral.

Nuevamente se trata del uso abusivo de falsos aut贸nomos en tanto que carecen de poder de decisi贸n sobre su propio trabajo, lo que se contrapone al concepto de autonom铆a en la prestaci贸n, entendiendo por tal el poder de gesti贸n del negocio. Las condiciones, formas y procedimientos son impuestas por la app de la(s) empresa(s), que tambi茅n ostentan el poder sancionador sin ning煤n tipo de control ni posibilidad de defensa por parte del trabajador (rider).

Este es un claro ejemplo de utilizaci贸n perversa de las llamadas plataformas digitales, tras la que se oculta el nuevo modelo de empleador y que son fiel reflejo de los abusos que se producen en materia de jornada, de ingresos/salarios, de condiciones laborales, como tambi茅n lo es el uso abusivo de la externalizaci贸n de servicios, la subcontrataci贸n y la temporalidad que se viene produciendo desde hace d茅cadas y cuya normativa tambi茅n ha de ser revisada en favor de la protecci贸n al trabajador o a la trabajadora.

Soluciones reales

La reacci贸n de un poder legislativo que quiera calificarse de progresista no debe consistir en crear infinitos y diferentes marcos reguladores que excluyan del concepto de trabajadores por cuenta y dependencia ajena a cada uno de los colectivos que desempe帽en actividades laborales de una u otra forma. Este modelo, que atiende fundamentalmente (si no exclusivamente) a los intereses financieros y de las grandes empresas, conducir谩 a largo o medio plazo, si no lo impedimos, a la redacci贸n de ese nuevo Estatuto del siglo XXI sin trabajadores.

Es este un reto prioritario para el mundo sindical y para la sociedad en general, que debe asumir que estas nuevas formas o modos de empleo no deben ser considerados como un modo de fraccionamiento en peque帽os n煤cleos normativos de los y las trabajadoras, pues ese marco fomentar谩 la desigualdad y debilitar谩 profundamente la capacidad normativa de la negociaci贸n colectiva, que es la que debe amoldar las normas b谩sicas del derecho del trabajo a cada actividad laboral, junto con una legislaci贸n adecuada que contemple condiciones especiales para los distintos colectivos en materia de flexibilizaci贸n de jornadas, conciliaci贸n de la vida laboral y personal o familiar鈥

En este proceso de transformaci贸n digital y de robotizaci贸n son especialmente relevantes las pol铆ticas p煤blicas a las que corresponde, insisto, encauzar su desarrollo, adecu谩ndolo siempre a la incuestionable realidad de que se est谩n desarrollando a gran velocidad y en un contexto marcado por la persistencia de elevados niveles estructurales de precariedad laboral y desigualdad social.

Otro factor esencial a contemplar es que el impacto de la tecnolog铆a tampoco se origina de forma homog茅nea, lo que constituye otro reto para el mundo sindical y para las pol铆ticas p煤blicas, que deben atender a las desigualdades que tienen su origen en el g茅nero, la edad, el nivel de cualificaci贸n, de renta y de zona geogr谩fica, para impulsar, a trav茅s de la negociaci贸n colectiva y de su capacidad de interlocuci贸n con los gobiernos, medidas que discriminen y otorguen mayor protecci贸n a aquellos colectivos de trabajadores y empresas que por sus caracter铆sticas resulten m谩s vulnerables, para con ello permitir una transici贸n justa e inclusiva en t茅rminos sociales y laborales.

Recordemos que la igualdad en las normas solo debe producirse ante situaciones iguales o, lo que es lo mismo, las situaciones desiguales requieren soluciones desiguales, pues de lo contrario se estar谩 ahondando en la fractura de la sociedad y del mundo laboral.

Elemento clave en estos procesos de transformaci贸n es el incremento de la inversi贸n en educaci贸n y formaci贸n, para lo que la conexi贸n entre las escuelas de formaci贸n profesional, el Servicio P煤blico de Empleo y el mundo del trabajo va a ser muy determinante para impulsar y adecuar la poblaci贸n trabajadora a los nuevos puestos de trabajo, a las nuevas actividades y a las nuevas cualificaciones profesionales que inevitablemente se van a ir perfilando.

Por ello es urgente la necesidad de reforzar las capacidades institucionales de las Administraciones p煤blicas tanto en t茅rminos de inversi贸n (en educaci贸n, I+D, servicios p煤blicos de empleo鈥) para planificar pol铆ticas eficaces y sostenibles en empleo y desarrollo de la tecnolog铆a, as铆 como, desde luego, para mejorar el funcionamiento de los sistemas inform谩ticos ya implementados pero con grandes d茅ficits de eficacia, especialmente en los servicios p煤blicos esenciales.

No es eficaz ni ayuda al progreso de la sociedad que los medios inform谩ticos se implementen a un ritmo que no se adapte al nivel de desarrollo de su ciudadan铆a, pues ello significa que, de hecho, se impide la integraci贸n de una gran parte de la poblaci贸n, no solo en el mundo del trabajo, sino tambi茅n en la propia sociedad. Sin olvidar que cualquier proceso de transformaci贸n tecnol贸gica, especialmente la relacionada con la digitalizaci贸n, debe estar dotado de sistemas de seguridad inform谩tica que, gestionados por organismos o instituciones p煤blicas, se constituyan en aut茅nticos escudos frente al acceso a datos personales que suponen una manifiesta e il铆cita intromisi贸n en el derecho a la intimidad de las personas.

Grietas en la Administraci贸n p煤blica

En Espa帽a, desde hace ya d茅cadas, se han producido avances tecnol贸gicos importantes, y no solo en lo que afecta al mundo del trabajo, sino tambi茅n a la propia vida de las personas y a sus relaciones sociales y con las Administraciones p煤blicas. A la par de estos incuestionables avances tecnol贸gicos, se est谩 produciendo una disfuncionalidad entre la sociedad y su posibilidad de acceso o de comunicaci贸n con las distintas Administraciones p煤blicas, que son, o deber铆an ser, las que tienen como finalidad facilitar, informar y posibilitar que los derechos de los que son titulares los y las ciudadanas se hagan realidad, es decir, sean efectivos. Sin embargo, la Administraci贸n p煤blica en Espa帽a parece que se empecina en convertirse en el gran e insalvable obst谩culo para que las y los ciudadanos puedan hacer efectivos los derechos que las normas les reconocen, lo que se acent煤a cuando se pretende que la comunicaci贸n con las Administraciones se realice de forma exclusivamente telem谩tica, obviando que ni siquiera los medios y sistemas inform谩ticos de los que se dota a la propia Administraci贸n est谩n suficientemente desarrollados y suelen ser inseguros.

A estas carencias estructurales, acompa帽adas de la insuficiencia en la dotaci贸n de recursos humanos y materiales id贸neos para optimizar la atenci贸n a la ciudadan铆a, se a帽ade lo que el relator de la ONU Philip Alstom ha calificado como una 鈥渙bsesi贸n burocr谩tica que lastra los derechos universales鈥 en Espa帽a.

Con los datos expuestos respecto a los umbrales de pobreza en Espa帽a, es f谩cil entender que precisamente las personas m谩s vulnerables, aquellas que necesitan con urgencia una asistencia social ya sea en forma de renta, de subsidio o de ayuda, carecen de capacidad real para utilizar herramientas inform谩ticas que les permitan cumplimentar los innumerables tr谩mites burocr谩ticos necesarios. Tambi茅n es relevante destacar que en Espa帽a hay un elevado n煤mero de poblaci贸n que ha tenido un aprendizaje tard铆o, si es que lo ha tenido, en el uso de estas herramientas por raz贸n de su edad y el modelo educativo que han recibido.

La disfuncionalidad entre la Administraci贸n y sus ciudadanos y ciudadanas, la excesiva burocratizaci贸n de la Administraci贸n y la falta de personal id贸neo son los cauces velados por los cuales se burla el acceso de las personas m谩s vulnerables a las insuficientes ayudas sociales que aprueba t铆mida y lentamente el gobierno, y que en muchas ocasiones se convierten en meros anuncios publicitarios que nunca llegan a hacerse efectivos.

Son deficiencias de car谩cter estructural, directamente provocadas por la sistem谩tica ausencia de inversi贸n p煤blica, los recortes y las privatizaciones de servicios p煤blicos que venimos sufriendo en Espa帽a desde hace ya muchas d茅cadas. Estos sacrificios ofrecidos al dios d茅ficit en aras a la salud del sacrosanto mercado se han hecho mucho m谩s palpables y tr谩gicos en un momento de excepcionalidad como el que vivimos ahora con la pandemia mundial; no obstante, exist铆an desde antes, lo que supone una mayor urgencia en el cambio del modelo econ贸mico que, sin embargo, no se est谩 abordando con seriedad.

No puedo terminar este art铆culo sin manifestar mi firme apoyo a la creaci贸n de una renta m铆nima con vocaci贸n de ser universal, que ayude a avanzar hacia un 鈥渕undo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres鈥, en palabras de Rosa Luxemburg. Y solo a ello le podremos llamar progreso.

Alicia G贸mez Ben铆tez es abogada ejerciente, con especial dedicaci贸n al derecho laboral. Ha formado parte de la Asesor铆a Jur铆dica de CC OO como laboralista; militante activa en defensa de los derechos y libertades de las personas y los pueblos

Notas

1/ Trabajadores de entrega de comida a domicilio al servicio de plataformas digitales.

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Fuente: Asociaciongerminal.org