June 1, 2021
De parte de Nodo50
155 puntos de vista

Ya sin ser presidente de Estados Unidos, en diciembre de 2017, Barack Obama fue entrevistado por el pr铆ncipe brit谩nico Harry, quien le pregunt贸 si pod铆a haber hecho algo m谩s para enfrentarse a los trolls, el extremismo y las fake news en las redes sociales digitales. Quien a帽o y medio antes en el Gran Teatro de La Habana afirmara, parafraseando al Manifiesto Comunista sobre la lucha de clases, que Internet es 鈥渦no de los motores de crecimiento m谩s fuertes en la historia de la humanidad鈥, no respondi贸 la pregunta con lo que podr铆a haber hecho 茅l para evitar esos efectos pero dijo que en las redes la gente 鈥減uede acabar envuelta por la informaci贸n que refuerce sus prejuicios. La verdad es que en internet todo se simplifica 鈥 Se distorsiona la comprensi贸n ciudadana de asuntos complejos y deriva en la propagaci贸n de la desinformaci贸n鈥.

Meses atr谩s, salieron a la luz las conversaciones de un grupo de la red social Telegram, donde los seguidores de un medio de comunicaci贸n que durante el gobierno de Obama fue premiado con visas y becas, y se dedica a predicar tolerancia y pluralismo para Cuba, hablaban de los que 鈥渧amos a fusilar cuando lleguemos al poder鈥, ofend铆an a Fidel llam谩ndole perro, o deseaban la muerte de Ra煤l. Sin embargo, en ese y otros espacios se habla de 鈥渄os extremos鈥 cubanos que, por supuesto, no los incluyen, porque gracias a que se proclaman equidistantes entre odios de signos opuestos, ellos se dicen los portadores de la soluci贸n, y aunque en uno de esos medios se haya reclamado una 鈥減urga exhaustiva, calcinante鈥 de las 煤ltimas seis d茅cadas de historia cubana, los extremistas estar铆an en otra parte, a la que dicen no pertenecer. D谩ndoles el beneficio de la duda, habr铆a que preguntarse cu谩nto han influido en esas personas la 鈥渋nformaci贸n que refuerce sus prejuicios鈥 en un entorno donde seg煤n el expresidente 鈥渢odo se simplifica鈥.

No he le铆do ni escuchado a ning煤n revolucionario cubano oponi茅ndose a una relaci贸n respetuosa con Estados Unidos, mucho menos pidiendo una guerra entre los dos pa铆ses, como acaba de ocurrir en un evento En defensa de la democracia en las Am茅ricas que tuvo lugar la semana pasada en el hotel Biltmore de Miami. Eso mismo vimos solicitar desde La Habana a uno de los h茅roes de turno de la libertad de expresi贸n a sueldo estadounidense, a cuyo grupo, en un mensaje reciente de correo electr贸nico mostrado por la televisi贸n cubana, se le disputa por otro el reconocimiento de los que pagan.

Sigue sucediendo lo que dijo un diplom谩tico norteamericano sobre los antecesores de esta 鈥渘ueva鈥 contrarrevoluci贸n, en un cable desclasificado por Wikileaks: 鈥淪i bien la b煤squeda de recursos es su principal preocupaci贸n, la segunda m谩s importante parece ser limitar o marginar las actividades de sus antiguos aliados de manera de reservarse el poder y el acceso a los escasos recursos鈥.

Aqu铆 no se pueden probar historias de torturas, desapariciones y ejecuciones extrajudiciales, como sucede en muchos lugares de nuestra regi贸n considerados 鈥渄emocracia en las Am茅ricas鈥. Hay que inventar otra cosa en nombre del 鈥渆stado de derecho鈥 y las 鈥済arant铆as鈥 que all铆 s铆 existen, mientras se sacan ojos y balean j贸venes en cifras que duele contar a cualquiera que no sea Washington y sus fundaciones afines, financistas de la guerra cultural contra Cuba.

Contra la Revoluci贸n cubana el gobierno de Estados Unidos ha desarrollado en internet un sofisticado sistema de influencia que utiliza las redes sociales digitales aprovechando la enorme asimetr铆a que le favorece en ese escenario y las insuficientes cultura cr铆tica, articulaciones y producci贸n de contenido con la inmediatez y c贸digos que exige de nosotros un espacio como ese, donde las hegemon铆as preexistentes a nivel global, ya desfavorables para las ideas revolucionarias, se han fortalecido.

En ese sistema se engranan la guerra econ贸mica del gobierno norteamericano para dificultar la vida cotidiana de los cubanos, sus empleados locales cuyas provocaciones usan como caldo de cultivo esas dificultades, el conjunto de publicaciones de agitaci贸n pol铆tica surgidas durante la administraci贸n Trump, y los medios privados cultivados en la etapa de Obama que utilizan la informaci贸n de estos 煤ltimos sobre aquellas provocaciones para exigir la transformaci贸n de Cuba hacia una rep煤blica liberal burguesa que ya la naci贸n vivi贸 para mal hace m谩s de sesenta a帽os.

Con asidero en manquedades de nuestra gesti贸n, medias verdades o mentiras completas, cada d铆a se genera al menos una 鈥渘oticia鈥, amplificada casi siempre muy por encima de su importancia real, para que nos sintamos en la obligaci贸n de posicionarnos ante ella, y las hegemon铆as determinar谩n en qu茅 medida la 鈥渆spiral del silencio鈥 generada por el miedo a aislarse o ser linchado por la maquinaria de fango permitir谩 que quienes internamente no compartan la corriente dominante den en p煤blico su punto de vista. A la vez, habr谩 muchos que se enredar谩n discutiendo un matiz y el algoritmo de Facebook premiar谩 con mejor posicionamiento los posts cuyos comentarios tengan m谩s respuestas enfrentadas entre s铆.

No es en ese escenario, que nos lleva a fragmentarnos en burbujas de confort, sino en el de la transformaci贸n revolucionaria de la realidad, solucionando las dificultades con la participaci贸n activa del pueblo, donde fortaleceremos nuestra unidad. Pero las instituciones, liderazgos y organizaciones de la Revoluci贸n tienen que articularse en ese espacio, atender con inmediatez cuanta preocupaci贸n se exprese y no permitir que individual o colectivamente la ignorancia sobre c贸mo funciona esa plaza p煤blica virtual, o el modo torpe con que a veces caemos en las trampas que nos tiende esa maquinaria de guerra comunicacional, le facilite al enemigo la tarea de dividirnos.

Nada m谩s lejos del sectarismo que la pr谩ctica pol铆tica unitaria de la Revoluci贸n cubana que se propuso desde muy temprano renunciar s贸lo a los 鈥渋ncorregiblemente reaccionarios鈥. Para Fidel, 鈥渦nidad significa compartir el combate, los riesgos, los sacrificios, los objetivos, ideas, conceptos y estrategias, a los que se llega mediante debates y an谩lisis鈥 lucha com煤n contra anexionistas, vendepatrias y corruptos que no tienen nada que ver con un militante revolucionario鈥, fuera de ellos tenemos la obligaci贸n de sumar a todos los sumables, teniendo claridad de que es tambi茅n un 鈥渃ombate鈥, una 鈥渓ucha鈥 en la que los revolucionarios debemos tomar partido, pero una lucha de ideas donde lo decisivo son y ser谩n la cultura y la inteligencia.

Todos los que nos expresamos en las redes hemos vivido, en mayor o menor medida, alguna experiencia de la que podemos aprender. Hace algunos a帽os, alguien me envi贸 una 鈥渃arta abierta鈥 que se hac铆a eco de estereotipos sobre mi, fabricados por la maquinaria de odio contra Cuba. Aquella misiva de inmediato fue reproducida por el sistema de medios dedicados a atacar a todo el que defienda la Revoluci贸n cubana. Como a煤n desde la discrepancia no consider茅 a la persona que la suscrib铆a un enemigo, sino una v铆ctima ocasional de esas manipulaciones, no alud铆 directamente al remitente y me limit茅 a dar mi punto de vista sin ofender ni entrar en la escalada con la que esperaban cumplir su objetivo quienes se dedican a dividir a los cubanos. Hoy, me satisface comprobar que ese compa帽ero sigue de nuestro lado, mientras otros que lo predispusieron, lo aplaudieron y amplificaron, se cuentan entre quienes se dedican a atacar la Revoluci贸n y, como parte de ella, a 茅l y a mi.

Y es que las redes sociales digitales no son el mejor espacio para conocer al otro, mucho menos en medio de una guerra sicol贸gica en constante crecimiento como la que tiene lugar contra Cuba. Hasta el ex emperador en la entrevista aludida al principio reconoce la necesidad de romper las burbujas e ir m谩s all谩 de los algoritmos que controlan nuestra expresi贸n en internet: 鈥淩e煤nanse鈥 Encu茅ntrense en un lugar de oraci贸n, en un vecindario y con贸zcanse鈥.

(Granma)




Fuente: Lapupilainsomne.wordpress.com